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jueves, 4 de mayo de 2017

VISITA DE LA VIRGEN DE BEGOÑA A PORTUGALETE EN 1949






Siguiendo con la misión de dar a conocer el archivo fotográfico familiar de Chus Navarro, recogemos hoy las fotos relativas al paso de la imagen de la Virgen de Begoña por Portugalete en su recorrido por toda la provincia, que empezó el 24 de abril  de 1949 por Gernika y de allí a Arratia, Orduña, Ayala y las Encartaciones.

Comenzamos con las fotos del arco que se construyó frente al Hospital Asilo, así como la muchedumbre frente al mismo en el momento de su llegada y para ello recurrimos a José Luis Garaizabal para que nos explique su situación.

La foto principal sacada frente al Hospital en dirección de General Castaños hacia El Cristo, nos muestra bajo el arco la casa de Juaristi que se llamaba “Vista Alegre” ya desaparecida. Los adoquines de la derecha serán la confluencia entre Zomillo y General Castaños. El arco, en el que pone AVE MARIA en la parte superior, tiene en las pilastras los escudos de Portugalete (el ovalado, ya que se estaba en proceso de cambio al modelo actual) y el de Begoña, que como ya escribió al hablar del escudo de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, se representa con un jarrón y azucenas. Las casas y calles están engalanadas con banderas y guirnaldas vegetales, para dar la bienvenida a la Virgen que proveniente de Carranza, vía Somorrostro llegó aquí el día 26 de junio.

Ha recurrido a la prensa de entonces y el resumen de lo publicado por la Gaceta del Norte es el siguiente:

El día 26 se había planificado la llegada a la Villa proveniente de Carranza y la Villa echó el resto. Como adelanto, se publicó el mismo día una exaltación a Santa María de Portugalete, recordando cómo el 7 de Agosto de 1948 había sido colocada de nuevo en el presbiterio la histórica imagen y como iba a salir a recibir a la de Begoña. Recordaban los cuatro trenes con devotos de la Virgen de Begoña que se desplazaron en su día a Bilbao a los actos de coronación.

De los actos del día 26, nada mejor que extraer unos pasajes del relato del corresponsal JMZ en La Gaceta del martes día 28.

“Un monumental arco almenado de 8 metros de altura por 9 de anchura, levantado de día y de noche, frente al Hospital Asilo de San Juan Bautista por los entusiastas hijos de Begoña del barrio de Buenavista, señala el lugar de recibimiento oficial. Es una obra hermosa de madera contrachapada, pintada y tapizada y adornada con jarrones de cobre y con los escudos de Portugalete y Begoña. Los obreros del barrio trabajaron hasta muy avanzada la noche de ayer.

Miles y miles de portugalujos se adelantaron hasta Cabieces para acompañarla. También se instaló un precioso altarcillo por la Comunidad del Hospital.

A las 7 de la tarde, el pueblo ha enviado una embajada distinguida de autoridades hasta Somorrostro, encabezados por el Arcipreste D. Ángel Chopitea, el Alcalde D. Miguel Loredo y los párrocos y alcaldes del arciprestazgo.

Los altavoces dan cuenta sin cesar de la marcha hacia Portugalete de la carroza de Begoña. ¡Ya llega!.

Precedida de dos largas filas de ciclistas, algunos llevan con ellos a niños. Son las 9 de la tarde y las lágrimas corren por las mejillas de hombres, mujeres y niños.

Poco antes de la procesión de 50 minutos, las 18 palomas traídas desde Santa Marina por los de Buenavista, levantaban el vuelo ante la imagen. Una de ellas lleva en su pata este mensaje: ‘Portugalete a los enfermos de Santa Marina. Viva la Virgen de Begoña’.

En apretada procesión se marcha por este orden: Chistularis, Cruz alzada, carroza del Colegio del Carmen, niños y niñas, banderas de ACE y asociaciones piadosas femeninas, carroza del Catecismo Parroquial, banderas masculinas, tiples de la Escolanía parroquial, niños de blanco, carroza de SANTA MARÍA, ángeles en dos filas, Órdenes religiosas y clero del Arciprestazgo, Imagen de la VIRGEN DE BEGOÑA, clero de Santa María presidido por D. Ángel Chopitea, Presidencia civil con D. Miguel Loredo a la cabeza, Ayudante de Marina, Jefe de FET, jerarquías y cerrando, la Banda de Música.



Continuaremos.


jueves, 25 de mayo de 2023

HORNACINAS DE LA VIRGEN DE BEGOÑA

 


Siguiendo con el trabajo de Aitor Gonzalez Gato recogemos dos de ellas dedicadas a la Virgen de Begoña y que se encuentran en la finca Lexarza de la que José Luis Garaizabal nos ofreció su estudio recientemente.

La primera de ellas, que no es propiamente una hornacina, está situada junto a la que fue originalmente la entrada principal del palacio.

Dado que este sufrió daños con motivo de la guerra civil de 1936-1939, tras la cual parte de sus fachadas fueron modificadas, es posible que entonces -¿años 40 del siglo XX?- fuera cuando se instaló en la que en su día fue fachada principal del palacio esta hornacina, pues como se sabe, la Virgen de Begoña tiene gran devoción en Bilbao y en toda Bizkaia, por lo que es lógico verla en casi todas las localidades. Además, la instalación de la hornacina se inscribiría en la nueva situación político-religiosa del momento, con un régimen dictatorial que imponía una fuerte ideología católica.

Descripción de la Virgen:

La imagen de la Virgen queda enmarcada por un esgrafiado de 75 cms de ancho por un metro de alto, conformado a base de motivos florales, formas curvilíneas y aspas circulares de cuatro radios (una en cada esquina). La imagen propiamente dicha, formada por 12 pequeños azulejos pintados (cuatro en vertical y tres en horizontal), mide 40 cms de anchura por unos 50 cms de altura. Se cubre, como es típico en las representaciones de esta Virgen, con un gran manto que le tapa todo el cuerpo excepto la cara. El manto está pintado con motivos florales y una banda central, vertical, con 9 circulitos. La cabeza se remata con una corona dorada y roja.

A los pies de la Virgen hay una media luna sustentada por dos angelitos, mientras otros seis angelitos (tres a cada lado), casi desnudos y apenas cubiertos por una tela, revolotean alrededor. Todo ello sobre un fondo azul celeste. Enmarca a la Virgen y a los ángeles un mosaico de medio punto, decorado con motivos vegetales muy gastados. 

En cuanto a la segunda hornacina está sobre el edificio sede actualmente de la UNED BIZKAIA.

Fue idea de la Compañía de Jesús crear una “Casa de Ejercicios Espirituales” dentro de la citada finca y la construcción del edificio se dilató desde 1947, en que comenzaron las obras, hasta su inauguración el 5 de enero de 1951. El proyecto original se debe al arquitecto Ricardo Bastida, reformado después un tanto por Pedro Basterra. Y es a este último, quien introdujo varias modificaciones en el proyecto primigenio, a quien debemos la idea de colocar sobre la entrada principal la hornacina de la Virgen, pues cuando el 19 de mayo de 1944 Bastida envía a Basterra un plano de la fachada principal proyectada por aquel, en dicha fachada, más sobria que la actual, no aparece la hornacina. La “paternidad” de Pedro Basterra tiene mayor lógica, si tenemos en cuenta que aparte de arquitecto fue jesuita. La talla de la Virgen fue obra de José Larrea Echániz, quien la acabó en 1950 y que ya había hecho otra Virgen de Begoña para una localidad de Tenerife.

Descripción de la imagen y su hornacina.

En la página 13 del estudio Parroquia de San Ignacio. XXV Aniversario. 1979-2004, escribe su autor, Tomás Fernández Hernando: “En la fachada de la Casa de Ejercicios, desde 1950, hay una imagen de Andra Mari de Begoña, esculpida en piedra de Hontoria (Segovia), de una altura de 1´20 metros”.

 Se sitúa sobre la entrada principal de la antigua Casa de Ejercicios Espirituales, que hoy alberga la sede vizcaína de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Se trata de una figura de piedra, pareciendo una mala copia de la figura de Santa María de nuestra iglesia parroquial. Se viste con un ropaje de tres cuerpos: un vestido para el cuerpo, una capa o túnica que cae hasta los pies, y un velo que cubre la cabeza. Quedan al descubierto la cara y el cuello. Sobre su regazo descansa el Niño Jesús, que con una mano sostiene un libro abierto (probablemente la Biblia) y con la otra está en posición de bendecir. A ambos lados de la Virgen asoman los laterales de una silla en la que está sentada. Apoya además sus pies en una base o plinto poligonal moldurado.

En cuanto a la hornacina, es la más artística de cuantas quedan en Portugalete. Describámosla de abajo a arriba. La base arranca del mismo dintel de entrada a la UNED. Dicha base comienza con una mensulilla circular, de la que parte otra ménsula más grande a modo de concha. Sobre ella una repisa de gran saliente. Desde ambos lados de la Virgen se yerguen dos pilastras molduradas, que se rematan en sendos capiteles escalonados. Estos capiteles quedan unidos y sobremontados por un arco de medio punto moldurado, que es el que cubre a la Virgen. Todavía este arco se remata por una moldura escalonada y decorada con motivos vegetales, cuyos lados convergen en el centro en una concha.

Toda la hornacina queda encuadrada por un marco, que es escalonado en su remate y por encima hay un bonito marco con orejetas, que quizá estuvo destinado a albergar una inscripción.

 

miércoles, 5 de julio de 2023

HORNACINA DE LA VIRGEN DE LA ESPERANZA O DE LA MACARENA

 


 Esta advocación, muy popular en Sevilla pero también en otras partes de España y de Iberoamérica, se debe a que en el barrio sevillano de Macarena (topónimo procedente hipotéticamente del patronímico latino Macario) existe una figura del siglo XVII que representa a la Virgen de la Esperanza, también llamada de la Macarena por el lugar donde se ubica.

La vinculación de la Virgen con algún miembro de esta familia nos es desconocida. Es posible que alguno visitase la Virgen original, de donde se trajeron su devoción, si bien se trata tan sólo de una suposición. El lugar donde se sitúa hoy la imagen (ignoro si es el lugar original o si está ahí trasladada desde otro punto) es un muro de contención tras la que fue antaño una entrada secundaria al palacio Lejarza, como vemos debajo.

¿Cuándo podemos datar la hornacina? No parece coetánea del palacio. Según José Luis Garaizabal, que está pendiente de publicar un trabajo sobre esta finca y sus moradores, es posible que su realización sea posterior a 1928. Veamos. En ese año pertenecía a Santiago Martínez Rivas quien solicitó al Ayuntamiento una porción de terreno al lado de su finca, ya que, según aducía, dicho terreno sólo se usaba de basurero y de pecaminosos escarceos de parejas. El Consistorio accedió a la venta, tras lo cual don Santiago abrió el acceso entre columnas que hoy vemos junto a la calle Pedro San Martín, incluyendo el terreno en su propiedad. Debió ser entonces cuando se colocó muy cerca de la mencionada entrada la hornacina que estudiamos.

Descripción de la Virgen.

Es muy parecida a la Virgen de Begoña de la fachada del palacio Lejarza, ya que ambas se cubren con un aparatoso manto que las cubre por completo, excepto la cara y las manos, si bien esta de la Macarena es mucho más artística; parece pues hecha por manos más expertas. Su manto se decora con motivos vegetales dorados sobre fondo negro, a los que se añaden dos angelitos, uno a cada lado del manto. Este deja al descubierto el vestido de la Señora, decorado igualmente con formas vegetales y florales de vivos colores sobre fondo blanco. La Virgen porta una corona dorada con 30 rayos, de los que 14 acaban en estrellas de cinco puntas. La figura tiene de fondo un vivo color amarillo.

No hay una hornacina en su sentido estricto, pues como hemos dicho se trata de una pintura sobre azulejos. Esta hornacina pintada, pues, representa dos columnas laterales, una a cada lado, con capiteles moldurados que se unen por un arco de medio punto decorado en su intradós con pequeños rectángulos. El frente de las mismas columnas también se decora con motivos vegetales, así como el extradós del arco que las une, todo de vivos colores. Debajo del todo hay una cartela en la que se lee: NTRA SRA DE LA ESPERANZA. (MACARENA).

Las características del mosaico son las siguientes: mide 60 cms de ancho por 77 cms de alto, estando conformado por 12 azulejos, tres en horizontal y cuatro en vertical, midiendo cada pieza 19´5 x 19´5 cms de lado. Desde hace años la hornacina de encuentra casi cubierta con flores de plástico, que en parte dificultan su visión.

Conviene reservar un apartado para alertar sobre el preocupante estado en que se encuentra esta imagen. Se nos presenta, ciertamente, en inminente peligro de desaparición, debido a una peligrosa grieta que recorre verticalmente el muro de contención en que se ubica, provocada por el empuje de tierras. La grieta alcanza la hornacina llegando a tener aquella dos cms de anchura y separando preocupantemente los azulejos del tercio derecho.

Pero no acaba aquí el desperfecto. Uno de los azulejos centrales está literalmente roto y casi desprendido del muro, hasta tal punto que puede ser fácilmente arrancado con la mano. Queremos llamar la atención de los responsables competentes (¿UNED, Ayuntamiento?) antes de que cualquier desaprensivo cometa un acto vandálico y perdamos para siempre un importante y pintoresco elemento de nuestro patrimonio. Urge por tanto restaurar, consolidar y proteger esta hornacina (incluso, si fuera necesario, cambiándola de lugar), a fin de asegurar su conservación.

Aitor González Gato

 

 

viernes, 29 de septiembre de 2023

BIBLIOGRAFIA PORTUGALUJA: APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DE LAS HORNACINAS DE PORTUGALETE.

 


En las últimas fechas hemos estado publicando por entregas el estudio de Aitor González Gato sobre las hornacinas portugalujas. Un trabajo que, según nos refiere el autor, merecería una investigación más profunda y detallada que espera que tras su breve estudio pueda servir de base para futuras investigaciones.

En este blog hemos publicado lo más sustancial en forma de artículos resumidos y de fácil lectura, y ahora el autor pone a disposición de los lectores el trabajo íntegro, que formará parte de los fondos de la Biblioteca Digital Portugaluja, y que lleva por título APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DE LAS HORNACINAS DE PORTUGALETE. 

Recoge con su correspondiente descripción 11 hornacinas correspondientes a San Nicolás, la Virgen de la Guía, Virgen del Rosario,  Santa Clara, Virgen de Begoña, Virgen de la Esperanza o de Macarena, Virgen María, Santa María y la Virgen del Carmen.

Cita otras 11 desaparecidas, como son las de San Roque, Virgen de El Carmen, Virgen de Coromoto, Virgen del Buen Suceso, San Jorge, Santo Cristo del Portal, San Juan Bautista, San Antonio, Santiago, Virgen de Begoña, Spes y Fides.


 

jueves, 28 de junio de 2018

LA SAGA PORTUGALUJA DE LOS BAZAN




Ahora que se acerca el día grande de la Virgen de la Guía, nos viene a la memoria la copla popular de la calle Coscojales donde decían que no les faltaba nada para vivir: 

Guitarras donde Bazán

txakoli donde María,

también tenemos Patrona

que es la Virgen de la Guía. 

De esta última patrona ya hemos hablado muchas veces en este blog, igual que de María, la de Casa Vicente, que suministraba txakoli tanto tinto como blanco de Bakio localidad de origen de su marido, pero nos queda por recordar al primero de ellos, Bazán el de las guitarras.

Gregorio Bazan Vallejo, un riojano de Albelda nacido en 1853, llegó a Portugalete en la década de los 80 del siglo XIX y se estableció como comerciante, casándose con Norberta Larracoechea Maidagan, once años más joven procedente de Gueñes con la que tuvo ocho hijos.

En su comercio de ultramarinos situado en el entonces nº 6 de Coscojales, actual nº 4, incorporó, por su relación con un representante valenciano, la venta de lo que anunciaba como “guitarrería valenciana”, con variedad de instrumentos de cuerda, guitarras, bandurrias, bandolinas, con todas sus piezas y componentes de repuesto que exponía en el escaparate del establecimiento. Además en su parte trasera tenía alquilado el terreno tapiado donde actualmente está el batzoki, con entrada por el cantón, donde almacenaba género o servía para dar buena cuenta de unas botellas de vino al son de viejas canciones jarrilleras.

Eran años en que la villa era el centro comercial y festivo de todo su entorno y donde la música predominante corría a cargo de los corros de bailes con guitarras, bandurrias o violines siendo su establecimiento un referente en toda Bizkaia en la venta de estos instrumentos musicales.

Aunque sin adscripción política conocida, se recuerda una anécdota muy comentada entonces con motivo de elecciones a Cortes que nos la recordaba Julio Gutiérrez Lumbreras:

Eran los años postreros del siglo XIX. Se celebraban elecciones de diputados a Cortes, y con este motivo se había entablado un reñido pugilato entre los dos candidatos que se presentaban por el distrito de Valmaseda. Ambos representaban el poderío industrial de Vizcaya. Se trataba del señor Martínez Rivas, fundador de la factoría “La Mudela”, y del preclaro hijo de la Villa don Víctor de Chavarri. En la lucha establecida por los dos partidos se llevó la pasión política a extremos insospechados, y dándose cuenta de aquella situación crítica nuestro comerciante dando pruebas de su agudo ingenio, reclutó a una cincuentena de votantes, todos ellos de condición humilde, y hubo de encerrarlos bajo llave en aquella alegre prisión en las primeras horas de la mañana del día de la elección, no sin antes proveerles de bacalao en abundancia, pan y sendos garrafones de vino, y en tanto transcurrían las horas entre cantos, bocadillos y frecuentes libaciones en el interior de aquella improvisada cárcel, el buen comerciante, convertido en árbitro de la contienda, decidió el triunfo de la elección de la Villa a favor de la candidatura de don Víctor de Chávarri. Una vez consumado el “negocio”, nuestro hombre hízoles entrega de una bonita suma de dinero, en partes proporcionales a cada uno de los recluidos y poniéndoles en libertad fuese cada uno a su casa cantando de alegría, y el buen comerciante llenóse de gozo al proporcionarles aquel pequeño caudal, al par que había obtenido para su candidatura un gran triunfo político.

A pesar de su larga prole, algunos murieron jóvenes, otro maquinista naval, y con un cierto carácter aventurero otros se fueron a hacer las Américas. En el salón familiar destacaba la foto de uno de ellos, Francisco, a caballo en un rancho americano con su pistolón al cinto.

En la foto superior aparece el matrimonio con dos de ellos. La de la derecha su hija pequeña Antonia Bazan Larracoechea (n. 1900) sería quien continuara el negocio casada con Antonio Álvarez Gibello (n.1901).

Con la llegada de la guerra, el establecimiento de ultramarinos fue saqueado y destrozado, por lo que finalizada la misma al matrimonio Álvarez Bazán, que pertenecían al bando perdedor, les resultó muy difícil mantenerlo acabando por cerrarlo. La foto inferior recoge a Antonia y a su marido con su hijo Roberto (n.1930) y su hija Begoña (1931-2018) que fueron los que siguieron la saga siendo conocidos como los de Bazan, que destacaron por su militancia socialista y que son a los que hemos conocido.



Roberto, que nos ha facilitado las fotos, fue dos años presidente del Club de fútbol Portugalete, por indicación de Doroteo Pinedo a quien no le dejaban presentarse al cargo, fue uno de los fundadores del grupo de danzas BERRIZTASUNA y salió elegido concejal en el primer ayuntamiento democrático, continuando posteriormente en otras dos legislaturas.

Por su parte su hermana Begoña, se casó con Eduardo López,“Lalo”, con el que coincidía además de un fuerte carácter en su convicciones socialistas y ambos siguieron viviendo en la calle Coscojales. Fue una gran compañera que complementaba la actividad política clandestina del dirigente socialista, guardando propaganda política, y acogiendo a políticos como Felipe González, y otros en su domicilio donde debatían sus proyectos mientras ellas les facilitaba tanto comida como sitio para dormir.

En 1967 en pleno estado de excepción y tras la huelga general en Bizkaia, ambos son detenidos y desterrados. Mientras él es enviado a un pueblo de Almería, ella junto con Ramón Rubial, es trasladada a Las Hurdes en Cáceres.

En 1974, el matrimonio acudió al congreso del PSOE en Suresnes (Francia) donde Lalo apoyó a Felipe González, con quien entraría en la ejecutiva del partido a nivel nacional, además de ser presidente del PSE de Bizkaia. En las primeras elecciones generales de 1977 consiguió el acta de diputado.

El matrimonio tuvo un hijo, Patxi López, que seguiría su trayectoria política, empezando en las Juventudes Socialistas, y llegando a lehendakari del Gobierno Vasco y presidente del Congreso de los Diputados.

















lunes, 11 de junio de 2018

LA PLAYA DEL SALTO A FINALES DEL SIGLO XIX, EN UN OLEO DE MACARIO MARCOARTU (1860-1905)




José Manuel Ferreras Fernández, a través de facebook, nos ofrece este oleo sobre lienzo de grandes dimensiones (192 por 240 cms.) atribuido a Macario Marcoartu, que sale a subasta el próximo miércoles 13 de junio en Artesubastasbilbao. 

Sobre este pintor fotógrafo, nos dice lo siguiente:

Fue bautizado el 28 de febrero de 1860 en Begoña, donde su padre Florencio Marcoartu Arechederra, fue alcalde muchos años,  mayordomo de la Cofradía de Begoña, prestamista al consistorio de dicha Anteiglesia y a particulares. Florencio se casó con Facunda Goicoechea Iceta en Galdácano, el 10 de junio de 1840. Tuvieron seis hijos: Elías, Felipe, Anacleto, Rosario, Juliana y Macario.
Con diez y ocho años Macario se presentó a la Exposición Provincial de Vizcaya en Agosto de 1882, siendo presidente de la Comisión Bernabé Larrínaga y secretario Eduardo Delmas quien también publicó el reglamento de la Exposición en su imprenta. La muestra se celebró en el Instituto Vizcaíno.

Macario antes que fotógrafo fue pintor aunque los críticos  que no lo estimaron demasiado, decían de él: pintor bilbaíno de costumbres y escenas historicistas y religiosas, decoró algunos palios de la Diputación de Vizcaya, de valor artístico mediano. Tampoco lo apreciaron los colegas de su época, según nos lo cuenta la publicación Kobie, Bellas Artes Bilbao 1991.

Fueron tres los pintores que abrieron estudios fotográficos: Pablo Bausac, Cosme Duñabeitia y Macario Marcoartu. De este último el crítico de arte Llano Gorostiza, dice de él que es un artista nazareno, hábil dibujante y colorista.

Como lo demuestran sus cuadros, La Procesión y la Coronación de la Virgen de Begoña en la Iglesia San Ignacio de Algorta. Dos cuadros de gran tamaño, Catad ahí a vuestro Señor que os lo demanda y La Jura de la Reina Isabel la Católica en un portal de Tendería. Estos dos cuadros están en los laterales de un gran ventanal del palacio de la Diputación de Bizkaia.

Barroeta, Echenagusia y Macario Marcoartu se servían de la fotografía para hacer retratos pictóricos. En el caso que nos ocupa fue una fototipia de Hauser y Menet de 1891 que recogemos abajo.

Macario se casó con Ángela Goiri Mardaras en Begoña el 7 de mayo de 1898.
Macario tuvo su estudio y gabinete fotográfico en la calle Correo  nº 9, que era una de las calles más comerciales y señoriales del Casco Viejo. En mayo de 1899 en el comercio más elegante de Bilbao en aquellos años, Au Monde Elegant de la calle Correo expuso una hermosa obra, a decir de la prensa de aquella época, que era una novedad en España, un grupo de tres cabecitas de niños, tan acabadas y hechas que revelan las actitudes de este gran artista.

A la hermana de Macario, Rosario la multan con 50 pesetas por prostitución clandestina en su domicilio de la calle Pelota 2 primer piso, en el año 1900, según consta en los archivos de la Diputación Foral de Bizkaia.

Macario Marcoartu falleció prematuramente en febrero de 1905.






jueves, 12 de diciembre de 2024

BIBLIOGRAFIA PORTUGALUJA: SANTA MARÍA DE PORTUGALETE, LA VIRGEN DE BEGOÑA…Y SUS “PRIMAS”.

 


Una vez más la Asociación de Amigos de la Basílica, enriquece la bibliografía sobre nuestro monumental templo, con este nuevo libro.

Su autor Javier López Isla, el máximo conocedor de su tesoro artístico, como ya nos demostró con su anterior trabajo Enredados en la lana, sobre las tablas flamencas y sus conferencias sobre el testigo más antiguo de nuestra Villa como es su Andra Mari, nos presenta ahora esta novela corta, histórico/iconográfica y religiosa, Santa María de Portugalete, La Virgen de Begoña…y sus “primas”, que aborda distintos puntos de vista:

Por un lado está el relato de su desaparición de la parroquia en el siglo XVI y su reaparición en el XX, con su posterior restauración y la entronización en 1950 por parte de D. Ángel Chopitea.

Otra sección, de los 34 capítulos de que consta, está dedicada a la imagen de la entrada, una copia en piedra de la vieja Andra Mari de madera y su aparición, ahora sabemos que posterior a la restauración y el relato de la búsqueda de su autor.

Otro grupo de capítulos narra, desde el punto de vista histórico, el mundo feudal y las figuras de D. Diego López de Haro y su sobrina María Díaz de Haro y la posibilidad de que las dos imágenes (nuestra Andra Mari y la de Begoña) hayan sido donaciones de los señores de Vizcaya a sus villas predilectas, algo ciertamente verosímil.

A lo largo de otro grupo de capítulos se va relatando el duro trabajo de campo de visitar muchos lugares en Álava, Navarra y La Rioja buscando vírgenes góticas sedentes, para ir estableciendo la comparación o relaciones con las nuestras.

Y por fin se pasa revista al trabajo previo de otros investigadores y se trata de encajar nuestras imágenes en el panorama que describen, para situarlas en el lugar que las corresponde y poder valorarlas en su justa importancia.

En fin, un meritorio y apasionante trabajo, plasmado en 190 páginas con más de dos centenares de ilustraciones, que será presentado mañana en el Centro Cultural Santa Clara.

 


 

jueves, 23 de mayo de 2013

NACIONALCATOLICISMO EN LA POSGUERRA (3)




Continuamos con el trabajo de Tasio Munárriz, recordándonos curiosos aspectos de la relación de la Iglesia y el Estado durante la dictadura. La foto superior corresponde a las escuelas de Maestro Zubeldia con el crucifijo y el retrato de Franco en la pared (cedida por dicho Centro) y el la foto inferior las antiguas escuelas del Campo, luego casa parroquial, con una misa para niños frente a ella.

7.- El 20 de setiembre de 1939 el Gobierno civil obligó a los Ayuntamientos a reponer el crucifijo en todas las escuelas y, diez días después, la obligación se extendía a la bandera rojigualda. “Es necesario que esta Vizcaya sana, cristiana y española limpie ya de los sin Dios y los sin Patria, pague a Cristo la deuda contraída y con toda solemnidad restaure ese crucifijo que vuelve a su regazo empapado en la sangre de tantos hijos de España”.
Adelantándose a esta orden, en el programa de fiestas de 1937 se anunciaba para el día de San Roque una manifestación infantil con asistencia de Pelayos y Flechas para entronizar el crucifijo en las aulas de Maestro Zubeldia e izar la verdadera Bandera Nacional.

8.- El Ayuntamiento subvencionaba a la Parroquia con 1200 pesetas anuales para la dotación de una plaza de organista con la obligación de dar dos cursos de solfeo a los niños de las escuelas públicas. En Reyes, Viernes Santo y Todos los Santos hacía una ofrenda de 500 pesetas. También volvió a sufragar con 1.200 pesetas anuales la capellanía de la misa de 12 de los días festivos con efectos retroactivos a los años de la República. Todos los años el Ayuntamiento pagaba los trajes de la Primera Comunión de los niños pobres.

9.- Permitió el toque de campanas y el viático prohibidos por el Ayuntamiento republicano de izquierdas. Decidió hacer desaparecer el pórtico de madera que circundaba el templo por las fachadas Norte y Este porque la parte central se había caído (1942), el resto corría el mismo peligro y era antiestético. Arregló el reloj estropeado en la guerra y destruido por un incendio posterior y reparó el pararrayos de la torre. El reloj y el pararrayos siempre han sido propiedad municipal.

10.- Por lo menos desde 1957 cedió a la Parroquia la escuela del Campo de la Iglesia para su uso apostólico, cesando la actividad como centro escolar municipal. Años más tarde, en 1968, se hizo la permuta jurídica de este solar por el de la antigua casa cural (Santa María 13) para construir en el primero la Casa parroquial una vez derribado el edificio de la antigua escuela. La escuela del Campo de la Iglesia era propiedad del Ayuntamiento desde 1853, siendo durante muchos años la única escuela pública de la Villa hasta que se construyó la de Maestro Zubeldia.

11.- En 1941 la Corporación acudió a los actos religiosos de la Parroquia para pedir al Papa la declaración del dogma de la Asunción de la Virgen María a los cielos. Concedió una medalla de la Villa a la Virgen de Begoña en su visita a la Villa. Con motivo de la visita de la Virgen de Fátima, el Ayuntamiento la nombró “Alcaldesa de Portugalete durante su permanencia en nuestra Villa” y su visita se consideró oficial.
La devoción de las corporaciones municipales a la Virgen María se manifestaba en que los plenos comenzaban con el rezo del Ave María por lo menos desde 1949, según las actas.


jueves, 28 de marzo de 2024

PORTUGALETE NOBLE VILLA MARIANA


 Tasio Munárriz nos destaca hoy las numerosas, advocaciones de la Virgen María presentes en la villa, heredadas de su pasado religioso:

En la carta fundacional de la Villa en 1322 María Díaz de Haro expresó que se hiciera una iglesia “do ellos quisieren, que haia vocación de Santa María
Así la primitiva iglesia que se construyó y la actual llevan el nombre tocayo de la fundadora. En la calle central del retablo mayor figuran bajorrelieves de la Anunciación, la Asunción y la Coronación por la Trinidad. En la parte inferior el párroco Ángel Chopitea colocó en 1950 la imagen de la antigua Andra Mari y mandó hacer una copia de ella para situarla en la puerta principal. Además, hubo un altar lateral dedicado a la Inmaculada. En la última reforma del templo se restauraron y colocaron en su interior dos tablas flamencas que estaban colgadas en la sacristía: un tríptico con la Coronación y la Virgen de la pera, cuyo origen ha investigado la Asociación de Amigos de la Basílica.
Debido al nombre de la iglesia, la calle que accede a ella desde la plaza lleva el nombre de Santa María por lo menos desde el año 1506 según los documentos municipales.
El colegio Nuestra Señora del Carmen, dirigido por las hermanas de la Caridad de Santa Ana, data de 1892.
A finales del siglo XIX se asentaron en el Ojillo las Siervas de María, que se dedican a la asistencia domiciliaria a los enfermos y que sirven también al Hospital-Asilo.
Los padres jesuitas construyeron en la finca Lexarza (actual UNED), cedida por los Martínez de las Rivas en 1947, una Casa de Ejercicios y le dieron el nombre de Nuestra Señora de Begoña, cuya imagen aparece encima de la puerta principal. Así mismo hay una Andra Mari en la parte trasera del palacio y una Virgen de la Macarena en la entrada al parque desde la calle Pedro San Martín.
¿Habrá algún portugalujo que no conozca de la Virgen de la Guía? Su fiesta se celebra en Coscojales desde tiempo inmemorial y ha sido revalorizada con la procesión desde las Siervas y por la Ría.
Para terminar, a las nuevas parroquias a partir de los años 60 se les puso los nombres de  Nuestra Señora de Nazaret (antes Divina Pastora), María Madre de la Iglesia y La Sagrada Familia.
¿Alguien conoce otra población que proporcionalmente tenga tantas advocaciones de la Virgen María? Tendría que ser más antigua que nuestra villa.
Publicada el 23 de abril 2014






jueves, 27 de julio de 2023

HORNACINA DE LA VIRGEN DE BEGOÑA EN LA DESAPARECIDA “CASA BARROSO”

 


Continuando con el trabajo de Aitor González Gato sobre las hornacinas en Portugalete, recogemos hoy la correspondiente a la Virgen de Begoña que existió en la desaparecida Casa Barroso de General Castaños, recurriendo para ilustrarla a la foto de E. Benito aparecida en el libro Portugalete en la fotografía. El cambio urbanístico del siglo XX, que recoge dicha casa así como las dos siguientes que también desaparecerían tras ella.

En el edificio que hoy presenta el portal n.º 6 con fachada a la calle Fray Martín de Lazurtegui y fachada sin número a la calle General Castaños (justo en frente de la desaparecida panadería Jayo), estuvo la llamada “Casa Barroso”, así conocida por pertenecer a la familia de este apellido, muy popular por poseer una zapatería en la calle del Medio. Esta casa tuvo una hornacina de la Virgen de Begoña conformada a base de azulejos en una de sus fachadas laterales, la que daba a la citada calle Fray Martín de Lazurtegui.

La hornacina desapareció al derribarse la casa en 1982, que es cuando se levantó el actual edificio.

lunes, 8 de junio de 2020

JORGE SAVIN FERNÁNDEZ (1914-1973). EMINENTE MÉDICO GINECÓLOGO


Estamos ante un médico que destacó en el campo de la cirugía ginecológica, y si muchos portugalujos le recuerdan por su clínica del Ojillo, compañeros que trabajaron con él tanto en la sanidad pública, en Portugalete como el Dr. Ángel Alday o los que lo hicieron en Libia, le consideraron una verdadera eminencia en el quirófano.

Había nacido en Gallarta y como muchos otros portugalujos “bajaron del monte” para establecerse en la Villa. Su abuelo, un ingeniero de minas italiano, Antoni Savinni, había venido a trabajar aquí donde casado con una joven vascofrancesa, creó la familia Savin o Sabin, según el gusto de cada descendiente. Y su padre Federico Savin Echevarne (1885-1968) casado con Ángeles Fernández García (1888-1979) nacida en Santurce, se preocupó de que su hijo pudiera seguir su vocación por la medicina enviándole a estudiar a Valladolid.

Jorge destacó ya en sus estudios de medicina con notas muy brillantes y fue allí donde le sorprendió el estallido de la guerra civil, siendo incorporado a los servicios médicos de batallón de requetés Tercio de Begoña donde fue herido en el pecho por la metralla de una bomba.

Quizás al ser hospitalizado en el Hospital de San Juan Bautista conoció a la que luego sería su mujer Guadalupe Barroso González de Durana (1917-1995) que prestaba servicios de enfermera. Hija de Rodrigo Barroso Tuduri con tienda de zapatos en la calle del Medio y luego otras de tejidos, había nacido en La Arboleda poco antes de que la familia se trasladase a la Villa. En el recuerdo familiar quedó el hecho de que en los primeros años del siglo Dolores Ibarruri “La Pasionaria” estuviera sirviendo en su casa.

Tras casarse, ya con el título de médico, estableció en 1942 su consulta de MEDICO TOCOLOGO, en su domicilio de la calle San Roque nº2.

En estos años 40, teniendo como comadrona a la popular Josefa Arostegui, ayudó también a venir al mundo a muchos portugalujos. Al margen de sus fuertes convicciones religiosas, ayudando a muchos de sus pacientes que no disponían de medios, pronto destacó por ser un gran profesional.

Tras los primeros años de consulta en su citado domicilio, la trasladó al muelle Nuevo, a la casa que tenía su compañero José Mª de Iturriaga que ejerciendo en Sestao vivía en el chalet Villa San José del Ojillo con su madre, y quien a finales de 1949 al jubilarse quiso volver a vivir al Muelle, pasando Savin al Ojillo donde viviría con su familia y establecería su Clínica de Maternidad.

En 1950 obtuvo por concurso la plaza de facultativo especialista del Seguro Obligatorio de Enfermedad en la especialidad de ginecología y al inaugurarse el Hospital de Cruces prestaría allí sus servicios. Igualmente fue jefe del hospital de maternidad de Castro.

Su vocación de ayuda a todo el mundo, sobre todo a los más necesitados, hizo que junto con su amigo Angel Alday y el pediatra Zubimendi, promovieran la creación en Ortuella de lo que empezó siendo Dispensario antituberculoso, el primer centro de salud de la localidad. Allí se volcaron de manera altruista, sin cobrar nada a cambio, en atender a la gente más humilde de la zona minera.

Tras su etapa en la Clínica del Ojillo, cuyo último parto que asistió fue en 1964 con Mª Carmen Mendizabal esposa de su compañero Angel Alday, su vida dio un cambio total dedicando su experiencia a salvar vidas en uno de los países africanos con el sistema de salud más atrasado como fue el entonces reino de Libia, donde no tenían ni un solo médico de origen libio.

Allí luchando contra una cultura atrasada y en ocasiones inhumana, comenzó en la Clínica INAS realizando un trabajo serio. Enseguida destacó en su entorno profesional siendo nombrado director del Hospital Central de Tripoli, teniendo a su cargo médicos egipcios, yugoslavos y españoles.

En aquel cargo, con su prestigio profesional, sus conocimientos de idiomas, árabe, inglés e italiano y su personalidad humana, se relacionó con las primeras autoridades del país (en una carta a su hija les hablaba del rey como muy amable aunque enfermo), que le concedieron la nacionalidad libia obligándole a profesar el islam, un verdadero castigo para un hombre católico como él, devoto de la virgen de Begoña, de rezo diario del rosario, obligado a no poder entrar en la iglesia y a hacer el ramadán en el trabajo. Aceptó la situación recordando lo que le decía su madre: “Un hombre debe saber sufrir en silencio”.

En 1969 se produjo la revolución militar de Gadafi, con fuerte represión y expulsión de los numerosos extranjeros que había en el país, manteniéndole a él al frente de la sanidad como base para establecer un eficiente sistema de salud público y gratuito.

Ya para entonces había empezado a sufrir problemas de salud que paulatinamente fueron a más y a pesar de que era consciente de que debía dejar de trabajar, lo siguió haciendo hasta que al final ya era tarde.

En 1973 fue trasladado en un avión oficial a Madrid, al actual Hospital Marañón, donde le atendió el Dr. Salas que había sido compañero suyo en Tripoli, ingresando casi en coma. Consciente de su situación les anunció muy bajito, en italiano, “domani muoro” y al día siguiente murió. Tenía 59 años.

 Mi agradecimiento por la información y fotografías

  a Pedro Llinares,  Mª Angeles Savin y a Jesús Colet


domingo, 7 de mayo de 2017

VISITA DE LA VIRGEN DE BEGOÑA A PORTUGALETE EN 1949 (2)


 Continuamos ofreciendo las fotos de Chus Navarro,  con el relato recogido por José Luis Garaizabal de la Gaceta del Norte, tras su llegada a Buena Vista para desde el arco del Hospital continuar el desfile hasta el Cristo, donde estaba el arco de la foto superior, que nos muestra también a la izquierda la entrada del Banco Vizcaya, con su anagrama en la fachada y su imponente puerta de hierro, y la casa de Chapa tras las verjas a la derecha. En primer plano las vías del tranvía y el guardia municipal vigilante. La plazuela del Cristo con suelo de adoquines a diferencia de las calles del casco viejo que lucían y lucen sus tradicionales rebollos.
En la Gaceta del Norte se decía:
En la Plaza del Cristo de los Mártires (sic), otro arco también monumental, pintado y adornado con los escudos de Vizcaya y Portugalete; rematado por una docena de banderas nacionales iluminadas por su base. Es un hito plantado allí por el Ayuntamiento y la Junta Parroquial para señalar de un modo artístico y grandioso la integra dedicación de la Villa a la Patrona de la provincia.
Entra la imagen en el bello templo y el órgano y voces de los fieles que llenan las naves cantan sin cesar mientras aquella es trasladada a hombros al trono preparado bajo el baldaquino de raso azul en la parte del Evangelio. Entra también la imagen de Santa María de Portugalete que es colocada en otro trono en la parte de la Epístola.
Altavoces llevan las palabras de Chopitea hasta el último rincón de la Villa, lanzando vivas que son contestados por el pueblo.
A las 11 de la noche terminó el acto tras la bendición y la Salve, que dieron paso a los turnos de vela de las dos imágenes. Chopitea la recibió así: ¡Cuando nuestro pueblo corre hacia María, se hace grande, se hace inmortal!”.
Sigamos con las crónicas de los días posteriores a la llegada. De Portugalete peregrinó a La Arboleda, Urioste, Santurtzi, Sestao y Barakaldo.
El sábado día 3 de Julio, el Rosario de la Aurora se desplazó al barrio de Repélega que apareció cubierto de una red de guirnaldas, arcos y colgaduras que los vecinos de aquel popular barrio habían tendido y construido durante la noche anterior. De regreso, ya en la parroquia, a las ocho de la tarde, se realizó una procesión dedicada a los jóvenes por las calles Santa María, María Díaz de Haro, Muelle de Churruca y calle del Medio, visitando la iglesia de los PP. Agustinos antes de volver a la parroquia. A las 10 y media se celebró una misa de campaña en la Plaza, donde se decidió conceder a la Virgen la Medalla de Oro de la Villa y a las 5 se embarcó la imagen en el patrullero V-18 y fue despedida por unas 50 embarcación en El Abra antes de seguir rumbo a Bermeo.
 Bajo estas líneas vemos la imagen por el muelle, al que hemos añadido las fotos de Felix Gil con la Virgen por Abatxolo el día 3 de julio proveniente de Sestao, con el altar en la casa de Isabel Tellaetxe y a su paso por  la actual c/ Buenos Aires.





domingo, 30 de enero de 2022

FOTOGRAFOS DE PORTUGALETE: ANDRES ZORRAQUIN GANDARIAS (1901-1960)

 


La historia de los fotógrafos establecidos en la Villa durante el siglo XX comienza con Aureliano González Nieto que lo hizo en 1913 en el nº 4 de la calle San Roque y estuvo hasta 1924 en que lo cogió Policarpo Diez y al dejarlo este le sucedería Francisco Páramo González, fotógrafo de Barakaldo. En enero de 1929 Páramo se trasladó al nº 11 de la calle General Castaños, junto al cine Ideal, donde se anunciaba como “comercio de artículos y gabinete de fotografía”.

En 1930 se viene a vivir al grupo de Villa Nueva en Repélega, Andrés Zorraquin Gandarias, hijo del famoso fotógrafo bilbaíno Mauricio Zorraquín, amigo íntimo de Sabino Arana y autor de algunos de los más clásicos retratos del fundador del PNV. Dos de los hijos de Mauricio continuaron sus pasos profesionales pero cambiaron de domicilio para no coincidir haciendo la competencia a su padre. El mayor Germán en Durango donde ha sido bien reconocido y Andrés en Portugalete donde no ha gozado del mismo reconocimiento.

Desgraciadamente los archivos fotográficos de todos estos fotógrafos que hemos citado como lo fue posteriormente el de Guyma, no se han conservado, privándonos de una parte importante de nuestra historia.

Andrés Zorraquin, casado con Dominga Tubilla, tuvo tres hijos, Andrés, Dominga y José Mari, realizaba trabajos fotográficos particulares con un estudio en su casa de Repélega y ahora son dos de sus nietos, Begoña y Ander, quien se han dirigido a nosotros con la idea de dar a conocer los fondos de su abuelo y que se conserven en alguna Institución adecuada.

Al margen de que algunos negativos en cristal deban ser tratados con su debido cuidado y con los medios adecuados, nos han preparado un lote de negativos en formato jpg, que nos pueden servir a nosotros para recuperar la figura de este fotógrafo, dándola a conocer y catalogar las fotos con fechas, nombres y actos que recogen.

 Repasando los temas que encontramos podemos citar desde fotos de LA NAVAL,
donde trabajaba de fotógrafo, y su entorno como Urbinaga, paisajes de la Villa, algunas ya son conocidas pero en general conservándose con menor calidad que estas que son los originales, y la vida social de Portugalete fundamentalmente en los años 40 del siglo pasado, la primera década de la posguerra. Años con una actividad política y religiosa importante del nacional catolicismo, con la Misión del Nervión, visita de la Virgen de Begoña, o grupos de Acción Católica, falangistas, y mujeres carlistas con su margarita en el pecho.

La ría con sus remolcadores y regatas, el futbol y la pelota en el frontón la Estrella, la vida festiva con la música, concurso del vestido barato, el trabajo en el interior del astillero de Astondoa, y en general, como todos los fotógrafos, los encargos de la vida social, primeras comuniones, bodas, reuniones familiares, grupos de amigos, etc.

Iremos desgranando todas ellas en este blog con el deseo de contar con la ayuda no solo de nuestros colaboradores habituales sino de todos aquellos que puedan aportar datos de las mismas.

Un ejemplo es el que encabeza esta entrada, una de las del reportaje del desfile falangista, creemos que en 1941 con motivo de la inauguración del Puente Colgante tras su reconstrucción, con la tribuna de autoridades militares y religiosas (Monseñor Chopitea) y civiles con el saludo fascista del brazo en alto.

De este acto, del que volveremos con más detalle, publicamos en otra ocasión la que cierra esta entrada, en la que a la derecha subido sobre el pretil se distingue un fotógrafo que bien podría ser nuestro Andrés Zorraquin.



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viernes, 6 de noviembre de 2020

RELATOS DEL FIN DE SEMANA: RECUERDOS DE LA MARQUESA DE AVENDAÑO EN LA TORRE DE SALAZAR

 


Mis primeros recuerdos, de finales del siglo XIX, se remontan a momentos imprecisos de la infancia referidos tanto a Bilbao como a Portugalete, adonde íbamos de veraneo de Virgen a Virgen, de la del Carmen a la de Begoña, alargándolo casi siempre.

Para ir a Portugalete lo corriente era utilizar el vapor, el cual recuerdo perfectamente, con su cámara a popa para la primera clase amueblada con divanes de terciopelo, espejos y mesas de juego. El pasaje costaba una peseta. Entonces la navegación no era nada segura y aunque el vapor era un progreso comparado con las “carrozas” o gabarras que bajaban con la marea y subían a la sirga arrastradas por bueyes, cosa que yo no conocí, había que seguir contando con la marea, pues la máquina estaba desgastada de haber navegado muchos años entre Bayona y Dax, por lo cual le llamaban el “Manusar” o “Manuzar”, es decir el “Manu viejo”. Así que tampoco era extraño que en vez de tomar el vapor, el “Manusar”, montáramos en los coches de caballos, en los landós de los abuelos, que vivían en el caserón enorme y destartalado al lado de San Nicolás.

Solíamos salir en comitiva con el equipaje de mano, pues el pesado había sido enviado ya por el barco. Tras un viaje pintoresco, lleno de imprevistos y demoras con tanto niño y servicio, al atardecer solíamos llegar a la torre, que por virtud de los arranques de modernidad e higiene del abuelo tenía un aspecto totalmente distinto del actual.

Parecía una casa más, aunque un tanto desproporcionada, pues seguía siendo estrecha y alta. Las almenas habían desaparecido bajo un tejado como los del resto del pueblo; y el cubo de piedra, sin apenas más ventanas que troneras, había sido recubierto por un recinto cuadrado, un suplemento cuyas fachadas tenían amplias galerías y miradores donde se hacía la vida. El resto estaba encalado. El afán de progreso del abuelo le había llevado a convertir la vieja torre en un adefesio, aunque eso sí, ventilado, soleado y habitable.

En la puerta solían estar esperándonos el párroco de Santa María, el capellán, el administrador, algunos notables del pueblo, el servicio y naturalmente, los tíos. Y empezaba el veraneo. En la playa, íbamos con mamá a las casetas de “Ostende”, montadas sobre ruedas para que las arrastraran hasta la orilla del agua las parejas de bueyes que solían andar por allí. De esta forma, mamá y las demás señoras se podían meter en el agua en un santiamén, y sin apenas ser vistas, con sus trajes de baño de sarga negra o azul con trencillas rojas y blancas, pantalón hasta el tobillo y cuello marinero. Cuando fuimos un poco mayores mis hermanos y yo nos escapábamos de la torre para pasar la ría y hacer incursiones sin hacer ruido, para no alertar a los perros, por las arenas de Portugalete, que terminarían llamándose Las Arenas, para castigar la ostentación de aquellos presumidos.

Y de las fiestas de cumpleaños, santos y primeras comuniones, ¿qué diría yo?, ¿cómo olvidarlas? La víspera solía aparecer “Panfot”, también llamado “Dios”, a montar sus cohetes voladores, sus bengalas y globos. Se trataba de un tipo, maletero de profesión, con el don de la ubicuidad, de donde le venía lo de “dios”. Tan pronto estaba en el Campo Volantín como en Portugalete, o en los dos sitios a la vez, y además en la parada de las diligencias cargando bultos.

Cuando los festejos eran en Portugalete, en cuanto “Panfot” soltaba la primera traca, los perros del tío se ponían a ladrar, las criadas a perseguirlos a escobazos y mamá a recriminarle enfurecida al tío la presencia de tanto animal, momento que escogía el tío para tocar la corneta a todo pulmón. Nosotros aprovechábamos esos instantes de desconcierto para jugar al escondite en el sótano, que tenía dos pasadizos subterráneos, uno derecho a casa del cura y Santa María, el otro hacia el río, por el que nos daba miedo bajar más de los primeros pasos. Los tíos contaban que lo habían explorado con candiles antes de que se derrumbara la bóveda, encontrando dos salidas, una a este lado de la ría, la otra en la margen derecha; antiguamente bajaban por allí a sus puestos los servidores encargados de echar la cadena sobre las aguas para impedir el paso a los navíos que se resistían a pagarnos el tributo. Eso sí que sería emocionante, pensábamos, sin atrevernos a perforar la oscuridad.

Otra cosa que recuerdo son las visitas que las caseras hacían a la abuela para el pago de la renta del caserío y sus pertenencias. Venían en grupos de seis o siete, en oleadas sucesivas, con los pañuelos a la cabeza, sus vestidos oscuros de los domingos, los zapatos para bodas, bautizos, entierros y visitas a la abuela, que les martirizaban los pies. Dejaban sus grandes paraguas en la entrada, pasaban al gabinete, y la casa se llenaba para una semana de un inconfundible olor a heno fresco excremento de cuadra, vaca recién ordeñada, y manzanas maduras, pues eran ceremonias lentas que se llevaban con cuidada parsimonia.

Cada una contaba los sucedidos en la vida del caserío, del pueblo, ya se sabe: nacimientos de personas y animales, bodas con la novia embarazada de tantos meses o sin embarazar, la visita del sobrino del cura que vivía en América, y poco más, aparte de la mala cosecha, siempre la mala cosecha, cada año por un motivo diferente. Cuando terminaban de contar sus historias espoleadas por la abuela y por mamá, que les tiraba de la lengua con gran cortesía y habilidad, venía la entrega del paquete, de la cesta que contenía la renta simbólica del año: unas docenas de huevos frescos, algunos pollos, un queso ahumado riquísimo o manzanas en sazón. La abuela y mamá les entregaban regalos a su vez, para ellas y la familia, golosinas de Manucanela para los niños, tabaco para los hombres y rosarios y estampas pías para ellas, que se deshacían en elogios, «ay enebada», al igual que la abuela y mamá. Unas y otras rivalizaban en mostrar una imposible sorpresa, pues todos los años ocurría lo mismo, pero hay que ver el cariño y la campechanía que echaban a la comedia. Algunas veces la abuela recibía por medio de la doncella un misterioso recado al oído de alguna de ellas, con lo que hacía como que olvidaba abrir alguno de los paquetes, justamente el de la interesada que, dentro de montañas de papel no contenía nada. Al salir, en la despedida, que era larguísima, la autora del regalo se rezagaba ruborizada, se quedaba la última, y decía a la abuela estas palabras de ritual:

- Parkatu Andra Agurtzane mesedez, la siguiente ves vas a ver cosa fina, esta ves no hemos podido, ya sabes, la mala cosecha, y para que no digan, pues eso, paquete como todas.

Cuando la puerta se cerraba, la abuela y mamá, que habían guardado hasta el final una discreta compostura, que es lo que gustaba a las aldeanas, se echaban a reír como locas.

ANTONIO MENCHACA
(Las cenizas del esplendor)

 

La foto superior procedente de los fondos de la Autoridad Portuaria,
sacada hace un siglo desde el alto de la torre de la Iglesia de Santa María
nos muestra la mansión de los Salazar antes de su incendio en 1934.
El dibujo inferior es obra de Goio Bañales.