miércoles, 5 de julio de 2017

LA CASA CURAL DE PORTUGALETE





En este artículo voy a intentar resolver un misterio. En la calle Santa María 21 hubo una casa que solo las personas muy mayores recuerdan, porque no se conserva ninguna fotografía de ella. Se llamaba “La casa cural”. ¿Por qué ese nombre?

Antes de 1850 María Antonia de Egusquiza la vendió a los hermanos Marcela y el cura Andrés Francisco Elorriaga y Oleaga en partes iguales. Al morir éste en 1850, Marcelina, vecina de Bilbao y antes de Portugalete, heredó su parte. Cuando ésta murió, soltera y sin herederos forzosos, nombró herederos fiduciarios a Juan María de Gurruchaga y Arostegui, cura de la parroquial (sic) de Portugalete, y Don José Joaquín de Mimenza y Emparanza, comerciante de Bilbao. En 1883 estos dos fiduciarios cedieron por donación la casa al obispado.

En 1883, 1884 y 1885  vivían en esa casa tres curas con sus sirvientas: el párroco Juan María Gurruchaga Arostegui y dos coadjutores José Fernández Ugarriza y Francisco Polo Garay. En 1886 residían en ella el nuevo párroco León Fernández Martínez y el coadjutor José Manuel Goiri Begoña con dos matrimonios. Hasta 1894 solo la ocupaban León Fernández y otras ocho personas. De ahí el nombre de “Casa cural”

La casa constaba de dos viviendas, un desván, una lonja para portal, bodega y tienda y un jardín como se ve en el plano. En total 203 m2.

El problema ahora es saber el propietario anterior a María Antonia de Egusquiza. En el registro de la propiedad de Portugalete, donde están los documentos del registro de Balmaseda, no encuentran ningún dato que resuelva el problema porque no hay documentos anteriores. Mi hipótesis es que algún Salazar donó a María Antonia o sus antepasados esa casa, dado que los Salazar eran propietarios de la casa-torre y la casa de la que hablamos sería para sus guardeses.

La Casa cural fue utilizada por la Parroquia de Santa María en la República como lugar de reunión del Centro católico, de la Juventud de Acción católica, de catequesis, etc. D. Angel Alday recuerda que tenía dos puertas: una por Santa María y la otra por el Campo de la Iglesia. En la guerra fue incautada y usada por un batallón miliciano. Después se fue derrumbando y los vecinos entraban a coger maderas para hacer leña con la que calentar la cocina.

En los años 1950 el Ayuntamiento quiso comprarla al obispado, pero no lo consiguió conformándose con ajardinar el solar. Por fin, en 1967 se hizo la permuta de su solar por la Escuela del Campo de la Iglesia, que era municipal, para construir en el solar de  ésta la actual Casa parroquial. 

Tasio Munarriz


No hay comentarios:

Publicar un comentario