

Tras el brutal y vergonzoso destrozo sufrido por una de las esculturas de Adolfo Areizaga (1848-1919) que adornan el Paseo de La Canilla, nuevamente ha sido colocada en su sitio restaurada. Se trata de la escultura del joven baserritarra de Orozko, lo cual nos da ocasión para, junto a la foto del mismo, recoger un artículo de J.M. Mendizabal en DEIA en 1978, con motivo del centenario de su construcción, que hemos incluido en el apartado de artículos históricos de la Biblioteca Digital Portugaluja.
http://bibliotecadigitalportugaluja.com/pdf/articulos/historicos/Estatuas%20de%20Areizaga.pdf
Como se puede apreciar este tipo de Biblioteca Digital da la flexibilidad de completar los trabajos, como en este caso, incluyendo fotografías actuales. Y como lugar de consulta que es, se puede ver lo que sobre este tema escribió el portugalujo Javier Ortuzar
http://bibliotecadigitalportugaluja.com/pdf/articulos/historicos/Javier%20Ortuzar.pdf
Resumiendo, nosotros remarcaremos el gran valor artístico y etnográfico que tienen estas esculturas dedicadas a las estaciones del año, o de la vida humana, destinadas al mausoleo de la familia Epalza, y que tras pasar por los jardines familiares y del Doctor Areilza terminaron en el actual paseo con unas placas, todas iguales y genéricas, que dicen:
Tipo chorierrico. Año de 1878. Y la estación correspondiente.
Recordemos que las placas originarias decían:
Etxekoandre “Otoño”
Jauntxo de Arratia “Invierno”
Baserritarra de Orozko “Primavera”
Neska del Txorierri “Verano” .
Coincidimos con el sentir de dichos periodistas que recomendaban, su reproducción para evitar accidentes, el primero de ellos, y el poner bien el nombre de las placas, según Javi Ortuzar.