miércoles, 16 de marzo de 2011

JOVELLANOS EN PORTUGALETE


Sobre el tema de los políticos ilustres que han visitado Portugalete, retomamos hoy el tema con el primero de los que hemos recogido para el próximo Cuaderno: Jovellanos.

Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), fue una persona de gran cultura, miembro de la Academia de la Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando y de la Española, fundador del Instituto Asturiano y autor de numerosos estudios sociales, históricos, jurídicos, literarios, cuya actividad política también fue muy destacada pues llegó a ser ministro de Godoy.
Una de sus visitas a nuestra Villa la hizo viniendo en barco desde Bilbao, un lunes, 18 de marzo de 1797, según cuenta en sus Notas del Diario de viaje.
Se hospedó en la casa de D. José Salcedo y Montaño, un santurtziarra casado con la portugaluja Josefa de Arauco, que había ocupado relevantes puestos en la Villa, como alcalde en 1765 y cuyo hijo Jose Justo, que acababa de ser ascendido a brigadier, alcanzaría el escalafón de teniente general de la armada.
De Salcedo con el que mantuvo negocios mineros, nos dice que estaba ya “muy cascado y débil de la vista, oído y memoria, pero siempre aficionado a las buenas empresas” y que los dos días siguientes le acompañó a visitar las minas dentro de su “peregrinación” por Guipuzcoa y Vizcaya reconociendo las ferrerías.
Lo hizo a caballo “por sendas de cabras, harto penosas. Subida al monte del Espinal, mina de Orconera, minas del partido de Jarrezuela, mina Charria, mina de los Castaños ...
Tras sus recorridos por los montes, por la noche se lee el fuero de Portugalete que mandaría copiar a la mañana siguiente, y visita la huerta que tenía Salcedo: “mucha fruta en espaleras; no se logra la otra; alguna, en árboles bajos, entre viñas altas o más bien emparrados. Tiene dos bellas fuentes, estanque; la fuente de la Villa; su matriz, dentro. Comí tres buenos abrideros y bebí un baso de agua con vinagre”.
El miércoles día 20, después de comer se despidió de D. José Salcedo quien le regaló para su Instituto una obra de Moore sobre navegación, así como de su hijo Javier, presbítero Comisario del Santo Oficio y de D. Roque del Puerto.
Camino de Bilbao a caballo quedó sorprendido de “la soberbia posesión de los Carmelitas del Desierto. Allí vi por primera vez regar con el agua salada; siembran el maíz en largas eras; entre una y otra se abren hondas zanjas que tiene comunicación con un canal de la ría; introducen por él el agua, la cual conserva la tierra húmeda, sin que la sal toque las raíces de la planta; es común en estas cercanías”.


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