viernes, 14 de julio de 2023

1865, DISEN QUE VIENE ERREINA Y LA PRINCIPE CHIQUITO CON ELLA VENIRÁ

 


Tras el articulo de Aurelio Gutiérrez en su blog LA VIDA PASA sobre la visita real en 1865, que ya nos hicimos eco a finales de enero, con su famosa comida en la Fonda de Verano, en el suplemento JANTOUR de EL CORREO, Ana Vega Pérez de Arlucea, incide en el pleito que ya indicamos, ilustrando su artículo con el dibujo superior y del que reducimos su texto:

Fue una estancia breve e intensa. Parece mentira que las escasas 48 horas que en 1865 pasó Isabel II en tierras vizcaínas dejaran tanta huella, pero 158 años después ahí siguen la bilbaína calle Principe (bautizada en honor al futuro rey Alfonso XII, quien acompañó a su madre) y la famosa bilbainada que alegró las fastos: “Disen que viene Erreina visitar Bilborá, la príncipe chiquito con ella venirá…”

…Hubo recepciones, bailes, misas, regatas,… y habida cuenta de que el recorrido de la regata se vería mejor desde la margen izquierda, el alcalde de Portugalete don Máximo Castet ofreció a la comisión construir un templete en la plaza de la villa para que la reina y su sequito pudieran seguir mejor la regata y ya puestos agasajar a la soberana en el salón capitular del ayuntamiento con un ligero tentempié. Por razones de agenda aquel sencillo aperitivo se convirtió a última hora en una comida en toda regla y el alcalde tuvo que pedir literalmente sopitas a la mejor fonda que por entonces había en el pueblo: la de Margarita Izaguirre.

…como no se le abonó el importe de dicha comida… Margarita no tuvo reparos a la hora de protestar por el “simpa” ni a la de tocar las puertas que hiciera falta para cobrar las 4.820 reales que ella estimaba que le debían. Hubo un acto de conciliación fallido en el que el alcalde Castet argumentó:

a)      Que el encargo no se lo hizo directamente a Izaguirre sino a la cocinera de la fonda, Concepción Roche.

b)       Que el citado almuerzo no había sido iniciativa suya sino del gobernador.

c)      Que al haber obrado él en nombre de la Comisión de festejos de Bilbao era esta la que tenía que apoquinar.

No estaba de acuerdo ni en el menú que se había servido a la reina y su comitiva. La minuta defendida por Margarita era mucho mas larga que la que aceptaba el alcalde, quien llegó a decir que la comida no había estado a la altura de lo esperado y que no había habido ni pan ni vajilla decente.

El portugalujo se lavó las manos y pasó la pelota a la bilbaína Comisión de festejos, que pasado un año desde la visita real ya había sido disuelta y a su vez trasmitió el marrón al consistorio bilbaíno y este a la Diputación.

Fue esta última institución quien al final dio su brazo a torcer y acabó pagando 4.000 reales a la fondista por gastos, daños y perjuicios. Algo es algo.

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