martes, 15 de noviembre de 2016

SAN ISIDRO FUE A CABIECES Y NO VOLVIÓ



Una nueva confidencia de dos de nuestros colaboradores más mayores, nos ha permitido conocer un nuevo caso de “movimiento” de santos entre pueblos, sin que al parecer se haya producido el viaje de vuelta.
Ya hablamos en su día de la imagen de San Crispín, propiedad de la Cofradía portugaluja de San Crispín y San Crispiniano, a la que perdimos la pista en Santurtzi. También dimos cuenta del artículo fantasioso escrito por “Critilo” en la Gaceta del Norte, donde nos contaba como las viejas de Santurtzi se llevaron de la Villa una imagen de San Jorge alegando que era suya. De ahí la “maldición” de las portugalujas deseándoles que les lloviese cada 23 de Abril.
Este año, nos hicimos eco del escrito de Carlos Ibáñez, en el que narraba otra leyenda con la solicitud de la imagen de San Roque por parte de los sestaotarras a los portugalujos y ante nuestra negativa, consiguieron la de El Regato, para al final tener que ir a Sestao provistos de estacas a recuperar su santo, por la buenas o por las malas. En este caso, San Roque volvió.
Otro ejemplo son las imágenes del Niño Jesús de Praga, la Virgen del Rosario, San Vicente y Santa Catalina, expuestas en el Museo de la Torre de Salazar que fueron trasladadas desde la parroquia de San Jorge al Museo Diocesano de Bilbao, que las cedió, supongo que en depósito, a Portugalete. Aquí al menos junto a cada imagen figura el origen y la cesión.
Como hemos dicho, ahora conocemos que los vecinos de Cabieces solicitaron en préstamo la imagen de San Isidro, patrón de los baserritarras, a la capilla de San Cristóbal en Repelega, cuyos feligreses la sacaban en procesión por los barrios de Repelega, La Sierra, Rivas y Galindo, y era acompañada por la corporación municipal portugaluja con el txistulari Felipe Etxarri al frente. Repelega la cedió gustosamente para que la honrasen los vecinos de su anterior municipio. La imagen no figuraba entre el mobiliario de la capilla cuando se reconstruyó a expensas de Juan Vicente Durañona y Dª Saturnina Balparda en 1904 o no figura en la relación de bienes de la donación.
Al igual que sucediera con los de Sestao, el compromiso de devolución se lo llevó el viento y San Isidro pasó a “vivir” en la iglesia de San Pedro de Cabieces.
Una consulta al nuevo párroco de San Pedro y a las veteranas feligresas, nos ha permitido saber que antaño se realizaba con él una procesión por el barrio y que hoy en día, la imagen del santo labrador –confirmado que es la portugaluja- se expone cada 15 de mayo, como recuerdo y veneración del antaño barrio agrícola-ganadero. Ninguna de las feligresas conocía la historia del San Isidro “viajero”.
La imagen muestra al santo con capa y zurrón, teniendo dañada la mano izquierda y es posible que la reja del arado, con la que normalmente se le representa, se haya perdido, pues a la peana parece faltarle un trozo. También se le suele representar con unas espigas de cereal en la mano. Separada de la imagen, una pareja de bueyes arando guiada por un ángel. Se le atribuyen varios milagros, entre los que está el de los bueyes que araban solos mientras él paraba de trabajar y rezaba.
No es nuestra intención reclamar la imagen, pues allí es querida y venerada, pero aquí queda una nueva anécdota de santos viajeros.
Agradecimiento a Josetxu Maruri y Félix Gil, así como a la Parroquia de Cabieces.


JOSE LUIS GARAIZABAL FLAÑO

1 comentario:

  1. Si algún día os hace falta, os prestamos la de Retuerto...

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