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miércoles, 4 de agosto de 2021

SANCHO DE VALLECILLA Y EL CASAL. CAPITÁN DE MAR Y GUERRA DE VARIAS FLOTAS REALES DEL SIGLO XVI

 


Recurrimos al blog Patriotas Vascongados, para recoger la extensa biografía que nos ofrece de este personaje, que con todo merecimiento figura en el Diccionario Biográfico Portugalujo. 

Sancho de Vallecilla y el Casal nació en los años 1540, en Portugalete. Su padre, Martín de Vallecilla, fue durante más de 30 años piloto en la mar. Comenzó su vida en el mar embarcándose en el año 1558, posiblemente en cuanto cumplió los 15 años, una edad que coincidiría con la que empezaron otros ilustres marinos coetáneos suyos.

Participaba en la navegación de cabotaje al mando de su navío, especialmente en los dos viajes anuales que salían desde Portugalete con destino a Flandes, transportando mercaderías que cargaba en los puertos andaluces o, más comúnmente, lana de Burgos y cierta variedad de productos propios (barras de hierro, castañas...) que se embarcaban en Bilbao o en la misma villa de Portugalete.

Alternaba esta labor con frecuentes servicios a la Corona, bien mediante la prestación de sus barcos, cuando estos eran requisados para tomar parte en alguna empresa concreta, o bien ofreciendo sus servicios como maestre y piloto en algunas armadas, destacando su labor en la Armada de Pedro Menéndez de Avilés, en que actuó de piloto mayor.

La segunda parte de su actividad, que daría comienzo en torno al año 1580, está dedicada por entero a la milicia, actuando en diversas acciones de guerra como capitán de mar y guerra al mando de un galeón y de una de las compañías embarcadas en la Armada del Océano y, también, ejerciendo como consultor, o siendo reclamado por sus vastos conocimientos en materia de navegación y de barcos para hacerse cargo del arqueo de algunos navíos y escuadras.

Antes de que se dedique por entero a la milicia, se hallaba como maestre de su propio navío, transportando lanas en las flotas que dos veces al año hacían el trayecto Portugalete-Flandes. Por ejemplo, en el año 1567 se le encuentra como maestre y dueño de la nao Nuestra Señora de la Concepción, que con una carga de 278 sacas de lanas partió con destino a La Exclusa o Ramua. Vallecilla perdió esta nao cuando navegaba cercana a la costa de Bretaña, al encallar a causa de su excesivo calado.

Pocos años después, en 1572, perdió otro navío nuevo, el galeón Nuestra Señora, de 150 toneles, en la que sin duda alguna fue la jornada más trágica que ha vivido la flota de Portugalete en toda su historia. Los barcos que componían la flota de esta Villa, unidos a los de Bilbao y a los de las Cuatro Villas, se unieron a la armada que aquel año mandaba el duque de Medinaceli, encargada de llevar soldados y provisiones a los estados de Flandes que se hallaban alzados contra el monarca español. Tras una serie de episodios desgraciados, con todos los barcos requisados para servir en la armada, la poderosa flota de los rebeldes (los "mendigos del mar"), fue acabando, uno por uno, con la mejor flota mercante que existía en aquel tiempo.

En los años inmediatamente posteriores aparece llevando bastimentos desde Santander a Lisboa, también que los de La Rochela le tomaron otra nao nueva de otras 200 toneladas, por estar entregando 100.000 anegas de trigo que llevó a su cargo en 18 naos y navíos.

En abril de 1579, se encontraba en San Lúcar de Barrameda, junto al también maestre portugalujo Pedro de Herrada, en los días previos a que saliese una flota con destino a Cartagena de Indias de la que Sancho de Vallecilla fue general. Dicha flota se hallaba ya surta en el puerto de Cartagena en enero del año 1580.

Durante algunos años, sirvió de maestre y piloto en el galeón capitán en que andaba el adelantado Pedro Menéndez de Avilés en la guarda de la Carrera de Indias. El avilesino Pedro Menéndez era el marino más destacado de aquellos años y Vallecilla, como piloto mayor de su armada, pudo aprender muchísimas cosas de este genial militar y navegante.

En 1574, murió Pedro Menéndez. Vallecilla había adquirido con él enormes conocimientos sobre el arte de navegar y la construcción de navíos.

En torno al año 1570 Sancho de Vallecilla, contrajo matrimonio con la portugaluja Antonia Fernández de Rasines y Gobela. Poco después nació su primogénito, Martín de Vallecilla y Rasines y algún año después su hijo segundo Francisco de Vallecilla y Rasines. Ambos fueron militares y marinos muy señalados.

El año 1581 el rey pidió la opinión de un reducido grupo de personas, elegidas entre las que más sabían en aquel tiempo de navegación, acerca del modelo y traza de los galeones que se mandaron construir aquel año en Bizkaia. Sancho de Vallecilla era uno de ellos entre los que se encontraban también Cristóbal de Barros, el mejor constructor de naos que tenía la corona, y los marinos Diego Flores de Valdés, Pedro Sarmiento,  Martín de Zubieta, Juan Martínez de Recalde y Juan de Lasarte.

Vallecilla llevó de Santander a San Lúcar 3 galeones de los 9 que fueron fabricados por Cristóbal de Barros y, habiéndolos probado "a todo trance", certificó que eran los mejores y más veleros "que ninguno hasta hoy ha navegado". Vallecilla quedó tan encantado del gobierno de aquellos navíos que pidió al rey que le diese el mando de uno de ellos.

El año 1584, atendiendo a la petición de Vallecilla, el rey le otorgó el título de capitán de mar y guerra de uno de los seis navíos que quedaban en Santander, que sumados a los anteriores, fueron convertidos en una armada que se puso a las órdenes del bilbaíno Juan Martínez de Recalde.

Al mando del galeón La Asunción  se encontraba en junio de 1585 formando parte de la Armada de galeones de Recalde, con la misión de limpiar las costas de enemigos. Ese mismo año, también sirvió como capitán de una compañía de la Real Armada de Galeones de la Guarda de Indias, en las Azores, para recibir a la Flota de la Carrera de Indias. Estaba compuesta por 9 galeones y 3 fragatas con Juan Martínez de Recalde por general y, con el grado de alférez, se hallaba su hijo Martín, futuro general, en el que fue su primer viaje (de hecho, en ocasiones Martín de Vallecilla reemplazó a su padre en la plaza de capitán por las repetidas ausencias de su padre sirviendo a S.M. en el apresto de armadas). Poco tiempo después regresó la armada dando protección a las flotas de Indias. Aquella flota estaba llena de mandos de origen vascongado: el almirante Francisco de Eraso, el veedor y contador Marcos de Aramburu, y los capitanes Sancho de Vallecilla, Macián y Domingo de Urquieta, etc.

En 1586, Sancho de Vallecilla marchó a Cartagena de Indias como capitán del galeón La Asunción, de la misma Armada de Indias, a las órdenes del general Álvaro Flores de Quiñones en sustitución de Recalde. Se pretendía traer una gran suma de oro y plata y se temía que el corsario Francis Drake, al frente de una flota cuyo número de navíos se estimaba en unos 30, junto a la de otros corsarios ingleses intentaran atacar la flota o algunas ciudades americanas.

En septiembre de 1588, el general Álvaro Flores de Quiñones nombró a Sancho de Vallecilla capitán de infantería y de mar de un barco de la Armada de pataches con la que aquel año navegó a Tierra Firme, pues en esta ocasión no llevó galeones.

En 28 de diciembre de 1589, Sancho de Vallecilla recibió orden del duque de Medina Sidonia de levantar un "fuerte golpe" de gente de infantería, marineros y artilleros en Sevilla, para enviar a las provincias de Tierra Firme.

En 1590, se hallaba en prisión en Sevilla a causa de 800 ducados en que fue condenado en la visita de galeones del año 1587. Se le concedió la libertad para que pudiese navegar ese año a Indias con la condición de que fuese pagando de su sueldo aquella cantidad.

En 1590, se encontraba en un patache en la Armada de Galeones, al mando de Juan de Uribe Apallua.

En 23 de diciembre de 1591, se le dio Cédula de S.M. para que partiese de la corte al puerto del Ferrol a recibir el galeón San Simón y los navíos del cargo de Francisco Gallinaro y los de las presas que él hizo y los llevase con la infantería y demás gente a la vuelta de Lisboa. El rey le remitió carta aprobando el cuidado con el que entró en Lisboa con los navíos.

En 11 de febrero de 1592, recibió de S.M. título de capitán de mar y guerra de uno de los galeones de la Armada de Indias a cargo del general Juan de Uribe Apalua. En 3 de febrero de 1592, Juan de Uribe le escribe encargándole se diese prisa en el despacho de las naves que llevaría a su cargo y nombramiento de dicho general para que en la navegación de la Armada del Océano desde Cádiz a Lisboa sirviese de almirante por ausencia del propietario.

El año 1593, el general Francisco Coloma sustituyó a Juan de Uribe al mando de la Armada de Indias, y el 12 de febrero de 1593, ordenó a Vallecilla que fuese a las Salinas, a buscar y recoger los marineros que llegaron allí en la capitana de Vizcaya.

Posteriormente, le ofreció otra orden, de 4 de abril de 1593, para que por la prisa con que les ordenaron salir los navíos que quedasen aprestándose quedasen a cargo de Sancho de Vallecilla y fuese con ellos en su seguimiento.

Órdenes de 6, 13 y 27 de julio de 1593 del adelantado mayor de Castilla y del capitán Cristóbal Sánchez, a cuyo cargo estaba la Armada de la Guarda del Estrecho, de lo que debía hacer en el manejo de los navíos que traía de su escuadra, de la que era almirante.

En 23 de febrero de 1594, partió la armada a las órdenes de Coloma de la bahía de Cádiz y, aunque la vuelta estaba prevista para antes del verano de ese año, se hallaba de invernada obligada por la falta de bastimentos y de carena para los navíos, aguardando a que desde España les enviasen suministros. Junto con la Armada de Indias se vieron obligadas a posponer su partida las Flotas de Tierra Firme y de Nueva España,

En esta ocasión existen documentos que nos permiten conocer el organigrama de mando de la armada: Francisco Coloma, capitán general; Diego de Sotomayor, almirante; Fadrique Cancer, capitán del Tercio de Infantería Española y gobernador de dicho Tercio. Los capitanes embarcados de los Tercios: Marco Antonio Becerra, Pedro Esquivel, Pedro de Chabarri, Luis de Velasco, Pedro Sánchez Escudero, Pedro Díaz de Nabia, Juan de Villaverde, Sancho de Vallecilla, Francisco del Corral y Pablo de Aramburu. Finalmente, el sargento mayor Pedro Durán y el alférez Carlos Milán. La armada estaba compuesta por 8 galeones (de los que era capitana el San Felipe y almiranta el San Andrés), 5 fragatas (una de las cuales era la Santia que se hundió perdiendo la vida el capitán Hernando Caballero y toda la tripulación) y dos pataches (o zabras, una de ellas la Santa Clara), una carabela (Esmeralda) y dos charrúas (Espíritu Santo y San Pedro).

En aquella ocasión la Armada y flotas que se hallaban en puerto, contradecían las órdenes reales por las que se mandaba a su capitán general que partiese sin dilación antes del mes de julio hacia España. Ante la imposibilidad de cumplirlas sin poner en gran riesgo barcos y tripulaciones, Osorio juntó a sus mandos para que diesen su parecer sobre lo que debía hacerse. La mayor parte fue del acuerdo de esperar, aún sabiendo que la broma pudriría algún barco. Sancho de Vallecilla también fue de esta opinión. A la vez, añadía un dato que nos resulta de gran interés pues, para apoyar su propuesta, aseguraba que había navegado desde hacía 25 años en la Carrera de las Indias, es decir, desde el año 1569, dato que ya apuntábamos más arriba para tratar de conocer el año en que sirvió a las órdenes de Pedro Menéndez de Avilés.

En marzo de 1595, se le dio instrucción para que volviese a España. En septiembre del mismo año hallamos a Vallecilla embarcando en Cádiz con su compañía de infantería, en uno de los barcos de la escuadra de galeones "ilíricos" (italianos), compuesta por 12 galeones y 5 naos, que mandaba el napolitano Pedro de Ybella con destino a Lisboa. En 20 de septiembre de ese año, recibió licencia del conde de Portoalegre para dejar la compañía a cargo del alférez y acudir a Sevilla en servicio de S.M.

En 29 de agosto de 1596, se le dio título como capitán de infantería y gente de mar que se embarcase en uno de los filibotes de la escuadra del general sevillano Pedro Tello de Guzmán (que el año anterior había acabado con John Hawkins en Puerto Rico), que se aprestó para llevar socorro a la armada y flotas que venían a cargo del general Bernardino de Avellaneda. En diciembre de 1596, fue nombrado almirante de la Armada de la Guarda de Indias de Pedro Tello.

En noviembre del año 1597 se dio a Vallecilla el mando de una escuadra compuesta por 4 pataches para correr con ella la costa del Cabo San Vicente y "enmararse" y descubrir los enemigos y dar cuenta de ello.

Las distinciones a Vallecilla fueron muchas, pero nunca consiguió llegar a ser una figura que destacase tanto como sus cualidades lo requerían. Fue propuesto en diversas ocasiones para ser almirante de diversas flotas, en 1602 para almirante de la Armada de la Carrera de Indias, en 1604 para la de Tierra Firme, en 1605 para la flota de Nueva España y en 1606 para almirante de la flota de Barlovento.

No hay duda de que Sancho de Vallecilla era consciente de que su carrera militar no podría llegar mucho más lejos que aquellas distinciones que consiguió, en una época en la que llegar a general de alguna armada requería o bien títulos nobiliarios o bien disponer de antepasados cuyos servicios prestados se acumulasen a los que podía presentar uno mismo. Él no tuvo esas oportunidades pero, a cambio, abrió las puertas de par en par a sus descendientes, quienes contaron, entre otros títulos, los de gobernadores, generales y almirantes. 

Patriotas vascongados.blogspot
12 de diciembre de 2015

 

 


viernes, 26 de junio de 2015

PEDRO MADARIAGA RECALDE (1903-1970)


 Si hace unos días hablábamos de Mª Vivanco Fernández, hoy traemos también la biografía de su marido Pedro Madariaga Recalde, que será quizás el único portugalujo que pasó por los campos de exterminio nazis de Mauthausen y Dachau y volvió con vida.
Nació en la casa de sus abuelos en Bermeo, para a continuación venir a la Villa, donde estudió náutica pues su padre era propietario de dos barcos.
Trabajaba en los remolcadores Ibaizabal y al caer Bizkaia tuvo que exiliarse cayendo en manos de los alemanes que dado los informes que desde Portugalete recibían de ser un individuo desafecto al régimen, le internaron en campos de exterminio.
Tras esa traumática experiencia y no pudiendo volver a España, navegó en buques de la compañía Mac Andrew, con nacionalidad inglesa, con lo cual cuando llegaban a nuestro puerto podía visitar a su familia, hasta que se legalizó su situación y tras doce años de exilio volvió a Portugalete y a su trabajo en los remolcadores donde le aceptaron con las manos abiertas.
Hacia 1962 Pedro escribió una especie de diario en el que reflejó los aconteceres por los que pasó durante tres años y siete meses en varias cárceles, campos de prisioneros y dos campos de concentración alemanes en la segunda Guerra Mundial.
Del manuscrito que nos dejó su hija, Loli Madariaga, que ocupan trece folios de ordenador, Tasio Munárriz ha hecho el siguiente resumen:

Después de hacer la guerra en el remolcador “Arin Mendi”, en abril de 1939 navegó en barcos neutrales. El 2 de octubre de 1941, siendo 2º 0ficial del “Jon” Panamá salió de Lisboa con un cargamento general para Dublín.
El día 5 unos hidroaviones alemanes hundieron el barco y los tripulantes embarcaron en dos botes. Un pesquero francés al servicio de los alemanes les llevaron a Ile de Croix. Pasaron por los campos de prisioneros de Lorient, Nantes, San Bostell y Wester Tinker, las cárceles de Bremen, Coblenza, Franfort, Hannover, Nurember y Munich.
Por fin, el 14 de agosto de 1942 llegaron a Mauthausen. Pedro contaba en su escrito todas las penalidades que sufrió personalmente (torturas, accidentes, hambre, etc.) y las desapariciones de compañeros, sobre todo judíos, probablemente asesinados, desgracias que no hace falta repetir porque las sabemos todos por otros testimonios tan de fiar como los de Pedro. De allí salió pesando 45 kg. con una talla de 1,79 m.
El 8 de noviembre llevaron a los inválidos y enfermos en unos vagones para caballos de un tren de mercancías para Dachau. Los más catastrofistas creían que les llevaban al “picadero”, pero resultó un campo mejor que el anterior. Tratado médicamente de sus heridas, llegó a pesar 65 kg.
Todo terminó el 29 de abril de 1945 cuando las tropas americanas llegaron a Dachau. Salió el 26 de mayo y llegó a Biarritz, a casa de un amigo suyo y de su padre. En Paris consiguió la autorización para pasar a Inglaterra y el 17 de octubre llegó a Londres porque quería embarcarse otra vez para ganar un dinero con el fin de enviárselo a su esposa, María Dolores Vivanco, que le esperaba en Portugalete.
Pedro terminaba parte de su escrito diciendo:
“Así doy fin a esto, perdonando todo, pero lo que no puedo es olvidar, pues a veces me recuerdo, sobre todo cuando alguno hace alguna mención de los campos, pues en mi vida había pensado que habría seres humanos que mataban a la gente de la forma que se hacía y dejar un tren en la vía lleno en los coches de prisioneros para evacuar y morirse todos de hambre en Dachau como otras cosas …”
Pedro reclamó varias veces la indemnización del gobierno alemán que le correspondía por haber estado ingresado en dos campos de concentración, pero la respuesta siempre fue negativa porque la había reclamado (31 de mayo de 1960) fuera de plazo (1 de abril de 1958).


Según su hija, una última tramitación de un abogado de París, consiguió que se le concediera una importante cantidad y una pensión, cuya notificación llegó ocho días después de su muerte.


jueves, 10 de diciembre de 2015

EL DIARIO DEL PORTUGALUJO PEDRO MADARIAGA EN LOS CAMPOS DE EXTERMINIO NAZIS, EN LA BIBLIOTECA DIGITAL PORTUGALUJA.



La Biblioteca Digital Portugaluja “el mareómetro”, sigue aumentando su contenido, como veíamos ayer con la obra de Goio Bañales, y hoy tenemos que anunciar la incorporación de un documento de gran interés como es el manuscrito que escribió Pedro Madariaga, contando en primera persona su experiencia en aquellos campos de exterminio nazi de Mauthausen y Dachau y cuya historia aunque es de sobra conocida no por eso nos deja de estremecer.

Tenemos que agradecer a su hija Loli Madariaga, que nos haya permitido dar a conocer este impresionante documento, que ilustrado con imágenes que hagan más fluida su lectura, hemos titulado DIARIO DE PEDRO MADARIAGA RECALDE (1941-1945).

Muchos otros portugalujos pasaron también por campos de concentración europeos y concretamente en el campo de exterminio de Gusen (cercano al de Mauthausen), murió el 28 de setiembre de 1941, Armando López Valgañón.

Como complemento acompañamos la relación de portugalujos que Aurelio Gutiérrez obtuvo del trabajo de Josu Chueca, “Gurs, el campo vasco”, un enclave cercano fronterizo con Zuberoa, por donde pasaron 60.000 personas con varios miles de vascos.

Alberdi Presa Miguel (PCE), Álvarez Uria Herminio (PSOE-UGT), Amós Pérez Pedro (PCE-UGT), Angoitia Zaballa Casimiro (UGT), Arbolea Bilbao Felipe, Armas Montero Julio (PCE), Armolea Bilbao Pedro, Arribas Martínez Lorenzo (PSOE-UGT), Bernaola Esnaola Germán (PSOE-UGT), Bilbao Adan Jose (UGT), Bilbao Urruza Esteban (PSOE-UGT), Calvo Ruiz Pedro (UGT), Camardiel Serrano Luis (CNT), Campos Prieto Dionisio (CNT), Carranza Iza Fernando (PNV), Casares Zamorano Teófilño (JSU-UGT), Casas Ballesteros Gumensindo (PSOE-UGT), Cirión Martinez Carlos (PCE), Coto Arteagabeitia Enrique (ANV-UGT), Diego Alberdi Julián (UGT), Díez De la Fuente Domingo (UGT), Díez García Tomás (UGT), Escribano Ruiz Segundo, Escribano Ruiz Telesforo, Espinosa Cabello Julio (PCE), Esteban Rivero Jesús, Etxabe Astondoa Vicente (UGT), Frías Beiztegui Faustino (PNV), Gabiña Andraca Pedro (UGT), García García Luciano (CNT), González González Rufino (CNT), González Lesmes Guillermo (IR), Gónzalez Olano Jesús (JSU), González Olano Pedro, González Suárez José (UGT), González Uribe Etxeberria José Ramón (UGT), Guerrero García Claudio (UGT), Guilarte Motriko Elías (ANV), Gutiérrez Villar Julián, Heredia Guerrikaetxeberria Mario (ANV-UGT), Hernaiz Mendizabal Eulogio, Hornilla Olarte Anastasio (CNT), Inza Arrieta Basilio (ANV), Iturburu Arrieta Primitivo (PNV), Leiva Martinez Juan (PCE), López Valgañón Armando, López Mayoral Ángel (UGT), Madariaga González Nicolás (ANV-STV), Marcos Sagredo Gabino (CNT), Martínez Castrillo Gerardo (PSOE), Martínez Pérez Benito (UGT), Mata Rodríguez Lucio, Menoyo Butrón Niceto, Merino Ortega Aurelio (UGT), Miguel Martínez Agustín, Miguel Martínez Pedro (ANV-STV), Miranda Iglesias Venancio (UGT), Novella Martínez Ignacio (PCE-UGT), Núñez Pérez Antonio (CNT), Orte Ruiz Manuel (PSOE), Ortega Araluce José (PSOE), Oyarbide Bengoetxea Francisco (CNT), Pablo Martínez Bernardino (UGT), Palacios Gómez Eliodoro (ANV), Parra Alonso Juan Cruz (UGT), Parraga Ortiz Juan cruz (IR), Pereira Moral Salvador (PCE), Pérez Aspizua Alejandro (UGT), Pérez Moreno Manuel (UGT), Pérez Zamora Santiago (UGT), Polo Ceina Higinio (PCE), Ramos Domínguez Isidoro (PSOE), Rodrigo Pérez Segundo, Rodríguez Vicario Jacinto (CNT), Ruiz García Luis, Ruiz Rodríguez Alberto (CNT), Sénz Gárate Nicolás (CNT), San José Marcos José (PCE), San José Martínez José (PSOE-UGT), Sánchez Urretxua Martín (UGT), Santacoloma Peñanurri José, Santamaría Fernández Ramón (PCE), Solabarrieta Fernández Manuel (UGT), Talledo Malaino Ignacio (PSOE-UGT), Uriondo Peláez Nicolás (CNT), Vera Bernaola Gregorio (UGT), Viudez García Basltasar (CNT), Zarandona Fernández Juan (UGT).


lunes, 23 de septiembre de 2019

PEDRO MADARIAGA RECALDE (1903-1970). SUPERVIVIENTE DE LOS CAMPOS DE EXTERMINIO NAZIS.






En las paginas de este blog hemos hablado en otras ocasiones de este personaje, PEDRO MADARIAGA RECALDE, y ahora al hacerse público en el Boletín Oficial del Estado los nombres de los más de 4000 españoles fallecidos en campos de exterminio nazi, hemos considerado que en esta ficha de emportugalete.com dedicada a este superviviente tengan entrada los dos portugalujos que figuran: Armando López Balgañón y Juan Leiva Martinez.

Aprovechamos también para señalar a otro portugalujo que no figura en dicha lista y que también murió en un campo de exterminio como recogimos en otra ficha y era Juan Francisco Zarandona.










martes, 16 de junio de 2015

Mª DOLORES VIVANCO FERNANDEZ (1905-1986)


 Esta maestra portugaluja de familia burgalesa, empezó su vida profesional en 1927 como maestra auxiliar, al inaugurarse el colegio Maestro Zubeldia, donde la titular Dª Amalia González Astobiza, atendía tres aulas de niñas. Ocupó este puesto en distintos periodos, y aunque hizo oposiciones, la escasez de plazas no le permitió hacerse con una fija.
En 1930 se casó con Pedro Madariaga Recalde. Ella era de ideas republicanas, en contraposición a las de su familia, monárquicos y nacionalistas por parte de su marido, con lo que la llegada de la republica refuerza sus ideas e ilusiones. Al nacer su hija en 1931, pide el cese voluntario de su puesto y tras unos meses dando clases en Las Arenas, en 1933 consigue la plaza de Maestra Nacional pero lejos de la Villa, correspondiéndole el puesto en el pueblecito cántabro de Silió, donde se trasladó con su hija, Lolita, teniendo que separarse de su marido, que seguiría en Portugalete.
Con la guerra, no siendo recomendable regresar, se queda sola en dicho pueblo donde nacería en 1936, su segundo hijo, Pedro, mientras su marido que trabajaba en los remolcadores, a la caída de Bizkaia tiene que huir embarcando como marino en barcos neutrales. Finalizada la guerra, ella volvería a Portugalete impartiendo clases en las escuelas del Campo y después, durante más de dos décadas, en el Colegio Maestro Zubeldia, mientras él se encontraba en Europa donde llegó a estar internado en los campos de exterminio de Mauthausen y  Dachau.
En los 12 años en que su marido estuvo exiliado, Doña María, arrostró las penalidades propias de aquellos años de posguerra, teniendo que sacar adelante a sus dos hijos con su escaso sueldo de maestra, lo que no le permitiría que su hija fuera también maestra, aunque si pudo que su hijo menor obtuviera el título de ingeniero. Su figura nos sirve como ejemplo de aquellas recordadas maestras de la república.




miércoles, 27 de mayo de 2009

PORTUGALUJOS EN EL EXTERMINIO NAZI


Desde que abrimos una carpeta para ir recogiendo información e imágenes para nuestro proyecto de la Colección El Mareómetro, Portugalete, Años 30, hemos ido recibiendo diverso material, como la muestra que encabeza estas líeneas, que agradecemos sinceramente.
Hoy recogemos la noticia de tres portugalujos que con la guerra civil tuvieron que huir y acabaron muriendo en manos de los nazis. En Mauthausen (Austria) y en los campos de trabajo anexos de Gusen, Steyer y Melk, estuvieron cerca de 10.000 españoles de los que no salieron vivos 6.500, y cuyo primer continente entró el 1º de agosto de 1940 .
Entre los portugalujos que pasaron por allí, algunos consiguieron sobrevivir, caso de Pedro Madariaga Recalde, y otros murieron como consecuencia del hambre, malos tratos, hornos crematorios, o de un tiro. En Gusen se sabe de los portugalujos:

JUAN LEIVA MARTÍNEZ, nacido el 14 de setiembre de 1906 y que falleció en el campo de exterminio de Gusen (Mauthausen), el 31 de diciembre de 1941.
ARMANDO LOPEZ BALGAÑON, nacido el 11 de marzo de 1915 y que falleció en el centro de experimentos del Castillo de Martheim.
JUAN ZARANDONA, nacido el 28 de abril de 1890, y que figuró como desaparecido.

Del ayuntamiento, nos llega ahora la petición de que dada la existencia de un decreto del Gobierno francés de julio de 2004, que reconoce el pago de 27.000 € a los hijos de los fallecidos en los campos de exterminio nazi, intentar encontrar noticias de estos portugalujos o de sus descendientes, por lo que nosotros colaboraremos gustosos si recibimos o encontramos alguna indicación al respecto.

viernes, 9 de septiembre de 2022

El VAPOR IBAIZABALY EL SERVICIO DE “CARROZAS” POR LA RIA

 


Con la acuarela del Ibaizabal de Roberto Hernández  y el cuadro del Manuzar de Ortiz Alfau, continuamos con el artículo de Josè Luis Garaizabal a propósito de la Fonda de la Bilbaina en el Muelle Viejo allá por el año 1856.  

Juan de Pagoeta en el último número publicado de la Colección El Mareómetro “Crónica de la historia de Portugalete, siglo XIX” nos decía: Tradicionalmente la comunicación con Bilbao se desarrollaba por carretera en diligencias y por la Ría en lanchas descubiertas. En 1830 las “lanchas sin cubierta” pasaron a ser cubiertas (popularmente “carrozas”) que en 1838 se nos dice que eran “cuatro lanchas carrozas que se emplean cotidianamente en viajes a Bilbao, y su retorno con pasajeros y géneros” cuyo servicio ocupaba a 30 jornaleros, entre los que se incluían los marineros. Se arrastraba a la sirga y empleaba tres horas en el trayecto. Eso en las mejores condiciones, porque podía ser aún más largo si la marea y el viento eran contrarios o si se reiteraban las interrupciones de los sirgueros para tomar aliento y una copa. Letras grandes anunciaban los nombres de la carroza: “El relámpago” y “La veloz”. Luego llegó el vapor y fueron tradicionales los vapores Manusar, (anunciaba que admitía un “máximun de 100 viajeros en su cámara primera o sea en popa, y 60 en segunda o sea a proa”) y El Nervión.

Pero dado que en el anuncio se cita al vapor IBAIZABAL, hemos recurrido a parte de lo escrito por Juan María Martín Recalde en el artículo “Ibaizabal el primer vapor de la matrícula de Bilbao” en el primer número del Boletín del Itxasmuseum de Bilbao (2021). Se puede leer el artículo completo en 01-MARITIMAS.pdf (itsasmuseum.eus).

El primer vapor matriculado en Bilbao, lo hizo en mayo del año 1852 y lo compró D. Pedro Antonio de Errazquin en Baiona (Francia), con el nombre de Javier Nº 2, a D. Enrique Pauc, como socio de los Sres. “Pauc Hermanos”, quienes a su vez lo habían comprado en Burdeos, al Sr. F. X. de Ezpeleta y al capitán del vapor Sr. Picón, donde daba servicio de pasaje por el río Garona con el nombre de Clemence Isaure.

Con este nombre, Clemence Isaure, había sido bautizado, con toda pompa, por el obispo de Toulouse, en el río Garona, en mayo del año 1843.

El vapor se pintó de nuevo y se le cambiaron telas y tapices. Se matriculó en Bilbao para hacer el servicio de pasaje de Bilbao a Portugalete y, el Sr. Errazquin, le puso el nombre de Ibaizabal. Además de los pasajeros que llevaba a su bordo, siempre se la veía subir y bajar la Ría con algunas lanchas a remolque.

Aunque la compra se hizo a nombre del Sr. Errazquin, los verdaderos propietarios, sumaban más de 25, entre compañías y particulares, todos del comercio de Bilbao, como Sres. Epalza e Hijos, Ybarra Mier y Cº, Luciano Urigüen, Joaquín Mazas, etc. (apellidos ligados a Portugalete).

El barco era un gran lanchón o carroza de vapor, con dos cámaras, una a proa y otra a popa y la máquina en medio y, arqueaba 24 y ½ toneladas de 20 quintales (el quintal equivalía a 100 libras castellanas, 46 kilos, por lo cual la tonelada tenía 920 kilos). Su precio fue de 64.100 reales de vellón.

Tenía muy poco calado, lo que le hacía ideal para la navegación fluvial, sobre todo en Bilbao por el problema de los Churros, como llamaban a los altos fondos de cantos rodados que había en Botica Vieja, pero este escaso calado, le hacía poco seguro para la navegación en mar abierta.

Al venir de Baiona, tuvo una avería a la altura de Lekeitio, que casi causa su naufragio, teniendo que entrar de arribada a dicho puerto, con el auxilio de lanchas pescadoras. Hubo problemas al matricularlo en Bilbao, por cuestiones de aduanas, pero al final empezó a dar servicio entre las dos villas, Bilbao y Portugalete, los sábados y domingos y fiestas señaladas. El viaje costaba 4 reales en la cámara de popa y 3 en la de proa y tenía de duración algo más de una hora, frente a las 3 horas que invertían, en el mismo, las carrozas que lo hacían a la sirga y remo. La verdadera duración de estos viajes era un tanto incierta, por las continuas averías en caldera y máquina, ya bastante trabajadas. Esto se traducía en tiempos de inactividad para su reparación y, fue causa de que la gente, con imaginación y cariño, le apodara Manusar (Manu zar - Manu el viejo).

Al mismo tiempo de la llegada de nuestro Ibaizabal a Bilbao, se matriculó en Santander el vapor Duque de la Conquista, que allí apodaban Maliaño. Hacía un viaje semanal de Santander a San Sebastián con escalas en Santoña, Castro Urdiales y Bilbao y, una vez de pasada la peligrosa barra, pensó su armador, que sería buena idea hacer una pequeña escala en Portugalete, para recoger pasaje y transportarlo a Bilbao y, a la vuelta hacer lo mismo y dejar el pasaje en Portugalete. Como era una forma de buscarse la vida, haciendo la competencia a nuestro Ibaizabal, la gente le apodó Bisimodu (bizimodu).

En mayo de 1857 (El Ibaizabal) salió a subasta, adquiriéndolo D. Fructuoso José de Belloqui, vecino de Bilbao, qizuien solicita permiso para poner una caseta, para expedir los billetes y una farola en el embarcadero del vapor, cerca del jardín grande.

El 17 de julio de 1858 pasan la barra de Portugalete, para inscribirse en la matrícula de Bilbao, los vapores Nervión y Vizcaíno Montañés, el primero para dar el mismo servicio que el Manusar y el segundo para hacer viajes a Santander. En la noche del 24 de agosto de 1858, chocaron ambos vapores, el Manusar y el Nervión en Olaveaga, al parecer por ir el Manusar sin luces, quedando este en tan mal estado, que ocasionó su retirada. Esto hizo que, su verde casco quedara arrumbado en algún lugar del río y olvidado por todos.

Por lo tanto, Dª Brígida tendría que cambiar el texto del anuncio, sustituyendo al “difunto” Ibaizabal “Manuzar” por el vapor Nervión ya que fue el que más se citaba en los años sucesivos. La nueva carretera Bilbao-Portugalete y los ómnibus (1858), los tranvías a Las Arenas-Algorta y paso de la ría en lanchas (1876), el tranvía a Santurce (1882) y más tarde la llegada del tren (1888), junto al despegue de Getxo como centro de baños, acabaron con aquel Portugalete cabecera del turismo playero. Pero a pesar de todo, la villa siguió apostando, y ganando, por ser el centro del comercio y de la diversión de bilbainos y forasteros.