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miércoles, 24 de junio de 2026

COMERCIOS DE TODA LA VIDA: LA TIENDA DE DORA

 



Ofrecemos hoy una nueva aportación de Aitor González Gato dentro de su serie sobre los establecimientos antiguos de nuestra Villa que viene recogiendo en facebook. Nos traslada una crónica que despertará profundos sentimientos nostálgicos a todos aquellos que, en su infancia, asistieron al colegio Virgen de la Guía:


Vaya por delante mi agradecimiento a Virginia García Cibrián, hija de los antiguos dueños de la tienda de la que hoy hablamos, quien ha tenido la amabilidad de compartir con nosotros sus recuerdos y sus fotos (y con quien por cierto en los 80 compartí aula en el colegio Virgen de la Guía).

En frente de este colegio, junto al n.º 7 de la calle Axular, estuvo la llamada popularmente, pues no tenía nombre oficial, “tienda de Dora” (hace décadas esto era muy común, cuando las tiendas carecían de carteles que las anunciaran y simplemente eran llamadas por el nombre de las personas que las regentaban, la mayoría de las veces una mujer).

Dora Cibrián nació en Carazo de la Sierra, provincia de Burgos, y su marido Lucio García en Barbadillo de Herreros, de la misma provincia. Como muchos miles de inmigrantes, ambos llegaron a Vizcaya en busca de una vida mejor. Primero llegó Lucio, instalándose en Baracaldo en 1950, donde trabajaba en La Naval. En 1955 llegó Dora, y tras trasladarse a Portugalete en 1962, diez años después abrieron la tienda, en 1972. Allí Dora y sus hijas Montse y Susana (“Susi”), pasaban todo el día, y para que pudieran descansar, después de su trabajo en La Naval Lucio las sustituía por las tardes hasta el cierre. En la tienda se vendía de todo: productos de limpieza, alimentación, periódicos, libros, muñecos, bollería, helados (entre ellos los famosos “cubitos” y “jariguais”); además de ello, había máquinas de petacos y de “marcianos”. En navidades también vendían petardos, cohetes, serpentinas, etc.

Para aumentar las ventas de la tienda, aprovechaban que la chavalería salía al patio de recreo del adyacente colegio Virgen de la Guía, y una de las hijas de Dora y Lucio, “Susi”, iba con un carro de madera hecho por el mismo Lucio vendiendo bollería, chuches y algunos productos de librería (entre las varias imágenes que nos ha cedido Virginia publicamos una simpática foto de hacia 1980 en que se ve a su hermana Susana con el mencionado carrito junto a la valla del colegio Virgen de la Guía, vendiendo algún producto a los alumnos; el resto de las fotos de la tienda también son de hacia 1979-1982).

Asunto curioso por destacar, es que en esa tienda se fundó el grupo de danzas vascas Beltzako Taldea, conformado por los chicos y chicas que solían frecuentar el local. Bailaban en las fiestas portugalujas y en los pueblos de alrededor y ganaron varios premios (estamos preparando un futuro artículo sobre este grupo de baile). Dora y Lucio, muy apreciados por su trabajo en la tienda, dejaron de regentarla en 1982, traspasándola a otras personas.

Personalmente llegué a conocer esta tienda ya en manos de sus últimos dueños, si bien apenas conservo recuerdos de ella, pues era muy niño: recuerdo el mostrador, lo pequeña que era, que también vendía tabaco, y las máquinas “de marcianos” y de petacos. Era muy frecuentada por los alumnos adolescentes de la Virgen de la Guía. El local cerró sus puertas definitivamente hacia 1991.

domingo, 7 de junio de 2026

ANDRES VITORES GARCÍA, “MATACABRAS”: CARNICERO

 


Siguiendo con las fotos y la información facilitada por
Andrés Vitores Ugarte sobre su abuelo que nos servián para un próximo número de Cuadernos Portugalujos sobre esta saga portugaluja, recogemos hoy otras fotos que nos ha facilitado.

Se refieren todas ellas a Andrés Vitores García, el “matacabras” más conocido, y del que ayer presentamos dos fotos tanto de joven en la mili, como de mayor como le recordamos.

Andrés según demuestran las fotos superiores trabajó en el matadero portugalujo como matarife. La que está junto al veterinario y el aldeano dueño de la vaca, sirvió para un cartel que anunciaba las ferias por Bizkaia patrocinadas por la Caja de Ahorros Vizcaina, mientras en otra foto está con la plantilla del matadero municipal, con su traje negro distintivo de ser el jefe de matarifes.

Este “Matacabras” se casó con una sestaotarra, para enfado de su padre (que se negó a ir a la boda y abrió la carnicería ese día) por considerarla de familia “pobre”. Esta abuela de Andrés, nuestro comunicante, estaba emparentada con la familia de carniceros Revuelta, establecidos también en Portugalete. Por otra parte la hermana de su abuelo, Felisa Vitores, se casó con Alfredo Burgos, también carnicero, en este caso uno de los propietarios importantes de la Villa.

En otra foto nos lo muestra en el mostrador de su carnicería del Mercado de la Plaza, habiendo tenido también otra en Cabieces. Tuvo siete hijos, tres mujeres y cuatro hombres, por lo que los “matacabras” son muy conocidos, aunque ninguno siguió el oficio relacionado con el ganado.

Recordaremos que de uno de sus hijos, Andrés Vitores Estrada, nos habló Tasio Munárriz, en este blog, al tratar el caso de los batallones de trabajadores durante la posguerra.

Añadimos tambien una foto con un grupo de conocidos portugalujos de la época, con Andrés a la izquierda, Bastida, Sasía, Jandrin… .

Publicado el 11 de diciembre 2012
 



sábado, 6 de junio de 2026

PRIMERAS NOTICIAS DE LA FAMILIA MATACABRAS EN PORTUGALETE

 

De la mano de Andrés Vitores Ugarte quien nos proporciona la información y fondos fotográficos, recogemos otra saga portugaluja, como es la familia Vitores.

Fernando Vitores (La Horra, Burgos, 1848), llegó a la Villa en 1888, de profesión "cortador" o sea carnicero, se estableció en la calle San Roque, y usaba orgulloso el apodo familiar de su pueblo: Matacabras.

La Horra, donde la historia destaca además de sus viñedos, la explotación de ganado, cerdos, ovejas o cabras, es por lo tanto la procedencia de este apodo portugalujo, que guarda parecido con otro de una conocida bodega de ese pueblo: Mataburros.

Establecido en Portugalete, Fernando Vitores mantenía un rebaño de cabras y ovejas en la zona alta, en La Florida, donde recuerda Andrés que se conoció como Alto de la Pastora. El pastor que se lo cuidaba, “Lila”, fue uno de los personajes populares que recogió Cesar Saavedra, y que de procedencia también burgalesa vivía en la calle Coscojales, en uno de cuyos solares vacíos, a mitad de la calle, guardaba el rebaño.

 Fernando introdujo el cerdo negro en Bizkaia y era una figura fundamental en la feria semanal de ganado que se celebraba en la Plazuela del Cristo y que hacia 1895 se trasladó a la plaza de la Ranchería, por lo que durante años fue conocida también como Plaza de los cerdos.

Alguno de los tratantes de las fotos con los cerdos, bien pudiera ser Fernando Vitores, del que no se dispone de fotografía por lo que nos facilita la de su mujer, Vicenta García (también nacida en La Horra) junto a dos de sus cuatro hijos, Concha y Andrés. Con Vicenta vino también a Portugalete su hermano Laureano, maestro de escuela y que antes de emigrar a Argentina, hacia 1920, fue jefe de la policía municipal.

En la próxima entrada hablaremos del “matacabras” más conocido, el carnicero Andrés Vitores García.

 Publicado el 10 de diciembre 2012


martes, 17 de febrero de 2026

CERRANDO TEMAS: LAS CARAMELERAS DE LA VILLA DE PORTUGALETE Y SUS PUESTOS AMBULANTES

  

Tenemos tantos temas pendientes que algunos se nos van quedando traspapelados. Este trabajo sobre las carameleras, que se fue desgranando a través de 13 entradas y a falta de pequeños flecos se decidió que llegara a su fin, aunque quedan algunos testimonios y figuras por profundizar. Ha sido un recorrido que nos ha servido para completar, por el momento, la pequeña historia de los puestos ambulantes de caramelos o "chuches" de nuestra Villa, algunos de los cuales completaron el contenido del último número de Cuadernos Portugalujos y hasta el calendario Municipal de 2016.

A modo de cierre, recordamos que esta investigación de José Luis Garaizabal nació de una fotografía familiar de 1955 y se nutrió de la prodigiosa memoria de colaboradores como Mertxe Adán, a quien se dedica especialmente este trabajo tras su fallecimiento. A lo largo de estas publicaciones, hemos rescatado del olvido a figuras icónicas que formaron parte del paisaje cotidiano de Portugalete:

Felipa Herce "la riojana" y Juanita Ayuda "la gorda", habituales de la zona de la Ranchería y el Cine Mar. Margarita Uraga, recordada en El Ojillo y las fiestas de San Roque.

Serafina Jáuregui "Sera" y su hija "Nievitas", bajo los arcos del Ayuntamiento.

Concepción Alonso "Conce", una institución en la zona alta de San Roque y la Plaza.

Luisa Gómez, Evaristo y Ramontxu Méndez, con sus puestos iluminados por candiles de carburo junto al Ayuntamiento o la estación.

Josefa Martín "la melgosa", que sacó adelante a su familia desde su rincón en los soportales municipales.

Moisés Baza "el cojito" y Teodora Cubillas, con su característico carro de ruedas de bicicleta.

Florencio Villar "El Negus", personaje popular que acabó regentando el quiosco frente a la estatua de Chávarri.

Tomasa Martínez Simón y su hija Mª Jesús, que desafiaban al frío bajo la marquesina del Cine Ideal.

Otras mujeres luchadoras como Clementina López "Clemen", Justa Cirilo, Merche Peñalva, Octavia Barrio, Isabel Uribe "la patacha", Gloria Moro “la del cantante”, Victoria García, Severiano Baza, Juana Vaquero "Juani" y Francisca Pérez “la rubia”.

Recordadas, pero sin haber podido conseguir fotografías: Mariana Pérez “Mari, la cojita”; Águeda; “la gordita”; “la cubana” y “la rubia”.

Todas ellas, a menudo viudas o mujeres con grandes cargas familiares, convirtieron sus modestos puestos en su medio de vida, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva de varias generaciones de portugalujos. Para quienes deseen profundizar en los detalles, fotografías y datos genealógicos de esta investigación, el trabajo completo titulado "Las carameleras de la Villa de Portugalete y sus puestos ambulantes" ya puede consultarse y descargarse en la Biblioteca Digital Portugaluja.

Esta Biblioteca Digital, que estamos reconstruyendo poco a poco tras quedar colgada tras dar de baja a la Fundación El Abra, contiene una parte importante de los innumerables trabajos de nuestro incansable amigo José Luis, al que queremos agradecer desde aquí su labor.

domingo, 25 de enero de 2026

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: LA BODEGA RIOJANA


En la Villa jarrillera siempre han sido numerosos los establecimientos donde se vendía vino y licores a granel, lo que se conocía popularmente como “bodegas” o “bodeguillas” y los de El Ojillo tenemos como referente “la bodega de Acha” cuyos antecedentes se remontan a principios del siglo XX.
Hoy traemos a esta entrada una de las pocas que quedan y que situada en el Casco Viejo, concretamente en la calle Casilda Iturrizar nº 7, lleva un nombre que a lo largo de nuestra historia se ha repetido entre establecimientos de venta de vino: Bodega riojana.
Este “almacén de vinos” lo abrieron en 1957 dos riojanos de la zona de Berceo, Ignacio Dulce Muñoz, y su cuñado Santiago Prado Echeverría.
Al año siguiente la bautizaron con un rótulo actual de Bodega Riojana, y en la década siguiente Ignacio Dulce se traslada a la zona alta de General Castaños donde abre otra bodega con el nombre de Vinos Asunción, en honor de su mujer Asunción Prado, lo mismo que años después haría el hijo de ambos abriendo otro establecimiento con el mismo nombre en Repélega.
En la calle Nueva siguió Santiago Prado, y hoy es el día, cuando ya se ha generalizado la venta de licores embotellados, en que su hijo Juan Carlos todavía lo sigue vendiendo al por menor directamente desde las barricas, como se puede ver en la fotografía que acompañamos.
Si en la foto superior aparece Santiago Prado y su cuñado con su mujer, y se puede observar el detalle habitual durante años de un camión cisterna de vino cosechero descargando en la puerta del establecimiento, debajo su actual propietario que tras acabar los estudios de Derecho y en lugar de ejercer la abogacía, quiso continuar la tradición familiar que en la actualidad está en vías de extinción. Sin embargo sigue habiendo clientes fieles, ya mayores, que siguen comprando los vinos a granel, ya sea el cosechero tinto, rosado, amontillado, cordovín, vermouth, o licores como el pacharán o el anís para elaborar pacharanes caseros. En la foto del actual establecimiento, que no ha cambiado en casi siete décadas y que fue conocido como “la Alhondiga”, destacan también las botas que suelen comprar algún turista de paso o aficionado al Atlhetic para llevar a San Mamés.

Publicado el 15 de febereo 2016










sábado, 24 de enero de 2026

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: EGUINO


Dentro de la historia del comercio portugalujo traemos hoy uno singular y cuya fama ha traspasado las fronteras locales como es el de Bacalao Eguino.
Al igual que nos ha ocurrido en otras ocasiones, detrás de toda esta historia hay una mujer que se la recuerda como la Viuda de Eguino, y que nosotros queremos hacer visible: Dolores Ruiz Martínez.
Nacida en Villarcayo en 1923, llegó a la villa con apenas 18 años. Su padre Alejandro Ruiz, tenía abiertos desde 1937 dos establecimientos en General Castaños 35 y en Coscojales 20, dedicados según se anunciaba a la "Venta de patatas de siembra".
Por su parte Juan Eguino Gil, nacido en Carranza en 1922, llegó procedente de Santurtzi, cuando su padre Santos Eguino Canales, consigue licencia para abrir a comienzos de 1943, en la misma calle, su “Almacén de vinos El Kilómetro”, con el mismo nombre que otro que tenía allí o el que tuvieron en el comienzo del Ojillo. Tanto Alejandro como Santos, pusieron al frente de sus negocios a Dolores y Juanito. Este en el nº 15 (actualmente el bar Patxin) y ella enfrente, en el número 20.
Esta proximidad propició que en 1945 ambos jóvenes se casaran, con lo que como se ve en la foto superior Dolores pasó a ayudarle también en la bodega, donde sobre las barricas apreciamos ya el incipiente negocio del bacalao. Unos años después dejan este local y trasladan el negocio enfrente al local de patatas de Alejandro Ruiz, que luego ampliarían a la lonja inferior como se aprecia en la otra foto.
En 1959, Juanito, fallece con 37 años, por lo que Dolores, con un hijo de 13 años, tiene que seguir ella sola. Cuatro años después, en 1963, tras haber intentado abrir un bar frente a su establecimiento, donde había tenido su bodega, lo abre en Carlos VII, con el nombre de “Las Vegas” (al igual que otro que los Eguino tenían en Santurtzi), y que luego su hijo Adolfo convirtió en la actual tienda exclusiva de bacalao.
Y es que aunque Dolores se mantuvo al frente de su negocio hasta 1988, año en que se jubiló cerrando la tienda de Coscojales, su hijo dio al negocio otros aires empresariales. Consiguió que el nombre de Eguino se identificara con los numerosos concursos festivos de bacalao, (su escaparate de Coscojales servía de exposición a numerosos trofeos concedidos en dichos concursos), empezó a abrir nuevos establecimientos (uno de ellos estuvo en General Castaños nº 91) y se involucró también en la importación de bacalao a través de una empresa que le permitía diferenciar su bacalao por ser solo de una especie procedente de Islandia y las Islas Faroe, hoy reconocida como el auténtico bacalao.
El negocio del bacalao lo ha continuado la siguiente generación, a través de sus hijas, como se ve en la foto inferior, y actualmente se han extendido a Barakaldo y Bilbao, o en una tienda “on line” a través de internet.
Publicado el 20 enero  2016





domingo, 18 de enero de 2026

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: FOTO GUYMA

Si la historia de los fotógrafos de Portugalete en el siglo XX se inicia en 1913 con Aureliano González en el nº 4 de la calle San Roque, que luego lo continuarían, Policarpo Díez y Francisco Páramo, fue éste en 1929 cuando se trasladó al nº 11 de General Castaños, donde en 1956, lo cogió GUYMA tras un período del estudio Argos de José Arana.
El conocido establecimiento de Guyma, cuyo nombre acrómino se refiere a los nombres de los fundadores Guillermo y Matías, Guillermo Fernández y Matías Pérez, consiguió su licencia de apertura en 1951 en la lonja del nº 1 de la Calle Santa María que da a la Plaza. En la solicitud se comunicaba que su dedicación sería a la venta de material fotográfico y material de radio, por lo que el rótulo que solicitaban poder instalar ponía Material fotográfico GUYMA Material de Radio
Mientras Guillermo, atendía las ventas en el establecimiento, Matías realizaba la labor de fotógrafo. En 1956 tras traspasar el fotógrafo ARGOS su local en el bajo y sótano de General Castaños 11, abren allí un segundo local donde tendrían su estudio fotográfico y de revelado.
Matías Pérez Larraona, (1918-2006) que había nacido en Bilbao,  se convirtió en el fotógrafo más popular de Portugalete, acudiendo a “bodas, bautizos, comuniones, etc.” como anunciaba su publicidad, sin faltar su presencia en todo tipo de actos, tanto oficiales como festivos, por lo que una gran parte de las fotografías de esos años llevan su firma. Y como fotógrafo de referencia en la Villa colaboró con publicaciones graficas como fue “El Caso” según vemos en el carnet que conserva su hija.
También habría que reseñar que en los años 60 llegaron a patrocinar un equipo de baloncesto el MILINDRIS-GUYMA que disputó un recordado partido en el muelle frente a la estación contra un equipo de marinos de la tripulación de un navío inglés fondeado allí.
Recurriendo a faccebook donde familiares o amigos nos han recordado en algún momento su historia, completamos esta entrada con la foto de Guillermo y Matías en el local de la Plaza, también estanco, y  a Matías con su amigo Manolo, el popular y querido Sacristán de la Basílica durante tantos años.

Publicado el 2 de feberro 2016







sábado, 17 de enero de 2026

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: ÓPTICA ELIAS DESDE 1948







Hoy traemos a estas entradas, reivindicando la tradición comercial local, a un establecimiento que tras mas de siete décadas continúa entre nosotros ya con su tercera generación y cuyo fundador Ángel Elías Romero, fue el primer óptico que se estableció en la Villa y un referente importante en su historia.
La familia Elías, alaveses, procedentes de Artziniega, ha estado muy enraizada en Portugalete. En 1943 su hermano Esteban, que vivía en Bilbao y con tienda de calzados en Baracaldo abrió en la calle del Medio nº 12, entonces el centro zapatero de Bizkaia, “Calzados Elías”. Una de sus hermanas, Regina, se casó con Matías Pérez Larraona, el popular fotógrafo de Guyma y otra Casilda, que vivía en Berango, colaboró con él para el establecimiento de la óptica que instaló en Portugalete en 1948.
Dado que sus antecedentes políticos, no habían sido durante la guerra a favor de lo que se denominaba “glorioso movimiento nacional”, tuvo que hacerse a nombre de Casilda la apertura del negocio y el arriendo del bajo del nº 26 de la calle del Medio. En este local tenía Juan Cecilio Alday su mercería “La Aguja de Oro” cerca de la recordada tienda de calzado “La bota de Oro”, y en el acuerdo se establecía que continuaría hasta liquidar los géneros para empezar bajo la razón social “Óptica, joyería, relojería y artículos de fotografía Elías”.
Angel Elías, (1910-1989), casado con la bilbaína Begoña Pérez Larraona, había llegado el año anterior a Portugalete y tras adecuar el local para su actividad de diplomado en óptica, colocó un rótulo que recordaba además su actividad fotográfica: INFORNAL FILM-GERVAET FILM.
Dos décadas después, y tras mandar al hijo mayor a estudiar a la Universidad de Óptica de Madrid, en 1970, cuando ya tenía la continuidad familiar en el negocio asegurada, traslada su local al nº 20 de la misma calle, utilizado hasta entonces por la juguetería Santi. Allí empezaría colocando como rótulo luminoso un Reloj Elías, y en sus anuncios ofrecía ya el servicio de dos ópticos diplomados.
Por cierto que el citado reloj MOVADO fue un referente en la calle del Medio para todos los que bajaban rápidos al tren para ir al trabajo.
El siguiente paso según vemos en un anuncio del Programa de Fiestas de 1976, fue además de ofrecer el servicio de tres ópticos, anunciar la apertura de otra tienda en Repélega “junto al ambulatorio” y donde ya figura que ha tomado el relevo su hijo Iñaki Elías, en la actualidad Presidente Regional del Colegio de Ópticos.
En 1980 éste lleva a cabo un proyecto de reforma y modernización del local “destinado a óptica con sus especialidades de optometría y contactología, con el primer piso unido por una escalera de caracol, a taller y despacho”.
Unos años después, en 1987, un derrumbe en la estructura del viejo edificio de la calle del Medio, hace que tenga que abandonar el Casco Viejo y tras abrir provisionalmente en el Ojillo, en la esquina con la calle Correos, en 1989 inaugura un nuevo local de General Castaños.
Publicado el 31 de enero 2016






miércoles, 12 de noviembre de 2025

EL KIOSCO DE LAS PISCINAS

 

Vaya por delante mi agradecimiento a José Luis Garaizabal y a Luis Bastida por ponerme en contacto con Felisa de Arriba Pérez, Feli para los amigos, quien muy amablemente me ha aportado las informaciones que siguen.

En nuestro recorrido por los kioscos portugalujos, de los que tan sólo nos quedan cuatro y ya todos cerrados, hoy nos detenemos en el que estaba situado justo frente a la antigua entrada a las piscinas municipales del Muelle Nuevo. Tenemos sus orígenes en Efigenio de Arriba Gómez (nacido en 1924) y su mujer Eduarda Pérez Conde (nacida en 1929), ambos naturales de Medinilla, provincia de Ávila, quienes tras pasar una breve estancia en Baracaldo vinieron a Portugalete en 1957, viviendo desde entonces en la calle Reyes Católicos.

Poco después este matrimonio empezó a vender golosinas y cigarrillos con una humilde carretilla; este puesto ambulante lo ejercieron durante un año, hasta que se fijaron en un reducido solar frente a las piscinas donde instalarían el kiosco. La iniciativa no tuvo un fácil comienzo, dado que el solar pertenecía a la Autoridad Portuaria de Bilbao, institución que se mostraba reacia a la instalación del kiosco, hasta que un familiar que vivía en Madrid pudo facilitar los trámites. Encargaron la obra a un amigo de la familia de nombre Manolo, natural de Baracaldo, quien había estudiado en la Escuela de Artes y Oficios de dicha localidad. Así, el kiosco fue levantado en 1973.

Aunque buena parte de la estructura era de hierro, el tejado era de aluminio, por lo que se daba la curiosa circunstancia de que en días de regatas tenían que vigilar que los jóvenes, y no tan jóvenes, se subieran a dicho tejado (costumbre que hacían en cuanto podían), pues como se ha dicho al ser el tejado de aluminio, su estructura de abombaba peligrosamente.

Aquí presentamos varias fotografías del kiosco, realizadas por el citado Efigenio en 1974, en que se ve a su hija Mari Carmen de Arriba Pérez en su interior (por aquel entonces el kiosco “convivía” con un pequeño puesto de helados regentado por un matrimonio de portugalujos desde 1974, pero esa es otra historia).

 El kiosco cerró en 1981, cuando Mari Carmen se casó. Pasó un tiempo cerrado hasta que los padres de mi informante lo vendieron hacia 1989 a otras personas cuya identidad de momento no hemos averiguado, pero que quizá algún lector nos sepa decir. A principios de los 90 (¿1994?), no sabemos la fecha exacta) el kiosco cerró definitivamente.

Aitor González Gato.

 

domingo, 2 de noviembre de 2025

URBINA, UN COMERCIO FAMILIAR CAMINO DEL SIGLO




Agustín Urbina Viguri (1885-1969), que bajó de Gallarta en 1913, fue uno de los cooperativistas y presidente de las “Casas baratas de Villa Nueva” en Repélega, teniendo una presencia importante dentro del movimiento democrático republicano.
Electricista de profesión, estableció en 1932 en el nº 4 del Ojillo, un “comercio de venta e instalación de aparatos de radio y artículos de electricidad”, que con su rótulo luminoso anunciaba que era representante oficial de la casa Philips Radio.
Agustín tuvo una actuación que llegaría a ser histórica al presentar al Ayuntamiento en 1933 una oferta para la adjudicación de los tradicionales corros de baile que con pianos de manubrio o acordeones animaban las fiestas y días festivos en la Plaza. Se ofrecía con “una instalación amplificadora de micrófono radio y gramófono con sus correspondientes altavoces”, por un importe más barato que los demás grupos de música.
Ante el éxito del nuevo sistema, se prolongó el horario de la música hasta las 9 de la noche, una hora después de retirarse la Banda, ampliándose a los domingos y festivos al mediodía de 12 a 1.
Se había producido un cambio radical en los bailes de la Plaza, haciendo desaparecer a los pianos de manubrio y a los acordeonistas callejeros, de tal manera que al año siguiente, 1934, ya toda la animación musical era con el aparato de radio que se colocaba en el kiosko y los altavoces que se repartían por toda la plaza, cobrando el adjudicatario a los que bailasen, una perra gorda los domingos y media los demás días. Por supuesto las mujeres no pagaban.
Ayudado por algunos de sus hijos (tuvo 7 varones y 2 mujeres), tras la guerra sufre un periodo en la cárcel, que ralentiza su actividad, y en 1950 traslada su local a la nueva calle de Carlos VII, donde continuaría su hijo pequeño Juan Urbina Santamaría, gestionada hoy por la segunda generación de los Urbina.

Publicado el 17 de mayo 2016



jueves, 13 de marzo de 2025

EL CAMION BALARROJA DE MAÑAS

  



En diversas ocasiones hemos hablado de la familia Mañas y de sus camiones y que traían el carbón desde el puerto y hoy encontramos en Facebook una foto distinta del famoso Balarroja aparcado delante de su casa de General Castaños en cuyos bajos tenían el negocio de los carbones.

Como ya dijimos en otra entrada, el nombre de Balarroja se debía a la amistad de un miembro de la familia Mañas con el internacional extremo santurzano Guillermo Gorostiza.

Bajo su foto recogemos otras de la “Casa de Mañas” construida en 1891 y desaparecida en 1978.

 

 

viernes, 7 de marzo de 2025

LOS PUESTOS AMBULANTES DE CARAMELOS (3)


 

José Luis Garaizabal continua con la siguiente caramelera que es la vallisoletana Josefa Martín López.

Nacida en 1894 y casada en Bilbao con el salmantino Genaro Melgosa Alcalde, pasaron por Bilbao y Santurce antes de afincarse en la Villa en 1931. Enviudó en 1934, quedando con cuatro hijos a su cargo, a los que sacó adelante cosiendo y con las ganancias del puesto.

Vivió en la calle Santa María núm. 10-3º. En 1940, se dirige al Sr. Alcalde exponiendo que: “tiene un puesto de dulces y caramelos en la Plaza del Generalísimo y al objeto de tenerlo fijo, desearía la destinasen el que hace esquina a la terminación de los soportales de la Casa Consistorial, comprometiéndose a pagar todos los días del año, igual que haga mal tiempo como si por una circunstancia cualquiera dejase de salir algún día con la mercancía”.

Tengo que agradecer a su biznieta Laura García-Borreguero por facilitarme amablemente los datos y fotografías, así como a Koldo Rovira por ponerme en la pista que luego ha confirmado Juanamari Ponce y Javi García-Borreguero.

Entre los papeles familiares no hay ninguno que aclare la cantidad que pagaban y quien era el recaudador, aunque supongo sería el celador de arbitrios.

En la fotografía, de 1956, con el puesto cerrado de fondo, junto a la columna que solicitó en 1940 y que luego ocupó Juanita Ayuda “la gorda”. Junto a ella aparecen, de izquierda a derecha, Marie Josephe (amataxu de mi informante), su hermana Bibi y su prima Saula.

Koldo Rovira nos ha facilitado, también, la reseña de otras dos vendedoras de la época comprendida entre 1953 y 1957:

Se trataba de Victoria García González, nacida en 1912 en Calezuela (Toledo). Llegó a la villa sobre 1954. Había contraído matrimonio con el vallisoletano Severiano Baza Maroto, residiendo en La Florida núm. 21. Colocaba su puesto en la Plaza del Solar, para pasar luego a instalarlo junto a la estación vieja.

Hacia el medio de la Plaza del Solar había un puestito que llevaba un tal "El Cojito", ayudado por su hija Rosamari, que vendían caramelos y otras golosinas sobre un puesto colocado sobre ruedas de bicicleta. Aún recuerda los candiles de carburo que encendían todos los puestos al anochecer, dando a la plaza una iluminación fantasmagórica.

jueves, 6 de marzo de 2025

LOS PUESTOS AMBULANTES DE CARAMELOS (2)

  

José Luis Garaizabal continua con su relato:

Otra caramelera fue la gallega Luisa Gómez que vivió con  Evaristo Méndez Estrada (n. 1883 en Lugo), viudo, en la “casa cuartel” de la calle La Cruz núm. 1-2º. Compartieron la atención del puesto ambulante callejero y frecuentemente, Luisa atendía en su casa a la parroquia infantil de la calle. Esta pareja formalizó su unión en 1958, al cumplir Ramontxu Méndez Rodríguez sus 18 años. Ramontxu era fruto del primer matrimonio de Evaristo y Fortunata Rodríguez. Luisa falleció en 1973 y Ramontxu en 2019.

En las fotografías facilitadas por Mª Jesús Rueda, viuda de Ramontxu, vemos en la superior a Luisa y Ramontxu en el puesto junto a una de las columnas del ayuntamiento y en la inferior Evaristo y Luisa junto a la verja de la estación y Ramontxu y su amigo Juanjo Bengoa, con el candil de carburo colgado de un listón dando luz al puesto.

En la calle de Atarazanas, teníamos también otra caramelera llamada Serafina ¿Saiz Gozalo? “Sera”. En 1940, vivió en la calle Santa Clara nº 3, en la casa que hace esquina frente al antiguo convento de Santa Clara. Tuvo dos hijas y una de ellas atendía, a veces, el puesto que solían instalar junto a la columna del ayuntamiento que hace esquina con Salcedo, frente a las BBB. Como la chavala no paraba de comer caramelos, su ama le daba dos tortas y ante las protestas de la gente decía: “si la dejo, me come el puesto”. Durante el invierno, cambiaba el negocio y se hacía castañera.

En la siguiente columna, ponía el puesto Victoria Burgos García, nacida en Sestao en 1898 (tía política de Mertxe nuestra informante). Casada con el portugalujo Cándido Adán Garrido (n. 1895) que antes de la guerra fue alcalde de barrio de Azeta. Al fallecer éste en la contienda, y como otras mujeres, tuvo que ganarse la vida con el puesto.

Otra señora del gremio fue la amama materna de nuestro amigo Javi Llona “Kaza”. Se llamaba Isabel Ramón y vivió en la Travesía de Santa Clara nº 1, junto a su yerno Patxi Llona y su hija Mª Luisa Ramón. Años después vivirían en Bailén nº 8. Ponía su puesto junto a la joyería Basurco en la Plaza del Solar.

De las zonas altas de la Villa, tenemos que hablar de “Conce”. Concepción Alonso Egiguren había nacido en Abanto y Ciérvana en 1923, estando casada con Manuel Llamosas. Vivían en la calle San Roque nº 24-bajo (esquina con Avda. Repélega), con una viuda llamada Concepción González González, nacida en Gallarta hacia 1887. “Conce” Alonso vendía a diario los caramelos a la puerta de su casa, pero su territorio era la Plaza, entre el ayuntamiento y las aceituneras. El puesto estaba montado sobre la parte inferior de un coche de bebé, circunstancia que aliviaba la faena de la hija por tener que subirlo por la empinada cuesta de la calle San Roque, después de atender el negocio en la plaza.

 Mertxe me habló tambien de una caramelera apodada “la rubia” y es posible que se tratase de Conce, ya que ésta tenía una hija rubia y uno de sus nietos también es rubio y con los ojos claros.

miércoles, 5 de marzo de 2025

LOS PUESTOS AMBULANTES DE CARAMELOS (1)

 


Hoy presentamos la última foto que nos cedió Mariví Villanueva, fechada el día de San Roque de 1955 en la que se encuentra su hermano Nicolas con un grupo de amigos en torno al puesto, presumiblemente, de Felipa la caramelera.

Para confirmar esta duda recurrimos a José Luis Garaizabal que nos ha enviado sus investigaciones y que ha complementado con otros puestos ambulantes de golosinas, que ofreceremos los próximos días.

Empezamos hoy con lo que nos dice sobre esta foto, que es la primera que encabeza esta entrada:

 Con la única pista de que la caramelera, tal vez, fuese Felipa “la riojana”, comencé a preguntar a todos los amigos y sobre todo a Mertxe Adán que, a sus 96 años, posee una memoria prodigiosa y atiende encantada a cuantas consultas le realizamos. De una primera conversación, tuvimos noticia de varias carameleras, donde vivían, familia, sitio donde ponían el puesto, etc. Estos datos, más los que habíamos ido publicando en este blog sobre Tomasa Martínez (madre de Natxo), Floren Villar “el Negus”, Evaristo y Ramontxu Méndez, Juanita Ayuda “la gorda” y Petronila “la maguriera”, nos ha permitido completar (por el momento) esta pequeña historia de los puestos ambulantes de caramelos o de “chuches” como dicen ahora.

Hemos tenido que descartar que se tratase de Felipa “la riojana” ya que sus nietos no la reconocen, por ser su amama, al igual que su ama, muy delgadas. Felipa Herce Lamaret, había nacido en 1891 en el pueblo riojano de Viguera y llegó a la Villa en 1911. Enviudó, viviendo en Portugalete en Atarazanas 4-2º, con su hija Mari Carmen Llanguas y su yerno Juantxu Pascual. Ponía su puesto, fundamentalmente, en la Ranche junto al Cine Mar, al igual que otras tres o cuatro vendedoras más.

Aunque no disponemos de fotos del puesto, su nieta Idoia nos han facilitado una individual, que ofrecemos superpuesta en la foto inferior, con el puesto de Petronila junto a la columna esquinera del ayuntamiento, y en la que me inclino a pensar, dado el parecido, que la señora que aparece junto a ella, fuera Felipa Herce “la riojana”.

Sobre la caramelera de la foto de Mariví, recibimos la pista de Koldo Rovira, que la identificó como “la madre de Juanita”, lo que nos ha llevado a conocer que Margarita Uraga Gallastegi era natural de Bilbao, donde nació en 1887 y que tuvo dos hijas, Juanita y Tere, nacidas ambas en Sestao en 1922 y 1924 respectivamente. En 1955, la localizamos en Atarazanas núm. 2-4º, ya viuda, viviendo con su hija Juanita y José Luis Canales, así como de su nieto José Luis. Margarita regentaba un puesto ambulante y, a veces, era su hija Tere quien lo atendía. Algunos testigos la recuerdan por el Ojillo o por la zona festiva durante las fiestas de San Roque. Si la señora del puesto fuera Margarita, en 1955, tendría 67 años, edad que cuadra con la imagen y con un testimonio que la recordaba como “una mujer grandona”. Descarto a Tere ya que en 1955 tendría 31 años.

Juanita heredaría el puesto de su madre, instalándolo cerca de su domicilio, en la Ranche, en las cercanías del cine Mar y el bar la Perdiz. o bien, como vimos en la foto cercana a 1981, en la Plaza del Solar, junto al ayuntamiento. Acabó regentando un kiosco en la misma plaza.

La foto nos muestra a una cuadrilla de portugalujos en la puerta de un bar, del que habrían sacado la botella de Fundador que colocaron entre el género, destacando la peana en la que se clavaban los palitos de aquellos conos de caramelo recubiertos de un cucurucho de barquillo a los que llamábamos “pénjamos”. Se diferenciaban de los “pirulís de la Habana”, en que aquellos eran finitos y alargados, viniendo recubiertos de un cucurucho de papel. No acertamos a localizar la fachada del bar, pero bien pudiera ser la primitiva del bar Irigoien, luego ELAI ALAI, el bar La Terraza de Edurne Urkijo o la lateral del bar Aurelio en el Cristo.

sábado, 14 de diciembre de 2024

LOS BARES PORTUGALUJOS: EL FARO




 
Hoy traemos un bar que abrieron en General Castaños hace mas de medio siglo, exactamente en 1958, el matrimonio Jesús y Conchi García, que aparecen en la foto.
Situado entonces enfrente del cine Ideal, junto al bar La Terraza, sustituyó a un antiguo establecimiento de ultramarinos, y ha llegado hasta nuestros días aunque en manos de otros profesionales.
Nosotros que les conocimos ya en sus primeros años (hoy disfrutan su jubilación como vecinos nuestros), podemos dar fe de su obsesión por dar servicio al cliente y que lo reflejaron en su anuncio:
Para satisfacer su gusto y paladar es necesario hallar, esmero, higiene y calidad. Esto lo tiene, sin dudar, en el bar EL FARO.
La foto es una verdadera joya recogiendo los mostradores de aquellos años con su hilera de chiquitos de “culo gordo” y las botellas de las estanterías.
La foto familiar que nos han facilitado, de la pareja con su hija y su hijo, tiene también hoy el encanto del viejo coche y su situación para la foto.

Publicado en 11 de diciembre 2014




miércoles, 10 de julio de 2024

COMERCIOS CON SOLERA: DOCAMPO EN EL OJILLO

  


Poder hablar de un comercio que lleve en la Villa más de medio siglo siempre es agradable, sobre todo si lo es del Ojillo y además si su fundador procedía de la zona minera, La Arboleda, Ortuella o Gallarta, como fue también el caso de mi familia.

Nuestro protagonista fue Andrés Docampo que llegó a Gallarta tras la guerra como Administrador de Correos de la zona, y que también vendía allí joyas, cadenas y medallas (sobre todo, en aquella época, escapularios de la Virgen del Carmen, de Begoña o del Sagrado Corazón), quien decidió pedir una excedencia y probar suerte en la Villa en 1959. Antes lo habían hecho otros amigos como fueron Gabriel Lashayas, en 1953, con su almacén de mercería, Severino, el popular SEVE, con su tienda de golosinas en 1957 o posteriormente, en 1964, los hermanos Ortega con su establecimiento EMIVALE en Carlos VII.

El que fuera luego capellán de la Siervas de María, entonces párroco de Ortuella, Andrés Alava, le advirtió sobre la situación que había elegido: Hombre, si está en las afueras de Portugalete! Pero su olfato comercial le llevaba a la zona de expansión comercial cuando el Casco Viejo tenía sus días contados.

Andrés Docampo y su esposa Carmen Huete inauguraron el local JOYERIA DOCAMPO en el nº 8 del Ojillo, edificio recién construido, el 12 de octubre de 1959 y como se merecía el evento, con un coctel y la presencia del recordado párroco de Gallarta, D. Cesáreo, bendiciendo los locales y el querido Severino amenizando el acto con alguna de sus canciones.

Su implantación fue todo un éxito cubriendo las necesidades de una ampla clientela en cuanto a joyas, relojes y platería, o cuando hizo falta, objetos para el hogar (vajillas, cristalerías, cubiertos, lámparas). Incluso abrieron en el nº 18 otra tienda MUEBLES DOCAMPO para la venta de mobiliario.

En 1971 tomó el relevo la segunda generación, María Ángeles Docampo, con la colaboración de su esposo Manuel Ramos Landa, quien nos facilita toda esta información, y en la actualidad, 65 años después, sigue en el mismo lugar, la tercera generación con Silvia Ramos Docampo al frente y manteniendo una excelente imagen de modernidad y servicio acorde con los actuales tiempos del siglo XXI que vivimos.