domingo, 10 de diciembre de 2017

CHIQUI BAR, MIRANDO A LA PLAZA 1951-56




Hace unos días, Antón Sopeña gerente del bar TXIKI sito en la Plaza del Solar, nos ha hecho partícipes de un dietario MYRGA que su abuelo, Juan Sopeña Sasía, llevó desde 1951 a 1956 y que constituye una pequeña joya de la historia portugaluja.

El bar CHIQUI fue fundado en 1946 y antes de pasar a la actual ubicación en el local donde estuvo el recordado bar EL COCINERO, aquel de los huevos rellenos, los riñones fritos y las gambas a la gabardina, ocupaba un alargado local en los bajos de la gran casa que fuera del marqués del Puerto que llegaba desde Salcedo hasta la Plaza, hoy Centro Cívico.

Situado en un lugar privilegiado bajo los arcos, vivía fundamentalmente de la clientela que se congregaba alrededor de la plaza, ya fuese para acudir al mercado, bailes, conciertos, concursos, regatas, etc.

Con caligrafía esmerada fue plasmando día a día las cuentas del negocio y también una serie de detalles de la vida de aquellos años de posguerra. Por ellos podemos saber a qué hora empezaban y acababan los conciertos la Banda o si debido al mal tiempo se  veía obligada a tocar en los soportales del mercado. También conocemos detalles del chicharrillo con la música en modalidad banda, “radio” o “altavoces” y como la gente se quedaba sin baile por celebrarse la Semana de Pasión o por falta de autorización para instalar los altavoces.

Otro tipo de anotaciones eran referentes al tiempo atmosférico, ya que influía y mucho en la marcha del negocio. Ahora, que en cuanto han caído cuatro granizadas se han llenado las redes sociales de fotos de la plaza, no sé qué habría sucedido en aquellos fríos meses de Enero y Febrero (51-54-55 y 56). Juan como si fuera el “hombre del tiempo”, nos describe la plaza toda blanca (54) y como había sido necesario el trabajo de 7 hombres para limpiar la cuarta parte de la misma. Igualmente se detallan grandes lluvias torrenciales que originaron inundaciones por toda Bizkaia y como el 6-6-53 fue necesario reforzar las amarras de los barcos en la ría y dejar abierto el puente del ayuntamiento de Bilbao por si algún barco rompía amarras; temperaturas hasta -4º (54); eclipse total de luna el 29-1-1953; galernas (54 y 55); el típico sirimiri; granizadas; los apagones de luz de hasta 9 horas y otro día en 1956 donde se produjeron 10 apagones y lógicamente no hubo altavoces; también confirma que llovió, siguiendo la tradición, el día San Jorge (52, 53, 54 y 55).

Si el tiempo condicionaba la afluencia de gente, no lo eran menos las fiestas, espectáculos, regatas en los pueblos limítrofes o el desplazamiento a La Florida o San Mamés. Las anotaciones de ventas entonces descendían notablemente. Con precisión anotaba las ventas de vino, botellines, copas de sidra, pellejos de vino, barriles de cerveza (1º en 1955), precio de algunas bebidas (cerveza a 1,90 ptas.), barriles de sidra por la que se ha hecho famoso el bar sirviéndola fresca y a presión en las copas que hoy conocemos o el blanco Solera, ambos anunciados tras la barra. Por ejemplo, el día de Santiago de 1954 anotó: 85 litros de vino, 200 botellines, 270 cañas, 442 sidras, 116 gaseosas, 29 litros de vino blanco y 140 bocadillos.

En el dietario quedó reflejada la vida social de la villa: Inauguración del Campo de La Florida (51); depósito de agua de San Roque (54); apertura bar en el hotel (55); centenario del General Castaños (52), discursos y conciertos en el Cine Mar; la huelga de txikiteros (51) que sufrían los bares que habían subido por encima de 0,40 céntimos y como los de General Castaños cobraban 0,40 y habían cambiado el vaso grande por otro más pequeño y como ellos tuvieron que bajar el precio del txikito; el naufragio de un pesquero de Ondarroa (55); el ancla que arrancó el cable submarino quedando todo a oscuras hasta las 18:30 (53); las huelgas por la carestía de vida (51); los despidos de trabajadores por no trabajar destajos (56); resultados de futbol señalados, como el ascenso del Portu a 3ª tras ganar 2-0 al Santoña; el 7-0 que le metió el Athletic al Valencia (54); regatas; danzas; concursos de pájaros cantores (52); de vestido barato (56); de cantante desconocido (54); concierto de ochotes (56); tamborrada (51); los concursos agrícolas y de ganado vacuno; entierro de Ruperto Medina (51); “La espuela”, cuestación pro Asilo en el bar Paco (56); procesiones; acrobacias aéreas y de Vespas (56), etc.

Dada la época, se celebraban todas las fiestas franquistas, algunas de ellas recuperables laboralmente, como el “Día de la victoria” (1 de Abril), el “Día de la Unificación” (19 de Abril), el “Día de la Raza” (12 de Octubre), el del Caudillo (1 de Octubre), el del Trabajo (1 de Mayo), “liberaciones” de Bilbao y Portugalete (19 y 26 de Junio), etc.

Dentro de las fiestas locales, además de las clásicas, nos llama la atención la de San Nicolás en el Muelle Viejo (53); fiestas de La Cruz en la Ranchería (53); Santa Rita patrona de las “chachas” (27-4-56); Santa Lucía, de las modistillas (13 de Diciembre), el adelanto de la Virgen de la Guía al día 30 por caer en domingo (56) o el retraso de San Roque que se cambió al día 17 (53).

Lo dicho, un delicioso paseo por aquellos seis años gracias a la amabilidad y confianza de Antón Sopeña. 

JOSE LUIS GARAIZABAL

Fotografías:
Colección Edu Benito Díaz de Mendívil, programa de fiestas 1960 y Jose Luis Garaizabal


RECOGIDO DE LA PRENSA: JOSE MORO, EL GENIAL TROMPETISTA JARRILLERO

Página completa aparecida en EL CORREO de la Margen Izquierda, firmada por Laura González, dedicada a uno de nuestros personajes portugalujos: José Moro 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

LA CHECA DE PORTUGALETE DURANTE LA GUERRA CIVIL


Aurelio Gutiérrez Martín, escribe sobre este tema que seguramente muchos, por la edad, no habrán oído hablar y que no sabrán de qué se trata y que aún pudiendo tener esta consideración de “checa”, en la Villa jamás funcionó como un tribunal especial, y que lo situaban en la Casa de Chapa de la Plaza del Cristo que recogemos en las fotografías.

Tal y como aparece en la nota explicativa de la CAUSA GENERAL. Siendo ministro de Justicia franquista, Eduardo Aunós, éste impulsó la “Causa General creada por Decreto de 26 de abril de 1940, ratificado por el de 19 de junio de 1943, atribuye al Ministerio Fiscal, subordinado al Ministerio de Justicia, la honrosa y delicada misión de fijar, mediante un proceso informativo fiel y
veraz para conocimiento de los Poderes públicos y en interés de la Historia, el sentido, alcance y manifestaciones más destacadas de la actividad criminal de las fuerzas subversivas que en 1936 atentaron abiertamente contra la existencia y los valores esenciales de la Patria.
Por ello la Causa General reviste carácter exclusivamente informativo ejerciendo sus funciones investigadoras en aquella parte del territorio español que estuvo sometido a la “dominación roja”.
La información registrada por la Causa General, cuya recopilación duró prácticamente hasta los años sesenta, llevó a la apertura de numerosos procesos judiciales posteriores en contra de los que eran considerados responsables de los hechos investigados.
Dentro de las aportaciones que se realizaron a esta Causa General se realizaron diversos informes, tanto de particulares, como de la guardia civil, policía municipal local, la Falange, etc. relativa a la “checa de Portugalete”, que aún pudiendo tener esta consideración, pero jamás funcionó como un tribunal especial.
Este centro de detención, en los primeros días del alzamiento militar estuvo en los calabozos del Ayuntamiento y posteriormente se trasladó al antiguo palacio de Mier, también conocido como “Casa Chapa”, en la Plaza Cristo, domicilio de Genoveva Arisqueta, viuda de Rafael Chapa.
Tomando en consideración que la Causa General reconoce que: La institución soviética de la checa, empleada como instrumento de terror, fue conocida desde el primer momento revolucionario en todo el territorio español sometido al Frente Popular. Los partidos políticos extremistas y las sindicales obreras, así como la Federación Anarquista Ibérica, tanto en Madrid como en las demás poblaciones, establecieron en los numerosos edificios incautados para la instalación de sus respectivos centros, comisiones represivas, con facultades ilimitadas para realizar detenciones, requisas y asesinatos”.
Estos locales, destinados a la represión, fueron conocidos con el nombre genérico de checas, y su número fue extraordinario, dado el desenfreno típico de la zona marxista y el gran número de edificios que en cualquiera población de mediana importancia tenía requisados cada partido político u organización obrera para el establecimiento, tanto de su centro principal como de sus sucursales y cuarteles de milicias autónomas, más aficionadas a las ventajas de la retaguardia que a los riesgos del frente de combate. Bajo el mando de un jefe o «responsable», en los centros de tipo marxista, o de un Comité de Defensa, en los de carácter anarquista, las «checas» se multiplican, adoptando las variadas denominaciones de Agrupaciones Socialistas o Republicanas, Radios del Partido Comunista o de las Juventudes Socialistas Unificadas, Ateneos Libertarios, Sindicatos de la C. N. T. o de la U.G. T., Cuarteles de Milicias, Comités de Investigación o de Control, Comités de Vecinos, etcétera. Incluso llegan a establecerse «checas» que pueden ser calificarlas de semiprivadas, a cargo de comunes malhechores, rivalizando todos estos centros en su actuación sanguinaria y en su avidez por el botín, que pasa a engrosar los fondos de cada entidad política o sindical, o el patrimonio privado de los chequistas, siendo entregado en ocasiones a los organismos de incautación creados por la Hacienda pública roja”,…
Se puede afirmar, que, como tal, en Portugalete no existió ninguna checa durante el periodo que abarca desde el mes de julio del 1936 a junio de 1937, periodo que la Villa estuvo defendida por el Frente Popular.
De esta manera con fecha del 12 de abril de 1942, el responsable de la Comandancia de la Guardia Civil del puesto de Portugalete, en respuesta a una petición del Fiscal Instructor sobre la checa de Portugalete indica: “en respuesta al oficio que fue enviado a este puesto, sobre la composición y funcionamiento durante el dominio rojo de una checa en esta Villa, una vez que se han hecho las gestiones necesarias para poder informar a S.I., los extremos a los que se refiere el mismo, dan por resultado de que en esta Villa no existió checa alguna, pero si un Comité formado por elementos de los diferentes partidos que integraban el Frente Popular, el cual se encargaba de verificar las detenciones, que tenía por conveniente de personas desafectas a su causa, reuniéndose para tales fines en el edifico Chalet, sito en la calle Víctor Chávarri”.
Como miembros de este Comité son denunciados: Los socialistas; Cándido Busteros, Benigno Macario Barañano, y Jacinto Hernández. Los comunistas; Tomás Aguirregabiria, Julián Greño, Froilán Alonso, Isidoro Ramos y los republicanos, Víctor Blanco, Federico Llanos, y Francisco Sandoval. Sin clara afiliación; Agustina Gallastegui, Luis Ayarza, Eugenio Cavia, Federico Diez, Pío Gómez, Teodoro Llanos, y Santiago González. Estos tres últimos fallecidos en la fecha del informe.
Sin embargo, el informe presentado por la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S, al fiscal instructor el 2 de junio de 1942, mantiene el concepto de checa en Portugalete, y así expone en su declaración: Que la referida checa tenía su domicilio en la casa de la Señora Viuda de Don Rafael Chapa, sita en la Plaza de
los Mártires, requisada desde los primeros momentos por los rojos-separatistas y que los miembros que componían la misma y que la frecuentaban eran los siguientes.
Francisco Sandoval Pérez, en la actualidad detenido en una prisión de Galicia, Agustín Uribarri Sánchez “Jarrilla” en libertad, Jacinto Hernando, en Francia, Benigno Macario Barañano, detenido en la cárcel de Larrinaga, Julián Greño, se le supone en Francia, Teodoro Llanos Eguia, fusilado, Julián Armas, fusilado, Federico Llanos Eguia, “trabajando” en Valencia, Froilán Alonso Melón, Maestro Nacional en Valladolid, uno de los más peligrosos por masón, Luis Ayarza Sarriqueta, actuó de Secretario, en libertad, Eugenio Cavia Burusqueta, “Navo” muy peligroso, escapó a Rusia, actualmente en Baracaldo, Dámaso Lejonagoitia, no ha sufrido cárcel, en Portugalete en la actualidad, Luis Burgos San Martín, presunto masón, realizaba los informes estando en la actualidad en Portugalete, José Miguel Bernal Bilbao, acusado de varios asesinatos, un tal Aranzábal, concejal separatista en libertad, Juan Corta Tueste, peligrosísimo comunista detenido en Madrid en el Tribunal de Espionaje, Agustín Quintana Bañales, en Portugalete en libertad, Enrique Fernández, ha regresado de Francia estando en libertad, Rafael Cejudo Pérez, actuó los primeros días tomando declaración.
Por otra parte, un tal Amable Pérez detenido en Madrid, declara que José Manuel Bernal, pudo estar involucrado en la muerte de tres veraneantes que fueron pasados de Las Arenas y enterrados en el cementerio civil, así como la muerte del hijo de un guardia civil de San Salvador del valle.
Se señala en el informe presentado por la FET y de las J.O.N.S, que:
*Sisebuto Santidrian Santidrian, de 60 años de edad, sargento retirado de la guardia civil, miembro de Renovación Española y jefe de la Policía Municipal de la Villa, fue asesinado el 16 de agosto de 1936 en la checa de Portugalete, asesinato que fue aclarado por las declaraciones prestadas ante el Tribunal Militar, por Amos Ordoñez, Julia Gangoitia y Guillermo Curiel, anterior jefe de la Policía Municipal, ya fusilados. Sisebuto Santidrian, una vez fracasado la intentona militar en el Norte, se refugió en el pueblo de Murga-Alava, donde aparecer fue denunciado al Frente Popular de Portugalete, su presencia por el maestro del pueblo, siendo detenido el 13 de agosto de 1936. Llevado a Portugalete, hubo intentos de ser trasladado a Bilbao por las milicias, lo cual fue impedido por los locales, y siendo asesinado en la madrugada del 16 de agosto.
Así mismo informan que por la checa pasaron:
*Angel del Rio Muguerza-Mugarza. Sin embargo, declaró el 3 de noviembre de 1944, que solamente estuvo detenido veinticuatro horas en esta Villa, en los primeros días del Glorioso Movimiento, y si bien fue interrogado, no fue objeto de malos tratos. Ignora quienes componían la checa y que estando detenido detuvieron a su convecino Aurelio Fulgencio Toyos.
*Aurelio Fulgencio Toyos. Sin embargo, declaró el 4 de noviembre de 1944, que fue detenido el 20 de julio de 1936, siendo maltratado por Julián Greño y Pio Gómez en su detención. Que estuvo preso once meses, sin que volviera a ser maltratado. En este tiempo conoció a un tal Modesto Lorente, ignorando quienes le maltrataron y en qué forma.
*Antonio Retuerto Pagazaurtundua, farmacéutico de 27 años de edad, miembro de Renovación Española y fiscal municipal suplente, después de estar detenido en Portugalete, fue trasladado al buque prisión Altuna Mendi, donde fue asesinado el 25 de setiembre de 1936 junto a otros presos.
*Manuel Riera Álvarez, el 9 de noviembre 1944 declara ante el Fiscal instructor de la Causa que: del 20 de julio de 1936 al 25 de dicho mes que estuvo detenido en Portugalete, no fue objeto de malos tratos de obra, salvo una bofetada que recibió en una ocasión. Que estuvo detenido en los calabozos del Ayuntamiento. Recuerda detenidos a Aurelio Fulgencio y a Antonio Retuerto, muerto este posteriormente en el barco prisión Altuna-Mendi el 25 de setiembre de 1936.
*Julián Castro Landaira, empleado de 52 años, afiliado a Renovación Española. Su hijo declara el 17 de setiembre de 1942, que su padre fue detenido en los primeros días de agosto de 1936, siendo conducido primero a la casa de Chapa, luego al depósito municipal de Portugalete, más tarde el buque prisión Altuna Mendi y después al convento de los Ángeles Custodios, donde fue asesinado en los asaltos del 4 de enero de 1937.
Y muchísimos más, que se puede asegurar que pasarían de cien.


lunes, 4 de diciembre de 2017

APORTACIÓN A NUESTRA MEMORIA HISTÓRICA: LOS ZARANDONA, MORTS EN DEPORTATION


 Nuestro amigo, y colaborador, Jon Koldo Fdez. García de Iturrospe, nos envía el enlace de la revista Antzina de este mes de diciembre, que resulta de gran interés como aportación a la recuperación de nuestra memoria histórica portugaluja.
El artículo lo firma Ana García Santamaría, que comienza recordándonos que en Francia cerca de 20.000 monumentos han sido erigidos como homenaje a los caídos de las dos grandes guerras, entre los que figuran soldados, civiles, franceses, extranjeros, desaparecidos y deportados.
En uno de esos monumentos en una pequeña localidad, Pithiviers, a 80 kms de Paris, y bajo la inscripción A NOS DEPORTÉS MORTS POUR LA FRANCE, con 53 nombres y apellidos se encuentran dos con el mismo apellido: ZARANDONA (padre e hijo).
Y ahí empieza la investigación de la autora. Francisco Juan Zarandona Fernández nacido en 1890 era hijo de Genaro Zarandona Ybargaray, de Getxo, que como piloto lemán contaba con una condecoración por su actuación en el salvamento del vapor inglés “Laura Gillies” naufragado en la barra en 1883 y que se casó con la portugaluja Pastora Fernández, estableciéndose en la calle Santa María donde nacerían sus cinco hijos.
Francisco Juan, el último de ellos, se había casado en 1916 con Nieves Careaga de Sestao, era calderero, afiliado a la UGT y tenían seis hijos. En 1936 al iniciarse la guerra el mayor Juan Zarandona Careaga, nacido en 1917, afiliado al Partido Comunista de Euzkadi, sería uno de los primeros en alistarse como miliciano en el Batallón Larrañaga. En el frente de Gijón, ya de retirada, el 20 de octubre de 1937 se le dio por desaparecido, aunque como luego se supo pudo ser evacuado junto a casi 9000 combatientes en uno de los 19 buques que partieron desde el puerto de Musel.
Por su parte la familia, al caer la Villa, se fue a Santander desde donde embarcaron al exilio francés y después a Cataluña, al igual que miles de refugiados. Allí los padres solicitan al gobierno de la República la pensión prevista al ser declarado desaparecido, recibiendo como ayuda del Comité Central de Euzkadi del PSOE, la cantidad asignada por la Agrupación de Portugalete.
En Cataluña ella trabajó para el Gobierno Vasco como jefa de cocina en uno de los refugios “vascos” en Girona, hasta que en febrero de 1939 cruza la frontera francesa camino del exilio. El primer destino de la familia es el campo de refugiados de Argeles-Sur-Mer, para después según la norma general separar a los hombres en campos de internamiento y a las mujeres, niños y ancianos en otros campos del territorio francés.
Juan Zarandona Fernández, es trasladado al campo de Gurs, desde donde luego se les enviaba a fábricas cercanas a París, o a trabajos en el frente, bajo la amenaza de repatriarles a la España franquista.
 Por su parte la mujer y sus hijos fueron trasladados al Campo de Rivesaltes, con unas condiciones de vida espantosas y desde allí consiguen llegar a la localidad de Pithiviers, a mas de 700 kms. donde se había creado un campo para acogida de refugiados, con la esperanza de que fuera de verdad una tierra de acogida.
En 1944 la investigadora de este relato, encuentra a Juan Zarandona Careaga que se le daba por desaparecido en Gijón, viviendo en este pueblecito francés al igual que su padre, que trabajaba en la Societé Sucriere de Pithiviers-Le Veil. Este es detenido por alguna delación y su hijo no quiso que fuera solo y se entrega para acompañarle.
Ambos, padre e hijo, serían llevados al campo alemán  de concentración de KZ Neuengamme, donde la ficha de Juan Zarandona Fernández indica que ingresa el 24 de mayo de 1944, y donde dos días después de su llegada muere su hijo.
El igual que el resto de los prisioneros de ese campo él trabaja en fabricas de armamento, donde todos los días morían unas decenas de prisioneros. El Journal Officiel de la Republique Francaise, lo reconoce como “mort en deportation” en setiembre de 1944, al igual que su hijo.
Al finalizar la guerra, Nieves Careaga, con sus cuatro hijos de 19, 17, 15 y 12 años, solicita ayuda al Gobierno de Euzkadi, como “viuda de deportado” pero la falta de medios del mismo hace que en 1949 deje de recibir ayuda.
Los hijos encontraron trabajo y allí la familia rehízo la vida. En la actualidad sus hijas, no han querido hablar de lo vivido pues “remouer la merde” les produce aun más dolor.
 


Dado su interés, el trabajo
 completo lo hemos recogido en la

domingo, 3 de diciembre de 2017

REJAS CON PEDIGRI (4)


Cómo continuación, vamos a citar las rejas de negocios, centros de enseñanza o residencias particulares.
1.- Sobre la reja y arco de entrada al Colegio del Carmen en Azeta, figura una leyenda pintada sobre chapa COLEGIO N.S. DEL CARMEN. Sobre el colegio, hoy cerrado, sobrevuelan los especuladores y no sería raro que cualquier día nos topásemos con la noticia de la desaparición del legado de Dª Sotera de la Mier de 1885.
2.- En el programa de fiestas de 1931 podemos ver (con dificultad) cómo era la fachada del primitivo Banco Vizcaya sito en la calle Salcedo y como en parte de la colosal reja de hierro que custodiaba los duros del interior, figuraba la leyenda BANCO VIZCAYALuego, en el nuevo edificio construido en el Cristo, figuraron las siglas B V en la reja de la puerta de entrada a la nueva sucursal, así como en un escudete de mortero que aún hoy sigue en la esquina de la fachada.
Algunos informantes nos hablan de las verjas con nombre de la entidad, como la primera Caja de Ahorros Vizcaina en la Plaza y la Municipal en General Castaños, pero no hay constancia fotográfica.
3.- Aunque no tenga inscripción, en el palacio LEXARZA de Abaro podemos admirar la reja con uno de los escudos familiares que colocaron los herederos de sus constructores Santiago Martínez de Lejarza y Escarzaga y Antonia de las Rivas y Ubieta.
4.- En el trozo santurtziarra de la Escuela Técnica Superior de Náutica y Maquinas Navales, “la náutica”, sita en Mª Díaz de Haro nº 68, podemos ver el escudo oficial de la escuela sobre una reja moderna formada por hélices, anclas y rayos, que es de suponer representen señales telegráficas.
5.- Y ya para terminar, una verja modesta con la leyenda BAR CASTRO, con unos peces y un velero. Lo podemos contemplar en el establecimiento denominado hoy “La Parrilla de Castro”, sita en Abatxolo nº 56, que antes era conocido como “La parra”, y otra sobre la puerta del ALKARTETXE de EuskoAlkartasuna en Coscojales nº 7.

JOSE LUIS GARAIZABAL FLAÑO

Fotografías:
Jose Luis Garaizabal, Programa de Fiestas 1931
y Koldo Bastida

jueves, 30 de noviembre de 2017

MUJERES EN LA HISTORIA DE LA GASTRONOMÍA PORTUGALUJA: (2) MARÍA GONZALEZ “LA DE VICENTE”



Continuamos la entrada anterior, con la cita del maestro en gastronomía Antonio Saloña, tras hablar de Marta Beobide:
Pero posteriormente creo que ganó en popularidad y en calidad de servicio; en cuanto al cocinaje, el restaurante de María la de Vicente, que llegó a tener fama nacional. Aún nos preguntan en los lugares más alejados por este establecimiento. Las cazuelas de patas, morros y callos eran una delicia y en dicho restaurante se sirvieron los mejores guisos de jibiones, mero, merluza, lenguado, rodaballo etc. Y en cuanto a carnes asadas fueron elogiados los horneados de cordero y solomillo, más los emparrillados de chuletas y turnedós. Los pimientos rellenos fue otra especialidad alabada siempre en casa de Maria.
Esta portugaluja María González Aróstegui (1893-1980) se había casado con Vicente Ibinaga Olascoaga afincado en la Villa en 1902, y ya en los años veinte se anunciaba como “Taberna-restaurante de Vicente Ibinaga, en Coscojales esquina Salcedo”.
El éxito de la cocina de María “la de Vicente”, hizo que en la década de los treinta completaran el negocio con el servicio de alojamiento, por lo que vemos en su publicidad “Fonda–Restaurante de Vicente Ibinaga. Excelente cocina. Vinos de Rioja Alavesa y Chacolí blanco y tinto de Baquio”, de donde era originario Vicente.
Sin embargo en 1935 se queda viuda, con 2 hijos y 3 hijas, las dos pequeñas de 10 años, y tiene que afrontar sola la continuidad  como “Bar restaurante Vda. de Vicente Ibinaga” y con el duro periodo de la guerra y posguerra por delante.
María fue una mujer muy querida y recordada, “finita, limpia, bien peinada con su moño, … delantales como la patena de limpios y llena de simpatía para todo el mundo, amén de cualquier categoría… Poseía el don de la bondad y el “ya” me pagarás, ayudando a tantos en su larga vida del “bar María, la de Vicente”, según recordaba Rafa Supervía, mientras Juan Antonio Zunzunegui describía también su establecimiento en una de sus novelas portugalujas: El comedor pertenecía a la casa contigua y estaba en nivel mas alto que la taberna, pues la calle era encuestada y para acceder a él habían puesto entradero en el muro de fondo. El comedor abre también puerta a la calle.
Como anécdota, tendríamos que recoger que en sus últimos años, hacia 1954, su nombre apareció en la portada del periódico sensacionalista de la época EL CASO, por la muerte de una chica empleada suya que apareció desnuda flotando en la playa.
Tras cesar en el negocio y derribar el tradicional edificio en 1954, para levantar el actual, con mas alturas, estableció en el mismo lugar Patxi Celaya, su popular Bar Paco, hoy Casa Vicente en recuerdo del primitivo local de María, la Vda. de Vicente.


 De las dos grandes cocineras, Marta y María “la de Vicente” nos faltan no solo fotografías sino otros datos de su vida, pues los únicos que disponemos nos los ha localizado Roberto Hernandez Gallejones en el Archivo Histórico Municipal.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

MUJERES EN LA HISTORIA DE LA GASTRONOMÍA PORTUGALUJA: (1) MARTA BEOBIDE



La historia de la gastronomía portugaluja está jalonada con nombres de mujeres. Ya en el siglo XIX Dolores Vedia Goossens, aparece como pionera de los libros de cocina. Esta señora de la ”torre de Uhagón”, situada al final del muelle Viejo fue la madre de Isabel Uhagón Vedia (1832-1893), madre a su vez del famoso explorador y aventurero Enrique Ibarreta Uhagón (1859-1898) por lo que en los últimos años de dicho siglo XIX, los portugalujos se referían a su casa como la de “Ibarreta”.
Mujer de carácter, con aficiones literarias, es conocida por ser autora de varios libros de cocina, hoy muy valorados, “La Mesa
española. Arte de cocina al alcance de una fortuna media” (1887), y Libro de cocina a propósito para la mesa vizcaína” (1903). Ambos aparecen firmados con las iniciales Dª D.V. de U. El primero reeditado en 1892 en San Sebastián, con cinco ediciones, y el segundo publicado en Bilbao en 1903 fue también reeditado en 1912, dada su gran aceptación.
Son un referente, pues sus platos y condimentos reflejan el mundo culinario de nuestra Villa, y que en los libros que entonces existían “sobran palabras, drogas y platos y falta la sencillez de la ejecución de sus fórmulas y el necesario acomodamiento de los guisos” según sus palabras.
Siguiendo a Antonio Saloña al escribir sobre la historia de nuestra gastronomía nos encontramos con que ésta alcanzó un gran nivel al final del siglo XIX y principios del XX, de la mano de Marta Beobide en la desaparecida casa de la Plaza que hacía esquina con la entrada hacia Coscojales, y cuyo balcón en torno a uno de los pilares del edificio se hizo popular como el “balconcillo de Marta”.
Había sido en 1884 cuando llegara a la Villa, procedente de Ceanuri, Agueda Beobide Beitia, que tenía 24 años y se casó con un marino de Mujica, Agustín Undabarrena siguiéndola al año siguiente su hermana María, que también se casó aquí. Sería en 1889 cuando trajeron a su hermana pequeña, nuestra protagonista, que entonces contaba solo 10 años.
Como solía ser normal en aquellos años las chicas de las aldeas vizcaínas llegaba a la Villa a trabajar en el servicio doméstico por lo que es de suponer que Marta trabajaría en la cocina de alguna familia portugaluja que bien pudiera ser la de la Fonda y restaurante de Antonio Allende.
Casada con Julio Ruiz Carreras, un burgalés de oficio panadero, acabaron adquiriendo dicho restaurante que lo denominarían “Restaurante y casa de huéspedes MARTA”, desde donde liderarían según Antonio Saloña la etapa dorada de la gastronomía portugaluja. “Aparte de ofrecer un esmerado servicio, Marta guisaba con gran perfección todo el repertorio provincial junto con una repostería casera de gran tono.
De toda la provincia venían a Portugalete los grandes comedores a probar las preparaciones de Marta, sus bacalaos, sus jibiones, la merluza en cazuela, las grandes chuletas y toda clase de carnes emparrilladas. Esto ocurría a fines del siglo XIX y a principios del XX”.

El cuadro que ilustra esta entrada es propiedad de Juanjo Loredo y sobre él hemos colocado el membrete de MARTA.