miércoles, 17 de junio de 2026

EL VIÑEDO OLVIDADO DE LA CALLE MUGAKOA: HISTORIA Y RAÍCES DE NUESTRO TXAKOLI

Saber de dónde venimos nos lleva a valorar aún más cada trago y cada proyecto actual, comentaba con motivo de la inauguración de la quinta edición del festival Bizkaiko Txakolina Fest, la asociación Portugaleteko Mahastizainak Txakolinaren Elkartea, que publicó un artículo de su miembro y viticultor José Luis Garaizabal titulado "NUESTRO TXAKOLIN- SUSTRAIAK: DESDE LA PEÑOTA A LA FIESTA DEL TXAKOLIN". En él, ilustrado con una fotografía del libro “Hospital de San Juan de Dios de Santurtzi: 100 años cuidando de los ‘vizcainos dolientes’” (2024), se rescataba un documento de marzo de 1913 que respondía con rotundidad a una pregunta: ¿Sabías que los terrenos que actualmente forman la calle Mugakoa (junto a la clínica San Juan de Dios) eran abundantes viñedos?

Pasado aquel evento, José Luis ha seguido tirando del hilo de la historia. Hoy nos informa de la ampliación de su investigación, que arroja luz sobre los antiguos productores locales y el paisaje que un día vistió de verde las fronteras entre Portugalete y Santurtzi.

Durante el estudio de los terrenos limítrofes con la actual clínica de San Juan de Dios, Garaizabal dio con el citado documento fechado el 19 de marzo de 1913. Se trata de la descripción detallada que hizo su antiguo propietario, Juan Echavarria Menchaca, tras vender los terrenos a la Fundación Benéfica Aguirre (entidad que levantaría el centro hospitalario inaugurado en 1924).

Juan falleció apenas unos meses después, en diciembre de 1913, habiendo disfrutado los últimos nueve meses de su querida finca gracias a una cláusula de usufructo vitalicio concedida por Pedro Icaza. Aunque no lo tiene confirmado al cien por cien, los indicios apuntan a que Juan Echevarria Menchaca era familia de otra gran productora de txakoli portugalujo de la época: Laureana Menchaca, madre de María Uriarte.

En la citada fotografía que la fecha en los años 50, podemos apreciar en primer plano un caserío, que piensa que se trataba de la “casita del hortelano”, rodeado de una frondosa parra sobre armazón de madera. Este caserío y las huertas colindantes pertenecían a la finca Miraflores de John Bailey Davies que luego pasó a los Monleón-Vicuña rebautizada como Mugakoa. La casa grande de la izquierda, que en un principio pensaba fuera la casa principal de Juan Echevarria, era en realidad el lazareto que fue construido por la fundación sobre su antiguo viñedo, en el que se aislaba a los enfermos infecciosos de la clínica.

Dichos terrenos son los que hoy conforman la calle Mugakoa.

La casa principal mencionada, que no aparece en la foto pues se hallaba separada del resto de la finca ya que estaba situada junto a la carretera de Portugalete a Santurce, contaba con tres bodegas y un lagar para hacer vino.

Para ayudar a su identificación, recurre a un fragmento de una segunda fotografía de los años inmediatamente anteriores a levantarse el centro, con la casa de Echevarria, con su tejado de tejas vidriadas de tono oscuro (tras los árboles) situada entre la casa de María Uriarte (izquierda) que hoy sigue en pie dentro de la clínica y el chalet Miraflores (luego Mugakoa), todas ellas frente al actual palacio Oriol.

Los datos técnicos extraídos de este documento son importantes para la historia de la viticultura local. La propiedad total medía unos 88.000 pies (8.175,5 m2), distribuidos de la siguiente manera:

El viñedo: Ocupaba unos 26.000 pies (aprox. 2.415 m2) y estaba dispuesto en un moderno sistema de espaldera con estacas de castaño y tiros de alambre.

Los parrales: Contaba con tres parrales. Uno de 60 metros con armazón de hierro y bases de piedra en los puyares (¿poyales=basas de los postes?) y otros dos de 90 y 38 metros con armazón de madera de roble, tiros de alambre y base de piedra en los puyares.

Autosuficiencia y recursos: Para las ataduras, disponían en la finca de infinidad de mimbreras, “que es difícil obtener aquí en su tiempo”. Igualmente, contaba con un cañaveral junto al arroyo y un pozo manantial “hecho a barreno y forrado de ladrillo”.

Arboleda: La finca se completaba con algo más de 200 árboles de doce años de antigüedad, sin contar las parras.

Este paisaje industrial y residencial que hoy conocemos fue durante siglos tierra de vino. Ya en 1764, el pintor Ramón de Villalón plasmó en uno de sus lienzos la zona a orillas del arroyo Peñota —el cual discurría por el centro de la finca descrita—. Aquella pintura ya mostraba las laderas plagadas de viñedos en espaldera.

La pasión por las viñas y el txakoli en Portugalete no es una moda reciente; es una herencia enterrada bajo el asfalto de calles como Mugakoa. Investigaciones como la de José Luis Garaizabal nos demuestran que, cada vez que brindamos con vino local, estamos dando continuidad a una historia centenaria.

3 comentarios:

  1. En la segunda foto, la primera casa a la izquierda es la que perteneció a María Uriarte, y que fue derribada hacia 1929 para ampliar el jardín de San Juan de Dios. La segunda es el palacete de Juan Echevarría (primo de María), que hoy está dentro del recinto del hospital. En las declaraciones de fincas urbanas de Santurtzi de 1910 consta que, efectivamente, tenía una viña. Estos datos los encontré hace años y se publicaron parcialmente en el blog "Santurtzi historian zehar" en 2019.

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    1. Muchas gracias por la corrección. Efectivamente, la casa que hoy en día se mantiene en pie dentro del hospital San Juan de Dios fue la de Juan Echevarria que la heredó a la muerte de su hermano Ángel. Un abrazo.

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  2. Rectifico otra vez: fue en el blog "La vida pasa".

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