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sábado, 25 de octubre de 2025

EL SIGLO XX: EL BAR MAS ANTIGUO DE PORTUGALETE





Revisando el Noticiero Bilbaino de 1875 que el Gobierno Vasco ha digitalizado y que se encuentra en su enlace liburuklik, hemos encontrado el anuncio que presentamos sobre estas líneas.
El año anterior había acabado el asedio y sitio de la Villa por el ejército carlista, y la actividad de fondas, bares y cafés del muelle viejo portugalujo había vuelto por sus fueros.
No cabe duda de que con el citado Café-Bar El Siglo, empieza una larga historia de más de cien años que todavía hoy continúa en el muelle Viejo.
Como vemos por la foto de la izquierda de aquellos años, en el terreno existente delante de la torre de Salazar y propiedad de su dueño Benigno de Salazar, no había ninguna construcción que le tapara la visión del muelle. Por lo tanto el café citado se encontraba más adelante hacia La Canilla.
Tuvo que ser una década después cuando se construyó el actual edificio, que se alquilaría para Café-Bar y se le denomina con el nombre actual de Siglo XX, ante la inminente entrada en el siglo siguiente, siendo por lo tanto el más antiguo de la Villa.

Felix Escribano nos dice que su abuelo Valentín Pérez de la Fuente, que llegó a la Villa en 1878, fue quien lo fundó, aunque no sabemos si dando continuidad al anterior.
Al margen de que recibamos más información para completar la reseña que recojamos en un número de Cuadernos Portugalujos, encontramos una primera información en un expediente de 1895, del Archivo Histórico Municipal. En él Valentín Pérez (Poza de la Sal, 1859- Portugalete, 1931) se quejaba ante el ayuntamiento por permitir que en los días festivos se permitiera delante de su puerta que se situaran “tañedores de guitarras y otros instrumentos, por lo que resulta una aglomeración de gente que no solo impiden ver el café desde la plaza, sino que llega el abuso hasta el extremo de dificultar ambas entradas de mi establecimiento”.
En 1901, coloca en la fachada de su Café Siglo XX, un toldo de 11 x 3 m. además de ocho “veladores” para el servicio de café y ya en 1917, al cambiar el rótulo por otro más moderno incorpora “una bombona de luz eléctrica en la fachada”.
Valentín Pérez, que vivió en dicho edificio, donde nacería buena parte de los Escribanos, debió vender el edificio en 1931, y ya en 1934, encontramos a Francisco Bulufer, quien en un expediente del Ayuntamiento solicita permiso para “sacar fuera veladores bajo el toldo de dicho establecimiento”.

Tras la guerra, en 1947 encontramos que es Doroteo Martínez quien como propietario solicita permiso para instalar un water para señoras, así como abrir un ventanal al callejón que ascendía al campo de la iglesia. No obstante, como vemos en el anuncio del programa de fiestas de 1957, junto a estas líneas, se anuncia Francisco Bulufer.

Finalmente fue en 1967 cuando la hija de este último se lo vende a Goyo Gómez dando continuidad a la explotación del bar, hasta la actualidad que es gestionado por sus hijos.

Este establecimiento junto con Polvorilla y el Txiki fueron objeto de un homenaje en el Hotel hace unos años por sus más de 40 años de continuidad familiar en el negocio.

Publicado el 19 diciembre 1912








sábado, 13 de septiembre de 2025

LA GUARDIA MUNICIPAL EN 1972 Y SU JEFE ANTONIO LINDOSA




Tasio Munarriz,  nos ofrece una carta denuncia que un grupo de 16 guardias municipales envió al alcalde sobre la actuación de sus jefes encabezados por Antonio Lindosa.
En el trabajo que publicamos de Roberto Hernandez Gallejones, al llegar a esa época señala:
En 1972, un documento nos dice que el Cuerpo o Departamento de Vigilancia y Seguridad, se distribuía así: el Sr. Armendáriz como jefe, el subjefe Antonio Lindosa, los dos cabos señores Vega y Granadero, y el resto de los agentes. Los servicios de noche estaban compuestos de 12 agentes, bajo la directa autoridad de Lindosa y de los cabos. El cuerpo diurno estaba engrosado por otros 12 miembros.
Como es sabido, la actuación, y poderes que detentaron Antonio Lindosa Seibane y sus acólitos, fueron muy discutidos durante la etapa de agonía del régimen franquista. Los agentes municipales más honrados, neutrales y menos politizados, se vieron perjudicados (algunos fueron cuasi-expulsados, y otros relegados), por el notable autoritarismo de la época, encarnado en tales y tan polémicos personajes. En estos años, se llegó a confundir una función de represión política, con otra, la que es propia de un servidor público, protector de personas y haciendas. La policía, en vez de asegurar paz y tranquilidad a los ciudadanos, les atemorizaba, reprimía sus ideologías diferentes a la oficial y sus manifestaciones de todo tipo, granjeándose la hostilidad abierta o pasiva de la población por su equívoco comportamiento. De todas formas, siempre acontece igual: por las fechorías de cuatro, se tributa una descalificación a la mayoría.
Consideramos que la citada carta de los 16 municipales es un extenso documento de interés para entender aquellos años, del que se nos ha quedado grabado un párrafo sobre la actuación de Lindosa, "lo hemos visto cómo en algunas ocasiones ha golpeado brutalmente a personas inocentes o, al menos, no merecedoras de tales inhumanos y crueles tratos, las ha sometido al más duro castigo físico, golpeándoles repetidamente y con saña, hasta conseguir que hombres en todo el sentido de la palabra, se descompusieran y excrementaran por las piernas abajo, hasta salirles el excremento por los pantalones y caer al suelo".

Publicado el 6 de setiembre 2016

martes, 9 de septiembre de 2025

CUANDO SE QUISO MOTORIZAR LA RECOGIDA DE BASURA HACE UN SIGLO

 

Va a hacer un siglo cuando el concejal Francisco Opitz propuso, con objeto de subsanar el “deficientísimo” sistema que se seguía para la recogida de basuras, “ya que se continúa con los mismos carros de tracción animal que se implantaron hace muchísimos años”, según sus palabras, que el Ayuntamiento adquiriese una camioneta que diera una mayor rapidez al servicio con lo que saldría gananciosa la limpieza publica de plazas y calles de la Villa, que desgraciadamente dejaba bastante que desear.

Efectivamente el casco urbano había ido creciendo, por lo que el 19 de diciembre de 1926 una comisión municipal se encargó de adquirir una camioneta. El vehículo que aparece en la fotografía era un Ford nº 134.625HH que tras ser sometido a diferentes pruebas dieron un resultado satisfactorio.

Como nos recuerda la famosa foto de Aureliano González Nieto, el encargado municipal del servicio era Domingo Gangoitia Berganza, popularmente conocido como “Berriz” por el pueblo de donde vino, a quien acompañaba otro personaje popular, “Minuto”, Andrés Ibarrechebea, que avisaba de su presencia al vecindario con el toque de corneta. Desconocemos la problemática que se produjo al respecto, pero lo cierto es que dicha camioneta, no se llegó a utilizar y finalmente se procedió a subastarla.

Lo que si se procedió, para reforzar el servicio, fue a adquirir dos caballerías para tirar de los carros, pagando 2.300 ptas. y 1.950 ptas, por ellos, vendiendo a la vez uno inservible que tenían.

miércoles, 18 de junio de 2025

EL ULTIMO ALCALDE FRANQUISTA Y LA GUERRA DE LOS SANTOS

 

Tras la muerte de José Manuel Esparza, que fue alcalde desde 1965 hasta 1975 en que murió, y unos meses de interinidad, el 29 de julio de 1975 el Gobernador nombró al concejal Pedro Michelena Llano, alcalde, el cual en su toma de posesión terminó con los gritos de rigor de la dictadura.

Michelena nacido de Arcentales y que vino a vivir a la Villa en 1966, durante su etapa coincidiendo con la transición de la dictadura a la democracia, demostró ser un buen alumno de su predecesor y se mantuvo en el puesto hasta las elecciones democráticas del 3 de enero de 1979.

Entre las anécdotas de su época, al margen de las que citara Tasio Munarriz, como las comidas a cuenta del ayuntamiento con 15 concejales y sus esposas para celebrar la “liberación” de Bilbao o su viaje tras morir el dictador con otras autoridades portugalujas al Valle de los Caídos para asistir a sus exequias, hoy recogemos, lo que la prensa llamó “guerra de los Santos” y que encontramos en La Gaceta del Norte.

El problema surgió con su solicitud a la Delegación de Trabajo de que, dado que la fiesta de San Roque caía en festivo, declarar la festividad local de la Villa el día del Carmen pues “pensó que en vista de la tradición marinera de Portugalete, este podría ser el día adecuado”.

Por lo que recoge el recorte de prensa los Comités de empresas de la Villa, protestaron pidiendo que la fiesta fuera el día de San Ignacio, basándose en que el día de El Carmen ya era fiesta al ser domingo con lo que “no ganarían un día de asueto”.

sábado, 22 de febrero de 2025

BANDO MUNICIPAL DE 1941



Tasio Munarriz
que está centrado en la investigación de los años de la guerra civil y la posguerra en Portugalete, nos señala como curiosidad este Bando del alcalde Valeriano Martín, que muestra la moralidad que el nuevo régimen quería mantener.
Son pequeñas noticias que ayudan a componer el mosaico social de aquellos años. Está fechado en junio de 1941 (hay otro bando similar del año 1942) y pretende poner coto a posibles brotes de inmoralidad ante los meses de calor.
Lo que más nos llama la atención es el punto 4º: No permitir pasear en camisa por el muelle (textualmente, sin chaqueta o inadecuadamente), pues serían sancionados por “gamberrismo”.
Lo referente a los trajes de baño, quizás fuera más en consonancia con aquellos años, aunque al hablar de los dos paseos del Muelle de Hierro, nos hace recordar que curiosamente, tampoco hoy se puede utilizar el paseo inferior ni siquiera vestido.

Publicado el 29 de abril 2010

domingo, 26 de enero de 2025

LOS COJONES DEL ALCALDE DE PORTUGALETE EN UNA MULTA ANTOLOGICA


    La historia de la literatura administrativa guarda memoria de una de las multas más sonadas en el país y que fue impuesta por un agente municipal en nuestra Villa portugaluja.

   Se produjo cuando el portugalujo Jesús Uzquiano aparcó su coche en zona reservada al ambulatorio y ante la multa del agente, le respondió con una frase que se hizo famosa: “el alcalde pone las señales donde le sale de los cojones”.
    Eran las ocho y media de la tarde del día 16 de octubre de 1968 (en ese año la máxima autoridad era José Manuel Esparza) y la multa siguió su curso imponiéndole por la infracción de aparcar mal y por dicha expresión, que como vemos quedó reflejada textualmente, la multa de 250 ptas.
    Uzquiano pagó religiosamente la multa, pero se preocupó de darla publicidad y llegó a embotellar una partida del vino de sus bodegas en Salinillas de Buradon, en la Rioja Alavesa, con la etiqueta de “OLE TUS COJONES”, que recogió de una carta de Camilo José Cela, a quien había llegado la noticia, a través de diversos periódicos nacionales.

Como Chucho Florencio, nos ha enviado toda la documentación de este curioso y recordado caso, que bien puede llenar alguna página de un futuro número de Cuadernos Portugalujos.

Publicado el 13 de mayo 2011

martes, 26 de noviembre de 2024

EL CUERPO DE BOMBEROS PORTUGALUJO EN 1895

  



Karla Llanos nos envía un ejemplar del periódico EL NERVION del 8 de marzo de 1895, dándonos noticias del cuerpo de Bomberos de la Villa.

En el se anunciaban las maniobras que iban a tener lugar el domingo a las 8 ½ de la mañana, a fin de probar, junto con el material que tenía, de una “magnifica bomba que el Ayuntamieno ha adquirido a la acreditada casa Merryweather y Sons de Londres”

Roberto Hernández Gallejones, Archivero Municipal del la Villa durante casi cuatro décadas, nos da noticias de este cuerpo de bomberos en uno de los capítulos de su nuevo libro Tomo II de la Miscelánea Histórica Jarrillera, dedicado a Vida Municipal, recientemente presentado.

Por él sabemos que tras esta compra su primera actuación fue en la extinción del fuego ocurrido a bordo del vapor inglés “Westerngate”, atracado en los cargaderos de la dársena en la noche del 26 de mayo de ese año.

Mr. Browne, el Director-Gerente del Ferrocarril de Galdames, agradeció al alcalde la muy eficaz actuación del servicio de incendios. El súbdito británico se expresó en los siguientes y elogiosos términos: “...Tengo la satisfacción de darle la más cumplida enhorabuena, por contar con tan excelente personal y buenos elementos para la extinción de incendios”.

Unos meses después nos enteramos también de la defunción del corneta, Cesáreo Zumelzu, sacándose por tanto su plaza a oposición por anuncio del 13 de septiembre de dicho año.

Debemos recordar que en este blog en el que Roberto ha participado tan activamente durante años, ya le dedicamos una entrada a este Cuerpo de bomberos.


lunes, 11 de noviembre de 2024

CUANDO EN LA VILLA HABÍA SERENOS

  


En el ultimo libro de Roberto Hernández Gallejones, que se presenta el miércoles, dedicado a la Vida Municipal de la Villa nos habla de la historia de los policías municipales y de la existencia de los serenos.

Leyendo un ejemplar del Noticiero Bilbaino del 16 de julio de 1895, encontramos una curiosa queja del vecindario sobre su actuación.

Se quejaban “de la total ausencia de serenos por la noche, que aunque los consideran pocos en numero para las atenciones de esta villa, ellos sin embargo encuentran medios para hacer aun menores los auxilios que deben prestar y desde determinadas horas de la noche, mientras unos descansan, otros se encargan de cantar las horas por todo el pueblo, haciendo ver la vigilancia de todos sus compañeros”.

En el citado libro de Roberto se nos dice que ese año su número era de 6 y que estaban descontentos con su salario pues consideraban su trabajo penoso y de bastante responsabilidad y además tenían que pagar de su bolsillo el aceite de las farolas. También nos describe su vestimenta: Capote, gorra de piel, cinto y una badana, “para resguardar el pecho del calor de la linterna”, y además llevaban una lanza, una carraca, dos silbatos y un farol inglés, o sea algo parecido a las fotos que hemos encontrado en la red. En general la mayoría procedía de Castilla.

En cuanto a la queja del periódico, añadían que “si los serenos velaban toda la noche, durante el día habrían de dedicarse al descanso, por lo menos seis o siete horas, pero en vez de dormir se dedican a diferentes trabajos y hasta algunos eran agentes de consumo, cuyo servicio prestan al rematante del fresco, desde las seis de la mañana hasta la hora de empezar el servicio nocturno”.

La Villa en aquellos años no alcanzaba los 5000 habitantes y la mayoría vivían en el casco viejo.

 

martes, 5 de noviembre de 2024

ALCALDES EN LOS ULTIMOS 100 AÑOS: POR FIN UNA ALCALDESA

 


El Nº 34 de CUADERNOS PORTUGALUJOS, se presentará el miércoles 13 de noviembre en el HOTEL.

He querido que, como continuación a mi pregón del pasado mes de agosto, esté dedicado a las fiestas de San Roque en homenaje a la generación de personas mayores que actualmente está desapareciendo, y a quienes se debe el que las fiestas actuales mantengan el espíritu que siempre tuvieron, y en especial a las mujeres que en nuestra historia no siempre pudieron participar en las mismas en un plano de igualdad.

Por este motivo paso revista a todos sus actos, desde el txupinazo, tamborrada, diana, txistularis, banda de música, bajada, cucaña, cuadrillas, fuegos artificiales… intentando resaltar el papel de la mujer, o encontrar las que fueron pioneras en dichos actos generalmente masculinos.

Con esta intención el ejemplar comienza con las páginas que recogemos en esta entrada, recordando el hecho histórico de que las pasadas fiestas han sido las primeras presididas por la figura de una mujer alcaldesa, Mª José Blanco.

Me he encontrado con la dificultad de no encontrar fotografías de dos de los alcaldes de la primera etapa, Luis Gonzalez Zabala y Ángel Suarez Ugarte.

lunes, 22 de julio de 2024

RECORDANDO A LA PRIMERA BIBLIOTECARIA MUNICIPAL: FABIOLA DEL RIO

 


María Ángeles Docampo nos envía el carnet de la Biblioteca de Portugalete de enero de 1963, con la firma de su directora Fabiola del Río Pérez, que nos sirve para recordar a esta mujer que tras ser maestra en las escuelas de Trueba, en 1946 al crearse la Biblioteca Municipal, se haría cargo de la misma y en enero de 1964 tomaría posesión de su plaza en propiedad.

Como se dice en otra entrada de este blog, Fabiola fue una gran profesional con un gran amor a su trabajo de bibliotecaria.


martes, 23 de enero de 2024

LA CASA DEL FIELATO DE AZETA

 



Como es sabido, un fielato era el lugar, normalmente ubicado en una caseta pequeña, donde los que traían productos de consumo para su venta debían previamente pagar un impuesto que habilitaba al comerciante a vender dichos productos, ya fuera carne, pescado, bebidas… También debían pagarlo los medios de transporte como caballerías de tiro, carruajes... Al principio este pago se denominaba “portazgo”, pues se pagaba en una de las puertas de la muralla; con el tiempo se trasladó a uno o varios locales en el límite jurisdiccional de la villa, como es el caso que nos ocupa. El término fielato proviene del fiel o balanza usado para pesar las mercancías. Este impuesto desapareció en 1963.

En Portugalete tuvimos el fielato del Ojillo junto al bar Kilómetro, otro en las proximidades del Salto, y otro junto a las escaleras que comunican la Plaza del Solar con La Canilla, donde se grababan y pesaban los productos que entraban por nuestro puerto.

Resulta interesante comprobar que aún conservamos la Casa del Fielato justo en el límite con Sestao, en el n.º 24 de la calle Sotera de la Mier, un edificio que parece de principios del siglo XX. Por su estilo, no podemos descartar que se trate de una de las obras de algunos de los arquitectos municipales más prolíficos de aquel tiempo: Emiliano Pagazaurtundúa, Francisco Berriozabal y Santos Zunzunegui.

Todavía los más mayores recuerdan la actividad que tenía lugar aquí, con el funcionario pesando los productos de consumo y cobrando el impuesto. La casa estuvo habitada hasta 1995 aproximadamente, cuando fue abandonada por sus inquilinos. Hoy permanece cerrada, siendo sólo accesible su planta-sótano (si bien no es recomendable entrar debido a su mal estado), que debió servir de carbonera o leñera. Lamentablemente un edificio tan histórico se encuentra en avanzado estado de ruina, por lo que desde aquí hacemos un llamamiento deseando su urgente restauración, antes de que un “providencial” incendio acabe con él.

Como valor añadido, justo al lado del fielato se conserva el último mojón jurisdiccional de nuestra villa, una piedra de sillería arenisca rectangular ligeramente troncocónica (mide en la base 26 x 30 cms, y 24 x 30 cms en la parte alta) que asoma 74 cms de la superficie; podemos suponer que hundirá su base bajo el subsuelo unos 50 cms. Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales en su blog LA VIDA PASA, publicó un artículo titulado Límites de jurisdicción entre Sestao y Portugalete, en el que se narra cómo el 14 de diciembre de 1889 los concejales de ambas localidades se reunieron a fin de renovar los diferentes mojones que delimitaban sus respectivos pueblos. Es posible que de entonces date el mojón que hoy podemos ver.

Creemos que tanto la Casa del Fielato como el mojón jurisdiccional deberían restaurarse y protegerse, como exponentes únicos de nuestra historia.

Aitor González Gato.

 


jueves, 28 de septiembre de 2023

LA TRADICION DE LAS FERIAS AGRICOLAS

 

La tradición del mercado de las aldeanas de la Plaza, por cuyo mantenimiento tantos esfuerzos está realizando el Ayuntamiento, ha tenido un complemento en la celebración anual de una Feria Agrícola cuya última edición tuvo lugar el pasado día 10 de setiembre en el Paseo de La Canilla.

Hoy recogemos la muestra de la que se celebraba en los años 40, gracias a Txomin Hermosilla que encontramos en su extensa y variopinta colección de folletos editados por la entonces Caja de Ahorros Vizcaina.

La comparación es clara y muestra los cambios que ha sufrido el mundo baserritarra y su dedicación a estas labores, lo cual se refleja semanalmente en los escasos puestos que siguen viniendo a la Plaza,


lunes, 12 de junio de 2023

AGRADECIMIENTO DESDE CUBA A LA COLABORACION DEL AYUNTAMIENTO DE PORTUGALETE Y A TXOMIN HERMOSILLA

 


A lo largo de este blog han sido muchas las ocasiones en que hemos hablado de las relaciones históricas de Portugalete y Cuba a través de los portugalujos que allí se asentaron.

Uno de ellos Sotero Escarza, estableció una industria azucarera en la zona de Cienfuegos, con el nombre de ingenio Portugalete, con un pequeño pueblo del mismo nombre y que con la revolución castrista se le cambió el nombre por el de Elpidio Gómez.

De la relación de descendientes indirectos de este indiano con Txomin Hermosilla, se estableció una colaboración suministrando ayuda para un comedor y fundamentalmente medicinas, ayuda que todavía se mantiene a pesar de los 23 años trascurridos

Al margen de los colaboradores que Txomin encontró aquí, el AYUNTAMIENTO DE PORTUGALETE se unió a esta colaboración pagando los costos de los envíos por Correos de los paquetes de medicinas que se envían. (El centro de recogida de estas es el convento de las Siervas del Ojillo).

Ahora hemos tenido acceso a una correspondencia entre los beneficiados cubanos y el Ayuntamiento, en la que aquellos agradecen la colaboración que reciben y dan todo tipo de justificaciones sobre el destino de esa ayuda.

Según las existencias de medicinas, estas se envían a la parroquia Ntra. Sra. del Rosario del antiguo Portugalete de Palmira (Cienfuegos), a las Siervas de María de Camagüey y a la parroquia de Altagracia de Jagüey grande (Matanzas).

En la parroquia de Palmira se encarga del servicio de distribución de dichas medicinas, el Pbro. Jesús Enmanuel Gómez Apesteguía y colabora el Dr. Luis Miguel de Armas médico del Hospital provincial de Cienfuegos, ambos trabajando como voluntarios. Almacenadas las medicinas en la sacristía del templo parroquial solo tienen acceso a ellas el párroco y el médico. 

De los medicamentos recibidos se destinan algunos para pacientes con enfermedades crónicas, y también a pacientes con patologías psiquiátricas. Los de uso hospitalario y material de enfermería, se entregan de forma oficial al hospital provincial de la ciudad de Cienfuegos.

Las personas que se atienden tienen un nivel de pobreza alto y presentan un difícil acceso a las necesidades primordiales como alimentos y medicinas debido a las condiciones económicas actualmente deplorables que sufre el país en general. Una de las fotografías nos muestran las estanterías medio vacías de una farmacia. Los más afectados son los ancianos y los niños.

En todos los casos hay vínculos comunes con la Iglesia Católica, Cáritas, Monjas de las Siervas de María y todos los coordinadores pertenecen a las Pastorales de la Salud. Los donativos han sido distribuidos de manera organizada y desde una concepción de equidad social, priorizando a las personas en mayores situaciones de vulnerabilidad.

Las autoridades sanitarias tienen conocimiento de la labor que se realiza, en ocasiones se han donado algunos implementos de enfermería o medicinas de uso hospitalario al policlínico del municipio y no se realiza ningún tipo de campaña preventiva ya que está prohibido a la Iglesia u otra institución no gubernamental.

Del informe redactado por las trabajadoras sociales, Licenciadas Lilia Esther Tarafa Machado, Pastoral de Salud y Lilia María Lorenzo Tarafa, Gestora de proyectos, y la correspondencia con las monjas, con fotografías, nombres de los médicos y numerosos detalles de interés entresacamos dos párrafos que por su contenido humano nos han resultado de interés.





 

jueves, 2 de marzo de 2023

EL CAMION DE LA BASURA DE 1967


Entre las fotos que nos pasó J. L. Zubizarreta encontramos esta de la presentación delante del ayuntamiento del nuevo camión de la basura en la década de los 60.

José Luis Garaizabal recurriendo al programa de fiestas de 1969, que muestra la foto inferior con las nuevas dependencias del Parque Móvil municipal nos sitúa la fecha, siendo Mikel Otxoa quien nos envía el anuncio en prensa del Ayuntamiento de julio de 1967, firmado por el alcalde José Manuel Esparza, para adquirir un camión para la recogida de basura en el término municipal, quien la centra más.



viernes, 23 de abril de 2021

RECOGIDO DE LA PRENSA DE 1927: FIESTA DE LOS TRANVIARIOS Y LOS MONARQUICOS

 


Leyendo la prensa en la hemeroteca del PUEBLO VASCO de 1927, Karla Llanos nos ofrece las noticias de la celebración en la Villa de una fiesta de tranviarios, que mostraban una cierta predilección por Portugalete y otra del Circulo Monárquico por el 25 aniversario de la coronación del rey.

La primera la organizó, en el mes de mayo, el Sindicato Católico de Tranviarios “El Regulador” conmemorando el aniversario de la encíclica “Rerum Novarum” y cuyo acto central era un banquete en el HOTEL PORTUGALETE.

Empezó el 14 de mayo con una velada teatral en el Teatro Principal totalmente lleno, a cargo de miembros del Sindicato que pusieron en escena el drama social “Anarquista” y el juguete cómico “Cuarto con dos camas”.

El día 15, a las ocho de la mañana llegaron los tranviarios de Bizkaia con su bandera, como vemos en la foto superior, precedidos de una Banda de música que dio colorido a la Villa, y celebrando una misa solemne en la parroquia.

Tras el banquete en el Hotel, un café de honor en el Circulo Monárquico y después romería hasta la nueve en la Plaza con sesión de fuegos artificiales.

Por su parte el Circulo Monárquico que se había constituido en 1913 (foto inferior en Santa María nº 1) como “centro de reunión que a la vez que proporcione a sus socios todas aquellas distracciones comunes a las sociedades de recreo, coopere a la política monárquica sin claudicaciones ni distingos”, celebraba las bodas de plata de la coronación de Alfonso XIII.

Entre sus actos estaba una velada en el Teatro Principal y la recogida de firmas en un álbum de felicitación para su entrega al Rey.

Además celebrando que cumplían 14 años desde su fundación, los monárquicos organizaron una verbena en la finca de los señores Gorostiza, “escenario como ninguno en esta localidad, y que de más está decir que será requisito el uso del mantón de Manila”.

En el mes de abril se había recogido el acuerdo del pleno municipal presidido por el Sr. Opitz cambiando el nombre de la actual Plaza del Solar, entonces la PLAZA por el de ALFONSO XIII.



miércoles, 27 de febrero de 2019

APUNTES DE LA HISTORIA DE LA POLICIA MUNICIPAL EN EL SIGLO XIX A PARTIR DEL ALGUACIL TAMBORILERO





Ya que hemos recogido las noticias que Roberto Hernandez Gallejones nos ha facilitado sobre los serenos y los guardas de la playa, vamos a completar la historia del cuerpo de policías municipales durante el siglo XIX.

A principios del siglo Portugalete contaba tan sólo con un alguacil o policía municipal, cuya labor era muy breve, en ocasiones duraba un año o incluso menos y un reducido sueldo. En su designación primaba el saber tocar el tambor y el “silbo” (el txistu) por lo que se trataba de la “plaza de ministro alguacil y tamborilero”.

A lo largo del siglo al aumentar la población de Portugalete, configurándose como ciudad–dormitorio y reputada estación de baños de mar, con un entorno de industrias siderometalúrgicas y mineras concentrándose sus obreros en los barrios periféricos, va a acrecentarse el número y tiempo de servicio de los agentes que pasaran a denominarse policías o guardias municipales.

Así en diciembre de 1.866, la “fuerza pública de la Villa” la componían un alguacil municipal, un policía urbano y un “resguardo de consumos y ventas estancadas” (una especie de celador de arbitrios), todos ellos con derecho a llevar armas, además de un peón caminero, un guardia–almacén, el ayudante de telégrafos, y su auxiliar.

Veinte años después en diciembre de 1886 aparece un jefe de municipales, Don Niceto Pardo Pozo, con tres alguaciles, y un alguacil–barrendero, así como el cuerpo de veladores nocturnos o serenos, que poseía 7 integrantes al mando de un cabo.

Los alguaciles poseían revólveres para poder usarlos en ocasiones específicas y sus edades oscilaban entre los 43 y 54 años, en los jefes, y los 28 y 36, entre los componentes de la policía.

Con respecto a los uniformes que vestían los guardias municipales, un documento de Archivo Histórico de 1.885, nos lo refiere: Los trajes de los cuatro empleados se componían de pantalón, chaleco, americana y gorra. En la solapa de la chaqueta o americana se colocaban las iniciales “G.M.” (Guardia Municipal). El paño de los trajes era de color azul, con forro de tartán de lana oscuro. Entre 1.890 y 1.893, debieron de añadir a su indumentaria un capote y un impermeable. 

Hasta la década de los 70 por lo menos, las autoridades valoraron en cierta medida el hecho de hablar euskera. Esto se debía, a que desde la segunda mitad del Setecientos, y primera parte del siglo XIX, habían arribado a la Villa muchos euskaldunes de Vizcaya y Guipuzcoa. Así Francisco de Aguirre, al solicitar la plaza el 15 de Noviembre de 1.869, dice que desea el puesto de ministro alguacil, “teniendo además la ventaja de ser natural del País Vascongado, en donde según su código fundamental, tienen la preferencia los hijos del mismo a obtener tales destinos,…”. Para ello alega incluso la ventaja, “de poseer el idioma del país, “euskera”, que es indispensable en esta localidad, para desempeñar con el debido acierto tal destino”.

En cuanto al origen de los guardias municipales la mayoría venían de las provincias de Castilla–León, y algo menos de Castilla–La Mancha. Algunos eran del País Vasco, Bilbao, Portugalete y sus aledaños, aunque no era la norma.

Los solicitantes procedían casi siempre del ejército de tierra, de la marina de guerra, de las secciones de carabineros de mar o de tierra, de la guardia civil, de los miñones, etc. Algunos habían sido alguaciles o serenos en otras localidades. El resto se repartía entre guardias de seguridad del ferrocarril de Galdames, zapateros y jornaleros. Entre los que habían servido varios años en la milicia se localizaban veteranos de la Guerra de Africa o Cuba.

miércoles, 20 de febrero de 2019

APUNTES DE LA HISTORIA DE LA POLICIA DE PORTUGALETE: EL GUARDA DE LA PLAYA DEL SALTO





Ya que hemos hablado de  la figura del sereno dentro de la historia de la policía municipal portugaluja, que nos ha descubierto Roberto Hernández Gallejones, vamos a recoger también otro personaje que existió durante años como fue el guarda o guardia de la Playa del Salto en los meses veraniegos.

Este era en realidad un policía municipal dedicado a tales menesteres. Su nombramiento se registra en el acta de 1.883: “…con motivo de las justas quejas dadas por las personas, ya forasteras como vecinas, que durante la época del estío concurren a la Playa llamada del Salto, con el fin de solazarse, ya tomando el fresco ambiente que en ella se respira o bien bañándose, fundándose en que gentes, que sin religión, educación ni pudor, se bañan en dicha playa sin llevar cubierto su cuerpo con ninguna clase de vestido, y en vista de que los 3 alguaciles, con que cuenta el municipio no pueden atender a todas partes, pues si acuden aquel sitio tienen por necesidad que abandonar otros puntos, acaso tanto o más necesarios de vigilancia, como son las fuentes públicas,…”.

Al vigilante de la playa, se le demandaban los siguientes requisitos, tal como aparecen en un documento del 20 de Junio de 1.892: saber nadar; leer y escribir; llevar nota diaria de las casetas que se coloquen y retiren en la playa practicando la recaudación; custodiar las cuerdas y útiles de la playa, conservándolos bien colocados y en buen estado para el servicio; hacer observar y cumplir las disposiciones de los bandos, y prestar auxilio a las personas que lo precisaran.

 El sueldo de tal policía alcanzaba las 100 ptas. mensuales. Su período de trabajo principiaba el 1 de Julio, acabando con el fin de la temporada de verano.


jueves, 24 de enero de 2019

APUNTES DE LA HISTORIA DE LA POLICIA DE PORTUGALETE: LOS VELADORES, SERENOS O GUARDIAS DE NOCHE




Siguiendo a Roberto Hernández Gallejones, en su Historia de la Policía Municipal de Portugalete en el siglo XIX, el cuerpo de guardias de noche, veladores nocturnos o serenos, se creó en Portugalete el 26 de Noviembre de 1.877, “…en vista de los sucesos tan desagradables que estaban ocurriendo en las inmediaciones de esta población…, para conseguir la necesaria tranquilidad y sosiego para el vecindario”.

En 1.883, se acuerdó aumentar la plantilla de veladores, por la poca seguridad que hay en la población durante la noche, “y por la gran afluencia de gente que en ella se cobija…” y en 1886 eran ya siete al mando de un cabo.

Las funciones de estos policías nocturnos (veladores), eran las mismos que los diurnos, y se diferenciaban mayormente, por el marco horario de actuación, y su indumentaria.

La descripción de ésta y su equipo eran, un capote, gorra de piel, cinto y una badana “para resguardar el pecho del calor de la linterna”, portaban además una lanza, un revólver, una carraca, dos silbatos (el popular pito del sereno) y un farol inglés, oscilando su edad entre los 28 a 45 años.

En el Archivo Histórico Municipal se conservan varios Cuadernos, como el que mostramos arriba, que en aquellos años servían para anotar “las detenciones practicadas por faltas a las Ordenanzas municipales”.

Abriendo una página que comienza el 1 de julio de 1885 encontramos 17 personas que pasaron por “la perrera” todas por el mismo motivo, “escándalo”, salvo uno al que le encontraron durmiendo en un portal a altas horas de la noche. Tres de ellos eran de la Villa, Buenaventura Arnaiz, Juan Egusquiaguirre y F. Escribamo, que sufrieron “arresto menor”, y el resto, en general “indocumentados”, procedentes de lugares como Santander, Laredo, Amurrio, Reinosa, Laguardia, Santa María Hoyos, Lagunza, o Matamoros. Las multas impuestas son de 1 y 2 pesetas.

Donde más noticias encontramos sobre su actuación es en el barrio de Azeta donde se daban abundantes peleas con arma blanca por parte de los obreros allí residentes, y trabajadores de los talleres colindantes. En 1890 el alcalde de barrio, exigía su presencia “…en caso de que hubiese alguna riña, como bastante a menudo suele haber en este barrio”, debiendo estar de guardia por la noche, hasta el cierre de las tabernas. Estas tenían que cerrar a las 9 ½ pero la mayoría lo hacía a las 10 ½  y 11.

Figuraban también entre sus obligaciones, el arreglo de las farolas, que le obligaba a coger la escalera e ir a por petróleo, así como vigilar que pasadas las ocho de la mañana, no se sacudiese ropa en los balcones, o se barriese hacia la calle. Su servicio normal iba de la 1 ½ de la madrugada hasta las 5 ½. Desde 1885 que se montó una máquina para sofocar incendios ejercían los servicios de limpieza del alcantarillado y otras tareas de carácter extraordinario fuera del horario reglamentario.


lunes, 21 de mayo de 2018

HACE DOS SIGLOS. INCIDENTE EL DIA DE SAN JORGE DE 1818 EN LA VISITA DE NUESTROS MOJONES




Según nos envía Joseba Trancho desde Santurtzi, el próximo 2 de junio van celebrar su día de los mojones, siguiendo la antigua tradición que se daba en el pasado en todos nuestros pueblos.

En este caso nos invitan a todos a asistir a una recreación con personajes vestidos de época que representan a los que tomaban parte en estos eventos, como alcaldes, notario, concejales, etc. y tomando como base algunos mojones situados en el Serantes.

Esto nos da pie para recordar una de las visitas que hizo nuestro ayuntamiento en 1818 a los mojones que teníamos junto a la iglesia de Santurtzi y que  "casualmente" se celebraba el día de San Jorge, el 23 de abril.

Dejamos que lo cuente Mariano Ciriquiain:

Tradicionalmente en la mañanita de ese día el Alcalde salía de la Casa Consistorial de la Villa acompañado del Sindico, el Escribano y el Ministro Alguacil, con la vara en alto. Con solemnidad de ceremonia se dirigían los cuatro, por el camino de Santurce, a la iglesia parroquial del Concejo vecino. Llegaban hasta bajo las goteras del templo. El Ministro Alguacil mantenía en alto la vara. Hasta allí llegaba su jurisdicción. 
Los santurzanos que estaban congregados a la entrada de la iglesia esperando la hora de la misa del Santo Patrono, los mirarían con visible enojo.
-Estos de Portugalete son el demonio –dirían-. Ni en el día de la fiesta del pueblo nos dejan en paz.
El alguacil, la vara siempre en alto, les devolvería la mirada con desenfado de superioridad. Ni un paso menos. Allí mismo, bajo las goteras, llegaba la Villa. Luego se corrían hasta el mojón próximo, y después al pretil de la plazoleta. Todo era suyo. Restos de un pasado esplendoroso.
De vuelta, pasaban de nuevo bajo el límite que ponían las aguas pluviales que vertía el tejado de la iglesia. Una cola de miradas torvas seguía al cortejo hasta que se perdía de vista. Una vez en Portugalete, el Escribano extendía una diligencia en el Libro de Acuerdos de la Corporación haciendo constar haberse celebrado el acto posesorio, en presencia de varios testigos se Santurce, sin protesta alguna.
Ese año de 1818 al llegar el cortejo con el alcalde a la cabeza don Félix Joaquín de la Sota, al llegar a la casa de doña Rita de Salcedo, el Sindico del Concejo santurzano les vino al paso, con tono autoritario diciéndole a nuestro alcalde:
-Baje vuesa merce la vara.
Los de la Villa les contestaron con desplante; el caso no era para menos, y siguieron su camino con la vara en alto.
A la entrada del puente obligaron al cortejo a nueva detenida. Mas esta vez no era el Sindico quien les mandó parar, sino el alcalde del Concejo en persona, seguido del Escribano, del abogado Gutiérrez, de Cabieces, varios regidores y una multitud de gentes cuyo número no bajaba de 200 personas de ambos sexos. Esto ya era peor. El de Santurce insistió cortésmente a su compañero de Portugalete que bajara la vara. Pero intervino el picapleitos de Cabieces diciendo que no debía invitar, sino mandar; estaba en su jurisdicción. El alcalde de la Villa defendió su derecho invocando varias Reales Cartas Ejecutorias. Pero no le valió. Le contestaron manifestándole que valían menos que un papel mojado o una bula vieja. Se agrió la discusión. El abogado Gutiérrez era el que atizaba el fuego, quizás buscando el pleito. Acalóranse unos y otros. Y el Alcalde del Concejo, perdiendo toda conciencia de su responsabilidad se arrojó sobre el de Portugalete y le arrancó la vara de las manos entre aclamaciones y rechiflas de la gente agavillada con aparato tumultuario. Todo un pueblo contra cuatro. Y en su casa.
 Los de Santurce no estuvieron bien. Hay otra manera de hacer las cosas.

jueves, 12 de abril de 2018

CENSO GENERAL DE PORTUGALETE DEL AÑO 1824 EN PDF











Entre los libros mas consultados del Archivo Histórico Municipal están los Padrones, siendo el mas antiguo el de 1853.

De los siglos anteriores existen listas de vecinos o algunos censos como el que la Diputación Foral de Bizkaia nos ofrece digitalizado en internet, que se integra dentro de las Estadísticas de población, Censo de policía, y que corresponde al año 1824, y que nosotros hemos compartido en la Biblioteca digital portugaluja, en formato pdf que consideramos más cómodo de uso.
Realizado el 31 de diciembre de 1824, nos resulta de gran interés, sobre todo ahora que estamos confeccionando la Crónica de la historia del siglo XIX, y en él se pueden analizar los más diversos conceptos, desde personas, y sus fechas de nacimientos, procedencia, oficios u ocupaciones, etc.
Su población era de1125 personas, de las cuales 170 vivían en la calle Santa María y Campo de la Iglesia, 470 en la calle del Santo Cristo y del Medio, 285 en el Muelle y cantón de la Carnicería, 95 en el Cantón de la Botica hasta Santa Clara, las taranzanas y Barrera, 28 bajo de los Arcos, 72 en el barrio Nuevo y 5 en el barrio de Repélega.
Aquí ya nos da que pensar el que Las taranzanas, como también aparece en muchos planos, tenga un origen distinto al actual de Atarazanas (ya que efectivamente en esa zona no pudieron estar enclavadas las atarazanas de la Villa), el Muelle, posteriormente muelle viejo, bajo los Arcos, quizás los que daban al Solar, el barrio Nuevo, o Chicharra (posteriormente anexionado por Santurce) y el barrio de Repélega con 5 vecinos lindante al término del mismo nombre perteneciente al concejo marinero.
La dedicación de su vecindario puede dar mucho juego a los estudiosos. Por ejemplo si empezamos por las mujeres, vemos que el mayor colectivo de estas, mas de 80, se definían como labradoras, seguidas de las sirvientas, 70, y de las costureras, 50.
Luego encontramos 25 tenderas, 9 posaderas, 9 hilanderas, 7 panaderas, 6 revendedoras, 5 regateras, 4 taberneras, 3 horneras, 3 lavanderas, 1 tejedora, 1 calcetera, 6 cargueras, 1 pescadora, 4 jornaleras…
Además vemos que el servicio de correos contaba con 3 mujeres, correas, que había una comadrona, una maestra de niñas, una nodriza, 2 llaveras de casa, una hospitalera, y una administradora, sin olvidar las 12 que se consideraban hacendadas o las 9 propietarias.
En cuanto a los hombres y analizado un poco por encima, y más o menos, vemos que destacan los que se dedicaban a la mar, casi un centenar, que figuran como marineros, mareantes, navegantes, lancheros o patrónes de lancha y un pescador. Lógicamente 41 marinos se hallaban ausentes.
Igualmente encontramos todas las dedicaciones que se daban en una población de aquellos tiempos.
Los personajes que habitaban entonces también puede ser una línea de investigación de los curiosos, y a nosotros nos ha saltado a la vista la familia del indiano Manuel Calvo.
Con el nº 651 de padrón figura el navegante gallego Matías Calvo (nacido en 1777 en Santiago) que había llegado con 24 años y se encontraba casado con Josefa Aguirre (nacida en 1782 en Ondarroa) que había llegado cuatro años antes que él y que ostentaba la profesión de Posadera (en el primer número del Cantón de Carnicería estaba la Posada de Calvo). Tenían una hija Brigida, de 21 años y dos hijos, el futuro indiano Manuel, de 7 años y José de 3 años y seis meses, además de una sirvienta Justa de Aspiazu de 17 años.
La citada casa del cantón de Carnicería, actualmente Salcedo, debía ser conocido como Posada de Calvo, el nombre del marido de la que realmente lo regentaba, y hacía esquina al citado Cantón y a la Plaza, estando pegado al edificio del antiguo ayuntamiento.
La ilustración al final de estas líneas intenta mostrárnosla gráficamente. Situada en el centro de la fotografía, tiene a su derecha el edificio del ayuntamiento con sus pórticos, frente al cual ponían sus puestos las aldeanas.
Como vemos por el documento que hemos añadido, procedente del Boletín Oficial de la Provincia de Vizcaya, 27 años después, en 1851, cuando quizás ya habían muerto Matías Calvo y su mujer, y su hijo Manuel ocupaba una posición privilegiada en Cuba, esta Posada Vieja de Calvo se sacó a la venta. Años después el 27 de noviembre de 1880, el Consistorio decide comprar el terreno que ocupaba el edificio para aumentar el espacio que iba a tener la nueva Casa Consistorial que se quería construir y que será la que ha llegado a nuestros días. 
Otro vecino que nos salta a la vista, con el nº 664 y viviendo en el Muelle, casi en el centro de la actual dársena de la Benedicta, era Pedro Villar, 56 años, hacendado, natural de Portugalete, casado con Francisca de Salcedo, 52 años, tendera, de Santurce, y entre cuyos hijos figura José Villar Salcedo de 9 años, y que llegaría a alcanzar altos puestos del Estado como Fiscal y Senador vitalicio.

No seguimos desmenuzando este Censo, dejándolo abierto a la curiosidad de los interesados.