Su padre fue Braulio de Chávarri y Alisal (n.1823), tío de Víctor de Chávarri y Salazar, casado con Victoriana Velarde de la Mier sobrina de Sotera de la Mier, que se trasladó a Argentina a realizar importantes negocios y donde falleció mientras su mujer actuaba aquí con poderes.
Manuel, uno de los siete hijos de Braulio
y Victoriana, casado con Eloisa Aburto que tuvo tres hijos Eduardo, Federico y
Enrique y dos hijas Carmen y Blanca, fue uno de los ricos propietarios que tuvo
la Villa al comienzo del siglo XX, encargando en 1903 su palacio al arquitecto
vasco-francés Jean Baptiste Darroquy que lo proyectó en estilo árabe con una
composición ágil y variada.
Al margen de sus participaciones
industriales o propiedades mineras, fue un activo comerciante que en la Villa
poseía diversos edificios con inquilinos y en el cementerio de Pando adquirió
varios lotes de terrenos para enterrar a sus padres y familiares, encargando al
escultor Quintín de la Torre un artístico panteón con un ángel custodio sobre
un colosal montículo de rocas y mármol del que sobresalen de un infierno
dantesco rostros, y cuerpos retorcidos, abatidos, ángeles caídos y rostros
cadavéricos.
El Señor de Chávarri era a la vez muy portugalujo, sencillo y
generoso como demostró en ocasiones como la construcción del Depósito de Aguas
de Campanzar o del edificio del Hospital
Asilo de San Juan Bautista al que cedió el terreno conocido como la viña de Campanzar para que así
dispusiera de huerta, escribiendo “queremos de veras a nuestro pueblo, y
debemos ayudar a la realización de esas obras aunque nos cueste algún
sacrificio y no pocos obstáculos, ni por las miserables pesetas, ni por
pequeñeces de amor propio, puesto que las consecuencias las paga el pueblo”.

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