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martes, 10 de marzo de 2026

LA GUERNIQUESA: MEMORIA VIVA DE LA HOSTELERÍA JARRILLERA

 

Rescatamos hoy nuevas imágenes que completan la historia de un establecimiento icónico de Portugalete: el bar-restaurante La Guerniquesa. Ubicado frente a Casa Vicente y el edificio del Mercado, este local fue durante décadas un punto neurálgico de convivencia en nuestra Villa.

Gracias a la aportación de Marta Esteban en el Facebook "Tú no eres de Portugalete si no...", sumamos documentos gráficos inéditos a nuestro archivo. Estas fotografías nos permiten asomarnos de nuevo a su barra, presidida por figuras para muchos recordadas.

Las mujeres de La Guerniquesa.
Recuperamos también el homenaje a las mujeres que fueron el motor de este establecimiento:
Mariángeles Inchausti: Cuya labor recordamos con especial afecto tras su fallecimiento.
El equipo familiar: Imágenes que muestran a las trabajadoras en la cocina y tras la barra, reflejo de una época de esfuerzo y dedicación personalizada.
Identidad comercial: Los anuncios de la época situaban el local en la calle Salcedo (números 6 y 8), bajo la dirección de Antonio Candela y, posteriormente, su viuda.

La historia de La Guerniquesa no se limita a estas fotos en otras entradas de este blog se puede profundizar en la evolución de este y otros negocios que forjaron la identidad social de Portugalete durante el siglo XX.

 

 


martes, 30 de diciembre de 2025

RECORDANDO A MARÍA TERESA LARRONDO TRAS LA BARRA DEL RESBALON

 


Como estamos recogiendo en entradas anteriores, en la historia de nuestros bares, el nombre del establecimiento solía ir ligado invariablemente al del propietario, quedando ellas —las mujeres— en un discreto segundo plano, a menudo recordadas solo entre fogones. Sin embargo, esta nueva foto nos devuelve una realidad distinta y mucho más vibrante.

A la izquierda con una sonrisa que denota la cercanía de quien conoce bien a su clientela, vemos a María Teresa Larrondo Chunchurreta, y mientras su marido, “Chato”, Antonio Chamorro, y Justa Chunchurreta, observan a la cámara, María Teresa no detiene su labor. Su mano, experta y segura, sostiene la jarra de aquella época para dar vida a esa hilera de "txikitos".

Aquellos recordados vasos de "culo gordo", hoy convertidos en piezas de coleccionista o en un vago recuerdo nostálgico, eran el pulso diario de la barra. Ella no solo servía vino y preparaba los pintxos, sino que, como tantas otras, gestionaba la hospitalidad, mantenía el orden y tejía la red social desde el otro lado del mostrador.

Sirva esta imagen para seguir poniendo nombre y apellido a quienes fueron, con total seguridad, un verdadero pilar del negocio.

 

martes, 23 de diciembre de 2025

PORTUGALUJAS EN EL RECUERDO: MARTINA EGUIA DE LA TABERNA ARANA

 


La fotografía de hoy, tomada en 1953, es una auténtica cápsula del tiempo que nos transporta al Muelle Viejo y nos trae a la memoria a una figura muy querida y popular: Martina Eguia, el alma de la Taberna Arana.

En la imagen, rodeada por un grupo de conocidos portugalujos que sin duda eran asiduos al bar, se encuentra Martina (situada en el centro, con ropa oscura y blanco delantal), ejerciendo esa labor esencial y a menudo anónima de las mujeres en la hostelería local.

La taberna Arana, hoy desaparecida, ocupaba el nº 2 del Muelle Viejo, justo al lado del Bar Carmona (nº 1) y era otro punto de encuentro, donde se tejían las historias de la Villa.

Como tras la jubilación de nuestro amigo Roberto, el Archivo Municipal continúa cerrado y nos impide consultar datos precisos sobre la apertura de establecimientos o los censos familiares, la memoria popular y los programas de fiestas son nuestros únicos testigos.

Hemos encontrado referencias a la Taberna Arana en los programas de fiestas de 1947 y 1959 y en el primero figuraba a nombre de la "Viuda de Gerónimo Arana" confirmando que su esposo ya había fallecido y ella estaba al frente del negocio.

Más allá de las bebidas habituales de un bar, el anuncio destacaba sus "comidas económicas", lo que le dio a Martina un excelente prestigio como cocinera. Su buen hacer en los fogones la hizo aún más popular.

Martina Eguia representa a esas mujeres trabajadoras que, desde sus negocios, sostuvieron la vida social y económica de Portugalete con esfuerzo y dedicación.

Como queremos hacer en estas entradas, dejamos abierto el apartado de comentarios y si tienes cualquier información, anécdota o recuerdo sobre Martina Eguia o la Taberna Arana, por favor, compártelo con nosotros. Toda aportación es valiosa para mantener viva la memoria de estas portugalujas esenciales.

El grupo que aparece en la foto delante de su establecimiento y el bar Carmona al fondo lo forman, en torno a su figura: Rafael Supevía, Salvador Zumelzu, José Luis Angulo, Lesmes Monje, Julián Gil, Iñaki Leceaga, Manuel Urgoiti, Jesús Ortiz de Zárate, Francisco Fernández, Anonio Guillarón, Pedro Jorge, Juan Schwarz, José L. Zaloña, Félix Gil, Fernando San Vicente, Luis Supervía e Isaac Ruiz.

jueves, 11 de diciembre de 2025

CONCHI GARCÍA, DEL BAR EL FARO: EN RECUERDO DE AQUELLAS MUJERES QUE NOS ATENDÍAN ANTAÑO EN LOS BARES PORTUGALUJOS.

 

Como casi a diario nos encontramos con Conchi García de paseo por la calle, a punto de cumplir sus 100 años, hoy, traemos esta foto en la que aparece junto a su marido, Jesús, en la barra del Bar El Faro durante los años 60 del siglo pasado.

La imagen, con los clásicos txikitos de culo gordo perfectamente alineados en la barra, es un fiel reflejo de una época y del trabajo incansable detrás de cada bar.

Conchi, junto con otras muchas mujeres, forma una parte imprescindible de la historia femenina de nuestros bares y tabernas jarrilleras. Ellas eran el alma, la memoria y, a menudo, el motor silencioso de estos establecimientos. Nos atendían con diligencia y cercanía, sirviendo el vino, poniendo el café y escuchando las historias de todo un pueblo.

Para los que vivimos aquella época, sus rostros y su trabajo son parte de los recuerdos más entrañables de la vida social de Portugalete. Este recuerdo es para Conchi, y para todas ellas.


miércoles, 29 de octubre de 2025

EL BAR TXIKI CASI 80 AÑOS EN LA PLAZA DEL SOLAR CON LA MISMA FAMILIA SOPEÑA AL FRENTE

 


La semana pasada recordábamos a dos bares centenarios como eran el SIGLO XX y el Rovira y sobre todo al primero pues lleva ya casi 60 año dirigido por la misma familia.

Hace 15 años que se reconoció en los Encuentros Portugalujos del Hotel, su trayectoria de más de 40 años, junto al de Polvorilla (hoy ya cerrado) y el Txiki de la Plaza por seguir entonces en manos de la misma saga familiar.

Hoy queremos recordar con estas fotografías que encabezan la entrada, a este clásico del Casco Viejo que fundara en 1946 Juan Sopeña Sasía, abuelo de Antón que lo lleva en la actualidad, quien recordaba en otra entrada de este blog, que su clásico pintxo de bacalao crudo fue una creación de su padre Juan Manuel Sopeña.

La primera foto es de 1978 cuando todavía existía el segundo edificio remetido de la plaza, tras el ayuntamiento, que a continuación fue derribado para ampliar dicho edifico consistorial. En ella se vislumbra el rotulo de Chiqui Bar, en el siguiente edificio del antiguo Marqués del Puerto cuya fachada con escudo heráldico da a la calle del Medio y que fue derribada hacia 1980.

Con este motivo Sopeña trasladó su bar al edificio pegante, donde hoy continua, y donde había estado hasta entones otro bar, El Cocinero.

Completamos las fotos con el antiguo mostrador y su dueño con un anuncio de Sidra Fresca a Presión que sigue siendo una de las señas de identidad de la casa.

En estos años que corren para la hostelería local, el reconocimiento a estas sagas familiares que han demostrado su profesionalidad y buen hacer, parece ser una obligación social.


domingo, 26 de octubre de 2025

MUJERES PORTUGALUJAS: SOFÍA AYARZA (1896-1969)






En  la historia de la hostelería portugaluja ha habido muchas mujeres que han dejado su impronta en conocidos establecimientos de comidas o bebidas y cuyo nombre oficial era el de los maridos, como correspondía a una costumbre social de la época. Recordamos a María "la de Vicente", la Guerniquesa, Gregoria "la de Aurrekoetxea", Ameli "la de Arrieta", y traemos hoy aquí a Sofía "la de Rovira".
Sofía Ayarza Urdampilleta, nacida en la Villa el 1 de noviembre de 1896 era nieta de un sastre bilbaíno que se estableció aquí en 1870 donde siguió ejerciendo su profesión. La dedicación hostelera familiar la empezó con su hijo Ricardo Ayarza Navamuel, que en 1892 consiguió autorización para abrir su establecimiento del Muelle Viejo nº6 con un rótulo que decía “Casa de huéspedes, Comidas y Bebidas de todas las clases”.
En 1899, cuando nuestra protagonista tenía tres años, él abrió en el nº1 de la calle Santa María una casa de huéspedes y restaurante con dos rótulos, uno en el balcón que da frente a la Plaza y el otro en una de las ventanas que daba al Muelle Viejo. En los rótulos ponía La Guipuzcoana, en honor a su mujer Maria Urdampilleta Beristain que procedía de Regil, que se hacía cargo de los fogones del restaurante y que continuó el negocio al quedarse viuda, pues el Anuario Comercial de 1929 recoge las Tabernas de la Vda. de Ayarza.
Una de ellas sería la que abrió el año anterior de 1928, como Bar Restaurante de M. Ayarza en la calle Manuel Calvo 13, regentado por una de sus hijas, mientras como vemos en el anuncio, también de ese año mantenía otro Bar Restaurante en Santa Maria 1 y 3 con el conocido nombre de La Guipuzcoana.
Vemos que las hijas habían aprendido la dedicación de su madre, pues Sofía casada con Ricardo Rovira, tenía también por esas fechas una casa de huéspedes en el primer piso de Manuel Calvo 3.
Su marido Ricardo Rovira Echeguren, nacido en Deusto en 1886, había llegado a Portugalete con seis años, con su madre viuda, instalándose en la Plazuela del Cristo y trabajando posteriormente como obrero de Altos Hornos. Este matrimonio dio lugar a una larga saga portugaluja pues tuvieron 10 hijos, cinco mujeres (Sofía, Carmen, Antonia, Raquel, Aurora) y cinco varones (Ricardo, Benjamín, Eduardo, José y Rodolfo).

Al margen de los números de las casas del Muelle Viejo (Almirante Vallecilla o Manuel Calvo) que han ido cambiando, está claro que al entrar en la década de los años 30 Sofía tenía la casa de huéspedes en el Muelle Viejo, quizás también con bar, y en alquiler la cervecería de los jardines de Valle , donde además anunciaba Bar “La Cervecera” de Ricardo Rovira, con “distracciones y recreos de todas clases”
Con la guerra civil y los bombardeos, fue destruido y en su lugar se levantó el actual edificio del Mercado de Abastos.
Su hijo Eduardo, nos dejó la pintura superior, desde la plaza, con un paisaje hoy difícil de reconocer, con la casa de Marta a la izquierda, la de Valle en el centro y a la derecha la cervecería, con la primera casa de la calle Nueva detrás, que es la única que hoy se conserva.
Sofía fue una mujer de gran carácter, que se encargó de sacar adelante a su larga prole, todos los cuales tendrían que ayudar algo en el negocio en función de su edad, ya fuera tras el mostrador, en la cocina o sirviendo comidas. Con la guerra civil evacuó de la Villa con sus hijos hacia Cataluña y Francia y a su regreso, se centró ya exclusivamente en el establecimiento del Muelle Viejo, frente a la entonces estación.
El anuncio del programa de fiestas de 1942, como Bar Restaurant Ricardo Rovira, señala como especialidad en comidas y meriendas, la Sidra de Ondarroa y el Chacolí de Baquio.
Lo mismo que hizo su madre Sofia “la Guipuzcoana”, que continuó al frente del negocio al quedarse viuda, ella al enviudar en 1950, reformó el local y continuó con el mismo, hasta que murió en 1969 con 73 años.
Lógicamente ya trabajaba en el Bar su hijo Rodolfo que a partir de esa fecha pasó a regentarlo hasta su fallecimiento en 1972. Fue la viuda de este, Clementina Sanz y su hijo Rodol, quienes siguieron detrás de la barra como última generación de los Rovira, ya que posteriormente continúa en alquiler.
No cabe duda de que el Bar de Sofía, "la de Rovira", es un clásico en Portugalete, y en la memoria de muchos quedan entrañables recuerdos, desde aquel batel colgado en el techo con la R del mismo, puesta al revés, hasta la cartelera que los domingos recogía la quiniela futbolística, su sidra fresca del Canadá, sus bocadillos o su jariguay del Paraguay.

De la larga prole de Sofia Ayarza y Ricardo Rovira, recogemos también una foto de algunos de sus nietos con Luis Bastida Rovira, que nos ha facilitado datos sacados del Archivo  Histórico Municipal.

Publicado el 15 de diciembre 2016












sábado, 25 de octubre de 2025

EL SIGLO XX: EL BAR MAS ANTIGUO DE PORTUGALETE





Revisando el Noticiero Bilbaino de 1875 que el Gobierno Vasco ha digitalizado y que se encuentra en su enlace liburuklik, hemos encontrado el anuncio que presentamos sobre estas líneas.
El año anterior había acabado el asedio y sitio de la Villa por el ejército carlista, y la actividad de fondas, bares y cafés del muelle viejo portugalujo había vuelto por sus fueros.
No cabe duda de que con el citado Café-Bar El Siglo, empieza una larga historia de más de cien años que todavía hoy continúa en el muelle Viejo.
Como vemos por la foto de la izquierda de aquellos años, en el terreno existente delante de la torre de Salazar y propiedad de su dueño Benigno de Salazar, no había ninguna construcción que le tapara la visión del muelle. Por lo tanto el café citado se encontraba más adelante hacia La Canilla.
Tuvo que ser una década después cuando se construyó el actual edificio, que se alquilaría para Café-Bar y se le denomina con el nombre actual de Siglo XX, ante la inminente entrada en el siglo siguiente, siendo por lo tanto el más antiguo de la Villa.

Felix Escribano nos dice que su abuelo Valentín Pérez de la Fuente, que llegó a la Villa en 1878, fue quien lo fundó, aunque no sabemos si dando continuidad al anterior.
Al margen de que recibamos más información para completar la reseña que recojamos en un número de Cuadernos Portugalujos, encontramos una primera información en un expediente de 1895, del Archivo Histórico Municipal. En él Valentín Pérez (Poza de la Sal, 1859- Portugalete, 1931) se quejaba ante el ayuntamiento por permitir que en los días festivos se permitiera delante de su puerta que se situaran “tañedores de guitarras y otros instrumentos, por lo que resulta una aglomeración de gente que no solo impiden ver el café desde la plaza, sino que llega el abuso hasta el extremo de dificultar ambas entradas de mi establecimiento”.
En 1901, coloca en la fachada de su Café Siglo XX, un toldo de 11 x 3 m. además de ocho “veladores” para el servicio de café y ya en 1917, al cambiar el rótulo por otro más moderno incorpora “una bombona de luz eléctrica en la fachada”.
Valentín Pérez, que vivió en dicho edificio, donde nacería buena parte de los Escribanos, debió vender el edificio en 1931, y ya en 1934, encontramos a Francisco Bulufer, quien en un expediente del Ayuntamiento solicita permiso para “sacar fuera veladores bajo el toldo de dicho establecimiento”.

Tras la guerra, en 1947 encontramos que es Doroteo Martínez quien como propietario solicita permiso para instalar un water para señoras, así como abrir un ventanal al callejón que ascendía al campo de la iglesia. No obstante, como vemos en el anuncio del programa de fiestas de 1957, junto a estas líneas, se anuncia Francisco Bulufer.

Finalmente fue en 1967 cuando la hija de este último se lo vende a Goyo Gómez dando continuidad a la explotación del bar, hasta la actualidad que es gestionado por sus hijos.

Este establecimiento junto con Polvorilla y el Txiki fueron objeto de un homenaje en el Hotel hace unos años por sus más de 40 años de continuidad familiar en el negocio.

Publicado el 19 diciembre 1912








viernes, 24 de octubre de 2025

BARES TRADICIONALES DEL MUELLE VIEJO: SIGLO XX Y ROVIRA

 

Siguiendo con las fotos que nos cedió Cheché García-Borreguero, de 1979, encontramos la fachada del bar Siglo XX con sus pintadas y la ropa tendida en el balcón sobre la entrada del mismo.

Si hay un establecimiento hostelero de la Villa que ha sabido adaptarse a los tiempos actuales, con su establecimiento restaurado, su gran terraza de gran atracción turística y un servicio tradicional pero moderno y de calidad, ese es éste, que ya existía en el muelle Viejo en el siglo XIX pero que desde 1967 en que lo cogió el recordado Goyo está en manos de sus descendientes.

No me he resistido al pasar por delante de él volver a sacar la misma foto, que nos muestra ya una calle peatonalizada sin el borde de la acera y sin coches, y para completar el cambio y recordando también al bar Rovira que completa este comienzo del Muelle Viejo recojo la foto inferior con la cantidad de coches que entonces aparcaban allí.


domingo, 8 de junio de 2025

RECORDANDO A JUSTO MARTINEZ, Y EL METRO


La entrada dedicada al añorado bar El Metro de Justo Matínez, y el número de entradas que se disparó hasta cifras no recordadas en este blog, nos demuestra la huella que dejó entre los portugalujos.
Jose Luis Garaizabal autor de una de las fotos que hemos coloreado, nos recuerda que disponemos de más fotos de aquel año 1975 y nos dice lo siguiente:
Aquella noche, después de un ensayo en el Elai Alai, recalamos por el Metro y como llevaba la cámara le propuse a Justo hacer un reportaje sobre como se deshuesaba un jamón, a lo que accedió de buen gusto.
Recuerdo la anécdota de cómo decía “Pa las monjas de Santa Clara” cada vez que cortaba un trozo de pellejo del jamón y lo tiraba a una lata de las de bonito.
En alguna foto se aprecian detalles de aquel establecimiento en el que pasamos tantas horas. La máquina de cortar, el peso para el jamón, las piernas de la pobre Puri, la báscula atada con la cadena a la columna, los jamones, chorizos y lomos colgados de la barra, las latas de bonito y anchoillas, el queso, la cadena de la grúa, las barricas, mesas, el cuadro de las vaquillas en la tejavana de Reguera, y banquetas que hacían a todos los portugalujos iguales ...

Publicado el 19 de junio 2014







sábado, 7 de junio de 2025

LOS BARES PORTUGALUJOS: EL METRO



 El bar que traemos hoy al blog, es de los más recordados de Portugalete, y que necesita poca presentación.
En el número 8 de Cuadernos Portugalujos, se habla de él al recordar a los Riojanos en Portugalete. Fue Eulogio Crespo, riojano de Baños de Ebro, su fundador en los años 20 del siglo pasado, que luego abriría El Resbalón y que también se convirtió en un clásico en la Villa.
Eulogio le pasó el bar a su primo Justo Martínez, que tras librarle de la mili, le había traído a Portugalete, en 1920, y que llegaría a ser enormemente popular.

En la foto superior, coloreada, de Jose Luis Garaizabal,  en 1975, Justo a Justo, Puri y Conchi, un grupo de portugalujos: Javi Sanchez, Gurutz Iza, Pedro Bringas, Jose Andrés Pérez, Txetxu Fernández, Jose Ignacio Macaya, Jose Manuel Gil, Javier Ormaza, Felix Basterrechea y Emilio Izaguirre. 
Publicada el 14 de junio 2014


domingo, 25 de mayo de 2025

LOS BARES PORTUGALUJOS: LA GUERNIQUESA



 Del popular bar La Guerniquesa, disponemos de algunas fotografías familiares que nos cedió Mª Angeles Inchausti Elguezabal para ilustrar el artículo de Antonio Saloña, en uno de los números de Cuadernos Portugalujos.
Saloña ponía este bar-restaurante como uno de los típicos establecimientos portugalujos donde se “ofrecían esmerados y elogiados servicios de la cocina regional”.
Los dos anuncios recogidos de los Programas de Fiestas, nos dan alguna pista de su historia, que al igual que los que forman esta larga relación, requerirían de posterior investigación para componer la saga familiar, como hicimos en el caso de Polvorilla recientemente.
Vemos que antes de la guerra, figuraba como propietario Antonio Candela, que utilizaría la procedencia de su mujer para nombre comercial, y sus habilidades culinarias para atraer clientes (antes había trabajado en los fogones del Hotel).
Tras su muerte, la viuda mantuvo el establecimiento ayudada por las mujeres de la familia, que aparecen en las fotos y que tendríamos que recurrir a Mª Angeles para ponerles nombres, aunque no dudamos que están en la mente de muchos portugalujos.

Publicado el 26 de junio 2014





sábado, 24 de mayo de 2025

ANTIGUOS BARES PORTUGALUJOS: EL RESBALON (2)


 Hoy completamos la entrada referente al desaparecido bar El Resbalón, dado que para las generaciones jóvenes, resulta difícil situar su localización.
Como se ve en la foto superior al comienzo de la calle General Castaños, estaba el edificio de Sendagorta, separado del número 9 por un callejón que en cuesta y hacia abajo descendía al bar situado en los sótanos de la citada casa nº 9.
En la actualidad, como recogemos en la foto en color del ángulo inferior izquierdo, se construyó sobre el callejón y queda una entrada en cuesta, hacia arriba, a los patios interiores.
El “aprovechamiento” urbanístico a lo ancho, a lo alto y hacia abajo, se produjo en 1982 como lo recogió Eduardo Benito en la foto inferior.
En el ángulo superior aparece la Banda de Cartón que estuvo relacionada con este bar El Resbalón y sobre la que trataremos el próximo día.

Publicado el 24  de setiembre 2014

miércoles, 19 de marzo de 2025

PINTURA DE LA ANTIGUA CASA ESQUINERA DE COSCOJALES Y SALCEDO

 


Una de las tabernas más populares y antiguas de la Villa ha sido la situada en la esquina de Coscojales con Salcedo. En los años 80 del siglo XIX ya sabemos que era la taberna de Evaristo Sasiain, que daba comidas y fonda en su primer piso, y que él lo daba categoría de Café, y en la década siguiente lo explotaba Paulino de Mendivil, con el nombre de su mujer “Dolores Ituarte, La Marquinesa”. Ya en el siglo XX fue la taberna-restaurante de Vicente Ibinaga, que en los años 30 pasó a ser también Fonda, con el nombre de Casa Vicente. Al morirse este fue su viuda Mari González Arostegui quien lo mantuvo como bar restaurante.

Tras la guerra siguió todavía otra década, siendo el edificio derribado y construido con más alturas, por José Antonio Traspaderne en 1954.

En su nueva etapa fue Paco Celaya, el que con el nombre de BAR PACO, lo dio durante décadas gran popularidad. Tras su muerte los nuevos propietarios recuperaron el nombre antiguo de CASA VICENTE.

No disponemos apenas de fotografías del viejo edificio, por eso nos ha llamado la atención este cuadro que está colgado en el Ayuntamiento a la entrada de alcaldía y que reproducimos con la foto clásica que hemos utilizado hasta ahora.

P.D. La obra lleva la firma de Santiago Alvarez.

domingo, 15 de diciembre de 2024

LOS BARES PORTUGALUJOS: BAR PACO




    
Tras jubilarse Mari, la viuda de Vicente Ibínaga, la Casa Vicente, pasó a ser durante muchas décadas el Bar Paco.
    Paco Celaya, además de mantener el restaurante dio una gran vida al bar que se convirtió en el más popular del casco viejo, en las décadas de los años 50 y 60.
   
  La foto superior, junto a los anuncios ofreciendo, “comidas, meriendas, bodas y despedidas” a precios económicos, nos muestra la cocina (la clásica de leña de aquellos años) con Paco, secando los platos, la cocinera Alfonsa con la sartén en el fuego y Vicenta, la madre de nuestro amigo Aurelio Gutiérrez Martin, de cuyo archivo familiar procede esta foto.

En la foto inferior en la barra del bar, junto a las dos citadas, Antonio García-Diego, Esperanza Bañales y Leo Basarrate, que fue la que nos facilitó la foto.

Publicado el 22 de julio 2014






sábado, 14 de diciembre de 2024

LOS BARES PORTUGALUJOS: EL FARO




 
Hoy traemos un bar que abrieron en General Castaños hace mas de medio siglo, exactamente en 1958, el matrimonio Jesús y Conchi García, que aparecen en la foto.
Situado entonces enfrente del cine Ideal, junto al bar La Terraza, sustituyó a un antiguo establecimiento de ultramarinos, y ha llegado hasta nuestros días aunque en manos de otros profesionales.
Nosotros que les conocimos ya en sus primeros años (hoy disfrutan su jubilación como vecinos nuestros), podemos dar fe de su obsesión por dar servicio al cliente y que lo reflejaron en su anuncio:
Para satisfacer su gusto y paladar es necesario hallar, esmero, higiene y calidad. Esto lo tiene, sin dudar, en el bar EL FARO.
La foto es una verdadera joya recogiendo los mostradores de aquellos años con su hilera de chiquitos de “culo gordo” y las botellas de las estanterías.
La foto familiar que nos han facilitado, de la pareja con su hija y su hijo, tiene también hoy el encanto del viejo coche y su situación para la foto.

Publicado en 11 de diciembre 2014




domingo, 29 de septiembre de 2024

LA SIDRERIA DE ANTONIO ECHEBARRIA


 Tras la entrada anterior con el cuadro del Chacolí de Don Félix Chávarri, José Luis Garaizabal, con sus amplios conocimientos de nuestra historia y sus agudas dotes de observación, nos apunta algunos detalles que consideramos de gran interés para comprender mejor el cuadro, además de enviarnos las fotos que ilustran esta entrada, el grupo de txikiteros y el cantón con la entrada al establecimiento con un jarrillero asomando en la puerta, de 1929:

En el cuadro se pueden apreciar un montón de detalles. Las barricas de la mano izquierda a cuyos pies aparece una señora, que bien pudiera ser la misma de la fotografía de hoy, Constancia Echebarria. La mesa con sus jarrillas y los bancos corridos de madera y uno de listones, tipo parque, son también los que aparecen en la foto.
En la foto se ve a algún portugalujo con su vaso de txikito (por ejemplo mi aita, que es el que está más a la derecha con camisa blanca).
Colgando del techo una única bombilla, con su cordón rizado. Un cuarteto entonando una canción, mientras una mujer atraviesa la estancia con algo en la mano que no sé identificar. A la derecha de las columnas aparecen dos prensas con su pequeño lagar. En el suelo, apoyada contra la fregadera, una caja de sardinas gallegas. Una de ellas coronaba el ataúd en el Entierro de la Sardina.
Colgadas sobre el fregaderos, las jarrillas. Y ya a la derecha del cuadro, una pequeña cocina, en la que una mujer con pelo blanco está asando en una parrilla, es de suponer que sardinas, y el humo producido sale por la ventana. Colgada en la pared una pequeña bacalada y lo que parecen ser unas ristras de pimientos choriceros.

Las personas que aparecen en la foto que podemos datar en torno a 1941, en la entonces Sidrería de Antonio Echebarría, son Constancia Echebarría (agachada), y de pie por la izquierda Gaspar Bilbao, Galdós, Cecilio de la Fuente, Juan García, Isla, Jerónimo Bilbao, Escobal, Ángel Marcilla, Cecilio Bilbao, Tobar y Paco Garaizabal. De los dos sentados en la mesa, el de la izquierda es Utiquiano, el funerario).

Esta foto que apareció en Portugalete en la fotografía (1900-1975) Archivo de Eduardo Benito, conllevaba en su índice el error de denominar José, al aita de José Luis Garaizabal.

Publicado el 7 de enero 2014

sábado, 28 de septiembre de 2024

EL CHACOLI DE DON FELIX CHAVARRI


 Comenzamos el año con la imagen retrospectiva del antiguo txakoli de Félix Chávarri, o posterior sidrería de Antonio Echevarría.
El cuadro corresponde a la reproducción de una acuarela, en su día propiedad de Pedro Heredia, que mandó dibujar a Jerónimo Bilbao y que luego su sobrino Manuel Alonso Astarloa la animó con el colorido y los personajes. Hoy desconocemos su destino y ofrecemos las imagenes que disponemos, la foto en blanco y negro y la que recreó desde su iPad Javier Martín.

Dicho txakoli estaba situado en la bodega de la casa de Félix Chávarri, en la Travesía de la Iglesia (la entrada desde este cantón se ve a la izquierda), y luego se trasformó en Sidrería, bajo la mano de Antonio Echevarría, un albañil de Gomecha (Alava) que la traía del caserío Ibarguren de Berriatua.

Según decía Pedro Heredia, los personajes que por la sidrería desfilaban eran, generalmente, gentes de mar, capitanes, pilotos, maquinistas,… así como gentes de otras procedencias.

Publicado el 3 de enero 2014

domingo, 10 de marzo de 2024

CASA POLVORILLA


Veíamos en una entrada anterior que en 1924, el riojano Eusebio Santa María San Pedro, abrió su taberna, en el nº 22 de la calle Santa María, con el nombre de LA VIÑA P.
Pues bien tras trasladarse en 1936 al número 18, será tras la guerra, en 1939, cuando adquiere el bar del nº 11, una lonja donde desde el siglo anterior siempre había estado una taberna, pues en 1897 Celestino Ugarte, tenía su establecimiento El Riojano, con un cartel que añadía “se sirven comidas y bebidas”, (salvo que los números de portales nos confundan) y durante la república tuvo su sede el Partido Comunista, con su taberna “El soviet”.
En este nuevo lugar, con más espacio que el anterior, y con la ayuda de sus hijos, Félix, Petri, Vitori y Charo, se dedica también a dar comidas, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los locales más concurridos de la Villa.
Portugalujos de todas las clases sociales se daban cita en este local, no pudiendo olvidar al popular Benito Bilbao “Busturi”, el verdadero abuelo de la familia al faltar Eusebio. De uno de los grupos asiduos, el formado por José Astondoa y su grupo coral Danok Bat, salió la anécdota de su nombre posterior. Eusebio era un riojano con un gran corazón y un pronto de mala leche que le hacía explotar como la pólvora, lo cual hizo que Pedro Heredia, rebajara los efectos de sus enfados diciendo que en realidad no era pólvora sino “polvorilla”. Y se quedó con ese nombre, que no solo fue bien aceptado por él sino que lo incorporó a su establecimiento, La Viña Polvorilla.
A su muerte, en 1948, el bar lo continuó su hijo Félix, quien se especializó en mariscos, alcanzando un gran prestigio. En 1980 lo continuó su nieto Miguel López Santamaría.

Publicado el 21 de marzo de 2014





martes, 21 de noviembre de 2023

RECORDANDO EL BAR LA GUERNIQUESA

 


Ayer despedimos a Mariángeles Inchausti Elguezabal, una de las muchas personas portugalujas que en estas tres últimas décadas han puesto a nuestra disposición las fotos y la información que necesitábamos para recordar el pasado de nuestra Villa. En su caso al escribir sobre el recordado Bar Restaurante La Guerniquesa situado frente al edificio del Mercado que era de su familia.

Toda amabilidad y simpatía nos buscó lo que tenía, y algunas fotos que no utilizamos en su día, con las mujeres de la familia atendiendo la barra del bar, las recogemos hoy aquí en su memoria.

Si entonces ya le dimos las gracias personalmente, hoy que ya no está entre nosotros volvemos a hacer público nuestro agradecimiento.

 


domingo, 16 de julio de 2023

RECORDANDO EL BAR EL KILOMETRO


 

La costumbre social del chiquiteo diario, tras salir de trabajar, o mañana y tarde los fines de semana, es algo que está en vías de extinción que sólo practican, fundamentalmente, algunos grupos de jubilados.

La foto de una cuadrilla en dicho bar del Ojillo, nos trae otra costumbre mucho más difícil de encontrar, como es el acompañar el trasiego de vino (con txikitos de culo gordo) con viejas canciones del cancionero portugalujo, hoy totalmente olvidado por las nuevas generaciones.

 En la foto vemos a Valentín Tellaeche, dirigiendo las voces de la cuadrilla, bajo la atenta mirada del guardia municipal, “Asturias”, de servicio con su casco blanco. 

Publicado el  8 de junio de 2014