lunes, 2 de junio de 2014

REIVINDICANDO EL NOMBRE DE LOS FOTOGRAFOS: ELOSUA


La primera fotografía que se conserva de la Villa sacada desde Sestao, en 1864, fue del fotógrafo J. Laurent, al que seguirían otros como Hauser y Menet, y cuyas fotografías se guardan en los Museos o hemerotecas nacionales. De los fotógrafos establecidos en Portugalete se recuerda a Aurelio González, Policarpo Díez, Páramo, y otros más modernos como Guyma.
Sus fotografías al ser vendidas pasaron a popularizarse y ser objeto de colección.
Muchos coleccionistas como en Portugalete, José Lecue, Juan Campos, Daniel Zubimendi o Eduardo Benito, iban completando, con mucho trabajo y afición las que les cedían o adquirían, con otras sacadas por ellos mismos. Algunas de las citadas colecciones citadas fueron recogidas en libros, como hicimos en la Colección El mareómetro, con gran acogida popular.
Sin embargo fue una costumbre corriente el olvidarse del autor de la foto. Es fácil encontrar en publicaciones importantes donde no aparece el nombre del autor pero sí el del coleccionista que la ha cedido. Los nombres de los fotógrafos perdieron la batalla ante los nombres de los coleccionistas.
Modernamente con la irrupción de Internet, los coleccionistas han perdido, a su vez, la batalla, ante las redes sociales. Al colgar las fotos aquí, se consigue que se reproduzcan de una manera exponencial, pero renunciando a su propiedad que pasa a ser de facebook, o la red correspondiente y, ya no solo no se cita al autor de la foto, sino tampoco su procedencia, y como mucho se recurre al genérico “procedente de las redes sociales”.

Estas reflexiones nos sugieren la foto de hoy, que corresponde a un detalle de una de aquellas que desde la ventana de su casa nº 1 del Ojillo, esquina con la plaza del Cristo, sacó Basilio Elosua. Muchas de sus fotos que se reproducen en las redes sociales, proceden del álbum familiar, cedidas en un momento determinado y a una persona determinada y ya circulan sin ninguna referencia al autor, que ha quedado ya definitivamente relegado al olvido.
Este es el motivo que pongamos su nombre sobre la foto y que pensemos en reivindicar al autor, totalmente desconocido para las generaciones siguientes.

La foto, que es de hace unos 60 años, muestra la plaza del Cristo con la casa de Chapa a su derecha, en cuya fachada parece que hay un altar, al igual que una caseta, que bien pudiera ser de aquellas tómbolas que se organizaban a favor del Hospital-Asilo, en el momento de la llegada de una procesión precedida por los txistularis. En la cabeza de ella los alumnos del colegio Santa María con sus frailes de sotana y un grupo de “cruzados”. A resaltar también el tranvía y el municipal con su casco blanco en la mano.


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