martes, 6 de diciembre de 2016

RECORDANDO NUESTRA INFANCIA: LOS BAÑOS EN LA RIA (6)


Continuamos con los recuerdos de su infancia de Marcos Merino:

Una de las grandes odiseas de nuestra infancia era el aprender a nadar en la rampa del Muelle Viejo y con el traje de baño con el que nos trajo nuestra madre al mundo. Con dos vejigas amarradas con una cuerda como flotador, que se conseguían ayudando a los matarifes en el matadero sujetando las patas de la res al desollarla, con este flotador teníamos para todo el verano.
Después del baño nos lavábamos con el agua de la Canilla para quitar el salitre, evitando así problemas con nuestras madres, ya que teníamos terminantemente prohibido el baño dado el estado famélico de nuestros cuerpos. Aun y con todas nuestras precauciones siempre se ha dicho que las madres son sabias y las nuestras lo eran muchísimo al final encontraban algún lugar donde no nos habíamos lavado bien y quedaba algún rastro de salitre, muchas de las veces era detrás de las orejas. Que nos descubrieran nuestras madres no era el único peligro. Para salpicar a los compañeros cuando el agua estaba fría a veces tirábamos piedras y algo de escombro. Una de las veces al tirar, sin darse cuenta me golpeó en la cabeza un ladrillazo y lo que tocaba en estos casos, salir corriendo al Cuarto de Socorro.

Otro lugar frecuentado era el Muelle de Hierro, y siendo  frecuente disponer de 6 a 8 quisquilleros artesanales hechos con un aro de hierro, saco y cuerdas, anzuelos, pitas. Estas eran nuestras herramientas para pescar en las bajamares. Después de adquirir la carnada al paso por la plaza, colocábamos los quisquilleros o reteles entre las rocas donde lográbamos pescar carramarros y quisquillas. Como las rocas estaban negras de mejillones, también llevábamos una ración a nuestra casa. También pescábamos panchitos y chicharritos con anzuelos de mosca.
 Aquí en los baños ya usábamos taparrabos. 


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