lunes, 2 de marzo de 2026

TEATRO EN LA CASA PARROQUIAL (1961-1962)

  




Hemos recibido de Elena Martín (Viuda de Javitxa Martínez) estas tres fotografías de su actuación en un cuadro de ballet durante una función teatral que organizaba el colegio de Santa Ana en la antigua Casa Parroquial del Campo de la Iglesia, allá por los años 1961 y 1962.
    El destartalado edificio de las antiguas Escuelas del Campo tenía en su primer piso un amplio salón con un pequeño escenario con su telón de fondo donde se celebraban todo tipo de actos, ya fuesen propios de la catequesis parroquial o de los diferentes grupos que tenían allí su local cedido por la parroquia dirigida por D. Pablo, por ejemplo, el movimiento scout. En un rincón del salón, malvivía Isidoro con su familia y su inseparable bandurria con la que se ganaba la vida tocando de forma ambulante. Tengo el recuerdo de que llegó a tocar en alguna función…
    En las fotos, se pueden ver a las alumnas del colegio interpretando una pieza llamada “La Barcarola” de la ópera Los cuentos de Hoffmann de Jacques Offenbach, ante un nutrido público formado por compañeras y familiares. Elena nos dice que había más números pero que no los recuerda, salvo que en uno de ellos actuaba una prima pequeña. Nos ha facilitado los nombres de algunas de sus compañeras: Mari Mila, Rosa Alday, Mari Carmen Alday, Mari Nati Fuentes, Teresa Beristain, Chelo Fernández, Estancona, Etxarri, Ruiz de Azua…
    Mi mujer y mi cuñada han recordado otra función del colegio en la que la interprete infantil Rosa Mari Sainz de la Maza interpretó una canción que decía: “Gallinita pon, pon, pon; pon un huevo pal patrón; y que sea grandecito; porque dice don Ramón; y lo dice con razón: ¡Qué es muy poco un huevo frito!”.
    Como hemos dicho, la casa parroquial servía de “base” en el segundo piso al movimiento scout. Recuerdo con cariño una función en la que el espectáculo lo abría un número interpretado por Txefe Bilbao y Javi López Isla, imitando a Bugs Bunny y al Pato Lucas en su número de dibujos animados. Txefe solía traer de casa los sombreros y los bastones, el resto corría a cargo del gran talento artístico de ambos. Cantaban y bailaban de un lado a otro del escenario aquella inolvidable melodía: “La función va a empezar; ya llegó la diversión; ya no hay tristeza en el corazón; al fin todos a gozar; la función va a empezar; a cantar y a reír; artistas a triunfar; haciendo un mundo feliz…”.
    Según nos cuenta Javi, fue tal su éxito, que repitieron el numerito en varios festivales. 

JOSE LUIS GARAIZABAL

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