Fue en febrero de 1898 cuando Luis de Meñaca solicitó permiso al ayuntamiento para construir un edificio para hotel en Abaro, en el punto “conocido como antiguas cocheras del tranvía”. Su fachada principal daba a la carretera que unía la Villa con Santurtzi, y su parte trasera al “camino viejo” que venía desde Santa Clara y que se unía a la carretera junto a la finca LEXARZA de Martínez Rivas. El visto bueno municipal está firmado por el maestro de obras, Francisco de Berriozabal
tenemos muy pocas noticias de su existencia en las primeras décadas del siglo XX y como se ve en la foto de los años 40, tenía enfrente a la casa que aun se
conserva de la calle Hermanos Ubao, y la finca del actual parque de Ellacuría estaba
cubierta de frondoso arbolado con una hermosa palmera en su ángulo superior con
la actual calle de Pedro San Martin.
Tras la guerra civil,
en 1938, paso a ser sede de la rama femenina de la Falange y se conocía como
“Villa Cari”, porque entonces su propietaria era Caridad Carranza Ariño. En
esos años eran delegadas de la Sección Femenina Paz Garmendia Mendieta, y Mercedes
Ruiz Barturen, Rosario Zunzunegui López secretaria y María Cruz González,
regidora. Disponía de un cuadro de danzas, un coro femenino, (que
intervino en el congreso eucarístico del arciprestazgo de Portugalete) y hasta
organizó un equipo de “balón a mano” (sic) que se presentó en San Mamés para
competir en 1942, no faltando la impartición de clases de bachillerato y
magisterio, sin faltar la asignatura de Economía Doméstica para adoctrinar a
las jóvenes sobre la mentalidad femenina propia del franquismo.
El edificio
desaparecería a principios de los años 60, para dar paso a la construcción de
las enormes moles actuales de los edificios de la avenida Abaro.

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