miércoles, 7 de junio de 2023

LA FLOTA DE LA ARMADA ESPAÑOLA EN LAS FOTOGRAFIAS DE DAVID JUARRERO

  


Estas fotografías de David Juarrero corresponden a una de las estancias de la armada española en los muelles de la Villa.

Nos muestran los terrenos de la estación que llegaban hasta la
Canilla, y que hoy, ya ajardinados, constituyen el Paseo de la Canilla.

La foto coloreada de la terraza del Hotel llena de “marineritos” bien pudiera corresponder a una de estas estancias.

martes, 6 de junio de 2023

COMERCIOS ANTIGUOS: LIBRERÍA MARGOAK

 


Continuamos el repaso a los comercios con solera de nuestra Villa, con la librería MARGOAK, ubicada al principio de la Avenida de Repélega.

Sus orígenes los tenemos en Lucio Martín Sainz, natural de Jaramillo Quemado (Burgos) y su esposa Ascensión Leiva López, oriunda de la también burgalesa localidad de Salgüero de Juarros, quienes llegaron a Portugalete en 1958. La tienda la abrieron en 1968, cuando, como nos recuerda una de sus hijas, Amaya, la Avenida de Repélega estaba conformada en su mayoría por pequeñas casas, malamente alineadas frente al camino que luego sería populosa vía urbana.

La tienda originalmente y durante muchos años no tenía nombre, pues era común que por aquel entonces las tiendas no lo tuvieran; así, solía decirse “voy donde Ascen” (en referencia a Ascensión, que regentaba la librería de la que hablamos), o “voy donde Conchi”, o "donde Pascual". Una expresión que era reflejo de la cercanía y el encantador ambiente “de pueblo” que antaño se vivía en Portugalete. La tienda “de Ascen” comenzó vendiendo chuches, juguetes y helados, abriendo todos los días de la semana. No sería hasta aproximadamente 1985 cuando esta veterana tienda se reconvertiría en librería.

Ascensión, continuó regentando la tienda hasta 1998, cuando se jubiló. Entonces tomaron el testigo sus hijas, las portugalujas Mari Carmen y Amaya Martín Leiva (si bien como me relata Amaya, desde que eran niñas ya aprendían desde detrás del mostrador los entresijos del oficio), mujeres que aparecen en la fotografía que adjuntamos junto a su madre Ascensión Leiva.

 Como en su origen era un diminuto local, aún más pequeño que el actual, compraron la parte trasera, ampliando el angosto espacio y en 2001 se reformó decidiendo llamar a la tienda “Margoak”.

 Hoy sigue siendo una de las tiendas más veteranas y queridas del barrio.

Aitor González Gato.

 

lunes, 5 de junio de 2023

JUANTXU RODRIGUEZ Y EL CAMPO DE SAN ROQUE

 


Joseba Tellaetxe nos ofrece esta foto en torno a 1976, con algunos de su cuadrilla de La Florida, (al menos cuatro de ellos vivían en la calle Poeta Diez Gaviño) en uno de los equipos de futbol que jugaban en aquellos años.

Siempre hemos pensado que el campo de San Roque, con su pista de atletismo, su campo de futbol, su frontón o el juego de bolos que se ve en la foto sobre las cabezas de los jugadores, durante décadas centro de ebullición del futbol aficionado jarrillero con modestos equipos como el Arantza, Galeote, Estrella, Mensianos, Asti Leku o simplemente competiciones de barrio debería ser debidamente recordado.

En el jugaron jóvenes de todas las procedencias y esta foto nos sirve para traer a uno de los que pasaron por él: Juantxu Rodriguez, nuestro recordado fotógrafo, que dos décadas después murió bajo las balas americanas ejerciendo su profesión en Panamá.

Joseba  nos señala que cree que el entrenador era apodado Villa, y entre los que reconoce aparecen arriba (de izquierda a derecha), Alday, Fulgencio, Ángel, Juan Félix, Bonilla, Manu Villasante, y Miguel Lerma.

Agachados, xx, Juantxu Rodríguez, Jose Antonio, xx, y Andrés (alias Torito).

Sería interesante completar, los nombres que faltan y el equipo a que corresponde la foto.

domingo, 4 de junio de 2023

FOTOGRAFIAS ANTIGUAS: ARCHIVO NESTOR BASUALDO (3)

 


Siguiendo con las fotos que nos envió Dani Docampo del archivo del fotógrafo Néstor Basualdo en la Fundación Sancho el Sabio, recogemos hoy dos vistas estereoscópicas relativas al muelle de hierro.

La tomada desde el paseo de Las Arenas con el muelle en su totalidad lleva el año de 1927.

La primera es más antigua pues se ve la torre del piloto mayor de la barra tapando al mareómetro.

Esta había sido edificada en 1824 y al construirse el puerto exterior fue demolida. Como dijo Ramón de la Sota y Aburto, “la ira exaltada de los destructores de reliquias históricas cumplió allí también su cometido derribando el pequeño edificio. Decían que la torreta estorbaba, cuando lo que estorbaba era la ignorancia de sus destructores”.

En cuanto a la base del paseo, ahora que ha sido reconstruido, nos recuerda que Churruca, no lo proyectó como paseo, en lo que pronto se convirtió, sino “como plataforma, tres metros más elevada, para poner al abrigo de las olas a los que por necesidades del servicio tuvieran que acudir los días de temporal” hasta la punta del muelle donde estaba el torreón de señales.

Por eso el suelo del muelle lo componían los raíles que sirvieron para “la plataforma móvil con su cabrestrante de vapor” que avanzaba con la obra y de las vagonetas que llevaban los materiales, completado con “pavimento de madera”.

Publicado el 1 de febrero de 2012

sábado, 3 de junio de 2023

FOTOGRAFIAS ANTIGUAS: ARCHIVO NESTOR BASUALDO (1)


 

Daniel Docampo se ha convertido en uno de los principales colaboradores de nuestro blog del Mareómetro.

Con un amplio bagaje cultural ha puesto la “antena” en sus lecturas o investigaciones, sobre todo aquello relacionado con nuestra Villa recogiendo importantes noticias de lo más variadas, tanto referentes a la vida social portugaluja de tiempos pasados, imágenes, sentencias del Consejo de Estado, artículos publicados por portugalujos en periódicos o revistas nacionales y totalmente desconocidos, ejecutorias de limpieza de sangre y nobleza de portugalujos, en fin todo tipo de temas.

Las noticias o impresiones dejadas sobre los visitantes de nuestra villa en siglos pasados por personajes ilustres, las agrupamos y si en el nº 11 de Cuadernos Portugalujos recogimos a los políticos, todavía nos quedan pendientes otros muchos como son los dedicados a las letras. Tenemos por lo tanto amplio material pendiente que iremos publicando en este blog y que nos servirá también para el próximo libro de la Colección El mareómetro, o para sucesivos Cuadernos al igual que lo hicimos en el último número.

Hoy nos señala dentro de los fondos fotográficos que posee la Fundación Sancho el Sabio, lo que ha encontrado referente a Portugalete. Al margen de que luego los reproduzcamos para completar la historia de Portugalete en la fotografía, de la que ya publicamos 4 tomos, vamos a mostrar una muestra de ello.

Empezamos con las fotos del Archivo de Néstor Basualdo, datado entre 1890-1930. Contiene una docena de vistas estereoscópicas tan populares hace un siglo. Se trataba de dos fotografías de la misma imagen bajo distinto ángulo y que vistas a través de un aparato denominado estereoscopio, creaban una percepción de profundidad.

La primera corresponde al muelle con el mareómetro, que tanto gusta a Dani seguramente por haber correteado cerca de él en su infancia, y que lleva el título de Boulevard en Portugalete, que al igual que otras ya publicamos en Portugalete en la fotografía pero sin conocer su autor ni que procedía de una vista estereoscópica.

En las inferiores nos proporcionan otro dato como es el año de 1927.

Publicado el 30 enero 2012



viernes, 2 de junio de 2023

LOS RECUERDOS DE INFANCIA DE ADOLFO LARRAÑAGA: LA PELOTA.

  


Los deportes son para los niños válvulas de seguridad de su temperamento en aquellos que tienen tendencia a la inquietud, a la violencia, al entusiasmo y el juego en todas sus expresiones en el acicate de su vida.

Entre los deportes, el que más nos ha atraído con mágica seducción a los niños vascos ha sido la pelota. 

Recuerdo yo la primera pelota y la primera cesta que me regalo un tío mío que vino de América con dos negritos, sus criados, pues contrajo matrimonio con la hija de un cacique mejicano; y no sé qué me sorprendió más, si los negritos cuando jugaban o la pelota cuando giraba como un mundo minúsculo y sonoro.

Dormía con la cesta entre los brazos y mi primer pensamiento al alba era para ella.

Todos los días iba al pórtico de la iglesia a ensaya con tal entusiasmo, que yo mismo sacaba y restaba con movimiento inarmónico, sin ritmo, y además desigual e imperfecto.

Temblaba de emoción cuando, introduciéndola en la cesta la lanzaba con cuidado femenino a la pared y la esperaba como una gárgola con los ojos, la boca y las piernas abiertas, pero como la pelota era de goma muy viva, a veces el ímpetu de mi esfuerzo era tal que pasaba velozmente sobre mi cabeza y, rodando por las escaleras o saltando por el pretil caía en un barranco del montículo de la iglesia. 

¡Oh la pelota! Ni el mejor perro de lanas de Mondragón buscaba la pelota olfateando, intuyendo matemáticamente el lugar donde se ocultaba Y ni una vez se nos perdió no obstante los accidentes, ortigas, jaros y hoyos que salpicaban el talud. Pero la emoción era mayor cuando jugábamos por primera vez en el frontón del pueblo de 16 cuadros, solemnes de cancha pétrea y lisa, de frontis granítico donde alternaban los grandes pelotaris, vistos como semidioses desde nuestra estatura y edad. 

Era la época de la cesta plana casi como la de remonte, que obligaba a un juego rapidísimo y violento, limpio y estético como un palankari o un discóbolo de volea tan elegante y rítmica como la de Samperio, tan viril y violenta como Irún, tan noble, serena y esforzada como la de Elicegui.

Pero vino Zabarte y la cesta perdió en continuidad personal y ganó en curva.

Un día hicimos novillos por ir al frontón y eran tantas las alpargatas y calcetines que rompíamos, que fue necesario jugar descalzos. 

Nuestros pies sangraban, llagados, pero el calor del entusiasmo que dejaba huellas de sangre heroica en la cancha nos impedía sentir ni tener ninguna preocupación trascendente.

El primer partido de desafío que jugamos -0,25 pts.- fue presenciado por otros muchachos coparticipes en la fruición de la pelota.

La cantidad era importante y necesitábamos jueces.

Perdí y lloré, no por el dinero, sino porque el honor había quedado mancillado, no era campeón.  

Una tarde…

 

 


jueves, 1 de junio de 2023

FOTOGRAFIAS: GRUPO DE AMIGOS

 


Trasladamos aquí esta foto que nos ofrece Isabel Anero desde Facebook, intentando reconocer a los que aparecen, posiblemente delante del bar Zamorilla de General Castaños, dada la presencia de dos de ellos.

Yolanda Diez, reconoce a Julio Diez (platanero) a la izquierda de pie, que vivió en el nº 11 del Ojillo, y a Alfredo Moreno (el hijo de Justa) que vivía en General Castaños, actualmente Ambulatorio.

Igualmente nos pide ayuda para reconocer a los de esta foto inferior.