viernes, 11 de septiembre de 2026

LA ERMITA DEL CRISTO (III): TRALADO A LA CAMPA DEL LAVADERO

 


Como decíamos en la entrada anterior sobre este tema, el 16 de agosto de 1910, festividad de San Roque, se inauguraba ya la nueva ermita en la campa del lavadero. Este nuevo templo se dedicó ya de forma íntegra y oficial al Santo Patrono San Roque, cerrando así un capítulo de siglos en la antigua Plazuela del Cristo.

El proyecto de Emiliano Pagazaurtundua serviría para su construcción en la campa del lavadero, que la imaginamos como nos muestra la fotografía superior en la campa que se extendía hasta los muros del cementerio que se ven al fondo (después se construiría la carretera a Sestao pasando por Repelega). Además, disponemos de una foto fechada en 1927 de José Lecue, con su altar presidido por el Santo Patrono y Santa Agueda y Santa Lucia a los lados.

En este nuevo emplazamiento con su arbolado presidiría las romerías de San Roque hasta 1945 en que comenzaron las obras para convertir la campa del lavadero en el campo de deportes, destruyendo su ermita y construyendo una nueva en la parte alta de la calle del Ojillo haciendo esquina con la avenida de Carlos VII.

 Hemos añadido las dos fotos de que disponemos, que nos ayudan a recordar aquella “campa del lavadero” o de San Roque. En la primera hacia 1925, con la comida en la campa (todo hombres) se divisa al fondo el citado muro del cementerio sobresaliendo el panteón de Chavarri, mientras que la segunda, justo debajo del lavadero, nos muestra el arbolado que tenía la campa en torno a 1940.

jueves, 10 de septiembre de 2026

EL VESTIR DE NUESTRA GENTE EN EL SIGLO XIX

 


Hoy recogemos unos dibujos conservados en el álbum de Didier Petit de Meurville (hacia 1860) en los que se retrata a un joven, una mujer y una niña de la época. Acompañamos estas ilustraciones con la detallada descripción sobre la indumentaria local que dejó escrita Marcos Escorihuela en su Topografía de Portugalete en 1870:

El atuendo masculino: Se cubrían la cabeza con la antiquísima boina de lana: blanca en el caso de los solteros y azul para los casados. Vestían camisa elástica de lana, encima blusa, gastaban pantalón y cubrían el pie y la pierna con un trozo de lana blanca o amarilla y albarcas. Los hombres dedicados a la marinería calzaban botas fuertes y casi impermeables a la humedad.

El atuendo femenino: Las mujeres, salvo raras excepciones, llevaban todas añadidas largas trenzas sueltas que caían un metro o más por la espalda, lo cual era considerado un adorno. Cubrían la cabeza con pañuelos colocados en forma de toca: blancos si eran casadas y de edad madura, y de varios colores las más jóvenes. El pecho lo resguardaban con una chaqueta cuadrada bastante ajustada al cuerpo, cuyo escote reemplazaba un pañuelo de color. Sus sayas se distinguían por estar compuestas de pedazos de cuadrados de bayeta de caprichosos colores.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

ARBOLES DE LA VILLA: ENCINAS CENTENARIAS EN RIVAS

  


El antiguo barrio de Rivas, hoy desaparecido, pertenecía a Santurtzi hasta que, en 1933, pasó a Portugalete, junto con Repélega, La Sierra y Galindo (una parte). Se dividía en dos zonas (Rivas Viejo y Rivas Nuevo), y contaba con una escuela, mandada construir por Ramón de Durañona hacia 1886-90.

De todo aquello apenas queda nada, salvo el camino que baja hacia el Ballonti y unas magníficas encinas centenarias, que habría conservar y proteger adecuadamente.

La encina es un árbol perennifolio típicamente mediterráneo, aunque aparece en las rías cantábricas. Es considerado árbol sagrado en diversas tradiciones, en las que aparece como un símbolo de solidez y longevidad. De hecho, puede llegar a vivir más de mil años.

A lo largo de la historia han sido frecuentes los árboles junteros, bajo los que la gente se reunía para tomar decisiones. El de Portugalete era una encina, situada en el Campo de la Iglesia, bajo la que se celebraba el Concejo abierto. Una fórmula que se utilizaba para acabar las actas era: “En concejo abierto so la encina del campo de la iglesia”.

Estas encinas de Rivas son testigo del paso del tiempo y de los cambios que se van produciendo en el lugar. Un ejemplo palpable de que el tiempo de los árboles es distinto al nuestro, más pausado, más largo. Merecen formar parte de un Catálogo Municipal de Árboles Singulares que repetidamente hemos solicitado, pero que sigue haciéndose esperar.

JOSEBA MARTÍNEZ HUERTA

martes, 8 de septiembre de 2026

LA ERMITA DEL CRISTO (II): EL PROYECTO DE PAGAZAURTUNDUA DE 1909 Y EL FINAL DEL TEMPLO

 


Tras analizar el anterior proyecto inconcluso de 1892, nos centramos hoy en el último intento de reconstrucción que se planteó para la histórica ermita antes de su definitiva desaparición, pensando en reconstruirla ya fuera de su tradicional entrada al casco histórico.

El Proyecto de Emiliano Pagazaurtundua (1909).

Pocos años antes de la demolición, el arquitecto Emiliano Pagazaurtundua redactó el nuevo proyecto. En él modifica ligeramente la planta original de la ermita y, curiosamente, se refiere al templo como "Capilla de San Roque". Esta denominación subraya la importancia que había cobrado la imagen del Santo Patrono en el recinto, especialmente tras quedar sin ermita propia.

Acompañamos esta entrada con los planos del nuevo proyecto y una valiosa fotografía de José de Lecue con la efigie de San Roque tal como se veneraba en aquel espacio.

Los motivos de la demolición.

Aunque no existe un acta que recoja la causa determinante, diversos factores precipitaron el final de la ermita en su ubicación original. Al avanzado deterioro estructural se sumaron razones de salubridad y urbanismo: la plazuela era el centro de comunicaciones de la Villa y parada habitual de las diligencias. La acumulación de excrementos de las caballerías frente al acceso al templo y la necesidad de despejar el tráfico en un punto tan neurálgico fueron argumentos de peso.

El traslado a la campa del lavadero.

El 16 de agosto de 1910, festividad de San Roque, se inauguraba ya la nueva ermita en la campa del lavadero. Junto con la imagen del Cristo se trasladó también la de San Roque y debido a que en esa campa se celebraba la romería en su honor, la ermita fue más conocida por “la de San Roque” que por “la del Cristo” a pesar de estar en ella de prestado. Este nuevo templo se dedicó ya de forma íntegra y oficial al Santo Patrono, cerrando así un capítulo de siglos en la antigua Plazuela del Cristo.

lunes, 7 de septiembre de 2026

LA ERMITA DEL SANTO CRISTO DEL PORTAL: PROYECTO INCONCLUSO DE RECONSTRUCCION DEL SIGLO XIX

 


La recuperación y restauración de los enlaces de nuestra Biblioteca Digital nos permite retomar investigaciones fundamentales para la historia de Portugalete. Entre ellas destaca el estudio de Roberto Hernández Gallejones sobre la reja de la desaparecida Ermita del Cristo, un recordatorio de un patrimonio que marcó el urbanismo de la Villa hasta principios del siglo XX.

El expediente de 1892.

En el Archivo Histórico Municipal se conserva un expediente fechado en 1892 que detalla un proyecto de restauración para la ermita. La propuesta, firmada por el maestro de obras Francisco de Berriozabal, respondía al precario estado de conservación del edificio en aquel momento. No obstante, dicha reforma nunca se materializó, posiblemente debido a que la estructura ya presentaba un deterioro irreversible.

Reconstrucción visual e iconográfica.

A falta de un registro fotográfico directo de la fachada de la ermita —una de las piezas más buscadas por los historiadores locales—, hemos recurrido a la tecnología informática para recrear, a partir de los planos originales de Berriozabal, la volumetría y el alzado de lo que pudo ser el templo.

Los apuntes de Berriozabal revelan detalles iconográficos de gran interés. En el altar, junto a la imagen del Santo Cristo (hoy custodiado en la Basílica), se proyectaba la ubicación de San Roque —que había perdido su propia ermita— y Santa Águeda. Con la posterior demolición del templo en 1913, el Santo Patrono recuperó su protagonismo central en el nuevo altar, tradición que perdura hasta la actualidad.

Dudas sobre el retablo y los frescos.

El análisis de la fotografía de José de Lekue de principios del siglo XX plantea interrogantes sobre la ornamentación interior. En la imagen del Cristo se aprecian columnas que ya no eran las salomónicas originales que aparecen en los planos, aunque persisten frescos que representan a la ciudad de Jerusalén bajo un sol y una luna eclipsados, una iconografía clásica para la época. José Luis Garaizabal sugiere que, aunque existen vestigios de motivos florales antiguos, la estructura final del altar no llegó a coincidir con los planos del proyecto de 1892.

Esta documentación técnica y visual nos permite hoy reconstruir, al menos en la memoria digital, un fragmento esencial del paisaje desaparecido de Portugalete.

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

EL PALACIO DE LOS PERROS, DE MARTINEZ RIVAS



Como nos han realizado una consulta sobre el conocido popularmente como "Palacio de los perros", mansión situada dentro de la finca Lexarza que perteneció a la familia Martínez, procedemos darle respuesta:

El origen del nombre: El apelativo de "Palacio de los perros" se debía a que la entrada de la finca contaba con dos pilastras rematadas en lo alto por sendas figuras de perros, las cuales en la actualidad se encuentran reubicadas en la parte delantera de la entrada principal del palacio.

Construcción e inscripción (1853): Tal como indica una inscripción que todavía se conserva sobre uno de los pilares de la propiedad, la mansión fue erigida en 1853 por el matrimonio formado por Santiago Martínez de Lejarza y Antonia de las Rivas.

De Martínez de Lejarza a Martínez Rivas: El apellido de la familia derivó en Martínez Rivas debido al gran relieve público y empresarial de José María Martínez de las Rivas —primer marqués de Mudela y hermano de la citada Antonia—, quien residió en la finca y fue uno de los industriales más destacados de su época.

Paso a los Jesuitas y la UNED (1947-1951): En 1947 la orden de los Jesuitas adquirió la finca Lexarza. Posteriormente, en 1951, se construyó el gran edificio que durante décadas funcionó como casa de ejercicios espirituales y que hoy alberga la sede del centro asociado de la UNED.

Historia documental: Dado el indudable interés histórico de este conjunto —cuya antigua capilla fue diseñada por el ilustre arquitecto portugalujo Cecilio Goytia—, hemos digitalizado el completo estudio realizado en 2004 por nuestro amigo santurtziarra Tomás Fernández Hernando, que se puede consultar íntegramente en la sección de artículos históricos de la Biblioteca Digital Portugaluja.


Publicado el 18 de diciembre 2013






sábado, 5 de septiembre de 2026

EL ACCESO A LA PLAYA DESDE LA FINCA DE MARTINEZ RIVAS


José Luis Garaizabal, asiduo visitante del Archivo Histórico Municipal, es un verdadero pozo de sorpresas sobre el pasado de nuestra Villa. Es habitual que te diga: «¿Sabías que...?», descubriéndote alguna de las muchas incógnitas de nuestra historia local en las que trabaja: la fecha exacta de inauguración del parque del Dr. Areilza, la ubicación de la célebre fuente de La Canilla o de la calle Coscojales, el camino de sirga sobre el acantilado hacia Santurtzi, la torre de Castet en el alto de la Pastora, el desaparecido mareógrafo o el arroyo del Ojillo, entre otros temas.

En esta ocasión nos detenemos en la célebre fotografía del parque del Dr. Areilza que ilustra esta entrada. Muchos portugalujos se habrán preguntado a menudo el motivo de esa pintoresca escalera en el acantilado, con su coqueto tejadillo y su puerta cerrada. Hojeando viejos proyectos municipales vinculados a la construcción del parque —inaugurado el 30 de septiembre de 1917—, José Luis ha dado con la respuesta:

La cesión de los terrenos (1917): Para levantar el parque municipal, D.ª Caridad Martínez de Lejarza y Rivas, siguiendo el deseo de su padre —propietario de la finca Lexarza, actual sede de la UNED—, cedió al municipio los terrenos del escarpe.

Las condiciones de la cesión: Se estableció que el camino que bordeaba la finca quedase inutilizado mediante plantación de arbustos, respetando el derecho de paso y los registros de la tubería particular de saneamiento que bajaba hasta el actual estanque.

El acceso privado por el acantilado: A cambio, la familia exigió mantener el derecho de entrada y salida por la escalera particular de la finca, la cual comunicaba mediante un túnel interior con la playa y, posteriormente, con el parque.

El secreto del túnel y la escalera de caracol: Dicho túnel era un pasadizo que descendía desde la finca Lexarza mediante una escalera de caracol tallada en la roca y salía a mitad del acantilado en el pintoresco balconcillo que aún se conserva. Aunque el acceso desde la finca quedó inutilizado tras las obras de remodelación del Parque Ellacuría, la escalera continúa intacta tras la puerta.

Zona de juegos y prueba de valor: Testimonios de portugalujos que jugaban de niños en la zona recuerdan cómo atisbaban la escalera de caracol a través del ventanuco de la puerta y cómo, cuando esta quedaba abierta, aventurarse a subir por ella hasta la zona de los Jesuitas constituía una auténtica prueba de valor.


Publicado el 30 enero 2013

viernes, 4 de septiembre de 2026

PAÑUELOS DE FIESTAS: DEL ROJO AL AMARILLO

  


Tras la entrada de ayer, uno de nuestros seguidores nos recordaba haber usado en las fiestas el pañuelo de color rojo.

En este blog se ha recordado ya ampliamente el tema de la mano de Txomin Hermosilla, quien colecciona un gran número de ellos, por lo que vamos a dejar señalado escuetamente el asunto.

El antiguo pañuelo de cuadros blancos y azules que ha llegado hasta nuestros días está ligado a la industrialización y a las firmas textiles (algodoneras) francesas que aterrizaron en nuestra tierra a finales del siglo XIX. Las fotografías portugalujas de cuadrillas en fiestas de principios de siglo nos las muestran luciendo blusa y pañuelo de cuadros.

Fue en los años de la posguerra cuando, al igual que en Pamplona, se empezó a popularizar y usar el pañuelo rojo. Los primeros pañuelos amarillos datan de la Diana de 1967. Los lució el grupo Elai Alai, y fue el día de San Roque de ese mismo año cuando aparecieron en el cuello de los miembros de algunas sociedades locales.

Durante más de dos décadas coexistieron en las fiestas el color rojo y el amarillo. Muchos de ellos se vendían en puestos ambulantes junto con sombreros y otros objetos, llegándose a confeccionar en ambos colores con los mismos textos y dibujos.

En 1991 la Comisión de fiestas decidió posicionarse y recuperar el rojo, pero la idea no fue bien recibida por la gente y al año siguiente se volvió ya definitivamente al amarillo.

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

LAS BAJADAS DE SAN ROQUE DE HACE SEIS DÉCADAS

  


Adelantábamos ayer que para el próximo ejemplar de Cuadernos Portugalujos —el segundo volumen dedicado a recoger la vida de Portugalete durante la dictadura franquista a través de fotografías en las décadas de 1960 y 1970—, al centrarnos en su vida festiva y en concreto en la Bajada de San Roque, encontramos un momento clave en su historia: la irrupción de las sociedades culturales y los grupos de danzas en los años sesenta.

Ya en los años previos, el Ayuntamiento venía dictando «normas especiales que habrán de obedecer los romeros». Concretamente, en algunos programas se indicaba de forma explícita que: «Durante la BAJADA no se permitirán estacionamientos por parte de los romeros que acudan a la misma y la distancia de una a otra fila no podrá ser mayor de seis metros».

Fue en 1964 cuando la sociedad Elai Alai se volcó en recuperar el sentido tradicional de la bajada, ya que en aquel momento, el desarrollo del acto no convencía a casi nadie, pues se había convertido en un recorrido desordenado marcado por las carreras y los empujones. Para reestructurarlo, el Elai Alai decided invitar a participar a otros grupos locales.

Al año siguiente, en 1965, coincidiendo con el nacimiento del Lora Barri y su grupo de danzas, y ante la posible suspensión de la bajada se impulsó la creación de una Comisión de Festejos (Jai Batzordea). Esta iniciativa fue probablemente pionera en Bizkaia al involucrar al propio Ayuntamiento y editar carteles especiales bajo el célebre lema adoptado por los blusas en 1946: «diviértete cuanto puedas sin molestar a nadie».

En aquella edición participaron trece cuadrillas: tres de blusas locales (Elai Alai, Jatunak y Lora Barri) y otras tres procedentes de Sestao, Urioste y Barakaldo, además de la animada Banda de Cartón del Resbalón. El primer premio del certamen se otorgó conjuntamente a las cuadrillas de Elai Alai y Euzko Lorak de Sestao.

Esta fórmula —que no estuvo exenta de críticas por un supuesto colaboracionismo— cuajó rápidamente y se convirtió en el modelo organizativo adoptado durante los años sucesivos en la mayoría de los municipios colindantes. La fiesta cobró un nuevo resurgir, adquiriendo gran resonancia y trasladándose su esquema de bajada a pueblos vecinos como Sestao, Erandio o Santurtzi.

En el programa oficial de fiestas de 1966 se incluyó por primera vez, tras la tradicional misa en la ermita, el «Aurresku de honor y actuación de grupos de baile ELAI ALAI». Ese mismo año, el grupo Lora Barri obtuvo el primer premio de grupos por delante del Elai Alai, que logró el segundo puesto. Ambos mantendrían a partir de entonces una enconada pero sana rivalidad festiva, siendo el Elai Alai quien se haría con el primer galardón durante los tres años siguientes.

Para ilustrar este capítulo de nuestra historia festiva, hemos seleccionado las fotografías que encabezan este artículo (Jatunak en 1965 y Elai Alai en 1970).

Solicitamos nuevamente la ayuda de nuestras lectoras y lectores para fechar con precisión la imagen del grupo Ikusgarri en su bajada por la calle El Ojillo, así como la del grupo Lora Barri posando junto a su pancarta presidida por la Abeja Maya.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

50 ANIVERSARIO DE LAS PRIMERAS IKURRIÑAS EN LA BAJADA DE SAN ROQUE

 

Preparando el número 38 de Cuadernos Portugalujos, el segundo dedicado a recoger la vida de Portugalete durante la dictadura franquista a través de fotografías, en este caso en las décadas de 1960 y 1970, al centrarme en su vida festiva y en concreto en la Bajada de San Roque me encuentro con dos momentos claves en su historia, la irrupción de las sociedades culturales y de danzas en los años sesenta, que transformaron la estructura del acto festivo y la influencia del clima social y político registrado en torno a 1975 y 1976, caracterizado por el deterioro del régimen y la reorganización de partidos y sindicatos.

Sobre estos últimos años hay que recordar que tras la muerte del alcalde José Manuel Esparza, en junio de 1975, y el impacto de los últimos fusilamientos del franquismo, surgió un debate entre las sociedades locales sobre la conveniencia de suspender o mantener las actividades festivas como forma de protesta. En este contexto, las Fiestas de Verano de 1976, como las denominaban oficialmente, se desarrollaron bajo una acusada tensión social entre cuadrillas y asociaciones.

Durante la Bajada de San Roque afloraron de manera espontánea numerosas ikurriñas, un símbolo que aún se encontraba prohibido por las autoridades y cuya legalización oficial no llegaría hasta meses después, en enero de 1977. Las fotografías que dispongo sobre este hecho son escasas y las reduzco a la captada desde mi casa del Ojillo y la ilustración elaborada por José Luis Garaizabal, en la que se representa la formación realizada por los miembros de las sociedades con sus respectivos pañuelos de colores, para el libro del 50º aniversario del Elai Alai.

Por ello para la elaboración del próximo número de Cuadernos Portugalujos agradecería la colaboración de quien disponga de alguna fotografía representativa de aquella bajada de 1976 para incorporarla al citado Cuaderno.

martes, 1 de septiembre de 2026

DOS SUCESOS OCURRIDOS HACE UN SIGLO: UN APARATOSO ACCIDENTE DE TREN Y UN NAUFRAGIO AZOTAN A UNA FAMILIA PORTUGALUJA (2)

 

La familia Muñoz Llanos fue protagonista de una nueva desgracia seis años después, cuando la galerna de la madrugada del 2 de junio de 1926 puso en aprietos a la flota pesquera. «Un fuerte temporal del noroeste hizo que la mayoría de las embarcaciones de nuestra costa se vieran en grave peligro de naufragar, y todas ellas se apresuraron a ganar puerto», recogió 'El Noticiero Bilbaíno'. En Portugalete, cuatro botes a motor y uno de remos lograron el ansiado abrigo, «teniendo los tripulantes que luchar denodadamente contra el vendaval y el furioso embate de las olas», y otro consiguió con tremendas dificultades arribar al puerto de Plentzia.

Pero en el angustiado recuento de la mañana faltaba uno, el Julia (o Joven Julia, según otras versiones), la embarcación de José Muñoz. Al parecer, sus cuatro tripulantes también habían tratado de alcanzar Plentzia, y en algún momento circuló el rumor de que se encontraban allí, sanos y salvos, pero lo único que llegó, a las nueve de la mañana, fue el bote vacío, abandonado al oleaje con la quilla al sol.

José volvió a salvar la vida porque no había salido a faenar aquella noche, ya que estaba enfermo. Se había hecho cargo de las funciones de patrón Anastasio Santo Tomás, de 25 años y recién casado: ningún diario lo confirmó y existe un levísimo desajuste en las edades publicadas, pero parece claro que debía de tratarse de aquel sobrino que resultó herido en el accidente provocado por el tren. Otro de los arrantzales era Luciano Francia, de 32 años y padre de cinco hijos, que trabajaba de obrero en La Vizcaya pero, agobiado por las necesidades de su numerosa prole, dedicaba a la pesca sus días libres en la fábrica. Y, finalmente, estaban los dos adolescentes: Miguel Inunciaga, de 16 años, y Joaquín Muñoz, de 15, hijo del dueño del bote. La familia había perdido un tercer hijo. Solo se recuperó el cuerpo de Miguel, que apareció días después en Barrika.

Del mismo modo que el suceso del ferrocarril se prolongó de alguna manera en la terrible caída del niño desde el balcón, también este naufragio tuvo un epílogo insospechado que estuvo a punto de acabar mal. Un joven de 28 años, residente en la calle Coscojales de Portugalete, intentó suicidarse en la escalera de su bloque, pero no lo consiguió porque varios niños dieron a tiempo la voz de alarma. Así reflejó 'El Liberal' la explicación que brindó a la Policía: «Manifestó que se hallaba desesperado porque en casa no le daban dinero para comprar el bote Joven Julia, que naufragó no ha mucho, pereciendo sus ocupantes».

El naufragio del bote Joven Julia desencadenó una oleada solidaria. Se realizó una cuestación en la corrida de toros de Vista Alegre, se organizó un partido entre los primeros equipos del Barakaldo y el Portugalete y se celebraron veladas benéficas en la propia villa jarrillera y también en localidades como Ondarroa o Eibar, con artistas como el cura tenor Ramón de Laborda.

Carlos Benito
EL CORREO (9-8-26) 

Sobre esta tragedia existe mas información
 en la entrada titulada:
LA TRAGEDIA DEL BOTE JULIA
 EL 2 DE JUNIO DE 1926

 


lunes, 31 de agosto de 2026

DOS SUCESOS OCURRIDOS HACE UN SIGLO: UN APARATOSO ACCIDENTE DE TREN Y UN NAUFRAGIO AZOTAN A UNA FAMILIA PORTUGALUJA (1)

  




De la sección TIEMPO DE HISTORIAS de EL CORREO del pasado día 9 de agosto, firmado por Carlos Benito, recogemos este articulo: 

La tragedia se cebó con la familia Muñoz Llanos. Dos de los sucesos más dramáticos ocurridos en Portugalete en los años 20, hace ahora un siglo, golpearon de lleno este hogar de pescadores, sacudido primero por un descabellado accidente ferroviario y, seis años más tarde, por uno de esos naufragios que las galernas provocaban con cierta frecuencia en el litoral vasco.

El 23 de julio de 1920, alrededor de las nueve y cuarto de la mañana, la locomotora Bilbao nº 5 entró en el depósito de máquinas de Portugalete. Lo hizo a demasiada velocidad, y todos lo achacaron en principio a un error humano, aunque el maquinista y el fogonero aseguraron después que los frenos solían fallar y que la leve pendiente que existía en aquel tramo hizo el resto. Se produjo una carambola que agravó el accidente y lo acabó trasladando al exterior de las instalaciones ferroviarias: la máquina empujó dos viejos coches de pasajeros, ya inservibles, que estaban arrumbados en aquella vía muerta, y estos a su vez derribaron varias pilas de briquetas de carbón que se encontraban almacenadas al fondo. La fuerza del golpe lanzó el mineral contra el muro, que cedió: cuatro metros de pared y una buena cantidad de carbón cayeron al exterior, al Muelle Viejo. Y allí, justo allí, estaba la familia Muñoz Llanos afanada en remendar sus redes.

«Un grito de horror salió de algunas personas que presenciaron el hecho e inmediatamente acudieron en auxilio de las cinco personas que se hallaban envueltas y aprisionadas por una montaña de ladrillo y briquetas», relató 'El Liberal'. Sacaron con vida al padre, José Muñoz González, de 44 años, con varias costillas fracturadas. Sacaron con vida a la hija, Margarita, de 17 años, que se había roto el fémur y presentaba contusiones generalizadas y un fuerte shock. Y el tercer herido fue un sobrino, Anastasio Santo Tomás, de 18 años, que también resultó con una pierna muy dañada. Pero los dos hijos varones, Juan y José Muñoz Llanos, de 14 y 17, habían fallecido en el acto, ya que el derrumbe les había golpeado directamente en la cabeza.

En torno a los cascotes se reunió una multitud. «Fue este un momento de dolor. Todas las personas alli congregadas no pudieron reprimir el llanto», escribió el reportero de 'El Liberal'. La gran afluencia de personas tuvo una consecuencia penosa e inesperada, como si la fatalidad se estuviese esforzando aquel día: un niño de 3 años se quedó solo en casa, en un quinto piso de la calle General Castaños, y se cayó desde el balcón. El pequeño Jorge Irazola se convirtió en la tercera víctima mortal de aquella oscura mañana.

(Continuará)

 

domingo, 30 de agosto de 2026

DESFILE DE CARROZAS Y DAMAS DE HONOR EN LOS AÑOS FINALES DE LA DICTADURA





Los desfiles de carrozas acompañados por sus damas de honor constituyeron un elemento festivo que se celebró únicamente durante determinados años de la etapa final del franquismo.

En el Programa de Festejos de 1975 se incluían testimonios gráficos correspondientes a la edición del año anterior, describiendo el desfile como «un derroche de luz y color con ese esplendor fulgurante que ellas llevan siempre consigo». Es imprescindible encuadrar este acontecimiento dentro del convulso contexto político y social de 1975, año marcado por el fin de la dictadura y la muerte del general Franco.


En junio de aquel año se produjo el fallecimiento del alcalde José Manuel Esparza, siendo sustituido en el cargo por Casimiro Ramón Esesumaga. Asimismo, Felipe Llorca asumió la delegación de Fiestas, manifestando en el Pregón la intención municipal de «aunar esfuerzos en colaboración con todas las sociedades portugalujas».

Sin embargo, durante este periodo la contestación social experimentó un notable incremento en todos los ámbitos de la ciudadanía de Portugalete, alcanzando a partidos políticos, sindicatos y sociedades culturales. Muchas de las personas integradas activamente en el tejido cultural jarrillero comenzaron a incorporarse a las nacientes organizaciones políticas, trasladando las discrepancias ideológicas a unos colectivos donde con anterioridad se había trabajado de forma unificada frente al régimen.

Los desencuentros entre las distintas entidades afloraron con fuerza, llegándose a plantear la suspensión de los festejos como medida de protesta y reivindicación frente a la dictadura. Tras intensos debates y enfrentamientos, se alcanzó una solución intermedia consistente en mantener la participación en las fiestas, dejando constancia expresiva de la inminente ejecución de Txiki y Otaegi, acaecida en septiembre de aquel mismo año.


Publicado el 15 de enero 2015





sábado, 29 de agosto de 2026

FESTEJOS EN PORTUGALETE A PRINCIPIO DEL SIGLO XX: REGATAS DE MEDIAS BARRICAS O REGATAS DE TINACOS

 


Uno de los objetivos fundamentales de este blog es dar la posibilidad de participar a todos los interesados, alimentando la memoria de nuestra Villa a través de sus aportaciones, correcciones y sugerencias.

Preparando el material relacionado con la vida festiva de Portugalete en las dos primeras décadas del siglo XX, y tras la entrada dedicada a las pintorescas regatas de medias barricas por la ría, uno de nuestros colaboradores habituales nos hace llegar una precision, rectificando nuestra anterior afirmación de que no disponíamos de testimonios gráficos. 

En la obra de referencia Portugalete en la fotografía. 1864-1930, se recogen diversas instantáneas publicadas originalmente en la revista Novedades en 1913, referentes a las históricas competiciones de waterpolo celebradas en la ría. En una de ellas (página 215), que ilustra esta entrada, contemplamos a los dos equipos de «sportmen» posando con sus trajes de baño sobre la cubierta de un remolcador.

Observando detenidamente el ángulo inferior derecho de la imagen, se aprecia una de aquellas célebres medias barricas y a su derecha un joven —seguramente menor de 16 años—, quienes eran precisamente los encargados de tripularlas y competir en ellas.

Según se nos detalla en el apunte enviado, hace un siglo este festejo era conocido popularmente como regatas de tinacos, siendo «tinaco» la denominación usual dada a estas medias barricas de madera, utilizadas de forma habitual en los mercados locales como recipientes para la venta de productos al por mayor, como las aceitunas.

Vaya desde aquí nuestro agradecimiento sincero por esta excelente aportación que nos permite enriquecer y precisar la historia festiva de Portugalete. 

Publicado el 6 de agosto 2012

 

viernes, 28 de agosto de 2026

AYER Y HOY, POR JOSE LUIS RAMIREZ: LOS CARGADEROS DE MINERAL

  



Continuamos con las fotografías de José Luis Ramírez relativas a nuestra Villa en el libro de la Autoridad Portuaria, AYER Y HOY. PUERTO DE BILBAO, publicado en 2004, en este caso tomando como referencia la foto que Thomas realizó en 1909.

AYER 1909

La fábrica de La Vizcaya seguía ganando terreno a las marismas, mientras en los muelles los buques cargan el mineral que llega por el ferrocarril desde Galdames, y que tiene que pasar por encima del ferrocarril de Bilbao a Portugalete.

HOY 2004

La dársena con sus muelles completamente configurados como paseos peatonales, y el moderno ferrocarril de Bilbao a Portugalete destacando el contraste entre la intensa actividad industrial/humo de la fábrica de La Vizcaya (luego Altos Hornos) con el paisaje recuperado, el paseo actual o los vestigios del pasado industrial que aún se intuyen

 

jueves, 27 de agosto de 2026

LA MUSA DEL MAREÓMETRO: POESÍA Y TRADICIÓN EN EL VIÑEDO URBANO DE PORTUGALETE

 



En nuestra sección de LA MUSA DEL MAREÓMETRO volvemos a abrir espacio a la poesía de David Larralde con los versos titulados «Ha llegado la vendimia».

En esta ocasión, la poética de los racimos y el mosto cobra un significado plenamente vivo en nuestra Villa. Portugalete cuenta con un viñedo urbano recuperado en las laderas de la Basílica de Santa María, una singularidad de la que existen muy pocos ejemplos en Europa.

Gracias a la labor apasionada de la asociación Portugaleteko Mahastizainak Txakolinaren Elkartea, la tradición txakolinera ha vuelto a brotar en nuestras calles, uniendo el patrimonio cultural, la memoria histórica y el amor por nuestra tierra que tan bien refleja este poema.

miércoles, 26 de agosto de 2026

ARCHIVO GARITAONANDIA ADAN (Y 5): RINCONES Y MOMENTOS PARA EL RECUERDO

 


Finalizamos la serie del archivo Garitaonandia Adan con tres imágenes que abarcan estampas muy variadas de la vida social y urbana de Portugalete.

La primera imagen, fechada en 1972, muestra una divertida estampa festiva colocada delante del tablado de madera que cercaba el monumento en construcción a los caídos en los jardines de Salazar. Posando entre andamios y escaleras de obra con disfraces y atuendos humorísticos de albañil, el reverso identifica a Gurutz Iza, Fernan Garita, Juan Luis Garita, Juan Manuel Gil "Txato", Makaia y Javi Llona "Kaza", quienes trabajaban en las obras del bar del Elai Alai. El grupo sostiene con orgullo un cartel decorado con el emblema del Elai Alai.

En las fotografías inferiores completamos la selección: a la izquierda, una escena cotidiana en el interior de un bar que desconocemos donde conversan animadamente Gurutz Iza y Gerardo Garita, este último luciendo su elegante txapela, enmarcados por cuadros de temática vasca en las paredes.

A la derecha, una imagen urbana capta el corazón de la plaza de La Ranchería (La Ranche). En ella se aprecia la céntrica jardinera elevada donde antiguamente estuvo instalada la primera fuente de agua, rodeada de parterres y vegetación. A la izquierda se observan las fachadas de los edificios populares con sus balcones con ropa tendida, los comercios tradicionales de la época y, al fondo el cantón de la iglesia y el rótulo comercial del recordado establecimiento de Cortadi.

 

martes, 25 de agosto de 2026

ESTA NOCHE HE TENIDO UN SUEÑO

 



La entrada de ayer con la fotografía de la desaparecida hace dos décadas ermita de San Roque, sea quizás el origen del sueño que he tenido esta noche pues en la misma se recogía la parte trasera del frontón y el monolito de hormigón que completaba el diseño de la misma, cubierta totalmente de verdes enredaderas. 

Soñando me he visto en la Plaza San Roque donde el mármol, piedra, hormigón, y la frialdad de las estructuras metálicas habían cedido su sitio a la vida. Me ví en un espacio donde se olía a vegetación fresca, donde las paredes verticales se vestían de enredaderas y las pérgolas daban cobijo bajo un manto frondoso de flores y sombra.

Sin embargo, al despertar, la realidad vuelve a imponerse en este imponente tanatorio urbano. La Plaza se muestra como lo que desgraciadamente es hoy: una plaza dura que en verano acumula temperaturas sofocantes y en invierno está desolada, inhóspita para el encuentro y ajena a las necesidades de bienestar de los vecinos y vecinas de nuestra Villa.

Como el colectivo SAN ROKE EN VERDE, creo firmemente que este sueño, que se recoge en la imagen, no es una utopía ni un capricho estético. Es una propuesta técnica, social y medioambientalmente necesaria. El objetivo, a través de un proceso abierto de participación ciudadana y sensibilización, es impulsar la transformación paulatina de la plaza hacia un espacio más verde, amigable y saludable con las personas.

Frente a los retos urgentes del cambio climático y la necesidad de mitigar el efecto de calor, que ya se nos ha mostrado en meses pasados, las administraciones públicas no pueden permanecer inactivas. Hacemos un llamamiento a nuestras autoridades municipales para que escuche la voz de los vecinos, recojan el guante de esta iniciativa comunitaria y asuman el compromiso de actuar. Renaturalizar la Plaza San Roque es invertir en salud para todos, en cohesión social y en un futuro sostenible para Portugalete.

Las dos fotografías que acompañan estas líneas muestran la brecha entre lo que tenemos y lo que podríamos llegar a ser. Convertir el sueño en realidad está al alcance de nuestras manos si existe voluntad política.