viernes, 6 de noviembre de 2026

EL CONFLICTO DE LOS PRÁCTICOS EN 1884

 

Este grabado, un fragmento del proyecto original de puente movible diseñado por Alberto de Palacio, nos sirve de marco para ilustrar la intensa actividad de la ría y los conflictos marítimos surgidos a finales del siglo XIX. Este contexto histórico cobra vida gracias a una entrada publicada en el blog LA VIDA PASA de nuestro buen amigo Aurelio Gutiérrez, titulada La libertad de practicaje en 1884.

Las investigaciones de Aurelio en torno a la historia compartida de Santurtzi y Portugalete merecen todo nuestro reconocimiento. Afortunadamente, desestimó su idea inicial de cerrar la bitácora y sigue al pie del cañón, una labor divulgativa que esperamos que continúe durante muchos años. Desde aquí recomendamos la consulta de su blog, del cual nos haremos eco periódicamente de forma resumida, invitando siempre a los lectores a acudir a sus textos originales, donde reside el verdadero rigor documental.

La próxima semana recogeremos nuevas aportaciones suyas. En cuanto a la historia que nos ocupa hoy, la sintetizamos de la siguiente manera:

En abril de 1884, las aguas de la Ría bajaban revueltas. Una nueva y absurda normativa del Ministerio de Marina, que imponía un estricto sistema de turnos para los prácticos, desató graves enfrentamientos entre los marineros de Portugalete y Santurtzi, lo que culminó con 25 santurtziarras detenidos que posteriormente fueron liberados.

El problema era evidente: la burocracia chocaba con la dura realidad del mar. La obligación de esperar el turno retrasaba enormemente la salida de los prácticos, dejando desatendidos y en peligro a los buques que se acercaban a la barra que ya tenía un frenético movimiento. Para colmo, se obligaba a los marineros a realizar este servicio en peligrosas lanchas abiertas, un capricho institucional que costaba vidas.

Ante este despropósito, comerciantes, navieros y marinos mercantes se reunieron en Bilbao con las Cofradías de Portugalete y Santurtzi. Dejando a un lado cualquier rencilla, todos cerraron filas con un objetivo común: plantarse ante el Ministerio y exigir la "libertad de practicaje". Pedían poder salir a ofrecer sus servicios a la distancia que considerasen necesaria, tal y como ya se hacía en Inglaterra, priorizando la seguridad real de los barcos frente al ciego afán reglamentador de las autoridades.

1 comentario:

  1. Muy buenas aportaciones de Aurelio de nuestros pueblos, sus costumbres y sucedidos. Eskerrik asko Aurelio, esperamos y agradecemos tus estudios.

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