jueves, 23 de marzo de 2017

DANZAS VASCAS EN 1953



Estamos dando los últimos retoques al número 22 de Cuadernos Portugalujos que se repartirá el próximo mes, y en él hemos querido rendir un homenaje de reconocimiento a algunas mujeres portugalujas que no recogimos en el número anterior dedicado al comercio local.
Como tenemos por costumbre las hemos ido presentando ya en este blog, Sofía la de Rovira, Mari la Churrera y Marivi la zapatera.
Gurene y Karmele, las hijas de esta última que nos han ayudado a confeccionar la historia de su madre, nos han facilitado además diversas fotografías  para ilustrarla, algunas de las cuales traemos hoy aquí.
Son las dedicadas a su afición de joven a las danzas vascas y que están fechadas el 12 de julio de 1953, en el campo San Roque, que son de verdadero interés. Se nos señala que corresponden a la inauguración del Campo, pero habrá que comprobarlo pues dicha inauguración se produjo en 1946.
La que acompaña a estas líneas saltando sobre el vaso es del día de la inauguración del depósito de aguas  en 1954, que nos resulta inédita de dicha celebración.
Por otra parte recordar también que estamos con la socia más antigua del Portugalete F.C. pues tiene carnet desde hace ya siete décadas.



miércoles, 22 de marzo de 2017

EXPOSICION MARI DAPENA Y PORTUGALETE, EN RIALIA



No es la primera vez que recordamos a Mari Dapena, en este blog, (Pinchar para ver), desde que el Museo de las Encartaciones inauguró hace un año su exposición retrospectiva.
Después organizó otras dos exposiciónes en Balmaseda, y en el edificio de Juntas Generales de Bilbao para ahora cerrar el ciclo en Portugalete, queriendo abarcar la zona donde la pintora desarrolló su actividad.
En RIALIA, Museo de la Industria, hasta el 9 de julio, se nos recuerda a esta artista relevante, impulsora junto a Agustín Ibarrola e Ismael Fidalgo de las primeras exposiciones itinerantes en Bizkaia (1956), fundadora, con el propio Ibarrola y Dionisio Blanco de Estampa Popular de Bizkaia (1961) y miembro del Grupo Emen (1966) y del grupo Indar (1970).
Igualmente trabajó sin descanso en pos de una sociedad más justa, lo que la llevó a defender posturas feministas y ecológicas en un tiempo en que estas ideas eran totalmente desconocidas para la población.
En esta exposición se presenta una parte de su obra, dibujos, a veces simples bocetos y otras obras finalizadas, completándose con óleos y tallas.
Y es que Mari Dapena cultivó el dibujo, la pintura y la escultura
durante toda su vida, a veces de manera obsesiva. Dibujó todo tipo de escenas y utilizó técnicas y materiales muy variados, desde simples papeles a cuadernos de dibujo, en ocasiones a lápiz, a veces a rotulador, en otras a bolígrafo o usando ceras. Y en muchas ocasiones estos mismos temas fueron pintados a óleo, tallados o grabados pues acostumbraba a representar un mismo trabajo en diferentes formatos.





martes, 21 de marzo de 2017

LOS MUNICIPALES COMO ESPÍAS AL FINAL DE LA DICTADURA (4): GRABACIÓN DE LAS HOMILÍAS



Durante varios domingos algunos feligreses y los sacerdotes habían observado cómo varios agentes de la Policía Municipal, vestidos de paisano, escondían un magnetofón (Philips-cassette) debajo del abrigo o gabardina sujeto al cinto del pantalón y asomaban un micrófono por la manga en dirección a un altavoz para grabar las homilías. El lugar era detrás de las últimas columnas. Después de las misas, se dirigían al Ayuntamiento, mirando para atrás a ver si alguien les seguía.
El domingo 11 de marzo de 1973 en la misa de 9 de la mañana, hacia la mitad de la homilía pronunciada por Angel Garamendi, José Goñi advirtió que un señor estaba grabando. Lo invitó a pasar a la sacristía, pero él no hizo caso. Resultó ser el agente municipal Juan Vidal Lamiña, domiciliado en Baracaldo. Invitado a marcharse, lo hizo. Poco después el mismo sacerdote observó que otro agente estaba grabando en el otro extremo de la basílica y lo invitó a pasar a la sacristía, a lo que accedió. Resultó ser Antonio Tabares Rodríguez, domiciliado en Santurtzi.
Terminada la misa, al Sr. Tabares se le pidió que borrase la cinta ya que su contenido pertenecía a la Iglesia y su uso fuera del templo podía ser ilegal y la responsabilidad no era de los sacerdotes. Contestó que había recibido órdenes de sus superiores y que no borraba la cinta hasta que ellos se lo mandaran. Reconoció que los mandaban a ellos todos los domingos porque no eran vecinos de Portugalete y pasaban más desapercibidos.
Mientras tanto, el sacristán Manolo Fernández y el médico D. Angel Alday bajaron al Ayuntamiento para hablar con el jefe de la Policía Municipal Sr. Armendáriz. Este les dijo que el Sr. Tabares estaba cumpliendo sus órdenes.
Los curas llamaron al obispo para consultarle sobre la posibilidad de hacer algo. El obispo contestó que no había impedimento canónico ni legal para grabar en magnetofón en el templo, que por las buenas le pidieran al agente municipal borrar la cinta, que, si no aceptaba, firmase un escrito en el que manifestase las condiciones en las que se llevaba la cinta grabada y, si no aceptaba, que unos testigos lo declarasen por escrito. El agente no accedió a nada.
Subió del Ayuntamiento el agente Juan Vidal Lamiña diciendo que el Sr. Tabares bajase inmediatamente. Los sacerdotes insistieron en que se podía ir, pero que no estaba claro si tenía que borrar la cinta o no. Vidal llamó al Ayuntamiento comunicando la situación. Le contestaron que esperase.
Angel Garamendi y Angel Alday fueron a casa de D. Casimiro Ramón, alcalde en funciones, para notificarle la situación y razonar el problema de la cinta. Como no estaba en casa, desde allí le llamaron al Ayuntamiento y les respondió que inmediatamente iba a dar órdenes a los agentes que estaban en la sacristía.
Después de media hora de espera, nadie llamó. Desde el Ayuntamiento llamaron muy nerviosos y sin identificarse: “Subo ahora mismo, que esperen”, “Como no suelten e los agentes, aténganse a las consecuencias”. Por el timbre de voz, debía ser el Sr. Lindosa, Se le contestó que los agentes no estaban retenidos y todos esperaban lo que dijese el alcalde, como había prometido.
A las 11, 30 llamó José Manuel Esparza, alcalde real, diciendo que saliesen los agentes con la cinta. Los curas le advirtieron la posibilidad de suprimir el resto de las misas del domingo notificando al pueblo la situación creada y quiénes eran los responsables. Respondió Esparza que los agentes estaban bajo sus órdenes y que en todos los sitios de España estaba permitido grabar con magnetofón.
Salieron los agentes y los sacerotes dudaron si celebrar las misas siguientes o no. De momento la celebraron y llamaron al obispo para consultarle. Al no encontrarlo, hablaron con el vicario de pastoral José Angel Ubieta, que les recomendó celebrarla exponiendo al pueblo fiel lo que había pasado.
Tabares y Vidal dejaron escrito para el jefe de la Policía Municipal que grabaron la homilía para oírla en su domicilio con su familia y que no habían recibido la orden de grabar.
El 12 de marzo, lunes, los curas estuvieron con el obispo y se comprometieron a hacer un informe para que él hiciese el uso oportuno.
Lindosa escribió al alcalde para informarle de que los agentes deseaban denunciar los hechos en el Juzgado de Instrucción de Guardia. También le decía  que esperaba sus órdenes para instruir diligencias contra los sacerdotes por el delito de secuestro y coacción, aconsejado por el secretario municipal.
Hasta 1975, cuando murió José Manuel Esparza y desaparecieron Lindosa y Villán Castañeda, los curas en todas las misas venían a decir que la comunidad la componían todos los presentes menos los policías municipales que iban como chivatos a grabar las homilías para denunciarles. En el Archivo Municipal hay 89 copias mecanografiadas de las grabaciones. El encargado de transcribirlas a mano era en muchos casos José María Miravalles Uriabarrena, secretario general del Consejo Local del Movimiento. La mayoría de las copias las firmó Manuel Fernández Castro como jefe accidental. El alcalde le enviaba semanalmente al gobernador la copia correspondiente. A pesar de tanto trabajo por parte del municipio, los curas no consiguieron convertir a ninguno.


Postdata: El diario Gara de 31 de mayo de 2008, 36 años después, decía con respecto a la parroquia Santa Maria de Portugalete: “En 1972, guardias municipales llegaron a acudir con intención de grabar la homilía pistola en mano, lo que generó un gran revuelo entre los feligreses”. No señalaba en qué fecha, quién les vio, quiénes eran esos guardias, dónde estaban para las grabaciones, qué pintaban con “pistola en mano” y en qué consistió el revuelo entre los feligreses. 


lunes, 20 de marzo de 2017

ESCUDOS DE LAS ÓRDENES Y CONGREGACIONES RELIGIOSAS DE PORTUGALETE (9):ESCUDOS DE SANTIAGO Y SAN IGNACIO (AULA MAGNA UNED)



Al visitar la antigua capilla de la Casa de Ejercicios, me he quedado sorprendido por la belleza de la puerta de entrada, en la que por su parte exterior aparecen tallados los escudos de SANTIAGO y el del linaje de IÑIGO DE LOYOLA, con unas leyendas bajo ellos que dicen SANTIAGO y S. IGNACIO.
No creo que se tratase de hacer un gesto de agradecimiento a Santiago Martínez de Lejarza o a su nieto Santiago Martínez de las Rivas, cuyo primo José Mª Olabarria Mtnez. de las Rivas, cedió la finca a la Compañía de Jesús, pues lo normal hubiese sido colocar el escudo de Lejarza junto al de la familia del santo o aún mejor al monograma IHS.
Más lógico sería encontrar el paralelismo entre el apóstol Santiago e Iñigo de Loyola y solo se me ocurre que quisieran expresar el espíritu militar que envuelve a ambas figuras. Santiago aparece espada en ristre en las imágenes que conmemoran su aparición durante la batalla de Clavijo en el 844, inspirando posteriormente el nacimiento de varias órdenes militares, como la de Santiago cuyo emblema es “una cruz latina de gules simulando una espada, con los brazos rematados en flor de lis y una panela en la empuñadura”. También se dice, que en tiempos de las cruzadas, los caballeros llevaban pequeñas cruces con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo y realizar sus oraciones diarias”.
A Iñigo, le apasionaba la vida caballeresca y al morir su madre le enviaron a Arévalo, a casa de Juan Velázquez de Cuéllar, donde fue familiarizándose en el dominio de las armas. Acabó sirviendo al Virrey de Navarra ejerciendo de militar del ejército castellano que había invadido Navarra en 1512. En 1521 cayó herido en Pamplona cuando las tropas navarras y francesas intentaron recuperar el reino desde la Baja Navarra. En el otro bando estaba la familia de Francisco de Xabier y paradojas de la vida, ambos formaron parte años después del primer embrión de la Compañía de Jesús.
El escudo de su linaje era doble: la parte derecha corresponde a OÑAZ y está formada por siete bandas rojas sobre campo de oro, que representaban la participación de Juan Pérez de Loyola y otros seis hermanos, en la batalla de Beotibar que libraron navarros y guipuzcoanos en 1321, concediéndoles este linaje el rey Alfonso XI.
El escudo de LOYOLA, con una olla colgada de las llares (cadenas) y flanqueada de dos lobos rampantes, son las armas que aparecen sobre la puerta de la Casa Torre de Loyola. Los lobos pueden significar agresividad y astucia guerreras, así como la olla identifica a quien es capaz de poner en pie de guerra y sustentar por su cuenta una mesnada. También puede identificar a alguien que ha conquistado una fortaleza y ha entrado hasta la cocina. El nombre de Loyola viene de los lobos y la olla que aparecen en el escudo familiar “lupus in olla”.
Ambos aparecen como azotes del enemigo de la Iglesia Católica, personificados en los musulmanes y en los protestantes.
Si interesante es la parte exterior, no menos lo es la interior, con un diseño idéntico en el que se muestran dos escudos enigmáticos. El de la derecha, muestra las letras griegas P “rho” y W “omega minúscula” (invertida), que están coronadas por siete estrellas. En astrología, Virgo se representa () y es el sexto signo del zodíaco y simboliza el servicio y el trabajo, representando en la antigua Grecia una Virgen. Ha sido identificada con varias diosas como Astrea e incluso con Afrodita y para los romanos representaba a Ceres, diosa de la agricultura, cosechas y fecundidad. Posteriormente, los Padres de la Iglesia cristianizaron esa mitología, convirtiendo a Virgilio en un profeta, asimilaron la Virgo (Astrea) con la Virgen María y a Jesús con el virgiliano "naciente niño, por quien la vieja raza de hierro termina y surge en todo la nueva Edad Dorada del mundo". No sería extraño que quisieran representar en la talla a la Virgen María, ya que en el otro escudo está clara la representación de Jesús.
Se llama Crismón y es el monograma de Cristo. Está formado por las letras griegas X (chi) y P (rho) que son las dos primeras letras del nombre de Cristo en lengua griega, KHRISTÓS que significa: “el ungido”. Del centro surgen siete rayos, número idéntico al de estrellas del otro escudo.

JOSE LUIS GARAIZABAL FLAÑO

Fotografías: Jose Luis Garaizabal (2016)
Bibliografía:

(Angel Almazán) y wikipedia


domingo, 19 de marzo de 2017

FACUNDO SOLDEVILLA, "EL CHURRERO"



En Portugalete siempre recordamos los puestos de churros, siendo sus propietarios generalmente personas populares y respetadas en la Villa. Remontándonos a los últimos años del siglo XIX nos encontramos a nuestro personaje, Facundo “el churrero”, que estableció una larga saga tras casarse tres veces.
Facundo Soldevilla había nacido en 1861 en el pueblo alavés de Oyón y con 20 años se vino a casa de una tía suya, Agapita Soldevilla casada con Matías Lasa, luego carpintero, que había llegado un año antes y vivía en el nº 1 del barrio de Azeta. En esta casa donde residían más de una treintena de personas, la mayoría jornaleros burgaleses que trabajaban en las fábricas cercanas, estuvo un año, hasta que con su tía se trasladó a la calle del Medio.
Persona inquieta y emprendedora empezó, como los demás emigrantes, de jornalero en las fábricas, pero pronto, tras observar en unas fiestas de Leioa, como hacían y vendía churros en un puesto ambulante, decidió dedicarse a este negocio, que alternaría con diversas tareas en la ría.
No habían pasado tres años cuando ya lo encontramos viviendo en la travesía Santa Clara, casado con Carmen Sañudo, natural de Zalla, con la que tuvo a sus primeros hijos Pedro, Francisco y Josefa.
Por si no eran pocos, un día yendo camino de Gallarta a la romería de San Antonio con el carro tirado por un burro en el que llevaba todos los bártulos de su profesión de churrero, se les unió un ciego acompañado de su lazarillo.
Pedro Heredia decía que “el ciego, de edad madura, algo debía ver pues hacía muy bien la esgrima del palo en las costillas del muchacho”.
En el camino éste se hizo simpático a la mujer de Facundo. “Ya en Gallarta se completaría su conquista. Dormía el niño junto al horno de la churrería y observando en él aquel semblante de inocencia, la mujer comenzó su ataque sentimental a su marido.
 -¡Recógele Facundo! ¡Pobre chico! ¡Tener que ir con esa mala bestia!
El churrero, un riojano brusco pero noble de corazón, calculando sus necesidades familiares, replicaba:
-¡Otra boca más! ¿Es que no tenemos pocas?
No hay nada que no consiga una mujer cuando se lo propone, y así, poco a poco, con insistencia machacona, acabó con la resistencia de Facundo, quien, cuando acabó la romería y recogieron los bártulos, antes de emprender el regreso a la Villa se encaró con el niño y con aquel acento de autoridad un tanto brusco de los riojanos, le dijo:
-¡Pinche! ¡Vamos caminando! ¡Tú ya eres de los nuestros!
Así quedó el muchacho, Gregorio del Campo, con lo de “El Pinche”. Había nacido en 1878 en Santa María del Invierno en la comarca burgalesa de los Montes de Oca, y tenía 11 años. En lo sucesivo formaría parte de la familia del churrero, que entonces vivía en Coscojales, y con quien aprendería los trabajos de la mar.
Facundo, se trasladó a vivir al Muelle Viejo, a la casa del ataúd, donde nació Guadalupe, la última hija de su primera mujer que murió dejándole viudo sin ver el siglo XX. Aquí dedicado a todo tipo de ocupaciones relacionadas con el movimiento del puerto, como apañar las “barreduras” del carbón en los barcos que atracaban en la dársena, o atender al bar donde servían comidas, gestionado por sus hijos, se convirtió en uno de los personajes populares de aquellos años al igual que los recordados Víctor Urrestarazu, Gorrión, los Colillas, etc.
El vate popular le incluyó en aquella canción que empezaba:
El Muelle Viejo, señores, ya no es de Portugalete,
que se quiere gobernar como pueblo independiente.
De alcalde, Víctor “El Buzo”, de secretario, Sotero,
serenos Canillo y Angel y de alguacil “El Churrero”.
Facundo se casó en segundas nupcias con Dionisia Prieto, también viuda con dos hijas, y pasó a vivir al número 2 de la calle Salcedo. En el padrón municipal encontramos que Gregorio, “el pinche” figuraba entre su familia como criado.
Sería a finales de 1901, cuando éste se casa con Natalia Criado, de la que ya hablamos en este blog y con la que tuvo 13 hijos, una de las proles más numerosas que se recuerdan en la Villa. Para Facundo esta rama de “los pinches” siempre fue parte de su familia, y Nisio el palangrero, hijo del pinche, solía recordar que su padrino había sido Paco, el hijo del churrero. Hoy en día un eslabón de esta saga familiar de los pinches, Txomin Hermosilla Gómez, se encuentra por Norteamérica trabajando para la NASA.
Facundo tuvo otras tres hijas de su segundo matrimonio y tras quedar nuevamente viudo se volvió a casar. Murió en 1950.
Estamos pues ante una saga portugaluja amplia, pudiendo recordar entre sus hijos a Francisco Soldevilla Sañudo, conocido en el muelle Viejo por su bar “El Churrero” y que salió elegido concejal en las listas del PSOE en la primera corporación republicana del año 1931. En las fotos inferiores aparece en el balcón del bar y frente a él con gente del muelle Viejo.
Casado con María Egusquiza, hizo consuegros a nuestro Facundo “el churrero” y a Gabriel Egusquiza, “Napoleón”, otra estirpe de portugalujos dedicados a los trabajos de la ría y el puerto, que había conseguido su apodo por su actuación en la guerra carlista. Viejo lobo de mar, habitual en los salvamentos de náufragos en la barra, por los que había sido reconocido en dos ocasiones con sendas medallas y diplomas, vivió los últimos años con una lesión grave al corazón que le atendía el Dr. José Luis Aldecoa. Sin embargo, tenía 73 años, cuando un muchacho se cayó al agua frente a la estación, no dudando en lanzarse salvandole la vida, aunque ello fuera la causa de que días después su corazón le fallara definitivamente. Su heroica actuación en 1928 causó gran impacto en la Villa.

Paco Soldevilla murió durante la guerra civil en el frente y de su matrimonio con María Egusquiza, recordaremos a su hijo Francisco, maquinista naval, que emigró a Nueva York donde estudió y se doctoró en literatura hispánica, casándose con una hija de españoles y a su hija Mª Carmen. Esta se casó con José Luis Ranero Tejedor, con lo que la saga del churrero se enlazó con la saga de “los de la Narria”, que constituyera igualmente a final del siglo XIX, el carranzano Emilio Ranero. Fue también Pedro Heredia quien nos habló de él: “Emilio había sido antes mayoral de la diligencia de Solares a Santander, y por su gran experiencia en el comercio del ganado, su opinión era muy estimada en el trato y justiprecio, al que era llamado con frecuencia.
Cuando se instaló el tranvía entre Bilbao y Portugalete, Emilio se hizo cargo del reparto de mercancías, poniendo en práctica una idea rural en la Villa de las calles empinadas: La narria.
Y cayó tan simpática la narria en nuestra Villa que a los miembros de dicha familia se les llamó en adelante, sin prescindir de sus nombres propios, “los de la narria”.
Por su parte su hija Guadalupe Soldevilla Sañudo, que había nacido en la casa del ataúd, se casó con Juan Contreras Soldevilla, con lo que la familia del churrero se enlaza con la conocida familia de carniceros de Juan Contreras. Ambos eran primos carnales por lo que tuvieron que obtener previamente dispensa papal. A su vez este pasaba a ser cuñado del popular Félix Parras, con fábrica de embutidos en Abatxolo.
De esta rama del árbol genealógico procede su nieto el industrial, actual propietario del Palacio Oriol junto a la muga con Santurtzi, José Luis Contreras Soldevilla.

Como no se trata de recoger todo su árbol genealógico acabaremos citando que de sus tres hijas del segundo matrimonio, Paula, Dionisia y Bienvenida Soldevilla Prieto, esta última es recordada por haber atendido toda su vida la taquilla del Puente Colgante, tras ocupar el puesto que ocupara durante muchos años su sobrina.






jueves, 16 de marzo de 2017

LOS MONUMENTOS A LOS “CAÍDOS POR DIOS Y POR ESPAÑA” (2)





Continuamos hoy con el trabajo de José Manuel López Díez sobre la segunda escultura que hubo en los jardines de la torre de Salazar, ambas homenajes a las víctimas franquistas de la guerra civil, obra de Jesús Torre Goiricelaya, y que el autor denomina:

El monumento de nunca acabar

Ya con José Manuel Esparza Mangirón sustituyendo a Bayo en la alcaldía, la Comisión Municipal Permanente acordó el 30 de diciembre de 1965 que, “con motivo de los nuevos arreglos que se están realizando en los jardines donde se halla situada la Casa-Torre Salazar, y deseando instalar un nuevo Monumento a los Caídos que reemplace al actual” se encargase a Torre que presentara un proyecto de construcción del citado monumento.
Más adelante se consignarán otras razones para esta decisión. Antes, Esparza informó a la comisión de que había concluido con el escultor que “el monumento a los Caídos va a ser de línea estilizada y un precio de 130.000 pesetas que se incrementará en 20.000 pts. más, haciendo un total de 150.000 pts. por las letras de bronce y otros motivos ornamentales independientes del compuesto escultórico. Y que Torre “se había pronunciado en el sentido de que se le anticipara a buena cuenta el 50% del importe, para pago de materiales”. Así se aprobó el 28 de enero de 1966.
Pese a todo, el 10 de mayo de 1968 la comisión acordó señalar al escultor la fecha del 18 de Julio “para que haga entrega a este Ayuntamiento del monolito a Los Caídos, ya que se está demorando mucho este asunto y una parte importante del presupuesto de esta obra” se había abonado a Torre. La impaciencia del organismo se traslució de nuevo el 11 de julio de 1969, cuando aprobó comunicar al escultor “para que manifieste terminantemente la fecha en que quedará definitivamente terminado el monumento a Los Caídos”.
Llegamos a 1970. El 9 de junio, Esparza “dio cuenta de las conversaciones que en los últimos días ha celebrado con el escultor Sr. Torre, sobre la situación del monumento a Los Caídos, visitando con él la zona del Parque, entre la Torre de Salazar y la Basílica de Santa María, donde está colocado, dándole cuenta de las dificultades de última hora en la terminación de las dos figuras laterales, y comprobando que la figura central se encuentra totalmente terminada y fundidos los dos grandes escudos de España y Portugalete, que colocará a derecha e izquierda de la base de piedra. Le mostró, también, pruebas y tamaños de las letras en bronce para las inscripciones, por lo que cree será una realidad en fecha próxima, la entrega de la obra”.
Acto seguido, se explayó ante la misma “Comisión de Embellecimiento” e “hizo hincapié de nuevo, en lo ya conocido por todos los miembros de la Comisión y Ayuntamiento, que era necesario recalcar; la realidad de una obra, distinta totalmente de las que figuran en otros pueblos e incluso Capitales; el contraste tremendo con la que se derribó, verdadera vergüenza hasta para los indiferentes; el precio a que contrató, que ha obligado a paciencias y concesiones, en evitación de que dejara la obra, aun perdiendo lo invertido, colocándonos en una postura dificilísima y sobre todo el aguantar el ‘eso’ de los artistas que trabajan, según ellos, solamente en momentos y en olor de inspiración”.
Igualmente, Esparza comunicó el 3 de julio a dicha entidad que “existe un compromiso formal con el Escultor”, de que el monumento “se inaugurará dentro del mes de Agosto próximo, para lo cual, mañana día 4, firmará el correspondiente escrito en el que hará figurar la aplicación de penalidades económicas si, pasado dicho mes, no lo hubiera entregado”. Además, “se dará cuenta de lo tratado con el Escultor, a la Jefatura Provincial del Movimiento, que está interesada en la cuestión”.
Según la comisión permanente del 13 de julio, Torre envió una carta “manifestando que para antes de que finalice el mes de Agosto, quedará terminado el Monumento a Los Caídos, y caso contrario, se hace responsable de una penalidad de QUINIENTAS pesetas diarias a partir del 1º de septiembre”. Y el 24 de julio, la comisión dio cuenta del oficio remitido por la alcaldía al escultor, “recordándole que dentro del mes de Agosto deberá terminar la escultura que se le encargó en su día, así como los vencimientos que se le han dado para el abono de la cantidad aún pendiente de pago”.
¿Se cumplió la sanción? Desde luego, Torre no acabó la escultura entonces. La comisión apuntó el 5 de febrero de 1971 que un teniente de alcalde había visitado el estudio de aquel, “con el fin de ver el estado en que se encontraba el monumento a los Caídos, habiendo comprobado que una de las figuras de los dos niños, se encontraba prácticamente terminada, y la otra, aproximadamente, en su mitad, habiéndole indicado el citado Escultor que estaría terminada para Semana Santa”. No obstante, el secretario municipal corrigió el acta días después: “por error se hizo constar que de las dos figuras que componen el monumento, una se encontraba terminada y la otra en su mitad, cuando en realidad una de ellas se hallaba sin comenzar y la segunda estaba realizada en su mitad”.
A todo esto, el vespertino bilbaíno Hierro anunciaba el 2 de noviembre de 1971: “Portugalete: el monumento a los Caídos se inaugurará próximamente”. Y proseguía:

“Muchas personas en Portugalete nos han preguntado, y nosotros mismos nos habíamos hecho la misma interrogante, sobre cuándo se inauguraría el monumento a los Caídos que se está erigiendo hace tiempo ya en los jardines del campo de la iglesia, junto a la torre de Salazar.
A tal fin preguntamos a un miembro de la Corporación Municipal, de la Comisión de Arte, Cultura y Música.
―Mira, esto no depende del Ayuntamiento, sino de cuándo nos entregue la obra terminada el artista.
Y el artista es el conocido escultor arenero y buen amigo nuestro, don Jesús Torre, autor, entre otras muchas, de la imagen que corona la torre del Colegio de Santa María.
Con ocasión de un reciente acto oficial nos lo tropezamos.
―Sí, por diversas circunstancias me he retrasado; la demora se debe solamente a mí, pero lo tengo prácticamente terminado y próximamente haré su entrega.
El Ayuntamiento, por su parte, celebrará la inauguración una vez que le sea entregado. Así, que esperamos que el amigo Torre haga desaparecer lo antes posible el feo cercado que rodea el monumento y tan bonito lugar”.

El 24 de marzo de 1972 aparece la última nota de la comisión permanente sobre este asunto. En ella, Esparza informa de que “por lo significativo de la frase en los momentos actuales, en el Monumento a los Caídos se pondrá la frase que diga: ‘Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles’ (José Antonio Primo de Rivera)”. Pertenece al testamento del fundador de Falange Española.
Finalmente, el monumento fue inaugurado el 14 de julio de 1973, junto a otras obras y servicios municipales, cuatro días antes de la fiesta que conmemoraba la sublevación fascista de 1936. Hacía más de siete años que el ayuntamiento había encargado la escultura, cuyo costo definitivo ―375000 pesetas— duplicó con creces el original.







miércoles, 15 de marzo de 2017

Mª DOLORES VEDIA GOOSFENDS



Hoy recogemos la última ficha biográfica aparecida en el periódico enportugalete.com, en las que seguimos intentando hacer visible la importancia de las portugalujas en los siete siglos de existencia de la Villa, en este caso con dos mujeres que durante el siglo XIX fueron conocidas entre nosotros como las señoras de la torre de Ibarreta.
Mª Dolores Vedia es una de las pioneras en la literatura culinaria de nuestro país y su hija Isabel Uhagón, fue la madre del famoso explorador, nacido en Bilbao, Enrique Ibarreta que en su niñez correteaba por nuestras calles.
Como no tenemos fotos de ellas hemos reproducido su torre, que justo aparece en la izquierda en el mural de Echarte en el ayuntamiento y que nuestro querido amigo hizo tomando como base el grabado de 1846.
Los recogemos juntos, donde se aprecian los detalles que el pintor incorporó al mural intentando darle más vida.
Sobre esta torre y sus moradores ya hablamos en otra entrada de este blog (Ver pinchando).



martes, 14 de marzo de 2017

MUJERES PORTUGALUJAS: MARIVI, LA ZAPATERA


En la calle del Medio, la calle de las zapaterías en el siglo pasado, hay hoy una que va a ser centenaria. Nos lo cuenta en primera persona Mariví Gutiérrez, su rostro más recordado.
Mi padre Pedro Gutiérrez Rodríguez, nació en 1890 en Pampliega, Castrojeriz (Burgos). Tenía un amigo que mantenía correspondencia con un zapatero de la calle del Medio, Santiaguito, con el fin de venirse a vivir con él y trabajar de aprendiz como era costumbre en aquella época. Pedro que le ayudaba a escribir las cartas, cuando vio que su amigo se echaba para atrás, se decidió a venir en su lugar.
En 1906, con 16 años, llegó solo a vivir con la familia de Santiaguito, trabajando y aprendiendo el oficio de zapatero. Unos años más tarde, bailando en el txitxarrillo de la Plaza, conoció a Lola Román, una joven de Sopuerta que había venido también a trabajar a la Villa un año antes que él, y se casaron en 1915, llegando a tener seis hijos, la pequeña de las cuales es quien rememora la historia.
Se fueron a vivir a la calle Santa María donde se estableció por su cuenta como zapatero remendón y de mesa, ya que confeccionaba zapatos. Unos años más tarde, en 1919, se pasaron a vivir a la calle del Medio, al nº 26, y en la planta baja abrió la tienda “El Desengaño” dedicándose también a la venta de calzado. 
Enfrente había una zapatería de gran prestigio, la Bota de Oro, a la cual venían clientes de toda Bizkaia, y ante los que le dijeron de que no iba a vender nada, él contestó: ¡No me voy a ir al Serantes! Estaré satisfecho si sólo uno de cada diez clientes de la Bota de Oro me compra a mí.
El negocio le fue muy bien y en poco tiempo pasó a dedicarse sólo a la venta de calzado, cambiando el nombre a Zapatería PEDRO.
“Pedrito el zapatero”, como le conocían cariñosamente sus amigos y parroquianos, mantuvo gran amistad con el Doctor Zaldúa a quien arreglaba al instante las máquinas e instrumentos de su consulta que tenían correas de cuero, y a quien le hizo a la medida, los zapatos de boda de su futura esposa. 
Murió a los 70 años, en 1961, tras medio siglo de trabajo entre calzados.
Calzados Pedro, empezó una nueva etapa llevado por su hija pequeña en compañía de su hermana Mertxe, soltera, en una época en la que esta calle era el epicentro comercial de la localidad, llegando a tener hasta 14 zapaterías. “Pedrito” solía decir, “en esta calle, alfileres que te pongas a vender, vendes y con eso ya vives. Se vende lo que sea ya que la gente viene de todos los sitios a este lugar estratégico, al fondo del corte de la Ría”.
Tras algo más de un cuarto de siglo, en 1988, al jubilarse las dos hermanas, el negocio familiar vuelve a sus orígenes ya que desde entonces y hasta el día de hoy lo regenta Lourdes Sacristán, casada con el nieto de Pedro e hijo de Mariví, siendo una de las pocas mujeres que se dedican a este viejo oficio de zapatero remendón, manteniendo el nombre de
REPARACIONES
PEDRO
KONPONKETAK.





lunes, 13 de marzo de 2017

EL ÓRGANO DE LA BASÍLICA: SOS


Hoy nos hacemos eco de la campaña que ha lanzado la Asociación de Amigos de la Basílica para salvar a nuestro malherido órgano, orgullo de la Villa.
En los últimos conciertos realizados en el templo, los organistas invitados, así como nuestro organista oficial, han constatado de forma unánime, los deterioros que este majestuoso instrumento viene padeciendo.
Hay que tener presente que se trata de un órgano fuera de lo común, instalado en 1903 y que continúa funcionando con todos sus elementos originales, piezas de meticulosa artesanía y un prodigio de ingeniería para la época de construcción. Toda su estructura de 2.284 tubos, 37 registros con tres teclados de 56 notas y pedalero de 30, es la obra de arte que el francés Henri Didier concibió para Portugalete hace ya más de un siglo.
Es una pieza única.
Todos los organistas que lo han utilizado destacan que su sonoridad no tiene parangón entre los órganos románticos y sinfónicos de la Península. Es una joya. Lo mejor de lo mejor.
 De los 58 instrumentos románticos construidos por la organería francesa en el País Vasco, 16 constan de un solo teclado, 35 tienen dos teclados y el llamado gran órgano, que consta de 3 teclados, está representado por 7 ejemplares: el Cavaillé-Coll de Santa María de San Sebastian; los Cavaillé-Coll de Azpeitia y Azcoitia; los casi gemelos de los Hermanos Stoltz en Tolosa y Bergara, el Henri Didier de Santa María de Portugalete y un híbrido Cavaillé-Coll - Puget - Mutin, en San Vicente de San Sebastián. El de la Basílica de Begoña es de dos teclados.
Hoy asistimos inermes al deterioro de una pieza histórica que siempre ha engrandecido a Portugalete, lamentando que la indiferencia vaya depositando su polvo fino sobre los teclados, una dolorosa apatía que lo arrastrará a la ruina y al olvido si no somos capaces de devolverle su histórica prestancia.
Se trata de un ejemplar histórico, una obra de minuciosa ingeniería, de piezas originales de 1903, instalado en un templo que es Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.
Una genial obra de arte se está consumiendo ante nuestra indolente mirada y hay que tener presente que no somos propietarios sino usufructuarios de las obras de arte que nos ha legado el pasado y que tenemos el deber de transmitirlas intactas a las generaciones venideras.
Quizá esté llegando el momento de que nos pongamos manos a la obra.


Ya hace días que Javier García-Borreguero nos había recordado este tema en un artículo que para los interesados se puede consultar en la Biblioteca Digital Portugaluja.

domingo, 12 de marzo de 2017

EL DESAPARECIDO PALACETE DE GOYTIA



Cuando estamos a punto de llevar a imprenta el libro de la Colección El Mareómetro, Portugalete en los años 30, nuestro querido amigo Eduardo Ardanza Marqués, nos envía las fotos que hoy presentamos que pertenecen al Archivo Familiar Leandro Ardanza Goytia.
El palacete de Goytia, situado en el Ojillo, por donde tenía su entrada, fue reformado por su propietario el arquitecto Cecilio de
Goytia y Valle en 1899/1900 tras heredarlo de su padre el ingeniero Guillermo de Goytia y Olaeta. De él también fue el proyecto de la casa vivienda del jardinero.
Eduardo, también arquitecto enamorado de la obra de su bisabuelo, tras recordarnos la condición de palacete, no chalet como se suele señalar, nos resalta su estilo Segundo Imperio, sus cubiertas amansardadas, los pabellones angulares y su influencia francesa, sin dejar pasar los elementos de forja modernista como se aprecia en la foto que nos adjunta de la escalera con María de los Ángeles de Goytia y de Arellano de niña.
La foto inferior corresponde a una vista de los jardines de la finca, allá por 1912. Era un jardín inglés con unos 700 frutales y huertas varias. Vemos alguna  de las diversas  bancadas en hormigón armado proyecto de Cecilio de Goytia.
Toda esta finca y su palacete donde pasaban los veranos la familia Goytia Arellano se vio afectada con el proyecto de ensanche de los años 30 y la avenida principal (la actual Carlos VII) le quitaba una parte importante de su terreno, como se ve en las fotos de la derecha, cuando se tira el muro de su finca y aparece el palacete detrás y tras realizar la mitad del trazado de la avenida. Si a esto añadimos las circunstancias de la guerra en la que fue utilizada por tropas, fue suficiente para que la familia no volviera a ella.





jueves, 9 de marzo de 2017

LOS MONUMENTOS A LOS “CAÍDOS POR DIOS Y POR ESPAÑA” (1)



José Manuel López Díez

Me refiero a las dos esculturas que hubo sucesivamente donde hoy se levanta la de Lope García de Salazar, en los jardines de la torre que poseyó este personaje. Ambos homenajes a las víctimas franquistas de la guerra civil fueron obra de Jesús Torre Goiricelaya, quien ha sido profesor de artes plásticas, dibujo técnico y pretecnología en los colegios Santa María (Portugalete) y Gaztelueta (Leioa). La villa conserva otros trabajos de Torre, como son los bustos de Félix Rodríguez de la Fuente, Juan Antonio Zunzunegui e Ignacio Ellacuría.

Empezamos hoy por el obelisco de estuco:

Remontémonos a 1962. El 28 de febrero, la Comisión Municipal Permanente acordó, a propuesta de la alcaldía, “hacer constar en acta sus sentimientos de pesar y de profundo desagrado por la acción incalificable cometida en la noche del 26 al 27 del actual por un anormal o desalmado, hasta ahora desconocido, que rompió la sagrada Placa que, en honor y para perpetuo recuerdo del nombre de los Caídos de Portugalete en la Cruzada Nacional iniciada el 18 de Julio de 1.936, estaba colocada en el Pórtico principal de la Basílica Parroquial de Santa María de nuestra Villa; y que se proceda con toda urgencia a la colocación de una nueva Lápida idéntica a la destruida”.
Este puede ser el origen del primer monumento, ya que la placa nunca fue repuesta. En cambio, Jesús Torre presupuestó un obelisco el 2 de mayo. Y, quince días más tarde, el mismo alcalde (Julián Bayo Bellés) firmó una moción: “al objeto de perpetuar la memoria de los Caídos en la Cruzada de Liberación, se hace preciso la erección de un obelisco de forma piramidal, tal como lo describe el proyecto adjunto. Tal obelisco de cinco metros de altura, construido en piedra artificial labrada, con Escudo Nacional y placa conmemorativa en mármol e inscripción grabada en laterales, ha sido presentado mediante el oportuno proyecto por
el escultor Don Jesús Torre, ascendiendo su importe a la cantidad de 29.000 pesetas. En su virtud tengo el honor de proponer se encargue su construcción a fin de que a la mayor urgencia sea emplazado en los jardines contiguos a la Torre de Salazar”.
La comisión aprobó la moción el 8 de junio, considerando además que “por no exceder este gasto de 30.000 pesetas puede ser concertado directamente a tenor de lo dispuesto por el art. 311-f)” de la Ley de Régimen Local “y el 41-6º del Reglamento de Contratación”, y autorizando al alcalde “para la contratación directa de la obra” y el pago de ella.
En realidad, el precio total del monolito era de 32000 pesetas, pero alguien escribió un “29” encima del “32”. Esto indica que se había decidido encargarlo a Torre antes del acuerdo de la comisión.
El obelisco se inauguró y bendijo el 22 de junio, vigésimo quinto aniversario de la “Liberación” de la villa. Teniendo en cuenta los 14 días transcurridos desde que el ayuntamiento acordase oficialmente levantarlo, también parece claro que Torre había empezado a esculpirlo con anterioridad.
Como certificó el arquitecto municipal, se había realizado “con estuco imitación a piedra”. La placa con los nombres de los caídos medía 1,75 x 90 centímetros, y era blanca con letras de color oro: las mayores, de 3,5, y las menores, de 2,5. La inscripción decía así:

“Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S. de Portugalete / a sus caídos por Dios y por España / José Antonio Primo de Rivera / Sisebuto Santidrián Santidrián / Norberto Aguirre Gardeazábal / J. Antonio Careaga de la Hormaza / Pedro Pérez Zorrilla / Antonio Retuerto Pagazaurtundúa / Emilio Elosua Gómez / José María Polanco Fernández / Argimiro Aparicio Contreras / Julián Castro Landaida / Fernando Jalón Garcés / Manuel Meléndez López / Antonio Garmendia Mendieta / Cesáreo Zumelzu Pérez / F. Mariano Mañas Encinas / José Ramón Fernández-Villarán Iturralde / José Fraile Mantecón / Benjamín Fernández / Federico Martínez Uriarte / Juan de Goitia Arellano / Basilio Galo Martínez Rivas / José Ortiz de Zárate Tellería / Anselmo Weible Urcullo / Leovigildo San José Charray / Antonio Sáez Cámara / Federico Chávarri Aburto / Máximo Pablo Lahuerta Mendizábal / Basilio Ángel Martínez Gómez / Federico Burgos Pons / Aurelio González García / Hilario Díaz Blanco / José A. Sasía Sopeña / Felipe Díez Caro / Bernardo Díez Caro / Julián Ruiz Olabarría / Maximiliano Galiana Tudela / Sabiniano Arce Iparraguirre / José María Alcalde Santobeña / Manuel Riera Idiondo / Felipe A. Menoyo Butrón / Francisco Fernández Martín / Año de la Victoria”.

La lista de muertos reproducía posiblemente la que hubo en la basílica, pues el nombre de Primo de Rivera (fundador de Falange Española y ajeno a la villa) solía figurar por entonces en los muros exteriores de las iglesias. El orden nominal, los errores en ciertos apellidos y las omisiones de algunos caídos dan a entender que la relación fue copiada del expediente municipal tramitado en 1939 para condecorar a los familiares de estas víctimas. Solo Fraile, Benjamín Fernández y Martínez Uriarte no aparecen en él.

Sobre el croquis del obelisco está escrita la leyenda “XXV Aniversario de la Liberación de la Villa 22-VI / 1937-1962”, pensada sin duda para la otra placa conmemorativa. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

LAS VAQUILLAS PORTUGALUJAS EN 1950 (4)


Siguiendo con las fotos cedidas por Mª Jesús Navarro, del encierro de vaquillas del año 1950, nos encontramos hoy tras el recorrido por la calle Maestro Zubeldia, con el final en la tejavana.
La foto superior en las escaleras de subida a la campa, entre las escuelas y la tejavana. No está el "monte de piedras" que se generó con la excavación del depósito de aguas al aire libre y sobre el depósito cubierto y las campas del cerro de San Roque, se divisa una gran muchedumbre.

En la foto inferior, de calidad deficiente como la anterior, cuatro vaquillas en el "ruedo", con pocos valientes y con los toriles adosados a la tapia del lavadero viejo.


martes, 7 de marzo de 2017

ANTE EL 8 DE MARZO, DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER


Con motivo del 8 de marzo, día internacional de la mujer, recurrimos al álbum familiar de Mikel Arrietaaraunabeña, con dos fotografía de mujeres portugalujas en los años 30, entre las que se encontraba su madre Pilar Martínez, que según nos recuerda nació en 1917.
Debemos recordar que en aquellos años, la sociedad cultural más progresista que existía en la Villa era el Circulo de Bellas Artes y ATENEO, fundado en la década anterior y que no contemplaba la presencia de mujeres entre sus asociados, ya que era solo para hombres.
Tuvo que ser en 1930, ante el ejemplo del Ateneo de Madrid, que admitió a Clara Campoamor que representaba el avance del feminismo, cuando los portugalujos decidieron abrir sus puertas a las mujeres.
En su declaración de principios apostaban por “cooperar en el encauzamiento intelectual de la mujer en nuestra Villa”, y por “la presencia de la mujer en las Artes y las Letras, las escuelas, universidades y academias y en el ejercicio de profesiones hasta entonces detentadas exclusivamente por hombres”.

Han pasado más de 80 años, la situación ha cambiado mucho, pero el camino pendiente de recorrer todavía es muy largo. Sirva esta entrada de adhesión al Día Internacional de la MUJER.


lunes, 6 de marzo de 2017

LOS MUNICIPALES COMO ESPÍAS AL FINAL DE LA DICTADURA: 1974



Continuamos hoy con el material recogido por Tasio Munarriz en el Archivo Histórico Municipal, correspondientes al año 1974:

18.- 28 de enero de 1974.- El alcalde envió un escrito al gobernador comunicándole que el día 6, las 8,40 horas, a la salida de misa de la parroquia un coche lanzó varias octavillas que denunciaban en nombre de la comisión popular de Portugalete la represión contra los jóvenes que supuestamente habían participado en la manifestación del 21 de diciembre. (Tema ya tratado en este blog). Uno de los que iban en el coche era Alejandro Echebarría Arrazola.
19.- 21 de octubre de 1974.- Garamendi y A. Munárriz se reunían diariamente con miembros de la A de familias tratando de los conflictos laborales del momento para que en las fábricas se escuchase a los representantes de los trabajadores y no a sus representantes sindicales. A. Munárriz recorrió el día 19, a las 12 horas, acompañado por 12 personas de esa asociación los bares “La Cepa del tutelilla” (Castaños 45),  “Berna” (Castaños 63) y otros de Buenavista animando a los obreros a permanecer firmes en sus reivindicaciones. Goñi, Landera y el cura de Repélega Javier Martínez Suescun animaban a los jóvenes y a los adultos a hacer frente al franquismo.
20.- 27 de octubre de 1974.- Desde septiembre con motivo de varios conflictos laborales, miembros de la A. de familias y de la
Sociedad cultural, entre los que destacaban por su virulencia anti-régimen y su pertenencia a CCOO Pedro Luis Escapa y Roger Viejo, se reunían periódicamente con los obreros en Santa María. 14, bajo, C. Parroquial (local de la S. cultural), salón de actos de las Javerianas, locales de la iglesia de S. Cristóbal de Repélega y en algunos domicilios como en Carlos VII, 20, 3º, izda. En las Javerianas disponían de una multicopista con la que las alumnas imprimían propaganda subversiva. El enlace responsable era Joaquín Huerga. Montserrat Lerena desempeñaba funciones de asistencia social de la iglesia de Santa María, cuando en realidad era la que distribuía el dinero por encargo de los curas a familias necesitadas (padres o hijos en la cárcel). Francisco Anero se reunía en el bar Gure Toki con 15 o 20  personas, a donde iban también los curas. Asimismo asistían las conocidas comunistas Mª del Carmen Ranero Soldevilla, Marisa Fernández Palacios Gómez Villagrá, José María Castañares y su segundo Juan Gutiérrez López.
21.- 5 de diciembre de 1974.- En la reunión legal de la S. Cultural se formó la nueva junta directiva formada por Manuel Chacón (presidente), Gabriel Muñiz (vicepresidente), Plácido Cabuyo (secretario), Rafael Supervia (tesorero), y Francisco Anero, José María Elortegui y Salvador Aróstegui (vocales). Este informe viene firmado por el jefe accidental Manuel Fernández Castro.
22.- 11 de diciembre de 1974.- Sobre las 12 horas un grupo de alumnos de la escuela de maestría de Repélega se agruparon en la Avda. José Antonio para pedir la libertad de los presos políticos, protestar por la carestía de la vida y porque los universitarios no tenían dinero para pagar el autobús. El coche patrulla les dijo que se disolvieran, pero ellos, dirigidos por Florencio Abuin Soto y Julián Martín Román, se burlaron de los agentes, que los detuvieron. Los detenidos dieron los nombres de algunos compañeros: José Luis Sevilla, Francisco Antonio Basarrate, Angel Gonzáles Delgado, Pedro Gil, y José María Mancerón, todos de 16 años de edad
23.- 12 de diciembre de 1974.- Huelgas. Cerraron algunos comercios sin causa justificada, entre ellos: Carnicería Enriqueta (Enriqueta Gutiérrez Calvo), Bar Berna  (Ricardo Ayarza), Bar de Julio Villaverde (Ortuño Alango 2), Bar Amels (Aurelio Gutiérrez) y Comestibles Bastida (Antonio Bastida). En Centrimetal pararon 90 obreros a las 10,30 horas y salieron a la calle; en Talleres Urbasa el paro fue de 175 obreros, que se quedaron dentro de la fábrica; en Fundiciones Portugalete paró el 50 %; en Aceprosa y Hierros Arbulo se trabajó con normalidad.
(Estos dos últimos informes están firmados por el jefe accidental Manuel Fernández Castro, encargado del espionaje diurno).
24.- Para terminar con el tema del espionaje de los policías municipales, cito los 89 documentos conservados en el Archivo Municipal con la reproducción de las homilías pronunciadas en las 11 misas de los días festivos y fines de semana celebrada en la basílica desde 1972 hasta 1975 grabadas en magnetofón por los agentes. Este tema merece otro artículo.


Post data

1.- Lindosa pidió la excedencia voluntaria de 6 meses. Se fue recomendad por el alcalde a San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) para ejercer como policía municipal. No volvió por Portujalete.
2.- Parece que Tomás Villán Castañeda quería dejar el puesto de policía municipal nocturno y fue admitido por la Junta del Puerto y Ría de Bilbao para la oposición libre de celadores guardamuelles y guardianes de locales y materiales el 3 de octubre de 1973. No la ganó. En 1974 fue denunciado por el mismo Lindosa y por el concejal Armando Zuazola Lejardi. El alcalde lo destituyó del puesto en la Policía Municipal y lo pasó a depender de la Comisión Técnica y Administrativa del Ayuntamiento. Desde León, estando de vacaciones, pidió la baja el 12 de diciembre de 1979. En 2007 estaba de guarda en el museo de León.
3.- El 12 de febrero de 1975 falleció, después de una larga enfermedad, en Portugalete el alcalde José Manuel Esparza Mangirón, diputado provincial, procurador en Cortes y consejero provincial del Movimiento.
Desde estas épocas ya no se grababan las homilías, había desaparecido el espionaje de los policías municipales y no se recogían en la calle las octavillas subversivas.