Como decíamos en una entrada anterior,
durante los años que llevamos dedicados a recuperar y divulgar nuestro pasado,
han sido muchas las personas que nos han facilitado materiales, siendo lo más
habitual recibir viejas fotografías familiares. En general, se nos entregaban bloques enteros de
fotos de los que utilizamos solo una parte por considerar entonces que eran las
más adecuadas para el momento. Sin embargo, el tiempo pasa y, al revisar esas
imágenes guardadas, nos encontramos con algunas que quedaron pendientes y que
hoy, en su recuerdo, queremos ofrecer.
En esta nueva
ocasión, rescatamos fotos del álbum de la familia Garitaonandia Adan, cedido en
su día por la recordada Merche Adan.
Las primeras fotos
corresponden a los fundadores de la saga actual, Adrián Garitaonandia y Josefa Eguiguren. A la izquierda observamos el sobrio retrato de
estudio el día de su boda, con Adrián sentado en una elegante silla labrada
vistiendo traje oscuro con chaleco y cadena de reloj de bolsillo, mientras
Josefa posa de pie a su lado, luciendo un vestido oscuro de cuello alto con
detalles de pasamanería y un elaborado broche floral.
A la derecha, la
imagen nos traslada cincuenta años después con la celebración de sus bodas de oro en la Basílica de
Santa María. La escena, captura la misa oficiada por el párroco
Don Ángel Chopitea ante el altar mayor de la basílica. La ceremonia coincide felizmente con la primera comunión de su nieto
Fernando en 1960. En el encuadre se distingue a la pareja arrodillada
en reclinatorios en el presbiterio, asistida por los monaguillos, enmarcados por el impresionante retablo barroco de la
basílica.
La siguiente
fotografía documenta la vida hostelera y social de Portugalete a mediados del
siglo XX en el Bar FIXO (posteriormente conocido como MOLI). A la izquierda de la barra vemos a Luis Garitaonandia, vistiendo
traje y corbata, mientras a la derecha atiende Luis, el propietario del establecimiento.
La imagen capta al
detalle el interior del bar, presidido por su icónica estantería trapezoidal de
madera repleta de botellas perfectamente ordenadas de licores, aperitivos y
anises. Sobre la barra de madera noble destacan varios platos
con banderillas y gildas, vasos de chiquito y porrones. Al fondo, sobre la repisa derecha, sobresale una
clásica radio de válvulas de la época y, junto a ella en la pared, un
calendario publicitario decorado con el rostro de Marilyn Monroe, símbolo
inconfundible de los años cincuenta.
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