miércoles, 12 de agosto de 2015

HERALDICA PORTUGALUJA: ESCUDOS INACABADOS



Aunque no solía ser habitual, a veces los propietarios de una casa dejaban sin esculpir el escudo, bien por prisas para terminar la obra, exceso de trabajo del cantero tallador o desconocimiento del escudo en aquel momento, pero en el caso de fachadas de piedra, colocaban el o los sillares necesarios y ya vendría el cantero a tallar el escudo in situ.
Un caso cercano lo tenemos en el barrio del Hoyo en Isla (Cantabria), donde podemos ver reservados varios sillares para dos escudos, con unos más prominentes en la testa, reservados para sus yelmos y lambrequines.

En Portugalete solo reservaron un sillar, aunque se tallasen los elegantes adornos bajo el balcón y alrededor de la puerta en la Casa de los Sota en la calle del Medio, actualmente nº 30, justo enfrente de la casa natal de Víctor Chávarri, cuyo fallecimiento dio origen al cambio en el callejero el 5 de Enero de 1900. Ni los Chávarri, ni los Sota debieron tener un hueco en sus ocupaciones empresariales que les hubiera permitido colocar o tallar sus escudos. En edificaciones posteriores si lo hicieron ellos o sus descendientes en el Palacio Artaza de Leioa y en el palacio Sota en la Gran Vía bilbaína.


 Otra modalidad son las fachadas de mortero y un ejemplo lo tenemos en el Muelle de Churruca nº 20 en una de las casas de la tercera manzana, construida para Luciano Urigüen y que reedificó su viuda Cayetana de Urigüen en 1877, tras los daños sufridos por los incendios durante el asedio carlista, que la redujeron a cenizas . En el plano de Julio Saracibar (C096-074), se aprecia el paño en la planta baja destinado a un escudo, del que no queda constancia, ya sea porque no se realizara, se eliminara al restaurar la casa o por su posterior eliminación tras la venta de las viviendas. Sin embargo, si ha perdurado una filigrana en el interior de otro adorno a la altura del segundo piso, que quedó arrinconado tras el derribo del bloque izquierdo gemelo durante las maniobras urbanísticas-especulatorias de aquellos nefastos años 60-70.   

Y ya en el siglo XX, entre las edificaciones modernas con fachadas decoradas con mortero, Portugalete cuenta con otro ejemplo de escudo inacabado, aunque muestra el yelmo con plumaje y lambrequines. Lo podemos contemplar en Abaro nº 7, a la altura del primer piso sobre el balcón corrido de la casa proyectada en 1925 por Santos Zunzunegui para Agustín Ortuzar Langara, hijo de Timoteo Ortuzar e Inés Langara (hermana de los industriales zapateros Pedro y Juan), que al enviudar regentó La Bota de Oro en la calle del Medio. Esta casa fue reformada por el mismo arquitecto en 1934 en un estilo “próximo al art déco” según Gorka Pérez de la Peña.
Según el Armorial de linajes euskaros de Juan Carlos de Guerra, publicado en la Geografía del País Vasco-Navarro, el escudo bien pudiera ser este: “Ortuzar (Vizcaya): 1º y 4º de plata, dos lobos negros andantes; 2º y 3º rojos, la caldera de oro”. ¿Sería su intención pintar el escudo en la elipse central?. Tal vez algún Ortuzar nos pudiera aclarar este pequeño misterio por haberlo oído a sus mayores. 
JOSE LUIS GARAIZABAL

Fotografías: Jose Luis Garaizabal (2015), Edu Benito Díaz de Mendivil (1971)
Bibliografía: Portugalete (1852-1960), historia de su arquitectura y expansión urbana, Gorka Pérez de la Peña (1993).         Diccionario histórico de las calles de Portugalete, José Manuel López (2007)

Documentación: Archivo Histórico Municipal de Portugalete y          http://www.heraldrysinstitute.com/cognomi/Ortuzar/Spain/idc/619046/lang/es



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