jueves, 20 de marzo de 2014

RIOJANOS EN LA VILLA HACE 80 AÑOS


 A lo largo de la historia de la Villa, han sido muchos los riojanos que se establecieron y echaron raíces familiares aquí, y muchos relacionados con el negocio del vino.
Hace 80 años, durante la república, aparecen en el programa de fiestas los anuncios de tres riojanos que fueron muy populares: Eulogio Crespo (El Resbalón), Eusebio Santa María (La Viña P.) y Justo Martínez (El Metro).
El primero de ellos, natural de Baños de Ebro, donde tenía bodegas familiares, llegó en 1915, y con el nombre comercial de Almacén de vinos, Eulogio Crespo y Hermanos, en el nº 2 de General Castaños, se dedicaba a aprovisionar a los buques que llegaban al puerto. Le fue bien el negocio pues en la década siguiente era presidente de la Sociedad Unión Comercial de la Villa.
Eusebio Santa María, de Laguardia, llegó con su mujer, Clara Pérez de Viñaspre, en 1917, viviendo en la calle Maestro Zubeldia como inquilino de Eduardo Miguel, que tenía una panadería y con el que trabajaría como repartidor de pan con su camioneta por Portugalete y todos los pueblos vecinos. La amistad con Eulogio, que fue padrino de una de sus hijas, se desarrollaría también, en el ámbito del negocio vinatero, sin dejar de trabajar para el panadero, y en 1924, cogió la taberna que se arrendaba en el nº22 de la calle Santa María, junto a la “carbonería” o establecimiento de carbón al por menor. El utilizaría también el logotipo de las cuatro barricas que usaba Eulogio en sus facturas y anuncios.
Finalmente Justo Martínez, primo de Eulogio y nacido en Baños de Ebro en 1898, que era 11 años más joven, llegó a Portugalete en 1920. Seis años después llegó una moza de Rasines (Cantabria) Purificación Torres, con la que formaría familia con tres hijos. En 1931 llegó la hermana de ella Conchi, que completaría el trío que nos queda en la memoria de todos los que conocimos y añoramos, el bar de la plaza de la Ranchería, EL METRO.

Tanto El Resbalón (luego lo regentó Chamorro, “el chato”), como El Metro (fotos inferiores) hace tiempo que desaparecieron, continuando sólo el bar de Eusebio Santa María, “Polvorilla”, regentado por su nieto.

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