Una de las programaciones que en los últimos años no falta en las fiestas de San Roque es el mercado medieval que se asienta en el Casco Viejo en torno a la iglesia.
sábado, 31 de enero de 2026
DEL MERCADO MEDIEVAL AL MERCADO DOMINICAL
Una de las programaciones que en los últimos años no falta en las fiestas de San Roque es el mercado medieval que se asienta en el Casco Viejo en torno a la iglesia.
viernes, 30 de enero de 2026
¿QUIÉN FABRICA LOS RECUERDOS? (III): EL PUPITRE, EL ESTANCO Y EL PERIÓDICO
"Llegamos
al cierre del relato de Martintxu. En esta tercera y última entrega, los
recuerdos se trasladan a las aulas de Zubeldia y el Colegio Santa María. El
autor nos relata con nostalgia y humor su paso por el sistema educativo de la
época y esos pequeños “ritos de paso” —como el primer cigarrillo o el doblado
del periódico— que marcaban el fin de la adolescencia y la entrada definitiva
en el mundo de los adultos."
Por esa época, mis siete años, me contagié
de sarampion -eran otros tiempos- y el reposo obligado dió lugar a que mi
fisionomía sufriera el "estirón del sarampión", ó sea el crecimiento
de los huesos largos al terminar el proceso de fiebres.
Estaba entonces en la clase de Don Vicente,
en 3º, en la escuela Zubeldia y era tiempo de catequésis -que cursé en la
antigua Escuela Parroquial- y de mi primera comunión. En la catequésis hacian
un sorteo, participando con una moneda de dos reales, y en mi primera
asistencia me tocó el premio de una pelota de plástico, verde, dura, botaba
mucho pero hacía daño al darle patadas en el patio de casa, en el nº16 de El
Ojillo.
Y ocurre que, a la inversa de esos que
andan por ahí con el espectáculo "Yo hice la EGB", yo no hice la EGB, yo hice cuatro
cursos de los "Estudios Primarios" y no llegué a obtener el
Certificado que acreditaba que había completado ese nivel de Estudios
Primarios. Eso era algo que los maestros nos "vendían" como la
solución ideal para nuestro futuro.
Salí de ese Plan de Estudios en el año
1965, en dirección al Colegio Santa María, a obtener el Bachillerato, primero
Elemental y luego, Superior y aprobé ambas reválidas.
De esos primeros cuatro cursos en Estudios
Primarios, hay dos que ni mencionaré, uno en Zubeldia; el otro, en Ruperto
Medina. Mis piras (campanas, novillos, pellas) en esos cursos fueron
frecuentes. De puro miedo bilateral: al maestro y a que lo contara en casa.
Los otros dos, Don Vicente y Don Emilio,
fueron claves en mi vida: aprendí y deseé aprender, quería ir a clase a su
clase.
Sus aulas eran otro mundo en el mismo
edificio de la "Educación y Ciencia",
sección escuelas nacionales. Allí, no se hacía clase magistral, no, habia
interacción y prácticas, se preguntaba y se escuchaba. Usábamos la cabeza, si,
y las manos.
Y llegó el Bachillerato, decía, y
Profesores, ya no Maestros; Asignaturas, y no Temas, con un profesor en cada
asignatura, a quien esperábamos sin movernos del asiento. Y entrábamos al aula
del colegio, ordenadamente y en silencio, desde el patio, donde habiamos
formado en columna de a dos, en orden de cursos pero, bajo la vigilamcia del
Hermano Prefecto, sin cantar canciones de gesta ni himnos de hazaña.
Poco a poco, ibamos conociendo al
profesorado del Colegio y haciendo algo muy frecuente entre la chavalería:
ponerle un mote, un alias según su porte, manías, origen,... no indicaré aqui
esos motes, lo siento: quedaría "faltón", el recuerdo no lapida las
ganas de contarlo, pero será objeto de otra entrada..
Y crecíamos, los deseos e inclinaciones
profesionales de cara al futuro iban apareciendo, progresivamente, según
desarrollábamos los estudios y la experiencia. Al superar la reválida elemental
ya podíamos recibir el tratamiento de "Don Fulano de tal".
Ese era un tránsito a otro estatus juvenil,
en el que cuidábamos de imitar a los mayores, y empezábamos a fumar.
Ante la escasez de fondos, las pagas
semanales duraban poco, comprábamos cigarrillos sueltos en los puestillos de
chuches: Celtas, Ducados, Peninsulares, Vencedor, Camel, Bisonte, Ideales,
Rumbo, Antillana -con su papel dulce-, Tres Carabelas, Marlboro, Lucky Strike,
Chesterfield, Winston,... o los mentolados Piper, Rocío y Kool, que
compartíamos con los amigos.
Los cigarrillos americanos, en ocasiones,
los conseguíamos "de contrabando", bajo el mostrador, con discreción
y tampoco mencionaré dónde, disculpad: eso dejaría en mal lugar a los
ascendientes de los actuales gestores del negocio.
Lo de fumar puros sería para mucho más
tarde, aunque sí que nos fijábamos en que, durante las sobremesas y echando las
partidas, alguno de los veteranos sacaba un puro y lo estrujaba. Farias y
Alvaro, era lo que teníamos al alcance del monedero. Tener un Montecristo o un
Bolivar, era por bodas o por despedidas ó traslados laborales.
Años después pregunté el porqué de esa
prueba: qué se buscaba ? El tabaco seco o excesivamente húmedo? Pues, no, era
para saber si estaba elaborado con hoja ó solo envuelto en picadura y recortes.
Y, más que nada, era sólo un detalle de taberna del que se ufanaban algunos.
Y nos quedaban todavia dos cursos, 5º y 6º
de Bachillerato, con quince y dieciseis años,
madurando decisiones para el desarrollo posterior o ya muy maduradas. En
esa época, los profesores ya nos tratan con deferencia y casi de Usted.
Algunos, que no salieron del cole tras la
reválida de cuarto, pero no desean llegar a la Universidad ya comienzan a
indicar su apuesta de futuro en la Escuela de Náutica, en la Escuela de
Peritos, en la Escuela de Minas, en la Escuela de Comercio (pocos), ... e
incluso uno, a la Escuela de Aparejadores en Valladolid. Solo uno de nosotros
manifiesta su intención de ir a Zaragoza, a la Academia General Militar.
Luego, vendría el COU sustituyendo al PREU,
donde ya habían una asignaturas comunes y otras, optativas, que eran elegidas
según la dirección que tomarían los estudios universitarios o ingenieriles.
El siguiente rito de iniciacion a la
adultez, entre los 15 y los 18, cuando dejamos la adolescencia es una etapa de
transición hacia la madurez y eso lo marcaba la compra del periódico, que
indica que el joven ya dispone de fondos propios, y su doblado correcto para
guardarlo en la chaqueta, o gabardina, sin que se arrugue en exceso, viene a
evidenciar que uno es ya serio y, entre hombres, ya es invitado a tomar algún
txikito.
Un detalle de urbanidad en esa época, era
que si se deseaba el diario, y no se encontraba presente el kiosquero, se cogía
y se depositaba su importe sobre el paquete de esos periódicos recién
entregados por el distribuidor.
Había otros ritos de Urbanidad, que con la
Puntualidad, el Aseo y otros, que eran valorados con nota en la Cartilla de
Escolaridad, de la que adjunto copia de una hoja.
jueves, 29 de enero de 2026
LA DESAPARECIDA CASA DE VALLE ANTERIOR AL EDIFICIO DEL MERCADO
En la primera foto,
un dibujo de nuestro recordado amigo Eduardo Rovira, se ve en el centro la casa
que fue de la familia Valle, con el terreno de detrás dedicado a cervecera, y en
la que actualmente solo se conserva la casa de la derecha que hace esquina
entre la calle Nueva y Mª Díaz de Haro. El nivel de la Plaza, superior al de Mª
Diaz de Haro, con un llamativo muro, se salvaba mediante escaleras y una parte
de la actual cuesta.
En la segunda foto, a
la derecha se aprecia como la citada calle entraba hacia la derecha a
Coscojales, con el muro que la separaba del nivel de la plaza, con la casa de
Valle y sus miradores a la derecha sobre la imagen de la aldeana sobre el burro.
En la foto de la izquierda, la casa vista desde Las Arenas tras el antiguo
kiosco de la Plaza y a un nivel inferior a la plaza, en la que destaca en la
parte superior el palacete de Abaro de Villa San Antonio, que al restaurar la
foto tomada desde Las Arenas, distorsiona su perspectiva, y que fue destruido
durante la guerra al igual que la casa de Valle, como se ve esta en la tercera
foto.
En dicha tercera foto
la casa tras los bombardeos, con el rotulo de la Caja de Ahorros Vizcaína, y
con la casa citada nº 1 de la calle Nueva que actualmente todavía se conserva a
la derecha.
Finalmente, en la
cuarta foto, el edificio del mercado, construido en 1939 y que formaba parte de
la remodelación de la entrada a la calle Coscojales, junto con la construcción
enfrente del alto edifico de la Caja de Ahorros y salvando el desnivel de la
plaza a María Díaz de Haro mediante la actual cuesta.
miércoles, 28 de enero de 2026
EL PUENTE VIZCAYA Y EL MUELLE DE HIERRO. INTERVENIR EN EL PATRIMONIO DE LA RÍA
El trabajo con este título de Joaquín Cárcamo Martínez, que se puede
consultar en internet, nos invita a reflexionar sobre la historia y, sobre
todo, la conservación del Puente Colgante y del Muelle de Churruca, dos
monumentos que definen el paisaje de Portugalete y Getxo. Nuestra ría no se
entiende sin sus estructuras de hierro, testigos mudos de una era de vanguardia
técnica y ambición comercial.
El Puente Vizcaya, el "Puente Colgante", un icono mundial concebido
por Alberto de Palacio y construido entre 1887 y 1893, fue el primer puente
transbordador del mundo y su diseño, en colaboración con el ingeniero francés
Ferdinand Arnodin, introdujo innovaciones como los cables de doble torsión y el
concepto de piezas sustituibles.
A lo largo de su historia, ha superado tres hitos críticos como fueron la
reconstrucción tras la Guerra Civil, en 1937, tras la voladura de sus cables que
provocó la caída de la viga, reconstruida posteriormente por José Juan-Aracil
con una celosía Warren más rígida, el reconocimiento como Patrimonio de la
Humanidad, en 2006, por la UNESCO siendo el primer monumento industrial de
España en su lista de patrimonio mundial y el cambio de color, en 2010, abandonando
su tradicional "luto" negro por el actual color "Vena Hematites
Roja de Somorrostro".
En cuanto al Muelle de Hierro, representó la victoria sobre la barra, un
obstáculo letal para la navegación. Evaristo de Churruca, nombrado director del
puerto en 1877, ideó un dique que encauzara las mareas para que la propia
fuerza del agua limpiara la arena, representando su construcción una proeza
técnica: Estructura Mitchell, pues utilizó pilotes de rosca de hierro dulce,
permitiendo avanzar la obra desde tierra mediante una máquina de vapor volada e
integridad en riesgo, pues a pesar de ser una de las escasas supervivencias de
esta tipología en el mundo, ha sufrido intervenciones polémicas, como la
reciente sustitución de la histórica barandilla de Churruca por una de acero
inoxidable de diseño moderno.
Cárcamo hace una llamada a su conservación, subrayando la importancia de
que estas intervenciones respeten la esencia histórica de los monumentos. El
Puente Vizcaya y el Muelle de Churruca no son solo infraestructuras, son el
legado de ingenieros que supieron unir ciencia y arte para abrir nuestra ría al
mundo.
martes, 27 de enero de 2026
LAS CARAMELERAS DE LA VILLA DE PORTUGALETE Y SUS PUESTOS AMBULANTES
Este trabajo sobre las carameleras de Portugalete, que se ha ido desgranando a través de 13 entradas y a falta de pequeños flecos hemos decidido que llegue hoy a su fin, aunque quedan algunos testimonios y figuras por profundizar. Ha sido un recorrido que nos ha servido para completar, por el momento, la pequeña historia de los puestos ambulantes de caramelos o "chuches" de nuestra Villa, algunos de los cuales completaron el contenido del último número de Cuadernos Portugalujos y hasta el calendario Municipal de 2016.
A modo de cierre, recordamos que esta investigación de José Luis Garaizabal nació de una fotografía familiar de 1955 y se nutrió de la prodigiosa memoria de colaboradores como Mertxe Adán, a quien se dedica especialmente este trabajo tras su fallecimiento. A lo largo de estas publicaciones, hemos rescatado del olvido a figuras icónicas que formaron parte del paisaje cotidiano de Portugalete:
Felipa Herce "la riojana" y Juanita Ayuda "la gorda", habituales de la zona de la Ranchería y el Cine Mar. Margarita Uraga, recordada en El Ojillo y las fiestas de San Roque.
Serafina Jáuregui "Sera" y su hija "Nievitas", bajo los arcos del Ayuntamiento.
Concepción Alonso "Conce", una institución en la zona alta de San Roque y la Plaza.
Luisa Gómez, Evaristo y Ramontxu Méndez, con sus puestos iluminados por candiles de carburo junto al Ayuntamiento o la estación.
Josefa Martín "la melgosa", que sacó adelante a su familia desde su rincón en los soportales municipales.
Moisés Baza "el cojito" y Teodora Cubillas, con su característico carro de ruedas de bicicleta.
Florencio Villar "El Negus", personaje popular que acabó regentando el quiosco frente a la estatua de Chávarri.
Tomasa Martínez Simón y su hija Mª Jesús, que desafiaban al frío bajo la marquesina del Cine Ideal.
Otras mujeres luchadoras como Clementina López "Clemen", Justa Cirilo, Merche Peñalva, Octavia Barrio, Isabel Uribe "la patacha", Gloria Moro “la del cantante”, Victoria García, Severiano Baza, Juana Vaquero "Juani" y Francisca Pérez “la rubia”.
Recordadas, pero sin haber podido conseguir fotografías: Mariana Pérez “Mari, la cojita”; Águeda; “la gordita”; “la cubana” y “la rubia”.
Todas ellas, a menudo viudas o mujeres con grandes cargas familiares, convirtieron sus modestos puestos en su medio de vida, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva de varias generaciones de portugalujos. Para quienes deseen profundizar en los detalles, fotografías y datos genealógicos de esta investigación, el trabajo completo titulado "Las carameleras de la Villa de Portugalete y sus puestos ambulantes" ya puede consultarse y descargarse en la Biblioteca Digital Portugaluja.
lunes, 26 de enero de 2026
EL DESAPARECIDO PALACETE DE ZUGASTI EN 1982 EN LOS FONDOS DE RAMÓN BERNARDO
Siguiendo
con los fondos fotográficos de Ramón Bernardo elegimos hoy estas dos fotografías del
año 1982 del desaparecido palacete de Zugasti en la calle General Castaños,
entonces ya con evidentes muestras de abandono.
Construido
en 1900 por el arquitecto Emiliano Pagazaurtundua, este edificio singular, según
Gorka Pérez de la Peña, seguía las líneas del eclecticismo historicista apoyado
en rasgos renacentistas hispánicos y barrocos, con toques de la tradición
mudéjar en la utilización del ladrillo en las fachadas y de la tradición local
regionalista, en los aleros volados con talla en los canes, junto al torreón.
Fue
Concepción Zugasti, por legado testamentario quien lo donó al Santo Hospital de
San Juan Bautista y en 1992 se trasformó en el actual bloque.
Nuestro
fotógrafo tras realizar la foto subió a lo alto del nuevo edificio, que en 1971
había sustituido a la “casa de los tres portales” desde donde hizo la segunda
fotografía con la calle General Castaños en el medio y que nos muestra que ya
se había empezado las obras en los antiguos terrenos del Convento de Santa Clara.
domingo, 25 de enero de 2026
COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: LA BODEGA RIOJANA
sábado, 24 de enero de 2026
COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: EGUINO
viernes, 23 de enero de 2026
¿QUIÉN FABRICA LOS RECUERDOS? (II): HIERBAS MEDICINALES Y HIERRO DE TRIANO
Continuamos con la crónica de Martintxu en esta segunda parte de su relato. Si en la anterior recorríamos las calles de la villa, hoy subimos hacia las campas de Triano. Entre el recuerdo de las partidas de brisca de las “cuatro señoras” y la dureza del trabajo minero, el autor nos regala un valioso catálogo de botánica popular y nos describe el paisaje de una industria que dio forma a nuestra tierra:
Guardo mi presencia en las partidas de
brisca que jugaban en casa de Carmen -en el Alto de la Pastora- cuatro señoras,
ya mayores: Martina, de El Ojillo; Filo (que tenía sus cochineras allí, justo
al lado); la Rubia, de Ruperto Medina -con su litrona de El Ciervo- y la misma
Carmen, madre de Ángel y Luis, que me tomaron como mascota por algún tiempo.
"Ando, ando, uno kgndo", era una
salmodia que, a mis cuatro/cinco años, ellos entonaban si me atrapaban
aliviando en la campa.
Los cochinos de Filo me asustaban y, de
hecho, eran motivo de sueños inquietos en los que me mordían. Ese recuerdo, fue
redivivo, años más tarde, viendo Hannibal, la película de Ridley Scott, en la
que tienen un papel secundario, y fiero.
La llegada a aquella casa, en lo alto, se
hacía desde la Estrada de Zomillo, por un sendero en pendiente que bordeaba la
Campa del Gordo por la derecha y transcurría sobre la cantera por el lado
zurdo.
Enfrente de ese camino, un poco más arriba,
en la Estrada, estaba la puerta de madera del huerto de Atenógenes, cuñado del
abuelo Pablo, bordeado por un alto muro en mampostería, que ya fue arrasado por
la modernidad inmobiliaria.
Para todo eso, mientras, los niños nos quedábamos en las campas ya fuera llenando una bolsa de manzanilla cada uno ó jugando a lo que permitía el lugar, nunca junto a las vias, en los bordes de los canales o del pantano de Triano.
En el momento que traen esos recuerdos, la minería en Triano todavía está activa, aunque en sus últimos estertores, tanto en Triano como en Galdames. Los trenes que podíamos ver desde la entonces Escuela de La Florida, que ahora es el CEP Ruperto Medina, recorrían la montaña de la Reineta para llegar a los cargaderos en Portu/Sestao o Luchana.
En toda la zona proliferaron lavaderos, balsas de decantación, vías de arrastre, cargaderos y planos inclinados usados como tolvas. Preparado el mineral, se trasladaba hasta hasta Galdames. De aquí, era transportado, hacia los cargaderos situados en la ría, en Luchana ó hacia la «dársena de Galdames».
La última zona de explotación industrial, de ese área fue el coto Saúco y ya eran los años finales de los 1970. Quedarían muy pequeñas y muy agotadas vetas dando los ultimos estertores a la zona.
Sin llegar a La Arboleda, cogiendo un camino a la derecha en direccion a los barrios de Triano y Las Calizas estaba la Fuente de la Cazuela, donde tomábamos agua fresquita y ferruginosa, con churretones de lodo férrico que evidenciaban su entorno mineral cercano.
Desde ahí, se pasaba junto al poblado de Matamoros, otro de los que proliferó en el mazizo para dar vivienda a los mineros que trabajaron en la zona, y, un kilómetro adelante, caminando en paralelo a la via, aparecía el pantano de Triano, que todavía existe, aunque con almacenaje de agua reducido, por ausencia de uso minero.
jueves, 22 de enero de 2026
ANTONIO OSA YRAOLA, (1900-1963) Referente en el movimiento vasco en América
El periódico enportugalete.com nos ofrece este mes la ficha de un portugalujo de vida novelesca.
Hijo del eibarrés Antonio Osa, que se casó con
María Yraola, natural de Elgueta, que a su vez había llegado a la Villa en
1876, ha sido considerado un verdadero personaje novelesco por su ajetreada
vida.
En 1925 dirigió la revista Aberri, publicada por la delegación del PNV en Nueva York, tras haber sido clausurada en Bilbao dos años antes, durante la República formó parte de la tendencia radical disidente del PNV, Jagi Jagi, y al producirse la guerra actuó de Comisario Político en la Marina de Guerra del Gobierno Vasco, en los bous Bizkaia y Gipuzkoa.
Cayó preso en Santoña, pasando varios años en el penal del Puerto de Santa María.
Al salir trabajó como marinero, participando en los grupos de resistencia, consiguiendo en 1943 embarcar para Argentina vestido con una sotana que le facilitó el sacerdote Tiburcio Ispizua. Allí trabajó en una red de información vasca dirigida por Ramón de la Sota Mac Mahon, hasta que tuvo que escapar en una lancha deportiva a Uruguay, entonces considerada la Suiza de América.
Aquí se hizo con una documentación a nombre de Marcos Zabala Wilson, que utilizó el resto de su vida convertido en un referente en el movimiento vasco en Uruguay y Argentina a donde viajaba con frecuencia.
miércoles, 21 de enero de 2026
EL HOTEL DURANTE LAS GUERRAS CIVILES
De la serie de apuntes que sobre la historia del HOTEL esta publicando el periodico enportugalete.com recogemos hoy el dedicado al Hotel durante las guerras civiles:
Tras
colocar una bandera blanca de rendición en su fachada, en enero de 1874 pasó a
poder de los carlistas hasta que en mayo entraron las tropas liberales procediendo
a su incautación, que se mantuvo durante seis años.
El
siglo XX fue testigo de otra guerra civil. Con la constitución del Gobierno
Vasco, en 1936, su Departamento de Defensa instaló en el edificio la Delegación
de la Dirección General de la Marina Mercante de Euzkadi, que dirigía la vigilancia costera y la recogida de
minas, servía de enlace con los bous de combate y atendía las instalaciones
portuarias, por lo que el Hotel se convirtió en objetivo militar de la aviación
franquista, que lo bombardeó con éxito. Durante los mismos sus sótanos fueron utilizados como
refugio.
Tras
la guerra, el nuevo régimen organizó Batallones de Trabajadores con los prisioneros de guerra que
no eran condenados a muerte, uno de los cuales fue utilizado para reconstruirlo.
El
proyecto de reconstrucción lo realizó el arquitecto Santos Zunzunegui, con
algunas modificaciones sobre el proyecto original, empezando la obra en plena
guerra, en diciembre de 1938, una vez autorizado por el Servicio Nacional de
Regiones Devastadas, siendo reinaugurado como GRAN HOTEL PORTUGALETE en 1940.
Su última destrucción no fue por otra guerra
sino por un incendio, en 1993, del cual resurgió cual ave fénix el actual
PUENTE COLGANTE BOUTIQUE HOTEL.
martes, 20 de enero de 2026
DE LAS CARROZAS A REMO A LOS MODERNOS CATAMARANES DE NUESTRA RIA (3)
Finalizamos hoy esta tercera entrada basada en el trabajo de José Luis Garaizabal RÍA DE BILBAO, DE AQUELLAS CARROZAS A REMO A LOS MODERNOS CATAMARANES que se puede consultar en su integridad en la BDP, recordando otros datos que nos aporta y que queremos recordar:
Las carrozas
cubiertas no aparecieron hasta 1830 y antes de esa fecha, los viajes se
realizaban en "lanchas sin cubierta", traineras o botes a remo y vela.
En 1844, a los dos primeros lanchones (llamados Veloz y Relámpago) se les
unieron otras dos carrozas: La Vizcaina y El Volador y hacia 1860, se
establecieron nuevos "ómnibus" acuáticos de 12 asientos, con un coste
de cuatro reales de vellón en el interior y tres en la banqueta.
Al igual que recogíamos días pasados el conflicto surgido el atoaje y los lemanes, en
este caso también se dio un enfrentamiento entre la gente de la Cofradía de
Mareantes y los carroceros. No deja de ser un aspecto muy humano y conflictivo
de la historia de Portugalete como es la resistencia de los trabajadores
tradicionales al progreso.
El Enfrentamiento
con la Cofradía se produjo en 1846 y el Mayordomo de esta, Manuel de Fuegos, se
oponía a que los carroceros (como Ignacio Laca) se integraran en el gremio,
alegando que sus lanchas eran "inservibles" para el servicio de los
buques y que los carroceros no querían contribuir a las cargas de la cofradía.
lunes, 19 de enero de 2026
LA CALLE BIZKAIA, ANTES BANDERA DE VIZCAYA

Hoy fusionamos dos fotografías de Ramón Bernardo
de los años 60 y la comparamos con una actual, para recordar el nacimiento de
la calle Bizkaia que desde Abaro desciende hasta el Parque del Doctor Areilza.
Fue hacia 1955 cuando se construyó en los terrenos del
Palacio de Chavarri, que ya entonces estaba sentenciado a desaparecer, la
clínica ginecológica del Dr. Alfageme tan conocida durante décadas, que
se había trasladado desde el Muelle Nuevo, y actualmente sede de la policía
municipal.
Eran años
de un vigoroso crecimiento económico, demográfico y urbano y tras haber
afrontado la edificabilidad de la zona de Carlos VII, el Ojillo, o General
Castaños, quedaban sin edificar estos solares de Abaro.
Se daba
prioridad a la construcción de viviendas frente al equipamientos de
infraestructuras, o zonas verdes, otorgando licencias de edificación que se
olvidaban de las ordenanzas, o que carecían de un plan parcial que organizase
su crecimiento, pero que ayudaba a sanear la hacienda municipal por los
importantes beneficios económicos que la concesión de dichas licencias
reportaba de manera inmediata. Por su parte los promotores buscaban la máxima
rentabilidad elevando el número de plantas como se constata ahora en esta zona.
En este caso hubo que
dar continuidad a la subida desde el parque del Dr. Areilza para su salida mas cómoda
a Abaro, obviando la curva de subida por El Cuervo.
En la foto, de los últimos
años de la década de los años 60, la calle todavía sin completar, se denominaba, desde diciembre de 1960 en que el ayuntamiento presidido por Julián Bayo la había
rotulado, Bandera de Vizcaya, en recuerdo de la milicia falangista que
luchó en el bando sublevado durante la guerra civil. El término “bandera” en la
terminología militar de la Legión y la Falange, equivalía a un batallón.
La historia de la 1ª Bandera de
Vizcaya formada tras la caída de Bilbao está ligada a
Portugalete, ya que varios de sus miembros más destacados, como José Manuel Bayo
Bellés o Sabino Aróstegui Alberdi eran portugalujos. Al ser una unidad de
milicias falangistas, se nutrió de los "camisas viejas" (afiliados
antes de la guerra) que habían estado perseguidos o escondidos en la margen
izquierda. El primero de ellos, José Manuel, llegaría luego a ser concejal en
Bilbao y ocupar cargos en la Organización Sindical mientras que Sabino recibió
la Medalla de la Vieja Guardia en 1942.
Con la llegada de la
democracia en 1979 a esta calle se le cambio el nombre por el actual de Bizkaia.
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