jueves, 16 de julio de 2026

ANTONIO SALOÑA Y SU "ARTE NUEVO DE LA COCINA ESPAÑOLA"

 

Una ficha de la HISTORIA DEL HOTEL, que publica mensualmente enportugalete.com, nos recuerda que la historia de la Villa de Portugalete está indisolublemente ligada a las trayectorias de aquellos hombres y mujeres que, desde sus respectivas profesiones, alcanzaron la excelencia y llevaron el nombre de nuestro pueblo más allá de nuestras fronteras. Uno de estos nombres, cuya memoria merece ser reivindicada con letras de molde, es el de Antonio Saloña Muro, un cocinero excepcional cuya valía profesional e intelectual quedó plasmada en su obra cumbre: Arte nuevo de la cocina española.

Un perfil intelectual frente a los fogones.

Tal y como recuerdan los textos introductorios de su obra, firmados por personalidades de la época como Manuel Llano Gorostiza y el catedrático Obdulio Fernández Rodríguez, Saloña no fue un mero ejecutor de recetas, sino un auténtico teórico de la culinaria. Nacido en Las Arenas, creció al calor de las grandes transformaciones mineras y siderúrgicas de la ría vasca, asimilando las enseñanzas de las guisanderas de fogones históricos como El Amparo, Luciano, Armendáriz o La Busturiana.

Su juventud estuvo marcada por un fuerte afán de aventura y aprendizaje. Pulió su pluma en la redacción de un periódico bilbaíno bajo el magisterio de Jacinto Miquelarena, y su paladar con las lecciones de Ignacio Doménech. Recorrió los cinco mares como proveedor de alimentos de grandes compañías de navegación y visitó los mejores restaurantes del mundo, lo que le otorgó una perspectiva universal única. Sin embargo, como el bardo Iparraguirre, siempre sintió la llamada de su tierra.

Su arraigo en el Hotel de Portugalete.

Saloña terminó anclándose en su Hotel de Portugalete, frente por frente a su querido Abra. Aquel establecimiento no solo fue un referente hostelero, sino un verdadero centro de diplomacia gastronómica. Por las mesas que Saloña preparaba con generosidad y patriotismo pasaron marinos de las escuadras inglesa, francesa, alemana y norteamericana fondeados en el Abra de Bilbao. A todos ellos los obsequiaba con largueza, haciendo gala de un particular políglotismo y asegurando con la socarronería propia de su raza: «Quiero que se den cuenta que como la cocina española... ¡nada!».

Desde su observatorio en Portugalete, Saloña recorrió los caminos de España en busca de fórmulas magistrales, platos indígenas y saberes tradicionales, con el firme propósito de estructurar y dignificar la gastronomía nacional.

Una obra de madurez y rigor hostelero.

Fruto de esos treinta años de actividad profesional en contacto con el público y con profesionales del sector nació Arte nuevo de la cocina española. El libro fue concebido con un espíritu profundamente didáctico y divulgativo, buscando ser útil tanto para el profesional de la alta hostelería como para las amas de casa.

En sus páginas, Saloña defiende la culinaria como un arte de alta consideración social, pero también como un negocio que exige un control milimétrico de la gestión hotelera. Para el autor, la viabilidad de un establecimiento dependía del cuidado absoluto de una infinidad de detalles: desde las condiciones del local, el mobiliario, la decoración, la mantelería y la iluminación, hasta la adecuada política de precios, la selección de artículos, la conservación de alimentos y la finura en el trato al cliente. Advertía con lucidez que muchos negocios barateros estaban condenados al fracaso económico por no saber equilibrar la calidad del servicio con una facturación seria y rigurosa.

Con la publicación de esta entrada rendimos homenaje a Antonio Saloña Muro, un profesional de primer orden que supo conjugar la tradición culinaria vasca y española con una visión cosmopolita y empresarial, dejando un legado escrito que honra la historia hostelera de nuestra Villa, y que merecería ser reeditado.

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