En la última década del siglo XX, dos sucesos trágicos conmocionaron a la Villa. En enero de 1995, la joven de 18 años Leticia Temiño apareció estrangulada y con signos de agresión sexual en una cuneta de la carretera de Cantabria, un crimen que quedó sin resolver y pocos años antes, en noviembre de 1990, otro asesinato de otra joven de la Villa había tenido un enorme impacto mediático conmocionando a toda la ciudadanía.
Siguiendo el trabajo periodístico de Ainhoa de Las Heras en El Correo,
recordamos las claves de aquel trágico caso:
Fue el 4
de noviembre de 1990 cuando Olga Casas, de 19 años, regresaba a casa de
madrugada tras asistir al cumpleaños de una amiga. A las siete de la mañana, el
jardinero de Las Javerianas halló su cadáver semidesnudo en el
patio del centro, a apenas 50 metros del domicilio familiar. La joven había
sido estrangulada y le habían seccionado la yugular, descartándose la agresión
sexual.
La investigación descartó el móvil del robo, ya
que junto al cuerpo se encontraron la cartera con dinero y sus joyas. Asimismo,
se determinó que el crimen no ocurrió en el patio del colegio debido a la
ausencia de restos de sangre, manteniéndose la incógnita de cómo depositaron el
cuerpo tras la puerta cerrada.
La familia de la joven siempre sospechó que el
móvil estuvo relacionado con el entorno de un bar que frecuentaba en el que se
movían traficantes. Su madre defendía que la joven estuvo en el lugar
inoportuno y escuchó algo que no debía.
En 1995, durante las pesquisas del caso de
Leticia Temiño, la Guardia Civil reabrió la investigación de Olga tras la
declaración de un testigo protegido, que reveló que
había escuchado una conversación de la que se desprendía quiénes eran los
autores del asesinato. Tres individuos con antecedentes, de una banda conocida
como los 'revientacajeros', fueron detenidos en febrero de aquel año pero
quedaron absueltos al comprobarse que uno estaba encarcelado en París en la
fecha del crimen y no haber coincidencia de ADN con los otros dos. El testigo
admitió posteriormente haber declarado por despecho personal, archivándose la
causa sin resolver.
Dos crímenes
que causaron gran impresión en la Villa y que quedaron impunes.

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