sábado, 31 de enero de 2026

DEL MERCADO MEDIEVAL AL MERCADO DOMINICAL

 
 
Una de las programaciones que en los últimos años no falta en las fiestas de San Roque es el mercado medieval que se asienta en el Casco Viejo en torno a la iglesia.
El tema surgió el día de la Patrona en El Cristo en torno a la mesa donde Tasio Munárriz vendía y firmaba su último libro.
Desde la Edad Media cuando el mercado se celebraba en la plaza existente entonces en el centro de la calle del medio, el mercado portugalujo gozaba de un gran prestigio.
Ya en la “Historia general de Vizcaya” de Juan Ramón de Yturrizar Zabala, escrita en 1785, constaba que: “Los jueves y domingos se celebra en Portugalete un concurrido mercado, al que afluyen gentes de todos los pueblecitos del contorno, que sostienen el comercio al por menor de los diversos establecimientos de todo género”.
Tasio nos remitió a su libro que aunque centrado en la república y la guerra, toca otros temas de la historia portugaluja como es este.
Efectivamente, ahora que está en debate la apertura de los comercios en días festivos, descubrimos que Portugalete ya se adelantó hace más de un siglo.

Según nos dice, en el siglo XIX al mercado tradicional de la Villa se le conocía como “Mercado Dominical”, que consistía en que todos los comercios estaban abiertos los domingos de nueve de la mañana a dos de la tarde acudiendo vecinos de todos los pueblos de alrededor, incluso de Bilbao, para hacer sus compras.
En 1909 surgió el primer conflicto. El gobernador le impuso al alcalde Fernando Carranza una multa de 500 pesetas por permitir la apertura de los comercios en domingo. El alcalde le dijo que acataba la multa pero que iba a seguir permitiendo el mercado dominical porque era la única riqueza de la Villa y le anunció que dimitiría de su cargo si no era aceptada su decisión.
El 20 de agosto de 1910 el rey Alfonso XIII, asiduo visitante todos los veranos a la Villa, dictó una Real Orden declarando “tradicional” el mercado dominical portugalujo y considerándolo comprendido en la excepción legal para no cumplir el descanso semanal. Entre las razones que justificaban su decisión estaban los testimonios de todas las instituciones de la Villa, el certificado del director del ferrocarril que afirmaba que venía tanta gente que tenía que poner trenes especiales desde Bilbao y las cuentas de los recaudadores de impuestos en las que lo recaudado un domingo era superior a la suma de los otros seis días de la semana.
En 1913 le fue otorgada a la Villa la concesión del mercado dominical atendiendo a que en los pueblos de la periferia, especialmente los de la cuenca minera (“del monte”, como decían los portugalujos), carecían de comercios propios importantes y sus habitantes podían desplazarse en domingo a Portugalete para realizar sus compras.

Publicado el 23 de agosto 2012

 

viernes, 30 de enero de 2026

¿QUIÉN FABRICA LOS RECUERDOS? (III): EL PUPITRE, EL ESTANCO Y EL PERIÓDICO

 

"Llegamos al cierre del relato de Martintxu. En esta tercera y última entrega, los recuerdos se trasladan a las aulas de Zubeldia y el Colegio Santa María. El autor nos relata con nostalgia y humor su paso por el sistema educativo de la época y esos pequeños “ritos de paso” —como el primer cigarrillo o el doblado del periódico— que marcaban el fin de la adolescencia y la entrada definitiva en el mundo de los adultos."

Por esa época, mis siete años, me contagié de sarampion -eran otros tiempos- y el reposo obligado dió lugar a que mi fisionomía sufriera el "estirón del sarampión", ó sea el crecimiento de los huesos largos al terminar el proceso de fiebres.

Estaba entonces en la clase de Don Vicente, en 3º, en la escuela Zubeldia y era tiempo de catequésis -que cursé en la antigua Escuela Parroquial- y de mi primera comunión. En la catequésis hacian un sorteo, participando con una moneda de dos reales, y en mi primera asistencia me tocó el premio de una pelota de plástico, verde, dura, botaba mucho pero hacía daño al darle patadas en el patio de casa, en el nº16 de El Ojillo.

Y ocurre que, a la inversa de esos que andan por ahí con el espectáculo "Yo hice la EGB", yo no hice la EGB, yo hice cuatro cursos de los "Estudios Primarios" y no llegué a obtener el Certificado que acreditaba que había completado ese nivel de Estudios Primarios. Eso era algo que los maestros nos "vendían" como la solución ideal para nuestro futuro.

Salí de ese Plan de Estudios en el año 1965, en dirección al Colegio Santa María, a obtener el Bachillerato, primero Elemental y luego, Superior y aprobé ambas reválidas.

De esos primeros cuatro cursos en Estudios Primarios, hay dos que ni mencionaré, uno en Zubeldia; el otro, en Ruperto Medina. Mis piras (campanas, novillos, pellas) en esos cursos fueron frecuentes. De puro miedo bilateral: al maestro y a que lo contara en casa.

Los otros dos, Don Vicente y Don Emilio, fueron claves en mi vida: aprendí y deseé aprender, quería ir a clase a su clase.

Sus aulas eran otro mundo en el mismo edificio de la "Educación y Ciencia", sección escuelas nacionales. Allí, no se hacía clase magistral, no, habia interacción y prácticas, se preguntaba y se escuchaba. Usábamos la cabeza, si, y las manos.

Y llegó el Bachillerato, decía, y Profesores, ya no Maestros; Asignaturas, y no Temas, con un profesor en cada asignatura, a quien esperábamos sin movernos del asiento. Y entrábamos al aula del colegio, ordenadamente y en silencio, desde el patio, donde habiamos formado en columna de a dos, en orden de cursos pero, bajo la vigilamcia del Hermano Prefecto, sin cantar canciones de gesta ni himnos de hazaña.

Poco a poco, ibamos conociendo al profesorado del Colegio y haciendo algo muy frecuente entre la chavalería: ponerle un mote, un alias según su porte, manías, origen,... no indicaré aqui esos motes, lo siento: quedaría "faltón", el recuerdo no lapida las ganas de contarlo, pero será objeto de otra entrada..  

Y crecíamos, los deseos e inclinaciones profesionales de cara al futuro iban apareciendo, progresivamente, según desarrollábamos los estudios y la experiencia. Al superar la reválida elemental ya podíamos recibir el tratamiento de "Don Fulano de tal".

Ese era un tránsito a otro estatus juvenil, en el que cuidábamos de imitar a los mayores, y empezábamos a fumar.

Ante la escasez de fondos, las pagas semanales duraban poco, comprábamos cigarrillos sueltos en los puestillos de chuches: Celtas, Ducados, Peninsulares, Vencedor, Camel, Bisonte, Ideales, Rumbo, Antillana -con su papel dulce-, Tres Carabelas, Marlboro, Lucky Strike, Chesterfield, Winston,... o los mentolados Piper, Rocío y Kool, que compartíamos con los amigos.

Los cigarrillos americanos, en ocasiones, los conseguíamos "de contrabando", bajo el mostrador, con discreción y tampoco mencionaré dónde, disculpad: eso dejaría en mal lugar a los ascendientes de los actuales gestores del negocio.

Lo de fumar puros sería para mucho más tarde, aunque sí que nos fijábamos en que, durante las sobremesas y echando las partidas, alguno de los veteranos sacaba un puro y lo estrujaba. Farias y Alvaro, era lo que teníamos al alcance del monedero. Tener un Montecristo o un Bolivar, era por bodas o por despedidas ó traslados laborales.

Años después pregunté el porqué de esa prueba: qué se buscaba ? El tabaco seco o excesivamente húmedo? Pues, no, era para saber si estaba elaborado con hoja ó solo envuelto en picadura y recortes. Y, más que nada, era sólo un detalle de taberna del que se ufanaban algunos.

Y nos quedaban todavia dos cursos, 5º y 6º de Bachillerato, con quince y dieciseis años,  madurando decisiones para el desarrollo posterior o ya muy maduradas. En esa época, los profesores ya nos tratan con deferencia y casi de Usted.

Algunos, que no salieron del cole tras la reválida de cuarto, pero no desean llegar a la Universidad ya comienzan a indicar su apuesta de futuro en la Escuela de Náutica, en la Escuela de Peritos, en la Escuela de Minas, en la Escuela de Comercio (pocos), ... e incluso uno, a la Escuela de Aparejadores en Valladolid. Solo uno de nosotros manifiesta su intención de ir a Zaragoza, a la Academia General Militar. 

Luego, vendría el COU sustituyendo al PREU, donde ya habían una asignaturas comunes y otras, optativas, que eran elegidas según la dirección que tomarían los estudios universitarios o ingenieriles.

El siguiente rito de iniciacion a la adultez, entre los 15 y los 18, cuando dejamos la adolescencia es una etapa de transición hacia la madurez y eso lo marcaba la compra del periódico, que indica que el joven ya dispone de fondos propios, y su doblado correcto para guardarlo en la chaqueta, o gabardina, sin que se arrugue en exceso, viene a evidenciar que uno es ya serio y, entre hombres, ya es invitado a tomar algún txikito.

Un detalle de urbanidad en esa época, era que si se deseaba el diario, y no se encontraba presente el kiosquero, se cogía y se depositaba su importe sobre el paquete de esos periódicos recién entregados por el distribuidor.

Había otros ritos de Urbanidad, que con la Puntualidad, el Aseo y otros, que eran valorados con nota en la Cartilla de Escolaridad, de la que adjunto copia de una hoja.

jueves, 29 de enero de 2026

LA DESAPARECIDA CASA DE VALLE ANTERIOR AL EDIFICIO DEL MERCADO

 


 Las preguntas sobre esta casa destruida durante la guerra civil y sobre la foto de los burros de las aldeanas en el ultimo numero de Cuadernos Portugalujos, en la que se muestra la antigua situación de la entrada a Coscojales desde Mª Diaz de Haro, me lleva a presentar con estas cuatro fotos una posible aclaración al tema.

En la primera foto, un dibujo de nuestro recordado amigo Eduardo Rovira, se ve en el centro la casa que fue de la familia Valle, con el terreno de detrás dedicado a cervecera, y en la que actualmente solo se conserva la casa de la derecha que hace esquina entre la calle Nueva y Mª Díaz de Haro. El nivel de la Plaza, superior al de Mª Diaz de Haro, con un llamativo muro, se salvaba mediante escaleras y una parte de la actual cuesta.

En la segunda foto, a la derecha se aprecia como la citada calle entraba hacia la derecha a Coscojales, con el muro que la separaba del nivel de la plaza, con la casa de Valle y sus miradores a la derecha sobre la imagen de la aldeana sobre el burro. En la foto de la izquierda, la casa vista desde Las Arenas tras el antiguo kiosco de la Plaza y a un nivel inferior a la plaza, en la que destaca en la parte superior el palacete de Abaro de Villa San Antonio, que al restaurar la foto tomada desde Las Arenas, distorsiona su perspectiva, y que fue destruido durante la guerra al igual que la casa de Valle, como se ve esta en la tercera foto.

En dicha tercera foto la casa tras los bombardeos, con el rotulo de la Caja de Ahorros Vizcaína, y con la casa citada nº 1 de la calle Nueva que actualmente todavía se conserva a la derecha.

Finalmente, en la cuarta foto, el edificio del mercado, construido en 1939 y que formaba parte de la remodelación de la entrada a la calle Coscojales, junto con la construcción enfrente del alto edifico de la Caja de Ahorros y salvando el desnivel de la plaza a María Díaz de Haro mediante la actual cuesta.


miércoles, 28 de enero de 2026

EL PUENTE VIZCAYA Y EL MUELLE DE HIERRO. INTERVENIR EN EL PATRIMONIO DE LA RÍA

  


El trabajo con este título de Joaquín Cárcamo Martínez, que se puede consultar en internet, nos invita a reflexionar sobre la historia y, sobre todo, la conservación del Puente Colgante y del Muelle de Churruca, dos monumentos que definen el paisaje de Portugalete y Getxo. Nuestra ría no se entiende sin sus estructuras de hierro, testigos mudos de una era de vanguardia técnica y ambición comercial.

El Puente Vizcaya, el "Puente Colgante", un icono mundial concebido por Alberto de Palacio y construido entre 1887 y 1893, fue el primer puente transbordador del mundo y su diseño, en colaboración con el ingeniero francés Ferdinand Arnodin, introdujo innovaciones como los cables de doble torsión y el concepto de piezas sustituibles.

A lo largo de su historia, ha superado tres hitos críticos como fueron la reconstrucción tras la Guerra Civil, en 1937, tras la voladura de sus cables que provocó la caída de la viga, reconstruida posteriormente por José Juan-Aracil con una celosía Warren más rígida, el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, en 2006, por la UNESCO siendo el primer monumento industrial de España en su lista de patrimonio mundial y el cambio de color, en 2010, abandonando su tradicional "luto" negro por el actual color "Vena Hematites Roja de Somorrostro".

En cuanto al Muelle de Hierro, representó la victoria sobre la barra, un obstáculo letal para la navegación. Evaristo de Churruca, nombrado director del puerto en 1877, ideó un dique que encauzara las mareas para que la propia fuerza del agua limpiara la arena, representando su construcción una proeza técnica: Estructura Mitchell, pues utilizó pilotes de rosca de hierro dulce, permitiendo avanzar la obra desde tierra mediante una máquina de vapor volada e integridad en riesgo, pues a pesar de ser una de las escasas supervivencias de esta tipología en el mundo, ha sufrido intervenciones polémicas, como la reciente sustitución de la histórica barandilla de Churruca por una de acero inoxidable de diseño moderno.

Cárcamo hace una llamada a su conservación, subrayando la importancia de que estas intervenciones respeten la esencia histórica de los monumentos. El Puente Vizcaya y el Muelle de Churruca no son solo infraestructuras, son el legado de ingenieros que supieron unir ciencia y arte para abrir nuestra ría al mundo.

martes, 27 de enero de 2026

LAS CARAMELERAS DE LA VILLA DE PORTUGALETE Y SUS PUESTOS AMBULANTES

 

 Este trabajo sobre las carameleras de Portugalete, que se ha ido desgranando a través de 13 entradas y a falta de pequeños flecos hemos decidido que llegue hoy a su fin, aunque quedan algunos testimonios y figuras por profundizar. Ha sido un recorrido que nos ha servido para completar, por el momento, la pequeña historia de los puestos ambulantes de caramelos o "chuches" de nuestra Villa, algunos de los cuales completaron el contenido del último número de Cuadernos Portugalujos y hasta el calendario Municipal de 2016.

A modo de cierre, recordamos que esta investigación de José Luis Garaizabal nació de una fotografía familiar de 1955 y se nutrió de la prodigiosa memoria de colaboradores como Mertxe Adán, a quien se dedica especialmente este trabajo tras su fallecimiento. A lo largo de estas publicaciones, hemos rescatado del olvido a figuras icónicas que formaron parte del paisaje cotidiano de Portugalete:

Felipa Herce "la riojana" y Juanita Ayuda "la gorda", habituales de la zona de la Ranchería y el Cine Mar. Margarita Uraga, recordada en El Ojillo y las fiestas de San Roque.

Serafina Jáuregui "Sera" y su hija "Nievitas", bajo los arcos del Ayuntamiento.

Concepción Alonso "Conce", una institución en la zona alta de San Roque y la Plaza.

Luisa Gómez, Evaristo y Ramontxu Méndez, con sus puestos iluminados por candiles de carburo junto al Ayuntamiento o la estación.

Josefa Martín "la melgosa", que sacó adelante a su familia desde su rincón en los soportales municipales.

Moisés Baza "el cojito" y Teodora Cubillas, con su característico carro de ruedas de bicicleta.

Florencio Villar "El Negus", personaje popular que acabó regentando el quiosco frente a la estatua de Chávarri.

Tomasa Martínez Simón y su hija Mª Jesús, que desafiaban al frío bajo la marquesina del Cine Ideal.

Otras mujeres luchadoras como Clementina López "Clemen", Justa Cirilo, Merche Peñalva, Octavia Barrio, Isabel Uribe "la patacha", Gloria Moro “la del cantante”, Victoria García, Severiano Baza, Juana Vaquero "Juani" y Francisca Pérez “la rubia”.

Recordadas, pero sin haber podido conseguir fotografías: Mariana Pérez “Mari, la cojita”; Águeda; “la gordita”; “la cubana” y “la rubia”.

Todas ellas, a menudo viudas o mujeres con grandes cargas familiares, convirtieron sus modestos puestos en su medio de vida, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva de varias generaciones de portugalujos. Para quienes deseen profundizar en los detalles, fotografías y datos genealógicos de esta investigación, el trabajo completo titulado "Las carameleras de la Villa de Portugalete y sus puestos ambulantes" ya puede consultarse y descargarse en la Biblioteca Digital Portugaluja.


lunes, 26 de enero de 2026

EL DESAPARECIDO PALACETE DE ZUGASTI EN 1982 EN LOS FONDOS DE RAMÓN BERNARDO

  


Siguiendo con los fondos fotográficos de Ramón Bernardo elegimos hoy estas dos fotografías del año 1982 del desaparecido palacete de Zugasti en la calle General Castaños, entonces ya con evidentes muestras de abandono.

Construido en 1900 por el arquitecto Emiliano Pagazaurtundua, este edificio singular, según Gorka Pérez de la Peña, seguía las líneas del eclecticismo historicista apoyado en rasgos renacentistas hispánicos y barrocos, con toques de la tradición mudéjar en la utilización del ladrillo en las fachadas y de la tradición local regionalista, en los aleros volados con talla en los canes, junto al torreón.

Fue Concepción Zugasti, por legado testamentario quien lo donó al Santo Hospital de San Juan Bautista y en 1992 se trasformó en el actual bloque.

Nuestro fotógrafo tras realizar la foto subió a lo alto del nuevo edificio, que en 1971 había sustituido a la “casa de los tres portales” desde donde hizo la segunda fotografía con la calle General Castaños en el medio y que nos muestra que ya se había empezado las obras en los antiguos terrenos del Convento de Santa Clara.

 

domingo, 25 de enero de 2026

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: LA BODEGA RIOJANA


En la Villa jarrillera siempre han sido numerosos los establecimientos donde se vendía vino y licores a granel, lo que se conocía popularmente como “bodegas” o “bodeguillas” y los de El Ojillo tenemos como referente “la bodega de Acha” cuyos antecedentes se remontan a principios del siglo XX.
Hoy traemos a esta entrada una de las pocas que quedan y que situada en el Casco Viejo, concretamente en la calle Casilda Iturrizar nº 7, lleva un nombre que a lo largo de nuestra historia se ha repetido entre establecimientos de venta de vino: Bodega riojana.
Este “almacén de vinos” lo abrieron en 1957 dos riojanos de la zona de Berceo, Ignacio Dulce Muñoz, y su cuñado Santiago Prado Echeverría.
Al año siguiente la bautizaron con un rótulo actual de Bodega Riojana, y en la década siguiente Ignacio Dulce se traslada a la zona alta de General Castaños donde abre otra bodega con el nombre de Vinos Asunción, en honor de su mujer Asunción Prado, lo mismo que años después haría el hijo de ambos abriendo otro establecimiento con el mismo nombre en Repélega.
En la calle Nueva siguió Santiago Prado, y hoy es el día, cuando ya se ha generalizado la venta de licores embotellados, en que su hijo Juan Carlos todavía lo sigue vendiendo al por menor directamente desde las barricas, como se puede ver en la fotografía que acompañamos.
Si en la foto superior aparece Santiago Prado y su cuñado con su mujer, y se puede observar el detalle habitual durante años de un camión cisterna de vino cosechero descargando en la puerta del establecimiento, debajo su actual propietario que tras acabar los estudios de Derecho y en lugar de ejercer la abogacía, quiso continuar la tradición familiar que en la actualidad está en vías de extinción. Sin embargo sigue habiendo clientes fieles, ya mayores, que siguen comprando los vinos a granel, ya sea el cosechero tinto, rosado, amontillado, cordovín, vermouth, o licores como el pacharán o el anís para elaborar pacharanes caseros. En la foto del actual establecimiento, que no ha cambiado en casi siete décadas y que fue conocido como “la Alhondiga”, destacan también las botas que suelen comprar algún turista de paso o aficionado al Atlhetic para llevar a San Mamés.

Publicado el 15 de febereo 2016










sábado, 24 de enero de 2026

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: EGUINO


Dentro de la historia del comercio portugalujo traemos hoy uno singular y cuya fama ha traspasado las fronteras locales como es el de Bacalao Eguino.
Al igual que nos ha ocurrido en otras ocasiones, detrás de toda esta historia hay una mujer que se la recuerda como la Viuda de Eguino, y que nosotros queremos hacer visible: Dolores Ruiz Martínez.
Nacida en Villarcayo en 1923, llegó a la villa con apenas 18 años. Su padre Alejandro Ruiz, tenía abiertos desde 1937 dos establecimientos en General Castaños 35 y en Coscojales 20, dedicados según se anunciaba a la "Venta de patatas de siembra".
Por su parte Juan Eguino Gil, nacido en Carranza en 1922, llegó procedente de Santurtzi, cuando su padre Santos Eguino Canales, consigue licencia para abrir a comienzos de 1943, en la misma calle, su “Almacén de vinos El Kilómetro”, con el mismo nombre que otro que tenía allí o el que tuvieron en el comienzo del Ojillo. Tanto Alejandro como Santos, pusieron al frente de sus negocios a Dolores y Juanito. Este en el nº 15 (actualmente el bar Patxin) y ella enfrente, en el número 20.
Esta proximidad propició que en 1945 ambos jóvenes se casaran, con lo que como se ve en la foto superior Dolores pasó a ayudarle también en la bodega, donde sobre las barricas apreciamos ya el incipiente negocio del bacalao. Unos años después dejan este local y trasladan el negocio enfrente al local de patatas de Alejandro Ruiz, que luego ampliarían a la lonja inferior como se aprecia en la otra foto.
En 1959, Juanito, fallece con 37 años, por lo que Dolores, con un hijo de 13 años, tiene que seguir ella sola. Cuatro años después, en 1963, tras haber intentado abrir un bar frente a su establecimiento, donde había tenido su bodega, lo abre en Carlos VII, con el nombre de “Las Vegas” (al igual que otro que los Eguino tenían en Santurtzi), y que luego su hijo Adolfo convirtió en la actual tienda exclusiva de bacalao.
Y es que aunque Dolores se mantuvo al frente de su negocio hasta 1988, año en que se jubiló cerrando la tienda de Coscojales, su hijo dio al negocio otros aires empresariales. Consiguió que el nombre de Eguino se identificara con los numerosos concursos festivos de bacalao, (su escaparate de Coscojales servía de exposición a numerosos trofeos concedidos en dichos concursos), empezó a abrir nuevos establecimientos (uno de ellos estuvo en General Castaños nº 91) y se involucró también en la importación de bacalao a través de una empresa que le permitía diferenciar su bacalao por ser solo de una especie procedente de Islandia y las Islas Faroe, hoy reconocida como el auténtico bacalao.
El negocio del bacalao lo ha continuado la siguiente generación, a través de sus hijas, como se ve en la foto inferior, y actualmente se han extendido a Barakaldo y Bilbao, o en una tienda “on line” a través de internet.
Publicado el 20 enero  2016





viernes, 23 de enero de 2026

¿QUIÉN FABRICA LOS RECUERDOS? (II): HIERBAS MEDICINALES Y HIERRO DE TRIANO

 

Continuamos con la crónica de Martintxu en esta segunda parte de su relato. Si en la anterior recorríamos las calles de la villa, hoy subimos hacia las campas de Triano. Entre el recuerdo de las partidas de brisca de las “cuatro señoras” y la dureza del trabajo minero, el autor nos regala un valioso catálogo de botánica popular y nos describe el paisaje de una industria que dio forma a nuestra tierra: 

Guardo mi presencia en las partidas de brisca que jugaban en casa de Carmen -en el Alto de la Pastora- cuatro señoras, ya mayores: Martina, de El Ojillo; Filo (que tenía sus cochineras allí, justo al lado); la Rubia, de Ruperto Medina -con su litrona de El Ciervo- y la misma Carmen, madre de Ángel y Luis, que me tomaron como mascota por algún tiempo.
    "Ando, ando, uno kgndo", era una salmodia que, a mis cuatro/cinco años, ellos entonaban si me atrapaban aliviando en la campa.
    Los cochinos de Filo me asustaban y, de hecho, eran motivo de sueños inquietos en los que me mordían. Ese recuerdo, fue redivivo, años más tarde, viendo Hannibal, la película de Ridley Scott, en la que tienen un papel secundario, y fiero.
    La llegada a aquella casa, en lo alto, se hacía desde la Estrada de Zomillo, por un sendero en pendiente que bordeaba la Campa del Gordo por la derecha y transcurría sobre la cantera por el lado zurdo.
    Enfrente de ese camino, un poco más arriba, en la Estrada, estaba la puerta de madera del huerto de Atenógenes, cuñado del abuelo Pablo, bordeado por un alto muro en mampostería, que ya fue arrasado por la modernidad inmobiliaria.

Esa partida de naipes era celebrada en primavera y otoño. El verano lo dedicaban a la recogida de hojas y hierbas medicinales en las campas de Triano, aún recuerdo algunas:     La menta, hierbabuena, manzanilla, “hierba de la pulmonía, hinojo, así como otras hierbas y verduras: Berros, laurel, eucalipto, y varias más que no encuentro en el baúl.
      Para todo eso, mientras, los niños nos quedábamos en las campas ya fuera llenando una bolsa de manzanilla cada uno ó jugando a lo que permitía el lugar, nunca junto a las vias, en los bordes de los canales o del pantano de Triano.
    En el momento que traen esos recuerdos, la minería en Triano todavía está activa, aunque en sus últimos estertores, tanto en Triano como en Galdames. Los trenes que podíamos ver desde la entonces Escuela de La Florida, que ahora es el CEP Ruperto Medina, recorrían la montaña de la Reineta para llegar a los cargaderos en Portu/Sestao o Luchana.
    En toda la zona proliferaron lavaderos, balsas de decantación, vías de arrastre, cargaderos y planos inclinados usados como tolvas. Preparado el mineral, se trasladaba hasta hasta Galdames. De aquí, era transportado, hacia los cargaderos situados en la ría, en Luchana ó hacia la «dársena de Galdames».
    La última zona de explotación industrial, de ese área fue el coto Saúco y ya eran los años finales de los 1970. Quedarían muy pequeñas y muy agotadas vetas dando los ultimos estertores a la zona.
    Sin llegar a La Arboleda, cogiendo un camino a la derecha en direccion a los barrios de Triano y Las Calizas estaba la Fuente de la Cazuela, donde tomábamos agua fresquita y ferruginosa, con churretones de lodo férrico que evidenciaban su entorno mineral cercano.
    Desde ahí, se pasaba junto al poblado de Matamoros, otro de los que proliferó en el mazizo para dar vivienda a los mineros que trabajaron en la zona, y, un  kilómetro adelante, caminando en paralelo a la via, aparecía el pantano de Triano, que todavía existe, aunque con almacenaje de agua reducido, por ausencia de uso minero.

jueves, 22 de enero de 2026

ANTONIO OSA YRAOLA, (1900-1963) Referente en el movimiento vasco en América

 

El periódico enportugalete.com nos ofrece este mes la ficha de un portugalujo de vida novelesca. 

Hijo del eibarrés Antonio Osa, que se casó con María Yraola, natural de Elgueta, que a su vez había llegado a la Villa en 1876, ha sido considerado un verdadero personaje novelesco por su ajetreada vida.

   Tenía 20 años y vivía en la calle Santa María nº 26, con su madre viuda y con la única profesión de jornalero en los trabajos de la mar, cuando con motivo de elegirse la nueva corporación municipal el 1 de marzo de 1920, con Ángel Suarez Ugarte como alcalde y encontrarse este en el tren de vuelta de Bilbao donde había ido a notificar su nombramiento, se presentó con una pistola disparándole cuatro disparos, que solamente le hirieron, siendo detenido en el mismo instante por la policía.
    En 1925 dirigió la revista Aberri, publicada por la delegación del PNV en Nueva York, tras haber sido clausurada en Bilbao dos años antes, durante la República formó parte de la tendencia radical disidente del PNV, Jagi Jagi, y al producirse la guerra actuó de Comisario Político en la Marina de Guerra del Gobierno Vasco, en los bous Bizkaia y Gipuzkoa.
    Cayó preso en Santoña, pasando varios años en el penal del Puerto de Santa María.
    Al salir trabajó como marinero, participando en los grupos de resistencia, consiguiendo en 1943 embarcar para Argentina vestido con una sotana que le facilitó el sacerdote Tiburcio Ispizua. Allí trabajó en una red de información vasca dirigida por Ramón de la Sota Mac Mahon, hasta que tuvo que escapar en una lancha deportiva a Uruguay, entonces considerada la Suiza de América.
    Aquí se hizo con una documentación a nombre de Marcos Zabala Wilson, que utilizó el resto de su vida convertido en un referente en el movimiento vasco en Uruguay y Argentina a donde viajaba con frecuencia.

 

miércoles, 21 de enero de 2026

EL HOTEL DURANTE LAS GUERRAS CIVILES

 

De la serie de apuntes que sobre la historia del HOTEL esta publicando el periodico enportugalete.com recogemos hoy el dedicado al Hotel durante las guerras civiles: 

En la existencia de este emblemático establecimiento hotelero portugalujo, le ha tocado vivir dos cruentas guerras. Al poco de ser inaugurado se produjo la guerra carlista que desde junio de 1873 mantuvo a la Villa sitiada por las tropas carlistas con constantes bombardeos que le produjeron algunos destrozos. Los sitiados para su defensa lo artillaron con un cañón y en ocasiones para mantener elevada la moral de la población y de los soldados organizaron en sus salones animados bailes.

Tras colocar una bandera blanca de rendición en su fachada, en enero de 1874 pasó a poder de los carlistas hasta que en mayo entraron las tropas liberales procediendo a su incautación, que se mantuvo durante seis años.

El siglo XX fue testigo de otra guerra civil. Con la constitución del Gobierno Vasco, en 1936, su Departamento de Defensa instaló en el edificio la Delegación de la Dirección General de la Marina Mercante de Euzkadi, que dirigía la vigilancia costera y la recogida de minas, servía de enlace con los bous de combate y atendía las instalaciones portuarias, por lo que el Hotel se convirtió en objetivo militar de la aviación franquista, que lo bombardeó con éxito. Durante los mismos sus sótanos fueron utilizados como refugio.

Tras la guerra, el nuevo régimen organizó Batallones de Trabajadores con los prisioneros de guerra que no eran condenados a muerte, uno de los cuales fue utilizado para reconstruirlo.

El proyecto de reconstrucción lo realizó el arquitecto Santos Zunzunegui, con algunas modificaciones sobre el proyecto original, empezando la obra en plena guerra, en diciembre de 1938, una vez autorizado por el Servicio Nacional de Regiones Devastadas, siendo reinaugurado como GRAN HOTEL PORTUGALETE en 1940.

Su última destrucción no fue por otra guerra sino por un incendio, en 1993, del cual resurgió cual ave fénix el actual PUENTE COLGANTE BOUTIQUE HOTEL.

martes, 20 de enero de 2026

DE LAS CARROZAS A REMO A LOS MODERNOS CATAMARANES DE NUESTRA RIA (3)

 


Finalizamos hoy esta tercera entrada basada en el trabajo de José Luis Garaizabal RÍA DE BILBAO, DE AQUELLAS CARROZAS A REMO A LOS MODERNOS CATAMARANES que se puede consultar en su integridad en la BDP, recordando otros datos que nos aporta y que queremos recordar:

Las carrozas cubiertas no aparecieron hasta 1830 y antes de esa fecha, los viajes se realizaban en "lanchas sin cubierta", traineras o botes a remo y vela. En 1844, a los dos primeros lanchones (llamados Veloz y Relámpago) se les unieron otras dos carrozas: La Vizcaina y El Volador y hacia 1860, se establecieron nuevos "ómnibus" acuáticos de 12 asientos, con un coste de cuatro reales de vellón en el interior y tres en la banqueta.

Al igual que recogíamos días pasados el conflicto surgido el atoaje y los lemanes, en este caso también se dio un enfrentamiento entre la gente de la Cofradía de Mareantes y los carroceros. No deja de ser un aspecto muy humano y conflictivo de la historia de Portugalete como es la resistencia de los trabajadores tradicionales al progreso.

El Enfrentamiento con la Cofradía se produjo en 1846 y el Mayordomo de esta, Manuel de Fuegos, se oponía a que los carroceros (como Ignacio Laca) se integraran en el gremio, alegando que sus lanchas eran "inservibles" para el servicio de los buques y que los carroceros no querían contribuir a las cargas de la cofradía.

 Hemos ilustrado la entrada con una foto del Chimbito, pues además de las carrozas, la llegada del vapor, del remo al gasolino, los servicios playeros o las modernas y turísticas embarcaciones actuales dedica uno de sus apartados a este recordado barco.

 


 

lunes, 19 de enero de 2026

LA CALLE BIZKAIA, ANTES BANDERA DE VIZCAYA


Hoy fusionamos dos fotografías de Ramón Bernardo de los años 60 y la comparamos con una actual, para recordar el nacimiento de la calle Bizkaia que desde Abaro desciende hasta el Parque del Doctor Areilza.

Fue hacia 1955 cuando se construyó en los terrenos del Palacio de Chavarri, que ya entonces estaba sentenciado a desaparecer, la clínica ginecológica del Dr. Alfageme tan conocida durante décadas, que se había trasladado desde el Muelle Nuevo, y actualmente sede de la policía municipal.

Eran años de un vigoroso crecimiento económico, demográfico y urbano y tras haber afrontado la edificabilidad de la zona de Carlos VII, el Ojillo, o General Castaños, quedaban sin edificar estos solares de Abaro.

Se daba prioridad a la construcción de viviendas frente al equipamientos de infraestructuras, o zonas verdes, otorgando licencias de edificación que se olvidaban de las ordenanzas, o que carecían de un plan parcial que organizase su crecimiento, pero que ayudaba a sanear la hacienda municipal por los importantes beneficios económicos que la concesión de dichas licencias reportaba de manera inmediata. Por su parte los promotores buscaban la máxima rentabilidad elevando el número de plantas como se constata ahora en esta zona.

En este caso hubo que dar continuidad a la subida desde el parque del Dr. Areilza para su salida mas cómoda a Abaro, obviando la curva de subida por El Cuervo.

En la foto, de los últimos años de la década de los años 60, la calle todavía sin completar, se denominaba, desde diciembre de 1960 en que el ayuntamiento presidido por Julián Bayo la había rotulado, Bandera de Vizcaya, en recuerdo de la milicia falangista que luchó en el bando sublevado durante la guerra civil. El término “bandera” en la terminología militar de la Legión y la Falange, equivalía a un batallón.

La historia de la 1ª Bandera de Vizcaya formada tras la caída de Bilbao está ligada a Portugalete, ya que varios de sus miembros más destacados, como José Manuel Bayo Bellés o Sabino Aróstegui Alberdi eran portugalujos. Al ser una unidad de milicias falangistas, se nutrió de los "camisas viejas" (afiliados antes de la guerra) que habían estado perseguidos o escondidos en la margen izquierda. El primero de ellos, José Manuel, llegaría luego a ser concejal en Bilbao y ocupar cargos en la Organización Sindical mientras que Sabino recibió la Medalla de la Vieja Guardia en 1942.

Con la llegada de la democracia en 1979 a esta calle se le cambio el nombre por el actual de Bizkaia.

 




domingo, 18 de enero de 2026

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: FOTO GUYMA

Si la historia de los fotógrafos de Portugalete en el siglo XX se inicia en 1913 con Aureliano González en el nº 4 de la calle San Roque, que luego lo continuarían, Policarpo Díez y Francisco Páramo, fue éste en 1929 cuando se trasladó al nº 11 de General Castaños, donde en 1956, lo cogió GUYMA tras un período del estudio Argos de José Arana.
El conocido establecimiento de Guyma, cuyo nombre acrómino se refiere a los nombres de los fundadores Guillermo y Matías, Guillermo Fernández y Matías Pérez, consiguió su licencia de apertura en 1951 en la lonja del nº 1 de la Calle Santa María que da a la Plaza. En la solicitud se comunicaba que su dedicación sería a la venta de material fotográfico y material de radio, por lo que el rótulo que solicitaban poder instalar ponía Material fotográfico GUYMA Material de Radio
Mientras Guillermo, atendía las ventas en el establecimiento, Matías realizaba la labor de fotógrafo. En 1956 tras traspasar el fotógrafo ARGOS su local en el bajo y sótano de General Castaños 11, abren allí un segundo local donde tendrían su estudio fotográfico y de revelado.
Matías Pérez Larraona, (1918-2006) que había nacido en Bilbao,  se convirtió en el fotógrafo más popular de Portugalete, acudiendo a “bodas, bautizos, comuniones, etc.” como anunciaba su publicidad, sin faltar su presencia en todo tipo de actos, tanto oficiales como festivos, por lo que una gran parte de las fotografías de esos años llevan su firma. Y como fotógrafo de referencia en la Villa colaboró con publicaciones graficas como fue “El Caso” según vemos en el carnet que conserva su hija.
También habría que reseñar que en los años 60 llegaron a patrocinar un equipo de baloncesto el MILINDRIS-GUYMA que disputó un recordado partido en el muelle frente a la estación contra un equipo de marinos de la tripulación de un navío inglés fondeado allí.
Recurriendo a faccebook donde familiares o amigos nos han recordado en algún momento su historia, completamos esta entrada con la foto de Guillermo y Matías en el local de la Plaza, también estanco, y  a Matías con su amigo Manolo, el popular y querido Sacristán de la Basílica durante tantos años.

Publicado el 2 de feberro 2016







sábado, 17 de enero de 2026

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: ÓPTICA ELIAS DESDE 1948







Hoy traemos a estas entradas, reivindicando la tradición comercial local, a un establecimiento que tras mas de siete décadas continúa entre nosotros ya con su tercera generación y cuyo fundador Ángel Elías Romero, fue el primer óptico que se estableció en la Villa y un referente importante en su historia.
La familia Elías, alaveses, procedentes de Artziniega, ha estado muy enraizada en Portugalete. En 1943 su hermano Esteban, que vivía en Bilbao y con tienda de calzados en Baracaldo abrió en la calle del Medio nº 12, entonces el centro zapatero de Bizkaia, “Calzados Elías”. Una de sus hermanas, Regina, se casó con Matías Pérez Larraona, el popular fotógrafo de Guyma y otra Casilda, que vivía en Berango, colaboró con él para el establecimiento de la óptica que instaló en Portugalete en 1948.
Dado que sus antecedentes políticos, no habían sido durante la guerra a favor de lo que se denominaba “glorioso movimiento nacional”, tuvo que hacerse a nombre de Casilda la apertura del negocio y el arriendo del bajo del nº 26 de la calle del Medio. En este local tenía Juan Cecilio Alday su mercería “La Aguja de Oro” cerca de la recordada tienda de calzado “La bota de Oro”, y en el acuerdo se establecía que continuaría hasta liquidar los géneros para empezar bajo la razón social “Óptica, joyería, relojería y artículos de fotografía Elías”.
Angel Elías, (1910-1989), casado con la bilbaína Begoña Pérez Larraona, había llegado el año anterior a Portugalete y tras adecuar el local para su actividad de diplomado en óptica, colocó un rótulo que recordaba además su actividad fotográfica: INFORNAL FILM-GERVAET FILM.
Dos décadas después, y tras mandar al hijo mayor a estudiar a la Universidad de Óptica de Madrid, en 1970, cuando ya tenía la continuidad familiar en el negocio asegurada, traslada su local al nº 20 de la misma calle, utilizado hasta entonces por la juguetería Santi. Allí empezaría colocando como rótulo luminoso un Reloj Elías, y en sus anuncios ofrecía ya el servicio de dos ópticos diplomados.
Por cierto que el citado reloj MOVADO fue un referente en la calle del Medio para todos los que bajaban rápidos al tren para ir al trabajo.
El siguiente paso según vemos en un anuncio del Programa de Fiestas de 1976, fue además de ofrecer el servicio de tres ópticos, anunciar la apertura de otra tienda en Repélega “junto al ambulatorio” y donde ya figura que ha tomado el relevo su hijo Iñaki Elías, en la actualidad Presidente Regional del Colegio de Ópticos.
En 1980 éste lleva a cabo un proyecto de reforma y modernización del local “destinado a óptica con sus especialidades de optometría y contactología, con el primer piso unido por una escalera de caracol, a taller y despacho”.
Unos años después, en 1987, un derrumbe en la estructura del viejo edificio de la calle del Medio, hace que tenga que abandonar el Casco Viejo y tras abrir provisionalmente en el Ojillo, en la esquina con la calle Correos, en 1989 inaugura un nuevo local de General Castaños.
Publicado el 31 de enero 2016