Ya que hemos recogido los muertos por pistolerismo durante los años de la
República, vamos a completar también con los que murieron en los actos de
octubre de 1934.
La Revolución de Octubre representó uno de los episodios más convulsos de
la Segunda República en la Villa. Este movimiento, enmarcado en una huelga
general insurreccional a nivel nacional, tuvo en Portugalete un desarrollo
marcado por la movilización de sectores socialistas y republicanos que decían que el gobierno de
centro-derecha era legal pero que ellos eran los legítimos representantes del
pueblo y tenían que recuperar el poder.
Tras el día 4 en que la
fuerza pública disparó desde un carro de asalto contra un grupo de jóvenes que
circulaban por la carretera de Santurtzi matando a uno de ellos, el joven de 21
años, Florencio Serrano de las Heras, vecino de Atarazanas y jornalero, el día 5 comenzó
la insurrección con la declaración de una huelga general que paralizó la
actividad local. Los revolucionarios, organizados en comités, intentaron tomar
el control de puntos estratégicos para desafiar la autoridad gubernamental.
El día 7, a la madrugada, la Guardia
Civil pasó desde Las Arenas y al empezar a subir por la Calle Nueva fueron recibidos
por una descarga realizada desde la barricada cayendo muerto el brigada Gerardo
Huici Rodrigo y ese mismo día en un enfrentamiento con un comando de la guardia
de asalto, se produce un tiroteo en el que pierde la vida una mujer de 30 años,
Mª Luisa González García.
Durante estas jornadas, la tensión en las calles fue máxima, produciéndose
enfrentamientos que alteraron por completo la vida cotidiana. La fuerza pública ocupó toda la
Villa y parecía que había vuelto la tranquilidad, pero el día 10 un guardia de
Asalto (un “pichi”, como se les llamaba), apostado en un balcón de María Díaz
de Haro 4, mató de un disparo al joven de 24 años, Ángel García Rodríguez, que
no había participado en la revolución, cuando entraba con su amigo José
Lafuente en el bar del nº 1. Y todavía el día 17 muere por disparos de la
policía otro joven de 18 años, Francisco Gómez Campos
Tras el fracaso del movimiento, la respuesta de las autoridades fue
inmediata y contundente. Se procedió a la destitución de la corporación
municipal de izquierdas, encabezada por el alcalde Cándido Busteros, quien tuvo
que exiliarse en Francia para evitar su detención y en su lugar, el 18 de
octubre de 1934, se nombró una corporación de carácter derechista liderada por
Enrique Retuerto Rizo.
La represión posterior dejó un saldo de 158 procesados en la Villa, cuyos
nombres y peticiones fiscales —que en algunos casos llegaban a la reclusión
perpetua— quedaron registrados en los archivos municipales. Además, se
clausuraron sedes políticas y sindicales e incluso tabernas, señaladas como
centros de reunión clandestina.
Este suceso profundizó las divisiones ideológicas en Portugalete, dejando
una huella de "odios y enemistades" que, aunque a menudo
subterráneos, marcarían el camino hacia el conflicto civil de 1936.
Ilustramos esta entrada con una imagen que perduraría durante las décadas
siguientes como fue la torre de Salazar tras el incendio que sufrió en dicho
levantamiento popular.

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