La Villa estuvo en poder carlista desde el 22 de enero al 1 de mayo de 1874,
visitando durante estos meses en dos ocasiones Carlos VII. Finalizada la guerra
carlista una sublevación del general Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII,
quien unos meses después, en 1876, es enviado a visitar las provincias vascas.
Así que tras la guerra el joven Alfonso XII llega a Portugalete, el 12 de
marzo, en un acto cargado de simbolismo político. No es solo una visita real, es
la escenificación del nuevo orden constitucional tras años de conflicto bélico
en territorio vasco.
Según los
registros de la época (Irurac-bat), el monarca arribó a bordo del vapor Luchana
engalanado de blanco, dirigiendo a la comitiva desde el vapor Héctor, Fernando
Carranza que había sido alcalde de la Villa y que lo volvería a ser tres
años después, bajo el estruendo de la artillería de los fuertes de San
Roque y Campanzar. La estampa describe una ría engalanada con arcos de triunfo
y una población que se agolpaba en los muelles para observar la comitiva real
en medio del estallido de cohetes y el repique de las campanas.
Escoltado por el alcalde Bernardino Icaza y Ayuntamiento, Diputación y Estado
Mayor, el Rey pudo observar los "grandes destrozos" causados por la
contienda. El almuerzo tuvo lugar en la residencia del Muelle Nuevo de Doña
Casilda de Iturrizar (viuda de Epalza), (las fotos de Telesforo de Errazquin,
restauradas, son de 1873), tras el cual, precedido
de la música de los auxiliares, se encaminó a la dársena, acompañado del
director de la compañía del ferrocarril minero de Galdames “que había preparado
un tren con muy buen gusto”.
Al día siguiente, 13 de marzo, visita triunfante a las tropas del ejercito
en Somorrostro y dirigiéndose al ejercito y a todos, efectúa un discurso con
una “proclama de unidad constitucional” anticipando la nueva ley de Julio de
1876 que aboliría los Fueros Vascos, haciendo desaparecer el Régimen Foral sustituyéndolo
por el sistema de Conciertos Económicos.


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