jueves, 8 de enero de 2026

PORTUGALETE Y EL NACIMIENTO DE LOS CORREOS MARÍTIMOS A LAS INDIAS (1764)

 

En internet podemos consultar el trabajo de Rocío Moreno Cabanillas titulado EL PRIMER PAQUEBOTE A LAS INDIAS (1764). El Cortés, precursor de un nuevo sistema postal ultramarino.

La autora señala que el año 1764 marcó un hito en la historia de la navegación y las comunicaciones del Imperio español. Aunque la historia oficial suele fijar su mirada en el puerto de A Coruña como sede del servicio, lo cierto es que la operatividad de este ambicioso proyecto tuvo uno de sus puntos neurálgicos en las aguas de nuestra Villa y su barra como puerta de salida hacia la Indias. 

Este fue en el mes de agosto el escenario del inicio de esta aventura transatlántica. Tres de los cinco paquebotes adquiridos por la Corona se hicieron a la mar rumbo a Galicia para preparar el primer viaje a América, siendo estos El Postillón (con 12 hombres), el San Nicolás (alias El Chasqui) rebautizado poco después como Cortés, (con 16 hombres) convirtiéndose en el primer paquebote de la historia en inaugurar el servicio oficial con las Indias el 1 de noviembre de ese mismo año y La Expectación de María (alias El Propio) con 13.
     Se habían elegido hombres con gran experiencia y aunque no se citan sus nombres de pila (a excepción de los capitanes que luego tuvieron conflictos en Galicia), fueron los encargados de la difícil maniobra de cruzar la barra.
     La ejecución técnica del proyecto en nuestra zona recayó en la figura de Pedro Castejón y Salazar, capitán de navío de la Real Armada y responsable de la compra de estos buques y el encargado de certificar la calidad de la construcción naval, asegurando que estos paquebotes eran los mejores y más acreditados veleros de la Ría. Fue él quien supervisó sus capacidades antes de que cruzaran la barra de Portugalete.
     Para orgullo de nuestros astilleros es reseñable que el propio Castejón resaltara la calidad de estas naves, advirtiendo que eran superiores incluso a fragatas de guerra destinadas al corso.
     En definitiva, cuando el paquebote Cortés echó anclas en Puerto Rico o Cuba meses después, llevaba consigo el sello de la navegación que se forjó al cruzar nuestra siempre difícil barra, punto de partida de un sistema que unificó definitivamente las dos orillas del Atlántico.

 

miércoles, 7 de enero de 2026

LOS HOYOS, AYER Y HOY

 




Aitor Gonzalez Gato nos ha ofrecido una instantanea mas de su serie Ayer y Hoy, en este caso referente al barrio de Los Hoyos.
     Partiendo de la foto de Eduardo Benito de 1999 que incluimos en el libro de la Coleccion El Mareometro, Portugalete en la fotografía. El cambio urbanistico del siglo XX, acompañada de la segunda foto que sacamos en ese año de 2006, Aitor ha procurado buscar el sitio aproximado para su comparación, lo cual no suele resultar facil encontrar exactamente.

martes, 6 de enero de 2026

CORRESPONDENCIA PORTUGALUJA CON CENSURA

 Entre las fotos que nos cedió Juanjo Novella, había un sobre de hace 70 años, en plena segunda guerra mundial, que había adquirido por sus connotaciones familiares.
Una verdadera curiosidad para un coleccionista portugalujo.
Como se ve, la carta fue enviada por su tía, Alicia Novella, con domicilio en G. Uzquiano, El Ojillo, dirigida a una familia francesa.
Tras pasar la CENSURA GUBERNATIVA DE COMUNICACIÓN de BILBAO, fue abierta en Francia, ocupada entonces por el ejército nazi alemán, que la volvería a abrir.
La banda de la censura militar alemana pone Geöffnet (abierta) y el sello corresponde al Alto mando de la Wehrmach (Oberkommando der Wehrmach) con la svástica nazi y el águila.

Para completar la entrada hemos recurrido a Txomin Hermosilla que como gran coleccionista tiene gran cantidad de estas cosas y nos cedido unas cuantas cartas con el sello de CENSURA MILITAR PORTUGALETE, con destino a sitios tan diversos como Granada (a Francisco Aróstegui), Argentina, Francia o Alemania. Estas corresponden lógicamente a los años de la Guerra Civil como se distingue en algunas, 1938.
Publicado el 24 de enero 2014




lunes, 5 de enero de 2026

LA GUERRA DE LOS REMOLCADORES Y EL FIN DE UNA ERA A MEDIADOS DEL SIGLO XIX

  
Ahora que comenzamos el nuevo año con un conflicto laboral en la ría y los amarradores en lucha, volvemos sobre el libro de J. Robertson, Sucedió en la ría de Bilbao, en la que nos recuerda otro episodio que protagonizaron los lemanes y gente dedicada al atoaje allá por el siglo XIX.

Corre el año 1855. La fisonomía de la ría está a punto de cambiar para siempre. En los muelles de Portugalete un nuevo elemento irrumpe en el paisaje: el humo negro y el ruidoso chapoteo de las paletas del vapor-remolcador "Bilbao". Al mando de su maquinaria, un escocés que hará historia en la Villa: John Mary Robertson.

Para nuestra gente aquel ingenio mecánico no era progreso, era una amenaza directa a su pan. La tensión en la barra se podía cortar con un cuchillo.

Donde antes se necesitaba la fuerza de brazos expertos y el conocimiento de las corrientes para salvar el peligroso paso, ahora una máquina pretendía hacer el trabajo en una fracción del tiempo. Los trabajadores del mar no tardaron en bautizar al ingenio como la usurpadora del jornal ya que el motor realizaba de forma mecánica el trabajo que antes requería el esfuerzo muscular de muchos hombres en las labores de atoaje y lemanaje.

Las crónicas de la época nos hablan de una hostilidad "furibunda". No eran solo malas miradas en las tabernas del Casco Viejo; eran acciones defensivas organizadas. Los marinos, herederos de siglos de tradición náutica, veían cómo el capital de las grandes familias industriales traía tecnología extranjera que los desplazaba.

Hubo sabotajes velados y una resistencia pasiva que Robertson tuvo que sortear con templanza escocesa. El conflicto representaba la lucha clásica de la Revolución Industrial: el músculo del hombre frente al pistón de vapor.

Además, se añadía una fuerte competencia incluso entre los propios marinos de diferentes localidades. Se narra una anécdota donde los de Portugalete salieron a auxiliar a un buque próximo a la barra, pero al ver que una lancha de Santurtzi se les había adelantado, les recriminaron el "privarles de ganar el lemanaje". La respuesta de los santurzanos fue un gráfico "corte de mangas", ilustrando la tensión constante que se vivía por conseguir cada servicio en la ría.

La ironía quiso que, en febrero de 1855, el flamante remolcador terminara embarrancado en las peñas de la playa de Portugalete tras un enredo con un cabo. Seguramente, más de un marino local esbozó una sonrisa amarga al ver al "gigante de hierro" sucumbir ante la misma ría que ellos dominaban a remo. Sin embargo, aquel accidente solo fue un paréntesis. Robertson no solo reparó la maquinaria, sino que demostró que el vapor era imparable.

Con el tiempo, su figura se integró en el tejido social de Portugalete, casándose con Pía Juana García y fundando una estirpe de industriales. Pero la historia de la Ría no sería la misma sin recordar aquellos días de furia en la barra, cuando los últimos románticos del remo intentaron detener, en vano, el avance de la era del vapor.

domingo, 4 de enero de 2026

LA NAVEGACION EN LA RIA DEL SIGLO XIX SEGÚN GUIARD


Recogiendo la sugerencia que nos hizo uno de los seguidores de este blog, ofrecemos hoy el óleo sobre tabla de Adolfo Guiard, (35 x 23 cm.) del Museo de Bellas Artes de Bilbao, titulado Navegación, que el pintor Adolfo Guiard y Larrauri (1860-1916) realizó como proyecto para una vidriera.
Una hermosa vista de la ría en el siglo XIX con Portugalete difuminado al fondo a la izquierda y enfrente las arenas iluminadas por los últimos rayos del sol de la tarde.


Publicado el 9 de enero 2010

sábado, 3 de enero de 2026

1900-1920 PINTURAS



Al nacer el siglo XX la imagen de la Punta del Muelle de Hierro, vino a completarse con la presencia del edificio flotante del Sporting Club. Agradecemos a A.L.M. que nos indica la existencia de estos cuadros de Adolfo Guiard (1860-1916) del Muelle de Hierro, sin y con, el Sporting.

El primero lo recoge la obra Pintores y escultores vascos de ayer, hoy y mañana, (1973) de la Gran Enciclopedia Vasca, y figura como propiedad de la Vda. de Sota, con el título Antiguo muelle de Portugalete (24x33 ctms). El segundo, que ya lo hemos utilizado en alguna ocasión, de 1906, titulado Paseo del antiguo faro de Portugalete, es un óleo de 110x 130 cms. propiedad del Real Club Marítimo del Abra- Real Sporting Club.

Publicado el 14 de enero de 2010

viernes, 2 de enero de 2026

EL ENIGMA DE LOS DOCE: IDENTIFICANDO A LOS APÓSTOLES DEL RETABLO DE SANTA MARÍA

 

En una nueva incursión en el patrimonio de nuestra Basílica, Javier Lopez Isla nos presenta un trabajo de investigación, LOS APOSTOLES DEL RETABLO, que busca "atar los cabos" sueltos de una de las joyas más preciadas de Portugalete: su magnífico retablo mayor. Tras sus investigaciones sobre la Andra Mari, el autor se sumerge ahora en el estudio iconográfico de las figuras que ocupan las entrecalles de esta magna obra manierista del siglo XVI.

El desafío de los apóstoles mutilados
El retablo, cuya construcción comenzó oficialmente en 1550 de la mano de los "tres Juanes" (Juan de Beaugrant, Juan de Ayala y Juan de Imbert), presenta un problema que ha pasado desapercibido para muchos visitantes: el paso del tiempo y el ataque de los xilófagos han dañado gravemente las figuras. En particular, cinco de los apóstoles han perdido sus brazos o los atributos que permitían identificarlos, dejándolos en el anonimato durante siglos.
La clave está en el estilo: Beaugrant vs. Ayala: A falta de registros escritos que asignen cada talla a un autor específico, Javier recurre al análisis estilístico para resolver el misterio. Su investigación destaca la coexistencia de dos talleres con estilos marcadamente diferentes en el retablo:
Mientras el taller de los Beaugrant (Bilbao), se caracteriza por un estilo innovador y expresivo, con figuras de canon alargado, posturas inestables (contraposto), escorzos pronunciados y ropajes con "drapeados" (pliegues que simulan el movimiento del viento) que dejan traslucir la musculatura, el taller de Juan de Ayala (Vitoria) destaca por un estilo más rígido, figuras más voluminosas y sencillas, y vestiduras de caídas lineales y rectas que no se ciñen tanto al cuerpo.
Hallazgos y nuevas identificaciones: Una de las conclusiones más relevantes del trabajo es la atribución de las doce figuras de los apóstoles al taller de los Beaugrant, independientemente de su ubicación en el retablo. Javier argumenta que el dinamismo y la fogosidad de estas tallas son rasgos distintivos de los hermanos Beaugrant, posiblemente basados en trazas o proyectos dejados por Guiot de Beaugrant antes de su muerte en 1549.
En su recorrido iconográfico, el autor confirma la identidad de los "seguros":
San Andrés: Reconocible por su cruz en aspa.
San Pedro: Identificado por la llave y el libro.
San Juan: Representado joven y con una copa (en referencia al milagro de Éfeso).
San Pablo: Quien sustituye a Judas Iscariote, reconocible por su espada y calvicie.
Santiago el Menor: Con su garrote de batanero.
Santiago el Mayor: Vestido de peregrino con su bordón.
San Bartolomé: Sujetando al demonio encadenado.
Además, el estudio arroja luz sobre los "dudosos", logrando identificar a San Felipe en el tercer piso por los restos de una cruz latina en su mano, un detalle que lo diferencia del resto de sus compañeros.
                                                   
 CONCLUSIÓN

Este trabajo no solo es un ejercicio de historia del arte, sino un acto de "justicia iconográfica" que devuelve el nombre a quienes custodian desde las alturas el altar de nuestra parroquia. Gracias a la dedicación de la Asociación de Amigos de la Basílica, hoy podemos mirar nuestro retablo con ojos nuevos, reconociendo el magnífico legado de los Beaugrant en la Noble Villa de Portugalete.