miércoles, 20 de marzo de 2019

RECOGIDO DE OTROS BLOGS: LAS CASAS DE ABATXOLO





Aurelio Gutiérrez Martín, en su blog LA VIDA PASA, recuerda sus años infantiles en Abatxolo:



De mi barrio Abatxolo, aún quedan la mayoría de las casas que conocí en mi infancia, y con ellas mis recuerdos.

En ellos no podían faltar las personas con las que compartí mi niñez y adolescencia. Con unos jugando en el barrio o en el patio de sus casas: Eduardo Estancona, Ricardo Echeverría, Javier Canaval o Javier Mijangos, y en su caso con sus hermanos, Txerra y Eugenio.

En aquel tiempo creo que entre Edu y yo acabamos con todos los enánagos del barrio.

Con otros, compartir centro de enseñanza y amistad, era lo que tenía que nuestros padres trabajaran en AHV, y que el colegio Hermanos de la Salle de Sestao fuera enteramente gratuito. Durante ocho años compartimos idas y venidas, los mayores acompañando a los más pequeños, estableciendo lazos de Solidaridad que después con algunos compartí en la fábrica de AHV: Mi hermano Javi, Alberto Marín, Marcial, Juan Ignacio Moreno, Ángel Avendaño, José Ángel y Alberto García, Patxi Encinas, Juan José Moreno, etc.


Hay muchos más; los hermanos Vaquero, Sánchez” Kamoki”, Angelito, la familia Morales, Mario, la familia Contreras, y la de Ortega Carro, con “Judas” a la cabeza, el terror de las chavalas de Abatxolo, personas con los que también compartí mi vida en el Barrio, y que me perdonen los que ahora no vienen a mis recuerdos.

Tiempos de compartir con los varones, no se estilaba entonces los espacios compartidos mixtos, y, además, todavía estaba reciente el cantar “Cara al Sol” en las escuelas. Como nos tocó a más de uno cantar en la de Abatxolo, regadas sus notas con la leche en polvo que nos obligaban a tomar. Chicos con chicos, chicas con chicas. Yo con mi hermana Arantzita.

Son recuerdos del bar El Paso, el bar Flores de Paca y Pepe con sus hijos, el Matadero, Doña Conce y el zapaterito remendón, la sanjuanada en la campa de nuestros juegos, altonanza de la cantera desde donde veíamos el pase de la “paloma” de las chicas al entrar o salir del Colegio del Carmen. Los viajes en verano a la huerta de Arana y las visitas a las del depósito de agua.

La suma de sensaciones de la escolaridad, primero en las monjas junto a la Basílica de Santa María, continuando en Abatxolo, seguido en La Salle, para terminar en la escuela de Minas de Baracaldo hasta la adolescencia, cuando contando con 19 años recién cumplidos me incorporo a trabajar en la Vizcaya-AHV. Aquí las responsabilidades son otras, uno en este ámbito va adquiriendo la conciencia de clase necesaria para trabajar también por alcanzar una Sociedad donde prime, la Justicia, el Pan y la Dignidad.

Suma de recuerdos que se acumulan en la mochila de la Vida.

Por eso mientras estas viviendas permanezcan en pie, las sombras de aquellos niños encontrarán un cobijo donde guardar sus recuerdos.








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