martes, 8 de noviembre de 2022

LA COOPERATIVA DE OBREROS Y EMPLEADOS DE AHV DEL OJILLO

 



Altos Hornos de Vizcaya (AHV) fue la mayor empresa de España durante gran parte del siglo XX y si en la Plaza un artístico monumento nos recuerda a uno de sus fundadores, Víctor Chávarri, en el Ojillo tuvimos durante años un ejemplo de su amplio programa paternalista como fue la Cooperativa de Obreros y Empleados.

Muchos vecinos del Ojillo, estaban orgullosos de trabajar en Altos Hornos, estudiaron en su escuela de Artes y Oficios, disfrutaban de bonificaciones extraordinarias en años críticos en forma de carbón para uso doméstico y subvenciones al aumento del precio del pan utilizando la citada Cooperativa. Una de las chapas utilizadas como moneda de intercambio que nos muestra Txomin Hermosilla nos señala que vale por un pan pequeño (1 RICHI).

Si fue en 1924 cuando el arquitecto Santos Zunzunegui proyectó la casa que con el nº 2 de la calle Correos haciendo chaflán con el Ojillo, y pegando a la caseta del fielato, sería en 1933 cuando al crearse la Sociedad Cooperativa citada, se instalaría en sus bajos.

Juan Fermín López Markaida nos recuerda este Economato de Consumo, conocido popularmente como La Cooperativa o La Cope:

en una economía socializante eran cooperativas con pretensiones de ajustar a la baja los precios al por menor o recatón, al ahorro doméstico favoreciendo a las clases más desfavorecidas y como contrapunto al libre mercado minorista de tendencia inflacionista.

En las postrimerías de su actividad además de dar servicio a sus obreros y empleados, estaba abierto al público en general con otros precios de venta superiores a los de los cooperativistas o dependientes, pero siempre procurando ser más económicos que las de las tiendas minoristas del sector.

Estos economatos de empresa, que fueron canales de suministro alternativo a las economías domésticas, desaparecieron en 1986.

 Por su parte, Javier Sádaba, recordaba en su "Autobiografía" de esas décadas:

En la Calle de Abajo estaba la Cooperativa de Altos Hornos, "La Cope" en donde, primero, se dio el racionamiento y, más tarde, se utilizó, durante no mucho tiempo, como tienda de la fábrica que, en nuestros días, es puro recuerdo. Porque sus hornos se apagaron, sus "gánguiles" no llevan la escoria al mar y su luz ha desaparecido. En más de una ocasión los chavales robaron en "La Cope". Chavales y no chavales que, faltos de alimento, encontraron en la tienda lo que escaseaba en sus casas. No diré que se pasaba hambre como en Burundi pero se padeció una penuria general que, visto desde nuestros días, horroriza. La penuria no se limitaba al alimento. Sin radio, sin TV, sin coches, sin nada de lo que hoy llamamos consumo y con una escolarización deficiente, la calle se constituía en la auténtica escuela.

lunes, 7 de noviembre de 2022

HOMENAJE A IÑAKI REGUERA EN EL HOTEL

 


Fue en 1995, cuando un grupo de portugalujos empezamos a dar vueltas a la idea de crear la Colección El Mareómetro. El cartel de aquel año en el mes de abril, nos anuncia su presentación ante la sociedad portugaluja. Fue en una mesa redonda presidida por Iñaki Reguera, al que le acompañaban Paco Ruiz y Roberto Hernández Gallejones, con Rubén Las Hayas de moderador.

Se trataba de lo que sería su primer título PORTUGALETE EN TORNO A LA 2ª GUERRA CARLISTA, en busca de conseguir suscriptores que hiciesen viable el proyecto y que vio la luz en diciembre de aquel año.

Al cumplir 27 años, y coincidiendo con el 700 aniversario de la fundación de la Villa, decidimos que el proyecto había llegado a su fin, coronándolo con un último ejemplar dedicado al DICCIONARIO BIOGRAFICO PORTUGALUJO, que presentaríamos en el HOTEL con una conferencia de Iñaki recordando los siete siglos de historia jarrillera.

Su salud le jugó una mala pasada, pero él siguió al pie del ordenador mientras se lo permitieron sus fuerzas.

- No te preocupes que yo cumpliré mi compromiso, me han dado buenas esperanzas. Si las fuerzas no me acompañan ya decidiremos como lo leéis alguno de vosotros o lo utilizas como quieras.

.- Iñaki, olvídate del tema, descansa, cuídate y cuando te hayas repuesto ya hablaremos.

.- Rubén, quiero hacerlo. A mí me viene bien pues mi cabeza sigue trabajando con lo que le gusta y si no es para el próximo año lo dejamos al siguiente o lo utilizas como quieras.

Va a hacer un año desde que Iñaki nos dejó. Hace unos meses su esposa Marian, me llamó para decirme que entre los escritos que contenía su ordenador había uno titulado AB URBE CONDITA, con el mismo título (Desde la fundación de la Ciudad) de la monumental obra de Tito Livio narrando la historia de Roma, y que narraba nuestra historia desde la fundación de la Villa.

Con el acto del jueves, a las 7 de la tarde en el Hotel, que servirá de clausura a la Colección el Mareómetro, intentaremos cumplir su deseo, pero sobre todo que sirva de homenaje y reconocimiento a su labor, y a su persona.

A manera de Mesa redonda, como lo hicimos hace 27 años con su presencia, contamos con personas que le conocieron y trataron:

Roberto Hernández Gallejones, Archivero Municipal, compañero suyo en el equipo editorial de la Colección y en los jurados de los Premios de Investigación Histórica.

Oscar Álvarez Giladoctor en la Historia de América, en representación del departamento de la Universidad del País Vasco, donde es profesor y donde también lo fue Iñaki.

Santiago Pérez Hernández, que fue alumno de Iñaki, y que siendo Teniente alcalde de cultura colaboraron en actos municipales como la Semana de estudios históricos o los Premios de Investigación de Portugalete.

La presencia de Mikel Torres, como alcalde de Portugalete, cerrará el acto entregando un recuerdo a su viuda.

domingo, 6 de noviembre de 2022

EL HOTEL Y LA ENTREGA DE LIBROS DEL MAREOMETRO

 


El próximo miércoles día 9 a las 7 de la tarde, los suscriptores de la Colección el Mareómetro se reunirán en el PUENTE COLGANTE BOUTIQUE HOTEL, el HOTEL por antonomasia para la gente de Portugalete, para recoger su último ejemplar de dicha colección, como han sido convocados por correo.

De los 27 años de vida de dicha Colección una parte importante de la presentación de sus libros, sus actos culturales, homenajes a portugalujos destacados o la entrega de los galardones JARRILLEROS 2019 y 2021 han tenido lugar en sus salones dando así continuidad a la vieja tradición local de juntarse en el HOTEL para sus tertulias de todo tipo. Nosotros los denominamos como ENCUENTROS PORTUGALUJOS DEL HOTEL, fruto de una buena relación con dicho establecimiento dirigido por Ricardo Campuzano.

Dichos Encuentros o reuniones de gente portugaluja, amante de su historia y de sus cosas, han gozado siempre de una numerosa asistencia como lo confirman los registros fotográficos que conservamos. En esta ocasión evitaremos las presentaciones con los asistentes sentados, pues queremos que sirva de homenaje a los suscriptores que han hecho posible con su apoyo que dicha colección llegue a su fin.

El acto consistirá exclusivamente en la recogida de ejemplares y gracias a la colaboración del HOTEL, al igual que lo ha hecho en otras ocasiones, ofrecer un coctel que sirva para departir entre los asistentes dicho momento de encuentro.

Igualmente regalará a los asistentes un calendario de 2023 con las portadas de los 24 libros que han constituido la Colección.

Como se ha anunciado, del ultimo libro de la Colección se han editado un reducido número de ejemplares para compromisos de los suscriptores, y será el momento de adquirirlos, hasta que se agoten, al precio de 25 euros que se podrán pagar allí o cargar en el recibo que posteriormente se emita.

Los que no puedan asistir ese día lo podrán recoger el día siguiente, con el homenaje a Iñaki Reguera, o encargar a algún conocido su recogida, para evitar que haya que enviarlo por Correos. 

 


 

sábado, 5 de noviembre de 2022

LA ÚLTIMA EJECUCION POR GARROTE VIL, EN EL DICCIONARIO BIOGRAFICO Y EN EL RECUERDO DE JAVIER SADABA


Si el próximo miércoles los suscriptores de la Colección el Mareómetro recogerán su último título, Diccionario Biográfico Portugalujo, el pasado jueves un portugalujo notable, Javier Sádaba, que bien pudiera figurar en él a no ser porque afortunadamente todavía vive, vino desde Madrid a dar una conferencia titulada El nacional catolicismo en el Estado español y en Euskadi, que nos da pie para escribir esta entrada, dado su convicción de la necesidad de  conocer nuestro pasado.

El diccionario contiene la biografía de 344 personajes, de todo tipo, a través de los cuales conocemos mejor nuestra historia de siete siglos. Uno de ellos es Ignacio Unzurrunzaga Trincado (1922-1940) El último ajusticiado por garrote vil, que recuerda un episodio de la historia portugaluja de posguerra, de la que nos habló Javier en su libro Dios y sus máscaras. Autobiografía en tres décadas, publicado en 1993.

En su capítulo referido a los años 40, nos lo cuenta:

El episodio es atroz y contiene en sí mismo toda la ruindad y la penuria de un momento histórico: capaz de representar la quintaesencia de la posguerra inmediata. Lo he sabido por las palabras de mi tío, pero me impresionó tanto que hoy lo contemplo como si lo hubiera vivido. La historia es la siguiente:

Tres muchachos de Portugalete apalearon hasta la muerte a un obrero para robarle el sueldo. El apaleamiento y la muerte debieron ser muy brutales. Se contaba que le golpearon con una estaca en uno de cuyos extremos habían clavado un hierro. De esta forma el pobre obrero cayó como si lo hubieran guillotinado. En aquella época, por cierto, se cobraba semanalmente y en sábado. De ahí que los sábados tuvieran un aire de fiesta pagana frente a la majestad religiosa de los domingos. Los tres culpables fueron detenidos y condenados a muerte. De manera ejemplar, que era como se ejecutaba después de la guerra. Se trataba de dar un escarmiento para evitar que este tipo de actuaciones cundieran. Y sabemos que es típico de las dictaduras recurrir a actos ejemplares de terror para, así, someter totalmente a los ya sometidos. Cosa que no siempre consiguen.

Los tres condenados a muerte fueron ejecutados en lo que se llamaba «El Fuerte», un descampado bastante céntrico dentro del pueblo. La ejecución fue por garrote vil. Y a los niños de las escuelas públicas los condujeron allí para que contemplaran el triste final de los que serían ajusticiados. Para que nada faltara en el ritual, se trajo a un verdugo que, según parece, procedía de Burgos. Yo llegué a conocer a la familia de uno de los ejecutados, al que en seguida me referiré. De largo y navarro apellido, vivía en uno de los barrios más pobres de Portugalete. Una de sus hermanas, cheposa, trabajó como sirvienta durante muchos años en casa de un amigo mío que residía, por su parte y como contraste, en una de las zonas más ricas de Las Arenas. De la madre guardo un excelente recuerdo, al igual que de uno de sus hermanos, con el que no tuve más que un contacto esporádico, ya que la diferencia de edad y el hecho de que «navegara» -como entonces se decía- hacía difícil una relación más profunda.

La ceremonia estaba preparada. Apareció un cura para confesarles. Reunía muchas de las características de los curas de principio de siglo. Cantaba bien, comía mucho, su antipatía habitual se convertía en simpatía con quien le cayera en gracia o en servilismo con aquellos a los que consideraba poderosos, y no tenía ni idea de todo lo demás salvo cuatro nociones conservadoras mal aprendidas. Un hermano suyo, todo hay que decirlo, fue un excelente ciclista. El buen cura, en fin, se acercó a confesar a los tres reos. Sólo uno de ellos accedió. El mismo que lloraba desconsoladamente y pedía que no lo ejecutaran. Pero la figura de aquel lóbrego espectáculo fue el hijo de aquella familia que yo conocí, de largo y navarro apellido. No sólo no perdió la calma sino que, amparándose en el derecho legal a que se respetara su última voluntad, pidió fumarse un puro. Y se lo fumó despacio. Agotó al máximo el tiempo, de modo que el ambiente, si estaba caldeado (con el calor de la venganza humana y de esos instintos bajos que surgen, desde nuestro peor fondo, cuando el mal ajeno muestra su rostro más feroz), se heló. Mi tío sentenciaba el relato con unas palabras semejantes a éstas: cuando murió, quedó su mirada fija y desafiante clavada en nosotros.

Terrible historia, sin duda. Terrible historia que conjuga, por sí misma, todo el dolor de una época.

jueves, 3 de noviembre de 2022

LA COLECCIÓN EL MAREOMETRO (1995-2022): 24 TOMOS. LA VERDADERA ENCICLOPEDIA JARRILLERA

 


Ahora que esta Colección ha llegado a su fin con el nº 24, el Diccionario Biográfico Portugalujo, que aparece la próxima semana y ante algunas consultas que recibimos, recogemos las portadas de todos ellos cronológicamente según su publicación, con la recomendación de que la gente suscriptora que tenga dudas sobre si le falta alguno lo revise pues todavía disponemos de ocho títulos y que como hemos anunciado, a primeros de año nos desharemos de todos ellos.

Los títulos de que disponemos en este momento algunos ejemplares son:
La úlcera, El barco de la muerte y El Chiplicnadle, de Juan Antonio Zunzunegui.
Portugalete en el recuerdo. Los Conde-Pelayo.
Crónica de la historia de Portugalete. Siglos XV y XVI.
Crónica de la historia de Portugalete. Siglos XVII y XVIII.
Portugalete en las dos primeras décadas del siglo XX.
Portugalete en los años 30. La década critica del siglo XX.
Portugalete. Desarrollo urbano (1937-1970).

 


EL FIELATO DEL OJILLO

  


Siguiendo con las vivencias de Juan Fermín López Markaida, nos encontramos sus recuerdos del Fielato del Ojillo, la caseta de arbitrios  municipales, que hacía tabique con el bar El Kilometro: 

El Fielato de arbitrios, garita, oficina, celaduría, almotacenazgo, inspectoría, caseta veeduría, telonio, colecturía, desde donde vigilar y recepcionar, expedir, colectar el importe del arbitrio, era la barrera aduanera municipal que la ejecutaban funcionarios municipales, consumeros, cuya vigencia se prolongaba en el tiempo desde el siglo XIX y que desaparecerían en 1963.

Era un gravamen impositivo, es decir indirecto al consumo, que se recaudaba en el tráfico y tránsito de mercaderías tanto de comer, de beber como de quemar.

Había todavía en 1956 los siguientes impuestos municipales para el gasto público que el exactor hacía cumplir y neutralizar al evasor:

.- Arbitrio o tarifa impositiva sobre carruajes, caballerías de tiro y silla y velocípedos (vehículo de 2 o 3 ruedas a pedales), un biciclo.

.- Sobre artículos de consumo: bebidas generosas, alcoholes, vinos y licores.

.- Sobre carnes, volatería, caza menor y sebo en rama o fundido.

.- Sobre pescados de mar y río, mariscos finos

Recuerdo haber pagado una tasa en el Ayuntamiento por la bicicleta que tenía. Era una chapa metálica esplendente de unos 6 cms por 3 de ancho, dúctil, pues se podía flexar un poco y curvarla para colocarla en el tubo inferior en la horquilla y sujetarla por detrás. Los "munis" controlaban que la tuvieras bajo pena de sanción.

La matricula de la bici nos costaba 5 pelas (1 duro) y tenía la validez de un año.

Los fielato estaban en las principales arterias de entrada y salida del municipio, Azeta, Abatxolo, Kabieces, el Salto o frente a la Plaza, junto a la estación (foto inferior), donde luego hicieron unos urinarios públicos que había que pagar por su uso.




miércoles, 2 de noviembre de 2022

LOS REMOLCADORES IBAIZABAL EN LOS FONDOS DE A. ZORRAQUIN

 


Como recuerdo a la segunda generación de remolcadores, ya sin ruedas, que durante nuestra juventud pudimos ver amarrados en el dique o arrastrando los grandes buques que transitaban por el puerto y cuyas nuevas generaciones han “emigrado” recientemente al superpuerto, ofrecemos estas imágenes de cuatro de ellos: EDERRA, AYETA, ALTSU y el remolcador-aljibe AUNTZ. En una entrada anterior (13 de Abril de 2022) ya vimos a sus hermanos: ALAI, ZABAL (ant. 1910) y ARIN (1921), también fotografiados por Andrés Zorraquin. Guardamos recuerdo de otros veteranos como fueron el UR, EUSKO y RAPOSÍN.

En la primera fotografía y teniendo como telón de fondo ”la campade los apuros” y la zona de la “atalaya”, podemos destacar de izquierda a derecha: las antiguas canteras, el matadero, el edificio de distribución de electricidad del tranvía, la casa de la curva al final de las escaleras de la estación y junto a ella, los arcos que fueron construidos para soportar un nuevo edificio que nunca se construyó, y sobre él, las casas del frontón La Estrella.

En el agua, el EDERRA (ant. 1910), el AYETA (1926) y el ALTSU (1913) del que solo vemos la chimenea con su txapela. Sin poderlo confirmar, sospecho que el EDERRA tenía un hermano gemelo en el ALAI. El EUSKO (ant. 1906), el EDERRA y el ALAI se caracterizaban por no tener mástil.

En la fotografía inferior, podemos ver al remolcador-aljibe AUNTZ (1928) que se utilizaba además para dar suministro de agua a los barcos, gracias a las aguas que cargaba del depósito construido en 1921, llamado Urgozo, que está situado aún en el muelle entre Olabeaga y Zorroza.

Como fondo podemos destacar el muelle sobre pilostres construido en los años treinta, los almacenes del tren y la añorada grúa. A sus espaldas, las últimas casas del Muelle Viejo y sobre sus tejados, las casas de la curva hacia Azeta con el citado solar sobre los arcos y a la derecha la desaparecida casa, junto al descenso hacia la iglesia, cuyo proyecto de construcción fue realizado en 1892 por Berriozabal. En el AHMP (C095-024) encontramos el "expediente para la construcción de un cuartel para alojamiento de la Guardia Civil y contrato de ocupación de la casa nº 1 de Sotera de la Mier". La Guardia Civil en 1920 pasaría a la calle La Cruz nº. 1, y luego a la casa de los Eguzkiza en Buenavista.

Sobre la Compañía de Remolcadores Ibaizabal remitimos a la reseña de AUÑAMENDI EUSKO ENTZIKLOPEDIA.

José Luis Garaizabal