Mostrando las entradas para la consulta RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de marzo de 2022

PORTUGALETE A VISTA DE PAJARO HACE 40 AÑOS

 


Siguiendo con las fotos de los fondos de FOAT en el Archivo Histórico de Euskadi, ofrecemos estas dos fotografías de hace cuatro décadas y que nos sirven para observar cantidad de detalles del cambio urbanístico que se ha producido en estos años.

La superior de 1981 llama la atención por el sucio color del agua de la ría en aquellos años, con los terrenos de la estación todavía en total abandono, mientras en la parte superior los santurtziarras continuaban su tarea de ganarle terreno al relleno para poder construir su pista de atletismo.

En la inferior, a finales del año siguiente, con el paseo de la Canilla ya construido en los citados terrenos ferroviarios, en el polígono de La Florida el centro escolar Kanpanzar recién inaugurado, el depósito de aguas en el alto de San Roque, el barrio rural de Los Llanos tras el campo de fútbol y otros muchos detalles que cada uno apreciará según sus recuerdos.



viernes, 3 de julio de 2020

REPELEGA, todo esto eran campas. HISTORIA DE UN BARRIO CON IDENTIDAD PROPIA.

La bibliografía portugaluja, se vuelve a enriquecer con otra publicación dedicada, en este caso, al barrio de REPELEGA, cuyo título lo dice todo. 
Primero fue el libro de la calle SANTA MARÍA, ahora es REPELEGA, Pedro Llinares anda tras el del OJILLO, lo mismo que Iñaki Solaetxe pensaba en el “del candil” de LA FLORIDA, y es que la suma de la historia de todas sus calles, de todos sus barrios y de su gente, es la verdadera historia completa de esta VILLA JARRILLERA.

En el caso que ahora tenemos en la mano, se trata de un libro de bonita presentación, de casi 300 páginas profusamente ilustrado, donde se repasa la historia del barrio y su trasformación desde el momento en que sintiéndose extraños en el concejo marinero pasaron a ser colonos en la Villa, transformándose luego de barrio rural en zona industrial y posteriormente en pulmón comercial.
Capítulos aparte merecen las escuelas de Rivas, la iglesia de San Cristóbal y las romerías en su entorno, así como el dedicado al grupo de danzas Ikusgarri, o el titulado Repélega Rock City.
Publicado por la Comisión de Fiestas de Repélega, estamos convencidos de que no tendrá dificultades en su venta y pronto se agotará dado que recoge muy bien los recuerdos y vivencias de una parte importante de la gente del barrio.


miércoles, 15 de abril de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DEL ALTO DE LA PASTORA (3)



Estas fotos de hoy de Mª Carmen Ranero y Adita Arroyo, nos muestran dos épocas distintas. Arriba tras la inauguración del Grupo Riestra, hacia 1960, una estampa que refleja a la perfección aquellos años, y que ya hoy es inimaginable junto a las casas del Alto de la Pastora, con su pozo de agua detrás y dando cuenta de unas cuantas docenas de sardinas asadas en la parrilla bien regadas por tintorro, un grupo de portugalujos que quizás alguno nos puede dar sus nombres.
Las fotos inferiores nos recuerdan las campas que rodeaban el barrio y como fueron emergiendo las nuevas construcciones que acabarían con aquel mundo rural. La inferior de la derecha con el alto de Campanzar al fondo, sus casas adosadas a la izquierda y el depósito de agua tras el arbolado, nos muestra en el centro el campo de futbol de La Florida con su muro de cierre y la campa por delante donde jugaba la chavalería. Esta fechada en 1972.




miércoles, 8 de abril de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DEL ALTO DE LA PASTORA (2)





Vamos a seguir ofreciendo las fotografías que nos han cedido amigos tanto del Grupo La Florida como Andrés Vitores o Adita Arroyo, como las de Mª Carmen Ranero del barrio del Alto de la Pastora.
Jose Manuel López Diez nos recordaba en este mismo blog que todos estos núcleos de población desde el barrio de Campanzar con sus casas adosadas, las casas del Alto de la Pastora, al final de las escaleras del grupo La Florida, el barrio de Los Llanos que incluía también el caserío donde hoy confluyen la avenida de La Pastora con José Zaldúa y parte de La Florida, son divisiones más o menos modernas, porque en documentos antiguos se solapan Campanzar con Los Llanos y estos con el Alto de la Pastora y parte de La Florida.
Por otro lado Andres Vitores nos recuerda que a principios del siglo XX en esa zona del Alto de la Pastora su abuelo Fernando Vitores mantenía un rebaño de ovejas y cabras, así como cerdos, que traía de su pueblo burgalés de La Horra, (hasta se trajo un pastor de allí, Eleuterio Benito, el popular “Lila”, para que las cuidase). Los cerdos se vendían en el mercado semanal de la Plaza de la Ranchería, a la que se llegó a conocer en aquellos años como Plaza de los cerdos y el rebaño de ovejas lo solía guardar en la calle Coscojales en el hueco a que quedaba sin construir en la mitad superior de la calle, ya que él vivía en el nº 11.
Las fotos que recogemos arriba corresponden a los años 70. Las superiores sacadas por Eduardo Benito corresponden a 1972 y las inferiores de Adita Arroyo corresponden a los números 1 y 2 del Alto de la Pastora, (ya había derribado en 1977 la nº 3 de Ranero) y están ya construidas las casas que hizo Joaquín González que se corresponden con la plaza Urdaibai a la izquierda y el grupo La Florida a la derecha.
En las fotos inferiores se puede ver el cortijo de los cerdos, que tanto recuerdan los que vivieron en esa zona. A la izquierda sacada desde la casa de Adita, la nº 28 y a la derecha por encima de las cabezas de la abuela de Andrés, Pilar Etxaniz y su hermana Itziar sacada desde la esquina de la casa de Ranero.



jueves, 2 de abril de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DEL ALTO DE LA PASTORA (2)



Para subir andando al Alto de la Pastora desde el centro de la Villa se hacía desde el comienzo de la estrada de Zomillo, actualmente Libertador Bolibar, por un estrecho sendero que bordeaba el corte de la cantera, donde sobresalía arriba la casa conocida como de la Pastora.
Pedro Heredia suponía que este nombre del alto de la antigua Torre de Castet, se debía a que allí vivía en arrendamiento José Irasola, conocido por “El Pastor”, y su mujer sería, naturalmente, “La Pastora”. En su época, antes de llegar arriba, como a mitad de camino, se hallaba situada la casa de Olabarría, por lo que la Pastora no podía ser otra que Silvina Martínez y Martínez, esposa de Pedro de Olabarría y Olabarría. Al ser devorada la casa por un incendio al entrar en el siglo XX, la Villa entera se volcó en una suscripción pública que permitió su reconstrucción.
En la foto inferior de las dos que abren esta entrada se nos recuerda la vista desde abajo, mientras en la superior aparece ya la casa nº 3 de Mª Carmen Ranero, con el cortijo de los cerdos delante y detrás asoman las casas que llevaban el nº 1 y 2.
Las fotos inferiores con gente delante de las casas, nos recuerdan el ambiente de buena relación existente entre los vecinos que habitaban aquellos años, a la izquierda vecinos del Grupo La Florida y del Alto de la Pastora, y a la derecha, hacia 1959 o 60, Isidro León, Antonio Castro y Gabriel Soldevilla.





miércoles, 25 de marzo de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DEL ALTO DE LA PASTORA (1)



Seguimos con la serie de entradas recordando las vivencias del barrio de La Florida, cuando se nos mezclan fotografías de gente de la zona alta con los que tenían una buena relación de vecindad.
Se trata de otro barrio o calle que durante algunos años se llamó el Alto de la Pastora, compuesto por seis casas hoy totalmente desaparecidas, aunque para mantener su recuerdo cuando desaparecieron urbanizando toda la zona de Los Llanos se bautizó una nueva calle como de la Pastora.
Tendríamos que investigar la historia, cosa que encerrados en casa es difícil de realizar, pero expondremos lo que sabemos: La zona de Los Llanos se fue poblando de pequeñas casas hace un siglo, en la década de los años 20.
Uno de los que construyeron allí su casa en 1926, fue Francisco Soldevilla que por lo que nos cuenta su nieta Mari Carmen Ranero lo haría en la zona alta que popularmente se conocía como Alto de la Pastora.
En 1930 encontramos otra licencia concedida a Pablo Bilbao para construir una “cochiquera”, (un establo para criar cerdos) con tejavana, en la Estrada de Zomillo, que lleva sobrescrito a lápiz “alto de la Pastora”. Por lo que suponemos que aunque el “cortijo de los cerdos”, como se le conoció posteriormente, estaba oficialmente en los terrenos que poseía Pablo Bilbao en la estrada de Zomillo, el alto en que se encontraba se conocía ya popularmente como alto de la Pastora.
Para situarnos, en esta primera entrada, recogemos un detalle de la foto de Gaspar Aroma en 1944, cuando estaba en construcción el Campo de deportes de San Roque donde aparece en el alto una de las seis casas que componían el barrio tras la guerra. Se ve el camino que subía a La Florida y a su derecha la campa en la que se edificó el “Grupo Riestra”.
En la foto inferior con el Grupo ya construido, a su derecha, en lo alto, se ven otras de las casas, la última cerca de las canteras que estaban encima de la Estrada de Zomillo.
Acompañamos estas líneas con un plano de la zona en 1951, y debajo algunas de las fotos familiares que nos ha cedido Mª Carmen Ranero, como son el día de la comunión de Iciar Egaña, con familiares y amigos, hacia 1964, delante de su casa y con los citados cortijos detrás y otras dos fotos de la chavalería del barrio que muchos reconocerán.



lunes, 16 de marzo de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA (9): EL CASERÍO DE TEODORA



Revisando las fotografías que nos ha cedido Adita Arroyo, hoy recogemos estas que se refieren al cambio urbanístico que fue sufriendo su entorno y de las que no podemos extendernos mucho.
 Quizás los que vivieron en esa zona nos lo explicarían mejor: El caserío de Teodora y su terreno en el que en los años 70 se elevarían los “rascacielos” que ahora señalan la entrada al campo de futbol de La Florida.




martes, 10 de marzo de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA (8): LOS MATACABRAS EN EL Nº 29



Aprovechando que hemos leído el libro LOS MATACABRAS. MEMORIA DE LA FAMILIA VITORES,  dentro del formato Biografías noveladas, que nos ha proporcionado Andrés Vitores Ugarte recogemos el pasaje que recuerda su paso por el barrio:
En 1958 la familia Vitores Ugarte se trasladó al grupo Genaro Riestra de Portugalete  y ocuparon el cuarto y último piso mano derecha del portal nº 29. En ese mismo año, el 8 de marzo, como si fuera una celebración por la nueva vivienda nació su hermana Itziar.
La casa se distribuía en tres habitaciones, un salón, cocina y cuarto de baño. El dinero ahorrado por el matrimonio les permitió dar una entrada y comprar algunos muebles para empezar una nueva vida. En un principio la casa no disponía de electricidad, así que se iluminaban con lámparas de carburo y se calentaban con la chapa económica, y aunque contaban con agua corriente, la presión no era suficiente para alcanzar la última planta, por lo que debían caminar hasta una fuente cercana para coger agua en baldes. Aún así las comodidades y la intimidad que ofrecía aquella vivienda eran muy superiores a las que habían dejado en la otra margen de la ría.
A partir de aquel momento, la vida infantil de José Andrés se entremezcló con la de otros muchos niños, hijos de jóvenes que llegaban de distintas zonas y barrios, como Rufino Andikoetxea; el palangrero Pepe del Campo; los Fernández, los Cantalapiedra, los Isuzkiza o los Alba, vendedores de aceitunas en el mercado. Todos convivieron en el mismo portal haciendo de él una comunidad joven y soñadora en cuyas manos se encontraba el futuro. La existencia de los habitantes de "Genaro Riestra" era muy similar, las familias funcionaban con la misma suerte de vida, haciendo frente a las necesidades diarias y disfrutando de los logros que iban llegando. Los diferentes bloques estaban ocupados por gente obrera, gente de bien, con sus trabajos honrados y más o menos el mismo o parecido poder adquisitivo.
En casa de Andrés y Pilar todo iba bien, pero dentro de los límites que la economía podía permitirles. Sin necesidades a la vista, los caprichos estaban fuera de lugar.
El pequeño José Andrés y otros muchos chavales crecieron corriendo por aquellas campas de La Florida a medio asfaltar y consiguieron hacer de su infancia una etapa llena de risas, de retos, de diferencias y de solidaridad. La calle era de los niños. Jugaban al fútbol, se escondían en los alrededores y robaban fruta en el huerto de la familia Bilbao. 
Posteriormente fue matriculado en la Academia San Antonio del Ojillo, (la foto del grupo de chavales corresponde a esos años) que fundara unos años antes el leonés Antonio Puente Pablos que impartía clases junto con su esposa Olga Peñalva Raiva, oriunda de Lamiako y con la que residía en el portal nº 31 a pocos metros de la de los Vitores Ugarte.

Sobre los recuerdos del barrio, y ya no en el libro, Andrés nos señala a uno de los curas que tuvo el barrio, como fue Joseba Atxa Ugarte, que creó la primera ikastola nocturna en los locales de la parroquia.
Lo considera como un ejemplo de vida social que facilitó los locales parroquiales para que los obreros se reunieran y celebraran charlas, les apoyó en la dura huelga de Bandas (Etxebarri) y con su apoyo pudo formarse la coordinadora de las empresas de la zona industrial de Portugalete, integrada por las entidades más importantes de la época, como Talleres Urbasa, Centrimetal, Hierros Arbulu, Fundiciones Portugalete, Bakelan, Persianas Santiago, Empronor, Antec y otras, que en total englobaban cerca de 1.500 trabajadores.
Ofreció su vivienda para uso social, así como su biblioteca personal y participó activamente ocultando y salvando a personas de la represión franquista, razón por lo cual el también la sufrió.

lunes, 2 de marzo de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA (7): EL BARRIO DEL CANDIL



Cuando empezamos esta serie de entradas ya apuntamos que la construcción de las viviendas se produjo en unos años en que el desarrollo industrial en la zona había agravado enormemente el problema de la vivienda entre la gente obrera.
Construidas con la protección oficial del Instituto Nacional de la Vivienda, en su Plan Nacional, en una situación general de escasez de materiales constructivos, como el hierro, o el cemento, se produjo un consecuente empeoramiento de los materiales constructivos y el descenso de la superficie de las viviendas.
Pero no solo se construyeron con elementos de baja calidad sino en un clima de tolerancia municipal, al no poder frenar el proceso migratorio, que dio prioridad a la construcción de viviendas frente al equipamiento de instalaciones sanitarias y de equipamientos y servicios municipales.
Ahora nos parece imposible que se concediera el permiso de habitabilidad sin haber pedido todavía la toma de suministro de agua potable y a la red general de saneamiento. Pero así era, y hay que recordar que hasta esa década no había sido obligatorio la correcta ejecución de las instalaciones sanitarias.
Todo este preámbulo quiere enmarcar la situación que propició que algunos se refirieran al barrio como del “candil” ya que durante los primeros meses no dispusieron ni de luz ni de agua, aunque ya hubo algunos que durante las lluvias, el agua les entraba en forma de goteras teniendo que buscar otra vivienda.
Una de las portugalujas que vivieron esa experiencia fue Regina Fernández Larrain, que en entradas anteriores nos ofreció sus recuerdos portugalujos del Muelle Viejo, y que dotada de una evidente vena poética compuso la poesía que encabeza esta entrada y que figura entre las canciones del repertorio de Los Barbis.
Suponemos que los que vivieron dicha situación dispondrán de un buen repertorio de anécdotas ante la falta del agua y luz en su vida diaria. Adita, la hija de Regina, nos recuerda que la noche que dieron la luz, con todas las habitaciones de la casa encendidas, el barrio fue como la inauguración de un árbol navideño.

lunes, 24 de febrero de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA (6): A PROPÓSITO DEL NOMBRE



Dentro de esta serie de entradas con el título de RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA, vamos a detenernos hoy a recordar las modificaciones que se han dado en relación con la situación del término La Florida.
Hemos recurrido a un plano municipal del año 1951, en el que todavía no se había construido el “Grupo Genaro Riestra”, nombre con que se bautizó en 1958 al grupo de 310 viviendas que se construyeron en lo que todavía se consideraba la parte alta del Ojillo, exactamente el terreno “Viña de la Torre” que descendía desde el Alto de la Pastora, donde con anterioridad estuvo la Torre de Castet.
El barrio de La Florida era hasta entonces la zona junto a la que se había construido el campo de fútbol y a cuyas casas en 1958 les dieron el nombre de calle Grumete Diego y como también se pensaba construir en su parte baja un polígono de viviendas, a esta zona se le denominó “polígono de La Florida”.
Con la llegada de la democracia lo primero que se hizo fue, en 1979, borrar el nombre del gobernador Genaro Riestra de nuestro callejero, bautizando a su barrio como “Grupo La Florida”.
Los verdaderos moradores de La Florida, se quedaron un poco en el limbo, por lo que cuatro años después se rotularon junto a la denominada Grumete Diego, otras cuatro calles traseras con los nombres de Arbinaga, Abarra, Fabulista Samaniego y Etauri.
Por otra parte, en 1994, cuando ya se consiguió que en “el polígono” no se construyese nació el nombre oficial de “Parque de La Florida”.
En la foto superior hemos realizado un recorrido por dichas calles donde en una de sus fachadas, en la calle Grumete Diego, todavía se reivindica su nombre antiguo de La Florida. 
Bajo estas líneas el plano municipal de 1951, en el que se limita La Florida en su parte superior con Kanpanzar a la izquierda, y el depósito de aguas, Los Llanos, El Alto de la Pastora, y a la derecha el barrio de Pando. En 1959 cuando Pilar Jorge Barreiro abrió su farmacia (hoy situada frente al Metro) correspondía al nº 2 de la calle Pando.





lunes, 17 de febrero de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA (5): FIESTAS Y NACIMIENTO DEL LORA BARRI



Hoy recordamos dentro de la historia del barrio el aspecto festivo.
Si las viviendas se inauguraron a finales de 1958, en las fiestas de verano de 1959 el Programas de Fiestas del Ayuntamiento nos anunciaba que el día de San Roque por la tarde se celebraría una “GRAN ROMERIA en la Campa de Tejada, amenizada por la Banda Municipal de Música, acordeones, chistularis, orquestina y altavoces, hasta anochecido en que tendrá lugar la TRADICIONAL BAJADA, hasta la Plaza del Generalísimo donde continuará la Romería.”
Se nos ocurre pensar dado que el barrio estuvo los primeros meses sin agua y sin luz, si esta fiesta era para celebrar la llegada de tan elementales servicios domésticos.
La foto superior que nos facilita Adita Arroyo, puede corresponder a ese año y nos muestra a tres vecinos, Natalio Albizu, Domingo Martínez y otro, bajo la pancarta anunciando el día de San Roque. Situados en el centro de la calle de subida a La Florida, totalmente sin asfaltar, hoy Dr. Zaldua, (colocamos una foto actual para ayudar a situarse), a la izquierda estaba la Campa de Tejada, que ya se había empezado a construir y a la derecha las casas del Grupo.
En dicha campa se celebraron durante algunos años la romería de San Roque, (nos dicen que hasta con vaquillas) y diversos festejos, como vimos en otra entrada.
En otras fiestas como el día de Santa Agueda, promovido por el cura de la parroquia, entonces Aurelio Castro, se salía a cantar con un nutrido grupo de medio centenar de personas, y fue en 1965 tras el éxito de este evento cuando se creó la sociedad Lora Barri, que tendría no solo coro sino también grupo de danzas, de caza de pesca, cultura o deportes. Nacía como una “nueva flor” en la “nueva” barriada de La Florida. El primer presidente sería José Ramón Tejada que en 1969 fue sustituido por Pedro Mª Aguirre.
En la foto inferior que nos ha cedido Marije Piedra, un grupo de aquella época.



lunes, 10 de febrero de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA (4): EL GRUPO SCOUTS



Decíamos en la entrada anterior sobre la parroquia de la Divina Pastora que en sus locales se acogía también al grupo de scouts. Tenían como objetivo educar a la chavalería en el tiempo libre, con excursiones, campamentos, juegos, aventuras, etc.
Se podría decir que en este barrio nació el movimiento scout portugalujo de la posguerra. Hace ya casi cuatro años quisimos recoger su historia en este blog, pero tras una entrada titulada RECUERDOS DEL MOVIMIENTO SCOUT EN PORTUGALETE, no tuvimos continuidad. Pinchando en esa entrada vemos que una de las fotos corresponde al grupo de La Florida en 1968.
Hacia 1964 o 65, según nos cuenta Maite Barquin, empezó a funcionar el primer grupo actuando ella y Mª  Carmen Manso como guías scout, bajo la dirección de Juantxu Beitia y Sabin Ipiña.
En la foto superior que Adita Arroyo nos facilita con una docena de chavales, se distingue a Maite Barquin, Mª Carmen Manso, Maribel Amo, Begoña Orella, Laura Bergara, Rosa Fernández, Maribel Lodosa, Pili Mellid, Begoña, Larrazabal, Bene Tobar, Celia, Mili, Rosa, Andollo, …
Si hemos puesto la foto más pequeña, es debido a que tiene baja calidad y al ampliarla de nota más.
Tras los primeros grupos, recuerdan que luego se fueron formando otros de más pequeños, alitas y lobatos.



lunes, 3 de febrero de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA (3): LA PARROQUIA DE LA DIVINA PASTORA



Entre las fotos que nos facilita Adita Arroyo encontramos algunas como las que encabezan esta entrada con primeras comuniones de chavales del barrio, o grupos de scouts, que nos hacen recordar la existencia de las lonjas dedicadas a capilla que fue declarada parroquia con su propio párroco y curas.
Aquellas lonjas en los bajos de uno de los bloques, como se aprecia en la foto inferior, sirvieron además de iglesia para el culto religioso, como aulas escolares de primeras letras, o lugar de reunión de las actividades del barrio como pudieron ser los scouts.
Sería bueno contar el relato de los que vivieron aquellos años pues nos hace suponer que tuvieron una gran importancia en la vida del barrio, así como la figura del párroco D. Jesús Totorika (1924-2012) un cura de Arratia que tras ordenarse en 1949, estuvo en las parroquias de Zuaza (Alava) y Laukariz para llegar a hacerse cargo de esta parroquia que se creaba, donde se volcó con los niños (tenía vocación de maestro), los jóvenes, enfermos y más de una vez se privó de cosas para ayudar a los que lo necesitaban.
Suponemos que a alguien se le ocurrió el nombre de Divina Pastora, dado que el barrio se había levantado bajo el alto de la Pastora, pero eso es solamente suposición nuestra.
En 1966 cuando el Ayuntamiento solicitó permiso al obispado para derribar la ermita de San Roque, recibieron autorización con la condición de que la figura del santo y sus objetos de culto se trasladaran a esta parroquia, así que esos primeros años el santo salió en procesión por el barrio.
En 1972 el obispado encontró en el edificio que se había construido junto a sus locales, unas lonjas más amplias que hizo que se trasladaran creando la parroquia de Nuestra Señora de Nazaret
Habría que citar que hasta que se jubiló, D. Jesús contó con curas como Aurelio Castro, Joseba Atxa y en 1974 con Jesús Monje, un  portugalujo de su misma edad, que había estado una larga temporada en las misiones de Los Ríos, donde coincidió con otro  portugalujo, José Vellés. Con D. Jesús volvió a coincidir en 2009 en Bilbao, ya retirados, celebrando sus bodas de diamante.



martes, 28 de enero de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA (2): EL Nº 28



De la mano de Adita Arroyo, que está moviendo a la gente “de Riestra”, como se decía hace seis décadas, en busca de fotos y recuerdos de este popular barrio, continuamos deteniéndonos hoy en la casa nº 28 que es donde ella vivía.
En dicha casa con planta baja y cuatro pisos, habitaban y lo recogemos para el recuerdo: En la planta Sixto Brenlla y Jesús Arroyo, arriba Agustín Carrasco y Laurentina, Julian Lara y la Vda. de Irazabal, Jose Luis Mendiola y Miguel Tobar, y finalmente Jesús Gurrea y Martín. Diez familias con 43 hijos en total, osea la mayoría con 5.
De las fotos superiores podemos citar:
En la de 1959, Adita con su hermano Txomin, Milagros Espiña, Marisa, ...
En la de 1964 en el Alto de la Pastora: Mª Dolores Barrios, Bene Tobar, Kontxi Carrasco, Rosa Mendiola, Marisa Cantalapiedra, Milagros Espiña, Adita Arroyo, Mónica Tobar, Marideli y Begoña Mendiola.
En la foto inferior, en 1964, los padres de Adita, Jesús Arroyo y Regina Fernández con Delia en medio, dentro de la casa. Al ser la planta baja recuerda que solía entrar y salir algunas veces por la ventana en lugar de hacerlo por el portal. Delante de la ventana están las hermanas Mendiola, Rosamari, Marideli y Pili, con otra chica y agachados a la izquierda Julián Lara, Antón Antxorandia, Txomin Arroyo y Goyo Arce.
En la foto de la derecha en la entrada del portal, en 1972, unos jóvenes, cuyos nombres dejamos para que sean reconocidos por nuestros seguidores.
Bajo estas líneas la fachada decorada para el concurso de las fiestas de San Roque de 1959.



martes, 21 de enero de 2020

RECUERDOS DEL BARRIO DE LA FLORIDA (1): NACIMIENTO EN 1958



El actual Grupo La Florida se ubica en lo que antiguamente era la parte alta del Ojillo que junto con los terrenos de “Viña de la torre” en cuyo alto estuvo situada la torre de Castet, fueron comprados por el Ayuntamiento para construir las 310 viviendas que proyectó el Instituto Nacional de la Vivienda en los años 50 del siglo pasado.
En dichos terrenos cedidos por el Ayuntamiento, realizaron su proyecto los arquitectos Dionisio Barainca y Manuel Chapa, disponiendo para salvar la difícil orografía de bloques escalonados en seis niveles dejando espacios ajardinados entre ellos y con escalinatas interiores.
Las viviendas de 2, 3 y 4 dormitorios  fueron sorteadas a finales de 1958, sin que faltaran algunas irregularidades y cierto descontento. La foto superior con las banderas españolas engalanando los edificios y en el ángulo superior derecho la casa del alto de la pastora corresponderá a aquella inauguración, en la que suponemos que participaría el arcipreste Angel Chopitea y el gobernador civil Genaro Riestra.
El Ayuntamiento le dio el nombre oficial de dicho gobernador, hasta que en 1979 con la llegada de la democracia se le cambió el nombre por Grupo La Florida.
Hace años Iñaki Solaetxe quiso recopilar la historia y vivencias en este “barrio del candil” como le llegaron a llamar popularmente en unos determinados momentos, y ahora como Inmaculada Arroyo “Adita”, nos ha abierto el álbum familiar de su madre Regina, vamos a intentar hacerlo desde aquí con la ayuda de todos los que mantengan recuerdos y fotografías de aquellos años.
Para empezar en esta entrada recogemos una fotografía del año siguiente 1969, en que durante las fiestas de San Roque se celebró un concurso de engalanar balcones y lo ganó el portal nº 28 con su referencia al puente colgante y ambiente marinero de las traineras.
Delante de la casa un grupo de vecinos con los dos txistularis, Eguia y Cuesta, junto con Jesús Arroyo (padre de Adita) y entre los que recuerda también a Polo, del Val, Nardi, Ochoa, ...



lunes, 8 de enero de 2018

ALDABAS EN PORTUGALETE



Si en otras ocasiones José Luis Garaizabal nos ha realizado un inventario de las rejas metálicas existentes en la Villa, hoy es otro de nuestros colaboradores Aurelio Gutiérrez Martín, (LA VIDA PASA) quien nos envía este trabajo recogiendo las aldabas que todavía se conservan en muchas puertas de nuestras casas:



Cada vez que veo una aldaba en una puerta, su imagen me retrae a los recuerdos de mi infancia en el barrio de Abatxolo en Portugalete y con ello a la casa donde nací, en la calle La Colina portal nº9. Hoy un solar ocupa el lugar donde estuvo esta vivienda, y en cuyo dintel aparecía el año de su construcción, 1909.

Nací un el 10 de febrero de 1955, y según cuenta mi ama, a media tarde estando ella sola en casa y limpiando la cocina, sintió los dolores del parto. En los dolores comenzó a golpear con la escoba el suelo de la vivienda para que la asistiera Anselma, la vecina del piso inferior Contaba con 41 años de edad en este su séptimo parto, y ella, mi Ama, feliz.

Me imagino que tan pronto como nací, las otras vecinas del barrio; Emiliana, Leo, Cande, Eufemia, Adora, Petra, Encarna, Beatriz… acudirían a la vivienda para asistirnos y que no necesitarían tocar las aldabas porque las puertas estarían abiertas de par en par.

En aquellos tiempos en Abatxolo, como en tantos barrios, las puertas de las viviendas, tanto las que daban a la calle como las interiores, eran de madera y disponían de una aldaba para reclamar la presencia de sus propietarios. La aldaba de la puerta exterior de mayor tamaño que las del interior, y por ello se las identificaba como aldabón y aldaba, pudiendo ser de hierro fundido o de bronce.

Cuantas habrán sido las veces que Juana Rodríguez,” La Avisadora” habrá anunciado a voz en grito los sucesos relativos a los acontecimientos funerarios locales, previo golpeo de las aldabas de los portales

Las de la vivienda propia bastaba con ser golpeadas para recibir el aviso de llamada, las que estaban en la calle eran golpeadas tantas veces como el nivel del piso era requerido, con el acompañamiento idéntico del repique o sin él, si se quería avisar a la izquierda o derecha de la planta.

Hoy en día en Portugalete son abundantes las aldabas que se pueden contemplar, y las que existen, están mayormente colocadas en las puertas de la calle. Las de las puertas interiores fueron suprimidas con la llegada del timbre y la puerta maciza. Atrás quedó cuando para acceder a una vivienda bastaba con tirar desde el exterior de una cuerda que accionaba el pestillo de la puerta.

La mayoría de las aldabas encontradas en Portugalete son de forja en forma de mano y cuyos dedos agarran una sencilla esfera. Este modelo de aldaba es conocido como la “Mano de Fátima” Una mano, que a veces aparece sin anillo en ninguno de sus dedos y otras veces aparece llevándolo en el dedo anular o en el dedo corazón de la mano, pudiendo ser tanto, la mano izquierda como la derecha. Esta pieza que tiene por nombre martillo, es la que golpea al tas, que es la pieza que recibe el golpe.

La aldaba del árabe ad-dabba, más popular y conocida como “mano de Fátima” procede de la voz “Hamsa” o “Jamsa”, término árabe que significa cinco, teniendo por ello una cierta significación con los cinco dedos de la mano y con los cinco pilares de la ley islámica. Además, contiene un alto valor simbólico que procede desde la más lejana antigüedad, y lo que parece ser que era en un principio considerado como un amuleto que se colocaba en las puertas de las casas para alejar los malos espíritus, se terminó convirtiendo en un llamador.

Puertas con aldabas se localizan en Repélega, en la mayoría de las casas adosadas del Progreso, y en escasas del Grupo Villa Nueva, con la particularidad que las que se encuentran en el Grupo Progreso son en su mayoría de la mano derecha de Fátima y de bronce. También existen en alguna de las viviendas unifamiliares de la Florida.

También se encuentran en la calle Víctor Chávarri y en General Castaños, aquí en el tramo que alcanza, hasta Casilda Iturrizar. En
esta calle hay varios portales con puertas de doble hoja, y con la particularidad de que cada hoja va acompañada de una aldaba. Alguna hay en el Muelle Viejo, y escasas en el resto de las calles del casco viejo de la Villa.

Si se aprecia, que las aldabas que se han colocado en puertas de viviendas de construcción reciente o totalmente renovadas, conservan el martillo de la pieza con un estilo de forja más moderno.

Las aldabas se encuentran hoy a la vista, porque bien con los años los vecinos propietarios no han renovado la puerta exterior de su vivienda o, porque estas han sido restauradas o renovadas, y sus propietarios han decidido conservar un estilo original de puertas de madera con los adornos de las aldabas. Por todo ello, aquellos vecinos que las mantienen, de alguna manera están colaborando en la riqueza del Patrimonio Histórico Cultural.

A pesar de que esta pieza de forja vaya desapareciendo, a veces porque manos ajenas las roban para venderlas como chatarra, siempre nos quedará en el refranero popular el “tener buenas aldabas,” como la expresión de llegar alcanzar un objetivo, sin reunir los méritos necesarios. Y es que tener buenas aldabas y portalones, era indicativo en un tiempo pasado del poder económico de su propietario.