jueves, 25 de agosto de 2016

CREACIÓN DEL CENTRO ESCOLAR ANTONIO TRUEBA EN 1934



Al comienzo de los años 30 el censo escolar de la Villa ascendía a 976 alumnos impartiéndose la enseñanza como en la década anterior en las escuelas municipales del Campo de la Iglesia, en la escuela graduada nacional de Maestro Zubeldia, y en la de niñas del primer piso del Ayuntamiento, además de los centros religiosos del Carmen (205) y de los Padres Agustinos (150 alumnos).
En julio de 1930 la Junta Local de Primera Enseñanza constató que ante “el considerable aumento de la población, con numerosas familias que ha emigrado del interior de la península, teniendo 10.474 habitantes, la población infantil llega a 2.118”, lo que había originado que un importante número de niñas, 111 exactamente, no pudieran asistir a clase por falta de espacio.
Ante esta situación acordaron la creación provisional de una escuela graduada de niñas de tres secciones a base de una unitaria existente, que podría instalarse en el segundo piso de la Casa Consistorial, tirando tabiques y ampliando la existente con 60 plazas.
También el barrio de Repélega mantenía con carácter municipal una escuela en el edificio de las Casas Baratas de Villanueva, con
una maestra auxiliar que el curso 29-30 y siguiente era Purificación del Río, donde el ayuntamiento intentaba que la Diputación estableciera una escuela de barriada cosa que también lo solicitaron en octubre de 1930, las Cooperativas de Villa Nueva y El Progreso, así como los barrios de Abácholo y Azeta. Sería los años siguientes después cuando se construiría el centro Trueba, en Abácholo.
El ayuntamiento eligió su ubicación junto “al camino a Sestao por Abácholo que no ofrecía para los niños el problema del tráfico rodado”, y que disponía de un gran terreno de patio de recreo.
De esta manera se resolvía “el problema para más de 400 escolares, que exceden en esta zona el cupo servido ya deficientemente, exceso de población escolar que no tiene alojamiento y ha de repartirse en grupos no mayores de 48 alumnos por aula, obligándonos los datos a 8 aulas como mínimum, cuatro para niños y cuatro para niñas, de ellas una de cada sexo para párvulos que puedan colocarse juntos o separados”.
Como dice el reverso de una de las fotos cedidas por Felíx Gil, los alumnos que inauguraron este centro residían en sus inmediaciones, Azeta, Abatxolo, Repelega, Villanueva, El Progreso, La Sierra y Rivas.


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