martes, 18 de diciembre de 2018

LA MUJER PORTUGALUJA TRAS LA GUERRA




Esta entrada se refiere exclusivamente a las mujeres que sufrieron las consecuencias de haber perdido la guerra. Las que se apuntaron al bando vencedor (carlistas, falangistas, monárquicas, etc.) se aprovecharon de la nueva situación para medrar socialmente afiliándose a la Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET-JONS).

Además de las mujeres que fueron reprimidas directamente con cárceles y depuraciones, otras muchas padecieron las consecuencias de la represión sobre sus maridos, padres o hijos fusilados, presos, depurados negativamente, etc. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las esposas de aquella época no tenían más profesión que “sus labores” y dependían económicamente de sus maridos para mantener a la familia.

De los listados que hemos confeccionado tras nuestra investigación contabilizamos que fueron juzgadas 51 portugalujas, de las que encarcelaron a 17 en las cárceles de Larrinaga, chalet Orue (Bilbao), Amorebieta, Durango, Saturrarán, Vitoria, y “Salesianos” de Santander.

La depuración de comerciantes afectó a 9 mujeres a las que se les prohibió abrir o reabrir su comercio. Motivos: No acreditar su adhesión al Glorioso Movimiento Nacional y/o haber evacuado. Al final a cinco de estas mujeres se les permitió la apertura de su comercio

La depuración de maestras afectó a tres que ejercían en Portugalete. Motivos: Ser izquierdistas. A María Teresa Lucarini se le añadió el delito de no llevar medias en la escuela. El castigo fue el traslado fuera de las provincias limítrofes y/o la inhabilitación para cargos directivo. Otras dos maestras portugalujas, que no ejercían en la villa, fueron expulsadas definitivamente. Se les readmitió en los años 70.

En la incautación de bienes, encontramos 25 expedientes a vecinas de Portugalete, con 14 sanciones. Como muestra, 100.000 pesetas de sanción a Miren Vicuña Hormaza en marzo de 1941.

Según la ley de responsabilidades políticas fueron juzgadas 39 portugalujas, aunque la mayoría fueron absueltas por pagar la sanción, por insolvencia, sobreseimiento o archivo del expediente. Una muestra es la de Eloisa Hormaza Calvo que tuvo que pagar 100.000 pesetas en marzo de 1941 para recuperar la libre disposición de sus bienes. 

TASIO


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