miércoles, 7 de diciembre de 2016

RECORDANDO NUESTRA INFANCIA: LAS TADAS AL TRANVÍA (7)



Cerramos hoy esta serie de recuerdos de la niñez de la posguerra portugaluja, con el tema de los tranvías, que hemos recuperado entre los escritos de Marcos Merino Martínez, que con su experiencia de Capitán de la Marina Mercante, nos dejó el libro “ALTOS HORNOS DE VIZCAYA, S.A. HISTORIA DE SU FLOTA.

Para finalizar mis recuerdos no puedo olvidar las "Tadas a los tranvias", entre Sestao y Santurce. Éramos unos expertos en apearnos del tope del tranvía a cualquier velocidad. A parte de hacer burla al cobrador, amarrar la puerta con un alambre, sacar el trole que golpeaba fuertemente el tendido eléctrico etc. Alguna vez "la oración se hacía pasiva" y caíamos en las manos de algún cobrador… para qué contar. La venganza no se hacía esperar.
Todos los tranvías llevaban un depósito de arena para evitar el resbalamiento entre dos metales, las ruedas y el rail y también se utilizaba para tirarnos arena a nuestras cabezas. Seleccionamos el lugar de Azeta, donde el tranvía iba a gran velocidad. Hacíamos lo posible para enrabietar a nuestro objetivo para que nos tirara arena donde previamente habíamos colocado “algo blando” y “pies para que os quiero” después de tirarnos en marcha.


Mis recursos de infancia no podrían dejar de lado mis estudios en los P.P. Agustinos entre el que se encontraba el durangués padre Cortázar. Después a una academia en Sestao para preparar el ingreso a la Escuela de Aprendices de Altos Hornos de Vizcaya, hasta mi jubilación, pero esto es ya otra historia.


*****

Completamos esta parte final de los recuerdos de Marcos Merino, con unos documentos sacados del Archivo Histórico Municipal de Portugalete, en los que la Compañía del Tranvía denunciaba el problema que suponían la actuación de los niños y los no tan niños.


1 comentario:

  1. Muy interesantes estas memorias. Yo nací en 1973, época de desarrollismo, pero en la que aun Portugalete conservaba buena parte de su encanto de pueblo.
    Y lo mismo construíamos casetas en la actual plaza de Marcos Escorihuela (que entonces era todo campas y donde se quemaban las mejores sanjuanadas devla villa), que íbamos a pescar renacuajos a Pando, o a "chorar" moras a Urioste. Qué tiempos...
    Aitor González

    ResponderEliminar